Fernando Suárez González

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También yo fui a Colliure. Despertó mi curiosidad el gran Manuel Alcántara que en «Ciudad de entonces» (1962) incluyó estos versos, presentes siempre en mi memoria: «En Colliure, sin que nadie la sembrara, / ha crecido una encina polvorienta, / en mitad de una brisa castellana. / Investiga el suceso gente experta».

Treinta y cuatro años después, el 12 de junio de 1996, pude conocer la tumba del poeta. ¿Cómo me va a parecer mal que el presidente del Gobierno rinda homenaje a don Antonio Machado y se conmueva, como yo, ante el triste final que para él supuso la guerra civil?…  Seguir leyendo »

Paz a los muertos

No habían nacido Carlos Osoro ni Ricardo Blázquez cuando Miguel de Unamuno dirigía en latín el 20 de septiembre de 1936 un mensaje de la Universidad de Salamanca a las universidades y academias del mundo, anunciando que se estaba produciendo sobre el suelo español un choque tremendo, «al defenderse nuestra civilización cristiana de Occidente, constructora de Europa, de un ideario oriental aniquilador». La posterior discrepancia del rector salmantino con los modos de quienes defendían la primera no afectó a esa consideración de que se había entablado una guerra entre el cristianismo y el comunismo.

Después vendría –el 1 de julio de 1937– la Carta Pastoral del Episcopado español a los obispos del mundo entero, redactada casi íntegramente por el cardenal primado, el tarraconense Isidro Gomá, y suscrita, entre otros muchos arzobispos y obispos, por el también cardenal Eustaquio Ilundáin y por varios de los que alcanzarían años después el cardenalato, como Arce y Ochotorena, Arriba y Castro o Parrado y García.…  Seguir leyendo »

El pasado 17 de marzo se cumplieron en silencio cien años del nacimiento de Sabino Fernández Campo, que falleció a los noventa y uno, cuando era presidente de nuestra Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Teniente general, vistió, como se sabe, durante toda su vida el uniforme militar y siempre estuvo orgulloso de esa su medular condición, que me parece indispensable para entender las muchas otras dimensiones de su descollante personalidad, es decir, su patriotismo, su lealtad, su serenidad y su prudencia. Conoció muy bien España y especialmente bien a sus militares, pues no en vano ocupó la secretaría de seis ministros del Ejército, pero siempre prestó la mayor atención a los problemas de la convivencia entre los españoles, que no eran pequeños cuando, un mes después del fallecimiento del Generalísimo Franco, Alfonso Osorio le nombró subsecretario del Ministerio de la Presidencia.…  Seguir leyendo »

Más memoria histórica

Conozco, como se comprenderá, a muchos españoles admiradores del Generalísimo Franco y a otros muchos que sienten hacia su figura agradecimiento y respeto. Ninguno de ellos propone que se regrese a una situación en la que la Jefatura del Estado mantenga «la suprema potestad de dictar normas jurídicas de alcance general», que se recupere el Decreto de unificación, que se prohíban las huelgas o que se reimplanten la censura de prensa y el sindicalismo vertical, de modo que ya no es posible descalificar a ese tipo de franquistas, pura y sencillamente porque no los hay. Lo que pudo considerarse oportuno en 1939 no lo era, de ninguna manera, en 1975.…  Seguir leyendo »

Quien no entienda que una votación no es democrática si se refiere a una materia que no entra en la competencia de los votantes, es que no lo quiere entender. La cuestión no puede estar más clara: los ciudadanos de Tarrasa no pueden acordar la pavimentación de una calle de Manresa y si, en un momento de ofuscación colectiva, el Congreso de los Diputados pretendiera votar la destitución del presidente de la Generalidad de Cataluña, le faltaría tiempo a la presidenta de la Cámara para advertir la improcedencia del intento, por falta de competencia. Estos infantiles ejemplos, a los que ha llegado a ser necesario recurrir por la obstinación de quienes no aceptan las más solventes versiones de la democracia, son la expresión de una de las dimensiones inexcusables de un ordenamiento democrático que se llama nomocracia, o imperio de la Ley.…  Seguir leyendo »

La falsificación deliberada y sistemática de nuestra Historia contemporánea, llevada a cabo con programada inverecundia por algunos de los sucesores de quienes perdieron la guerra civil y sin réplica apreciable por parte de los herederos políticos de los vencedores, está deformando de manera inquietante la mentalidad de los jóvenes españoles que, sin formación ni conciencia crítica ninguna, aceptan con la mayor naturalidad la beatificación de las figuras históricas de la izquierda radical y la demonización implacable de cuantos tuvieron algo que ver con la derecha.

Digamos, ante todo, que esta misma terminología de vencedores y perdedores era ya anacrónica en 1969 cuando, al declarar prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939, cualquiera que fuera su gravedad y sus consecuencias, se calificó a la guerra civil de «lucha entre hermanos», pero, sobre todo, decidimos darla por olvidada cuando la Ley para la Reforma Política de 1976, inspirada por la Monarquía de todos, abrió un futuro de concordia en libertad y la Constitución de 1978 dio cobijo, por primera vez, a todos, al margen de antecedentes, de etiquetas históricas y de comportamientos políticos.…  Seguir leyendo »

Aniversario del Frente Popular

Hace ahora ochenta años que se celebraron las elecciones convocadas para los domingos 16 de febrero y 1 de marzo de 1936. El Gobierno convocante hizo público un manifiesto que era una llamada prudentísima a la moderación y a la serenidad, para que se decidiera entre «la pugna despiadada de dos irreconciliables banderías» o la salida a «los horizontes de estabilidad, de convivencia, de continuidad, de marcha adelante, que son el timbre de una gran nación políticamente organizada». Tras invocar la necesidad de gobernar desde el centro como elemento estabilizador de la vida nacional y afirmar sus compromisos de mantener el orden público y el respeto al código fundamental, «el cual podrá ser modificado por los trámites que la propia Constitución señala, pero que ningún otro poder podrá alterar sin ser declarado faccioso», el manifiesto gubernamental exigía respeto para las creencias y sentimientos religiosos y expresamente para las profesadas por la mayoría de los españoles; prometía devolver a la iniciativa privada el libre juego que tan fecundo resultado diera; aseguraba que mantener una etapa de confianza y estabilidad gubernamentales bastaría para que se produjera un resurgir de la general riqueza que alcanzaría a todas las clases; censuraba la tributación excesiva e invocaba a un gran afán nacional de engrandecimiento de España, en el que debían colaborar los órganos todos del Estado, los Institutos armados, la Justicia, la enseñanza y las instituciones sociales.…  Seguir leyendo »

De otras corrupciones

La siempre ilustrativa consulta al Diccionario de la lengua española que su Real Academia nos ofrece periódicamente actualizado permite sostener que reducir la corrupción a su vertiente económica equivale a ignorar la amplitud del concepto. Corromper es sobornar con dádivas o utilizar funciones públicas en provecho económico privado, pero lo es también alterar y trastocar la forma de algo, echar a perder, depravar, dañar, pudrir, estragar, viciar… y resulta inquietante que se dedique tanto espacio y tanto tiempo a la dimensión económica de la corrupción y se dé tan poca importancia a otros vicios y daños que pueden incluso estar en la raíz de la que tanta y tan generalizada preocupación suscita.…  Seguir leyendo »

Pocos se acuerdan ya de D. Lucio Rodríguez Martín, el joven y modesto policía armado que, once meses después de ingresar en el cuerpo y vestido de uniforme, prestaba servicio de vigilancia en las oficinas de la compañía Iberia, en la calle Alenza de Madrid, el 14 de julio de 1975. Eran aproximadamente las diez de la noche cuando un comando del llamado Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (el FRAP de tan triste memoria) le disparó por la espalda. Lo habían escogido al azar, después de recorrer en un coche robado diversas zonas de Madrid buscando al que les iba a resultar más fácil.…  Seguir leyendo »

Cuando un Jefe de Estado tiene la suprema potestad de dictar normas jurídicas de carácter general, su condición de dictador no debiera admitir mucho debate. Se puede, naturalmente, explicar la situación que llevó a millones de españoles a apoyar en un determinado momento esa forma de gobierno y se puede valorar si fue excesiva la duración de un poder que muchos concibieron transitorio o si la paulatina reducción de las omnímodas facultades iniciales debió hacerse a un ritmo más acelerado. Lo que resulta estéril es que unos quieran negar o disimular la dictadura y otros pretendan ennegrecer sus perfiles para convertirla en tiranía.…  Seguir leyendo »

Según la Constitución Española, los representantes de los ciudadanos tienen que ser libremente elegidos por sufragio directo y universal. Como en la Unión Europea no hay pueblo soberano sino 27 pueblos soberanos, las elecciones llamadas europeas son también elecciones nacionales y mediante ellas se trata de enviar a Bruselas y Estrasburgo a los miembros que corresponden a cada país en el que se ha dado en llamar Parlamento Europeo, aunque de Parlamento no tiene todavía más que el nombre. La circunscripción es en este caso única, pero el sistema electoral es el consabido de listas cerradas y bloqueadas.

No me cansaré de repetir -como afortunadamente hace un número cada vez mayor de observadores- que el sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas restringe la libertad de elección y el carácter directo del sufragio hasta el extremo de que la verdadera selección de los representantes se ha trasladado a los partidos.…  Seguir leyendo »