Francesc Escribano

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El mundo de la televisión anda con los nervios a flor de piel. A un año del apagón analógico cada día hay más oferta y, paradójicamente, cada vez hay menos dinero porque ha descendido la inversión publicitaria. Menos dinero para las cadenas y, curiosamente, más tiempo para verlas, puesto que, gracias también a la crisis, el consumo de televisión está alcanzando cifras récord.

La industria audiovisual española, un sector estratégico, que como muchos otros vivió tiempos de pelotazo, necesita superar la crisis construyendo un escenario nuevo. Revisando el otro día un clásico de Sergio Leone me pareció entender la lógica de los acontecimientos en el negocio y la clave de los comportamientos de sus actores si lo reinterpretaba en clave de western.…  Seguir leyendo »

Dos culos y un destino

Hemos comparado. No lo hemos podido evitar, la foto ha salido publicada en casi todos los diarios, y el ejercicio era inevitable. El objeto de la comparación, dos culos moviéndose sincopadamente al ritmo de los flases de más de cien cámaras subiendo la escalera del palacio de la Zarzuela. Dos culos forrados con las mejores telas de los más afamados modistos de Francia y España. Dos culos alzados y estilizados por los mejores tacones y tacones de gatita (kitten heel) fabricados por los más prestigiosos zapateros del mundo. Dos culos, si es que el protocolo no impide que sigamos llamándolos así, que son notables y comparables porque comparten orígenes y destino.…  Seguir leyendo »

Jade Goody es una chica inglesa de 27 años. Sufre cáncer y tiene mal pronóstico. Se está muriendo. Jade se hizo tremendamente popular en su país después de protagonizar una de las primeras ediciones de Big Brother. Un programa que, como es sabido, no busca a gente anónima, sino más bien a gente que no sea nadie. Les pagan por no hacer nada y por relacionarse entre ellos. Si lo hacen bien, pueden llegar a pagarles por ir a exhibirse a discotecas y por asistir a programas de televisión en los que hablan de todo aquello que no han hecho. Al final del proceso, que más tarde o más temprano siempre acaba igual, vuelven inevitablemente a no ser nadie.…  Seguir leyendo »

Producir una hora de televisión o de cine requiere tiempo y gente. A veces, mucho tiempo; y casi siempre, mucha gente. Lo comprobamos cada vez que acaba un programa o una película y empiezan a salir créditos y créditos de nombres y más nombres de los profesionales que han intervenido en ellos. Sé que exagero, pero a veces lograr captar la atención del público es más complejo y casi tan caro como mandar un cohete al espacio. La inversión y el esfuerzo que requiere la producción audiovisual se justifica en la ambición de sus peculiares objetivos. En lugar de llegar a la Luna se pretende cada día llenar de sueños y de realidad la imaginación de millones de espectadores.…  Seguir leyendo »

Si alguien hubiese tenido la paciencia de anotar todo lo que en estos meses se ha dicho sobre la crisis económica en todas las tertulias televisivas y radiofónicas del país, estoy seguro de que obtendríamos uno de los libros más divertidos de la temporada. Sería una joya del humor. Un libro de muchas páginas, un inmenso palimpsesto cargado de citas, chistes, opiniones y tópicos. Porque el objetivo de la tertulia es crear opinión sin hablar demasiado en serio, sin dar datos ni aportar exactamente información sobre los hechos tratados. Los contertulios generan opinión gracias a la empatía que despiertan entre la audiencia que les sigue y comulga diariamente con sus palabras.…  Seguir leyendo »

Una de las secuencias más impresionantes de la película Blade Runner es cuando el replicante Roy Batty, un androide Nexus 6 de última generación, agota sus últimos instantes de vida recordando los fenómenos extraordinarios que ha visto después de haber llegado a los lugares más recónditos de la galaxia. "He visto cosas que vosotros no creeríais --dice Roy Batty, mientras una lluvia fina y constante moja su pelo rubio platino--. He visto naves en llamas más allá de Orión y rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser".
Es una secuencia magnífica. Resulta impactante la magnificencia y la gravedad con la que Rutger Hauer da vida al androide moribundo y, especialmente, la cara de perpleja alucinación con la que le escucha Harrison Ford en la piel del desconcertado y desconcertante Deckard.…  Seguir leyendo »