Francisco Nieva

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Los órdenes de la arquitectura clásica son: dórico, jónico, corintio y… chimenea francesa. Todos bien respetables, por cierto. Este último surgió con la remodelación de París, promovida por el barón Haussmann, junto a la aparición de los bulevares y de las bellas y armoniosas perspectivas urbanas. Todos los edificios iguales, incluso por dentro.

Antañazo se hacía fuego en todas las habitaciones de la morada, con evidente peligro de incendios. En su famosa novela «Grandes esperanzas», Charles Dickens hace morir quemada a la misteriosa y vieja señorita miss Havisham, a quien el novio abandonó el mismo día de la boda. Desde entonces, la interfecta conservaba intacto el banquete nupcial.…  Seguir leyendo »

Me gusta la música, entiendo de música, y opino que la de Luis de Pablo es hoy de las mejores del mundo. Pero entender de música es entenderla toda, a quién va dirigida y con qué intenciones. Si se trata de «Pierrot lunaire», de Schoenberg, o de un viejo bolero sentimental y cursi. Me identifico histórica y ambientalmente, plástica y literariamente. Soy autor dramático y novelista, y ese tipo de menester requiere de esta identificación absoluta, esta metamorfosis del alma. La Zarzuela española es muy rica en sentimientos comunes, anímicamente vulgares. Pongo por ejemplo la melancolía patriótica que despierta en mí el coro de repatriados de «Gigantes y cabezudos»:

Al fin te miro,
Ebro famoso,
eres más grande y más hermoso.…  Seguir leyendo »

Como dramaturgo en funciones, yo soy partidario de bajar teatralmente a todos los infiernos posibles, y este episodio guarda un interés muy especial. Síganme, pues, con atención.

Hace pocos años que murió, casi centenaria, la reverenda madre Constanza de los Santos Ángeles, abadesa de un convento teresiano en la capital de su natal provincia, de gran historia y prestigio latino. Constanza Villarejo demostró desde muy joven una gran aptitud artística para el bordado en sedas, casi una niña prodigio. En el año treinta y seis del pasado siglo, Constanza aportaba a su hogar una sustanciosa suma de dinero, bordando para la Iglesia estandartes, mantos de santo, paños de altar y otros adornos religiosos.…  Seguir leyendo »