Fernando R. Lafuente

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

¿Cuándo empezó todo? Alguien, los historiadores del futuro, aunque, como sabemos, el futuro no tiene historia, porque el futuro no existe, buscará una fecha, una pista, unos nombres, un lugar, un hecho o un acontecimiento extraordinario. Y lo escribirá. Pero para entonces, para cuando todo se explique de la manera tan natural y concienzuda, y documentada, y sensata que se explica hoy por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial, muchos ya no estaremos para verlo, o leerlo. La cuestión es que vivimos el mayor auge del populismo desde las primeras décadas del siglo XX. Y nadie cuenta de manera razonada ¿cómo hemos llegado hasta aquí?…  Seguir leyendo »

Wang Jiyu (1951) fue Guardia Rojo (aquí, en España hubo una agrupación política bajo el nombre de la Joven Guardia Roja, de inspiración maoísta) y vivió, con fervor, la denominada Gran Revolución Cultural Proletaria (1966-1976). La cara oscura de un infierno en la Tierra era, como ha reconocido cincuenta años después Wang, «un sistema que nos hizo a todos cómplices». El momento esencial se produce cuando son los hijos los que denuncian a sus padres con las más diversas y peregrinas acusaciones. Solía advertir Ortega que toda realidad que se ignora prepara su venganza. Una venganza que se desvela en el tiempo de manera implacable, anónima, invisible.…  Seguir leyendo »

Pareciera como si uno se enredara en un laberinto de apoteosis cada cierto tiempo. O le enredasen. Se cumplen ahora veinte años de la publicación, junto a Ignacio Sánchez Cámara, de un opúsculo titulado El apoteosis de lo neutro en los Cuadernos de FAES. Tuvo su traducción al inglés y una enriquecedora polémica con Joaquín Estefanía en las páginas de El País. Todo son añoranzas, del tiempo y de ese tipo de polémicas. El libro era una modesta proposición (y aviso) de lo que se venía encima con el lenguaje (y algo más) derivado de «lo políticamente correcto»; claro que los que después se tildaban (o se tildan aún hoy) de «políticamente incorrectos» tampoco van a la zaga del apoteosis.…  Seguir leyendo »

En pocos días se cumplirán los cuatrocientos años de la muerte de Cervantes y en junio, los apenas treinta del final de Borges en Ginebra. Para ambos escritores unidos en el tiempo por el hilo invisible de su más absoluta lealtad a la literatura antes que a la vida (Cervantes, un clásico contemporáneo; Borges, un contemporáneo clásico), un libro es algo más que una serie de estructuras verbales. Borges recupera, bajo la estela de Cervantes, el hecho singular que marca la historia de la literatura: esta no es sino un diálogo de libros a través de los siglos. Más que de los autores.…  Seguir leyendo »

Ariosto, Montaigne, Shakespeare, Cervantes y más cercanos, Berlin, Camus, Aron, Ortega, Popper son la genealogía europea de Umberto Eco. En la americana un solo nombre: Borges. El hacedor, el memorioso, el falso erudito, el burlón de tradiciones y cánones. Borges a quien homenajea, no sin cierta oscura retranca al llamar al personaje más siniestro de su cada vez más extraordinaria «El nombre de la rosa»: Jorge de Burgos, bibliotecario y ciego. Y además, el manuscrito que describe las andanzas de Adso y Guillermo de Baskerville, alguien lo encuentra en Buenos Aires. Círculo cerrado.

Umberto Eco, y con él George Steiner aún presente, cierra una Europa que fue grande, al menos en la literatura y en el pensamiento.…  Seguir leyendo »

«A falta de un ideal colectivo, que es lo que da unidad y dirección, hemos caído en el localismo, en el cantonalismo, hemos caído en odios y en las luchas de las localidades (…) faltaban hombres enteros, capaces, inteligentes. El fulanismo es una mala enfermedad. Y el camino del remedio: la cultura. Mayor nivel social». Estas palabras no han sido pronunciadas, ni escritas ayer, ni anteayer, fueron pronunciadas el 25 de junio de 1910 en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria por Miguel de Unamuno. El fulanismo, que el peruano Ricardo Palma atribuyó su creación al autor de Paz en la guerra (a lo que éste respondió: «Yo agradezco al sr.…  Seguir leyendo »

Una de Orson Welles

Falstaff, Welles, Shakespeare, las tierras de Medinaceli, Calatañazor, Pedraza, Cardona, Santa María de Huerta, Lecumberri fueron hace medio siglo la vieja «alegre Inglaterra». Castillos y ermitas, condados y conventos, monasterios y plazas, callejuelas y tabernas eran el escenario de una obra maestra del cine, Campanadas a medianoche (Chimes at midnight). En The New York Times, tras la presentación del filme en Cannes alguien de cuyo nombre nadie se acuerda escribió: «Orson Welles no necesita reproducir un mercado medieval empedrado de guijarros, ni un pueblo amurallado ni un castillo romántico del siglo XII, pues los encuentra a pocos kilómetros de su plató».…  Seguir leyendo »

EL sentimiento de lo absurdo lo invade todo: la vida política, las relaciones sociales, el ámbito íntimo y, también, el deporte. Una de las manifestaciones universales de masas que ha configurado el siglo XX y se ha disparado –en términos económicos– en estas dos primeras décadas del siglo XXI. El bochornoso espectáculo de la pitada al himno nacional, con la presencia de S.M. el Rey en el Camp Nou, la triste noche del 30 de mayo de 2015, día de San Fernando, quedará en los anales de la Historia como uno de los hechos que califican a una sociedad –la que forman los «pitadores»– de gentes muy mal educadas.…  Seguir leyendo »

Tiempos modernos

El 18 de marzo de 1968, pocas semanas antes de ser asesinado, el candidato a la presidencia de Estados Unidos Robert Kennedy, pronunció las siguientes palabras, ya en clave de primarias, pero con un sentido no ya del Estado sino de un punto más allá que todavía emocionan y previenen: «Nuestro PIB (Producto Interior Bruto) tiene en cuenta, en sus cálculos, la contaminación atmosférica, la publicidad del tabaco y las ambulancias que van a recoger a los heridos de nuestras autopistas. Registra los costes de los sistemas de seguridad que instalamos para proteger nuestros hogares y las cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos.…  Seguir leyendo »

Una generación ensimismada

EL «selfie» (autofoto) fue la palabra del año 2014 para Fundeu (Fundación del Español Urgente). Tratándose de una institución que se dedica a estudiar «el español urgente», nada tan urgente como la palabra «selfie». Lo curioso es que, más allá del origen castellano del término, ni siquiera la elección comportaba el rasgo de originalidad. Llegaba tarde, porque ya en 2013 el muy prestigioso Diccionario Oxford había elegido tal vocablo como palabra del año. Y así, el verdadero signo de la Marca España –llegar siempre «tarde al banquete de la civilización»– cumplía una vez más con la tradición, y, además, como gesto modernizador, lo ejecutaba una Fundación dedicada, nada menos, al estudio del español.…  Seguir leyendo »

Francisco Ayala fue uno de los miembros de la Generación del 27 que vislumbraron el cine como el arte del siglo XX, y así lo reflejan las impecables y actualísimas páginas de Indagación del cinema (1929): «Yo he pensado el cine, mi coetáneo, con amor, con encanto, y hasta con cierto desenfreno. El cine –no el circo– es el espectáculo que primero me sobrecogió… el cine era la nueva cosa estupenda». El cine construye en imágenes lo insólito, lo asombroso, el desenlace de perspectivas insospechadas, la realidad soñada y la vivida, tramas misteriosas, técnicas inverosímiles que pasarán –así fue el siglo XX– a desarrollarse después en la literatura y en la propia vida de verdad.…  Seguir leyendo »

La reciente cumbre convocada por Estados Unidos con los Estados de África es un aviso y una advertencia, y, también, una cautela ante el auge imparable de la presencia de China en el continente africano. Inversiones, mano de obra a precio de saldo, jugosos tratados de cooperación, ayudas millonarias, construcción de infraestructuras, transportes, todo apunta a la profunda voluntad china de aprovechar al máximo el sinfín de riquezas naturales y energéticas que se ciernen en países aún en el embrión de Estados modernos. China lleva la iniciativa y, sobre todo, lleva el dinero, la creación de riqueza. Es cierto que ya algunos se han adelantado y califican la vasta operación geoestratégica de «neocolonialismo».…  Seguir leyendo »

La serie de TVE Isabel se estrenó en septiembre de 2012. El éxito –para bien de todos los creadores y hacedores de cada capítulo– de espectadores y crítica fue inmediato y, cosa rara aquí, unánime. Los guiones, las interpretaciones, la dirección, la ambientación, el fondo histórico, la dramatización y la producción mostraban un poderoso dominio del género, un rigor muy agradecido por el televidente, y una singular trama que, sin perder un ápice de rigor, obligaba a seguir cada plano con excepcional interés. Isabel era la asignatura aprobada de algo siempre pendiente. La Historia de España, contada desde la intrahistoria unamuniana, eso que Shakespeare, primero en el teatro isabelino, y después Balzac en la novela decimonónica, y ahora en el cine y las series serias de televisión, entendían como «la historia privada de las naciones».…  Seguir leyendo »

¿Quién decide hoy lo que es cultura y lo que no? Más aún, vaga por ahí otra de las premisas actuales: no cabe hablar de valores superiores o inferiores. Un par de botas de diseño vale tanto como la obra completa de Shakespeare, ocurrencia que ya Alain Finkelkraut advirtiera como nuevo lugar común en la década de los años ochenta del siglo pasado. En el fondo del asunto latía el paulatino ascenso del relativismo cultural, animado por los Cultural Studies. Ascenso que provocaría la reacción ante el desmoronamiento del canon de George Steiner y su libro Presencias reales, y Harold Bloom con Elcanonoccidental.…  Seguir leyendo »

Los brutales atentados ocurridos en la estación de tren de la sureña localidad china de Kunming (Yunnan) hace poco más de una semana, en los que murieron 29 personas y 143 resultaron heridas mediante el ancestral uso del cuchillo y la puñalada, ejecutados con una precisión espeluznante, abren, o destapan, una vieja vía de agua al monolítico poder chino. El separatismo de la región musulmana de Xinjiang, que se suma a los intermitentes conflictos en la región autónoma del Tíbet. Y se incorporan al centón de asuntos con los que la nueva Administración comunista deberá enfrentarse en una etapa decisiva de la reciente historia del antiguo Imperio del Centro.…  Seguir leyendo »

La novela es una monumental mentira; la poesía, un ensueño invisible; el teatro, una interpretación efímera; el cine, un juego de sombras; el arte, una alegoría de colores, y la música, un ruido sin fin. Es cierto, sí, todo inútil, todo superfluo, todo absolutamente maravilloso. Nada hay más atractivo en estos sombríos tiempos –en los que como escribió el gran Nicolás Gómez Dávila: «La sociedad moderna se da el lujo de tolerar que todos digan lo que quieran, porque hoy coinciden básicamente en lo que piensan»– que un Manifiesto con la insobornable voluntad de serlo. Esto es La utilidad de lo inútil (Acantilado), de Nuccio Ordine.…  Seguir leyendo »

Desde hace cerca de medio siglo (43 cursos académicos), el profesor Jacques de Bruyne, director del Instituto de Estudios Hispánicos en la ciudad flamenca de Amberes, cuna de la primera impresión del Lazarillo, continúa una labor extraordinaria dedicada a la difusión de la lengua y la literatura en español. Es hora de que la autoridades políticas españolas le reconozcan tal labor encomiable, desinteresada y entregada a la causa de la cultura en español en tierras de Bélgica. Todavía espera no solo el reconocimiento, sino también algún gesto relevante que le permita cumplir ese medio siglo de existencia a un Instituto ejemplar, por lo que tiene de espacio mágico, de territorio para la proyección de la lengua de Cervantes.…  Seguir leyendo »

«La vida democrática es un pacto difícil», recuerda Michael Ignatieff . Un pacto entre individuos, pues, como bien advirtiera Javier Gomá, «por mucho que el hombre se integre en amplios grupos, subsiste siempre su responsabilidad individual». Asistimos al acoso al individuo, a la ensombrecida imagen de la raza, la etnia, la nación, la religión o el partido político, cuando no el grupo mediático. Los individuos se desvanecen. «La sociedad actual ha puesto micrófonos –denuncia Zygmunt Bauman– en los confesionarios». Algo peor, ha hecho de la pantalla televisiva un confesionario. Allí se habla de lo íntimo y se traiciona al individuo hasta convertirlo en objeto de espectáculo, eso sí, a diferencia del ingenuo 1984 de Orwell, ahora el vuelco a la intimidad se hace voluntariamente, no hay coerción represiva del Estado, son los propios personajes los que se someten, alegremente, al desnudo integral.…  Seguir leyendo »

Este es un presente plagado de paradojas. Unos se asombran de los recientes acosos a la intimidad de personajes públicos —sin duda, lamentables— cuando lo cierto es que el acoso a la intimidad es hoy un hecho común, bendecido y, con cierta exageración, legislado. Se privatiza lo público y lo privado se hace público. Lo peor de las crisis económicas es que permean perturbaciones morales y políticas que, inadvertidas, se instalan en el comportamiento de las sociedades, y lo curioso es que vivimos en una sociedad vigilada, pero no ya por el Gran Hermano (Estado), que también, sino por los propios ciudadanos que se entregan al exhibicionismo de su propia intimidad con una alegría desconcertante, cuando no con una predisposición jaranera de cumplir con un tópico falsamente democrático: el de contarlo, y enseñarlo todo, cuanto más indecente, mejor.…  Seguir leyendo »

Fue Borges quien describió el acto de leer un libro —un libro memorable, claro, no cualquier libro— como un hecho fascinante. Recordaba cómo, a la manera de Cervantes y su creación prodigiosa de Don Quijote y Sancho Panza, se enmarañaba la ficción con la realidad en el momento en que lo creado por uno (el escritor) se convertía, por el mero acto de la lectura, en la memoria de otro (el lector). Para ese lector los personajes creados, el Ulises de Homero, el Hamlet de Shakespeare, el Lazarillo de un autor, to maya, a nónimo, e l Faust o de Goethe, el John «Long» Silver de Stevenson, el Oliver Twist de Dickens, la Anna Karenina de Tolstoi, la Anita Ozores de Clarín, las Fortunata y Jacinta de Gal dós, e l Hans Castorp de Mann, el Samsa de Kafka, el Leopold Bloom de Joyce, el príncipe Salina de Lampedusa y tantos otros —que el buen lector recuerde los suyos— poseen más vida, pasión, desamparo, emoción, ruina y, desde luego, encanto, que muchos de los contemporáneos con los que comparte sus días.…  Seguir leyendo »