Francisco J. Laporta

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Catástrofe moral

Se produce, al fin, la desaparición de ETA. Bienvenida sea. Pero hay que calibrar bien la catástrofe moral que ha supuesto. Solo eso servirá para que aprendamos de ello. Ese gran desastre ha sido el envilecimiento del pueblo vasco. Se ha medio pedido perdón tendenciosamente a algunas de las víctimas porque se ignora la lógica del perdón. Pero no se menciona lo más grave: que pudrieron la integridad moral de todo un pueblo. Implantaron un pavor difuso que interceptó la libertad personal de los vascos. Y determinó el deterioro de su dignidad moral al forzarlos a mirar para otro lado. Les obligaron a no ver a base de miedo, de coacción.…  Seguir leyendo »

La respuesta es el silencio

Hace ya más de 30 años, fui testigo de algo que ilustra bien lo que estamos padeciendo estos meses. Una película de Godard, titulada Je vous salue Marie, que pretendía una revisión del mito católico de la Anunciación y virginidad de María, algo exhibicionista, pesada y discutible, provocó un escándalo mayúsculo. Hasta el mismo papa Wojtyla, con su testarudo integrismo, salió a la palestra para declarar que “hiere profundamente el sentimiento de los cristianos”. En España, una nutrida tropa de jóvenes fanáticos dio en ponerse a rezar el rosario a la puerta de las salas que la proyectaban. El resultado: una cinta que hubiera resistido dos meses en cartel solo por el fervor de cuatro cinéfilos convocó a miles de espectadores.…  Seguir leyendo »

La desaparición de Gumersindo de Azcárate un quince de diciembre del año 1917 es un centenario ineludible. Se desplomó sobre su mesa del Instituto de Reformas Sociales cuando trataba de evitar la retirada de la representación obrera por las detenciones de la huelga general de ese año. A las pocas horas murió. “Cayó sobre el yunque”, se escribió en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, de la que fue cofundador y presidente. En realidad siempre estuvo sobre el yunque, porque nunca vio el trabajo como un simple modus vivendi profesional sino como una profunda obligación moral hacia sus ciudadanos y su patria, un deber que le ataba a las necesidades de su sociedad.…  Seguir leyendo »

El artículo 168 de la Constitución establece un procedimiento muy exigente para afrontar la gran revisión de la Constitución. Nunca ha sido santo de mi devoción pero hoy puede prestarnos ayuda, aunque solo sea por paradoja. Se inicia con la aprobación por dos tercios de cada Cámara del principio que ha de fundamentar el cambio, la disolución subsiguiente de las Cortes con convocatoria de elecciones generales, la discusión por las Cámaras del nuevo texto y su aprobación por mayorías también cualificadas, y acaba en la convocatoria de un referéndum nacional. Sus buenos tres o cuatro años de debates, acercamiento de posiciones, negociación de intereses e intercambio de razones.…  Seguir leyendo »

Se está conmemorando en todo el mundo el segundo centenario del nacimiento de Henry David Thoreau. Hasta se ha vuelto a editar entre nosotros alguno de sus escritos más significativos. “La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en todo momento aquello que considero recto”. Ese mensaje explícito de vinculación de cualquier obediencia al criterio moral propio, viejo de siglos, dio sin embargo con él nacimiento a la expresión desobediencia civil, que en unas circunstancias tan particulares como las suyas, resultaba ambivalente: un grito moral contra la esclavitud y contra la guerra con México, pero también una suerte un tanto confusa de objeción a casi toda tarea de gobierno en favor de una idea libertaria y minimalista del Estado.…  Seguir leyendo »

Se ha dicho ya tantas veces que parece inútil repetirlo, pero hay que volver sobre ello porque parecemos empeñados en arriesgar lo más valioso de nuestros proyectos comunes a una jugada incierta y plagada de confusión como es la convocatoria de un referéndum. Pasada por el filtro de los medios, decentes e indecentes, whatsapps, SMS, tuits y demás simplismos, esta supuesta variante de la democracia acaba por generar un veredicto político deformado por la ignorancia, la información sesgada y la alteración emocional.

Pero, claro, como hablamos con metáforas ampulosas y decimos que “el pueblo” se ha pronunciado, quiere esto o lo otro, y cosas así, el engendro está de tal modo impregnado con la ilusión de la legitimidad que cualquiera que lo ponga en cuestión corre riesgos importantes.…  Seguir leyendo »

Estratos de la identidad catalana

El resultado de tantas excitaciones colectivas y proclamas políticas, como se han producido en Cataluña estos últimos años, ha acabado en una desmesurada elevación de la temperatura nacionalista entre sus ciudadanos. Como secuela de ello se han multiplicado las indagaciones y preguntas sobre el sentimiento nacional. Cuántos se sienten solo catalanes, cuántos mitad y mitad, cuántos solo españoles, y cosas así. Algunos se han interesado incluso por lo que nos queremos los unos a los otros. Confieso que siempre he tenido dificultades con esos sentimientos; para sentirlos y para entenderlos. Quizás no los entiendo porque no los siento o no los siento porque no los entiendo.…  Seguir leyendo »

“Es muy difícil acostumbrarse a carecer del calor de aquella llama viva”. Así escribía José Castillejo, alma de la Junta para Ampliación de Estudios, el 20 de febrero de 1915 tras haber acompañado al cementerio civil de Madrid los restos de don Francisco Giner de los Ríos en un sudario blanco y rodeados de romero, cantueso y mejorana del Pardo, sus pequeñas amigas del monte. Una consternación profunda se apoderó de todos. De los de siempre (Azcárate, Cossio, Rubio, Jiménez Frau), pero también de los grandes del 98, como Azorín, Unamuno o Machado, y de los jóvenes europeístas del 14, como Ortega, Azaña o Fernando de los Ríos.…  Seguir leyendo »

Las trampas de la consulta

Siempre he pensado que nacionalismo y democracia son dos idearios poco compatibles. La democracia descansa en los ciudadanos pensados individualmente, el nacionalismo en cambio en un todo social —la nación, el pueblo— por encima de ellos. Para la democracia el ciudadano es singular, autónomo e independiente. Para el nacionalismo la ciudadanía es sobre todo pertenencia. Lo que define tu identidad en el ideal democrático es tu individualidad libre y creadora; en el ideal nacionalista, tu pertenencia al todo nacional. Por eso los nacionalistas siempre hablan en nombre de la patria; los demócratas, en nombre de los ciudadanos. Y eso es también lo que hace tentadora la idea de que el mejor antídoto contra el nacionalismo es la democracia.…  Seguir leyendo »

La distorsión del derecho a decidir

Estos días he leído dos ideas en torno a los derechos humanos que suenan a paradoja pero quizá no lo sean tanto. Liborio Hierro, uno de nuestros más serios investigadores sobre el tema, advierte en un libro reciente, Autonomía individual frente a autonomía colectiva, que también puede darse el caso de que ciertos “poderes viejos” hagan suyo el lenguaje de los derechos para revestirse de una legitimación nueva y volver a dominar a las personas. Por su parte, Joshua Greene, en un libro muy discutido, Moral Tribes, desliza la idea de que los derechos pueden ser esgrimidos también como un arma que nos permite blindar nuestros sentimientos como si fueran hechos concluyentes, no negociables.…  Seguir leyendo »

Hay un modo de despilfarro del que no se habla casi en España y que, sin embargo, es tan dañino económica como moralmente. Yo diría que es aún más perverso que ese absurdo tirar el dinero en las ocurrencias públicas y privadas que tanto se denuncian y discuten. Por supuesto que hacer obras estúpidas y caras utilizando dinero público es una notoria indecencia. Espero que lo hayamos aprendido. Pero el despilfarro que quiero aquí señalar horada también la estima personal y la riqueza más profunda de la comunidad, y por eso seguramente es una perversión más honda y lesiva que enterrar recursos en construcciones, eventos y mordidas.…  Seguir leyendo »

En la última página del informe sobre Reforma de las Administraciones Públicas presentado por el Gobierno figura una directriz que no debe pasar desapercibida. Dice que la Fundación Nacional de la Calidad y la Acreditación (ANECA) se convertirá en organismo público “para hacer efectiva la participación e integración de los medios disponibles que las comunidades autónomas tienen en la misma materia”.

Diré para el lego que la ANECA es una de esas fundaciones públicas tan de moda desde hace años, a la que, envueltas en un lenguaje melifluo y vago sobre la calidad de la enseñanza, se le ha acabado por atribuir competencias nada menos que para “acreditar” profesores universitarios y aprobar o rechazar planes de estudios superiores.…  Seguir leyendo »

Hay una conocida pregunta filosófica sobre la naturaleza de las creaciones intelectuales que vale la pena recordar. El califa Omar, aquel iluminado que prendió fuego a la biblioteca de Alejandría, creía necesario acabar con todos los libros porque los contrarios al Corán eran heréticos y los otros redundantes. Para probar que el fanatismo también es capaz de simetrías sorprendentes y saltos en el tiempo, el pasado 11 de septiembre un mentecato de Florida llamado Terry Jones, pastor de una iglesia lugareña con menos de 100 ovejas, convocó a una quema solemne del Corán. Quería, al parecer, quemar solo este libro y dejar todos los demás.…  Seguir leyendo »

A Felipe Gómez Muñoz, por la llamada de siempre, que no recibiré hoy.

Cuando la obra poderosa de Aristóteles fue siendo conocida a lo largo de la Baja Edad Media, algunos pensadores descubrieron sorprendidos que ciertas conclusiones que obtenían aplicando la razón al conocimiento de la naturaleza diferían de las que obtenían a partir de los libros sagrados y la fe. La ciencia les mostraba cómo se comportaba la naturaleza, pero el libro relataba acontecimientos que ignoraban esas pautas de comportamiento. Como ambas cosas, sin embargo, fueron tenidas por verdaderas, deslizaron en el pensamiento la teoría de la “doble verdad”. Habría así, según ellos, verdades de razón y verdades de fe y, si se diera el caso de que unas y otras fueran incompatibles, se saldría del dilema dejando en suspenso el principio de no-contradicción: aunque una de las afirmaciones entrara en contradicción con las otras, ambas serían, sin embargo, verdaderas.…  Seguir leyendo »

Me alegra tener la oportunidad de empezar con un pequeño homenaje a don Manuel García Pelayo. Así definía él las cosas de las que aquí se va a hablar: se da una relación de autoridad -escribía- “cuando se sigue a otro o el criterio de otro por el crédito que éste ofrece en virtud de poseer en grado eminente y demostrado cualidades excepcionales de orden espiritual, moral o intelectual”. Como algo diferente de la autoridad, definía así el poder: “La posibilidad directa o indirecta de determinar la conducta de los demás sin consideración a su voluntad… mediante la aplicación potencial o actual de cualquier medio coactivo o de un recurso psíquico inhibitorio de la resistencia”.…  Seguir leyendo »

Cualquier buena idea puede acabar en un esperpento. Por el camino que va de su formulación a su puesta en práctica puede perder todo lo que de buena podía tener. Esto es lo que está pasando aquí con el llamado proceso de Bolonia, y los que lo están echando a perder son, en gran medida, los universitarios españoles. En éste, como en tantos otros casos, tampoco cabe trasladar la responsabilidad, porque quien está poniéndolo todo en marcha es parte del profesorado, con un silencio inexplicable, por cierto, de los demás.

Podrá discutirse la sensatez de dejar el desarrollo de una buena idea a nuestra “autonomía” universitaria, pero el caso es que el ministerio decidió que fueran las propias universidades las que lo hicieran.…  Seguir leyendo »