Gabriel Albiac

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

«Pornografía» es un vocablo fechado. Un neologismo que, para fingirse intemporal, forja la narrativa libertina en el último tercio del siglo XVIII. Para esas fechas, el libertinismo ha olvidado ya sus orígenes, de herejía arcaizante en la Ginebra del XVI, donde Calvino se afanó en exterminarlo. Y vagamente recuerda haber sido, en el XVII, la variedad francesa del maquiavelismo. Libertinismo pasa a designar, en este final del siglo de la Ilustración, la apuesta por el trastrueque de los usos privados que anticipa el vendaval revolucionario de 1789.

Cuando Rétif de la Bretonne recurre a esa palabra-armario, que amalgama dos vocablos griegos, porné (prostituta) y grafía (escritura), ningún lector se engaña sobre la astucia: dar respetable filiación clásica a una narrativa prostibularia, para la cual prevé clientela verosímil.…  Seguir leyendo »

«Alejarse, por así decir, de la última orilla»: eso hace el filósofo, sentencia Schelling hacia 1825. Eso me da vueltas en la cabeza durante esta «noche de la filosofía» en Tel-Aviv. 30 de mayo pasado. En doce sedes, sesenta y cinco debates simultáneos. Filósofos franceses, alemanes, polacos, israelíes. También, un único español. En nada me siento aquí aislado. Aun hablando en una lengua que no es la mía. «Alejarse de la última orilla» tiene eso: es aceptarse en la palabra de los otros, saber que nada nos pertenece más que la interrogación que enfrenta nuestras propias certezas y las suspende en la duda.…  Seguir leyendo »

Catedrales

No se alzaron las catedrales en el centro de las ciudades. Las ciudades se tejieron en torno a sus campanarios. No las creó el genio europeo. Europa fue por ellas creada. Y aún hoy hablamos la lengua con la cual esos himnos a la luz hicieron del espíritu arquitectura. Duby, en su obra clásica, fija los términos del envite: configurar un nuevo lenguaje, hecho de «luz, de persecución de un Dios encarnado, de lucidez, de lógica». Y en esa lengua, esa luz, esa caza del absoluto, de lo lúcido y lo lógico, seguimos. Pero ahora, el monumento fundacional ha ardido.

En la fotografía, que fue portada de ABC el 17 de abril pasado, la nave central de Notre Dame proyecta su perspectiva de pavesas, carbón, ceniza, hacia la enorme cruz dorada que preside el ábside.…  Seguir leyendo »

¿Somos libres? Creemos serlo. Y ésa es la servidumbre más pesada. Soñamos actuar voluntariamente. Y eludimos el problema serio. «Hago lo que quiero»: supongamos que es cierto. Pero el enigma es otro: ¿por qué quiero lo que quiero? Ni siquiera sospechamos que nuestras preferencias son tan ensoñaciones como las que arrebataban a aquellos huéspedes de Próspero, «tejidos en la tela de los sueños», en La tempestad de Shakespeare.

De esa ingenuidad debiera sacarnos la metáfora escénica con la cual Platón retrata el mundo humano. Una cueva. En ella, prisioneros a quienes las cadenas inmovilizan de cara a la pared frontal. Tras ellos, la luz de un foco.…  Seguir leyendo »

Los fieles que accedían por su pórtico central al Duomo de Siena quedaban maravillados por el mosaico que pisaban. Es de rigor entrar en una catedral con la mirada alzada a los altos vitrales que anticipan el paraíso: cinabrios ácidos de la Chapelle Royale, azul translúcido de Chartres. Pero, en la Catedral de Siena, debe el fiel penetrar mirando al suelo. Y, borrada la ebriedad de la luz, preguntarse en lo oscuro: ¿qué estoy viendo?

El mosaico que pisa el fiel fue artesanado por Giovanni di Stefano hacia 1488, sobre un dibujo previo, tal vez, del Pinturicchio. Puede que el que lo está pisando no tenga la menor idea de lo que ante él se abre: que es epítome del alma renacentista, esto es, del despertar de Europa.…  Seguir leyendo »

«Miento». Es el más viejo de los dilemas griegos. Y el más productivo. Reducido a su esqueleto: A se planta ante B y le inflige una sola palabra, «miento». Y B queda atónito. Si A miente, está diciendo la verdad al decir que está mintiendo; si A es veraz, miente entonces al decir que miente. No hay salida: a eso llamaron los griegos una aporía.

¿Miente el político? Sí. Necesariamente. Su oficio es generar la eficacia del dominio; no deshilvanar su conocimiento. Decir que un político está instalado en una fortaleza inaccesible a la verdad es tan redundante como enunciar que un círculo exige un centro o que los ángulos de un triángulo suman 180 grados.…  Seguir leyendo »

En la radio sonaba Janis Joplin. La autopista era esa raya infinita que imponen las metáforas cinéfilas: Arizona. Y yo jugaba a representar, en ella, el papel que a mí mismo me había asignado para ese verano de 2017: el del indolente viajero sin destino en una muy convencional road-movie. Pura mitomanía. Que estoy seguro que los de mi edad entienden. Me juzgaba tan lejano a mi mundo, a cualquier mundo, como el Bobby McGee de cuyo abandono se duele la tormentosa voz de Janis Joplin.

Se escribe lo perdido: lo que no recuperaremos. Yo entonces no sabía lo que estaba perdiendo en ese instante en el cual una voz quemada en bourbon esgrimía su manifiesto: freedom’s just another word for nothing left to lose, «libertad es tan sólo otra palabra para decir que nada tienes ya que perder», para decir que lo has perdido.…  Seguir leyendo »

Ministerio de Propaganda

Al frente de Cultura, un tele-locutor de crónica rosa: la elección es adecuadísima. Lamentar la realidad, de poco sirve. Y la realidad hoy es ésta: que «cultura» es el saber de los que nada saben, la máscara respetable de un mundo inane. Propaganda.

En su significado más venerable, «cultura» es «anti-natura». Y «culto» se llama a aquel que sólo al artificio otorga peso. De ello da fe el Diccionario de Autoridades, en 1726, al llamar Cultura a «la labor del campo ò el exercicio en que se emplea el Labrador o Jardinero» y sólo «metafóricamente» extenderla al «cuidado o aplicación para que alguna cosa se perficione».…  Seguir leyendo »

La gran estafa

Nada hay de reprochable en que alguien venda fotocopias pixeladas o una lata con excrementos de artista al precio que otro alguien esté dispuesto a pagarle. En un mercado abierto no hay estafa. Tampoco suelen operar ni hermanitas de la caridad ni tontos. Si alguien paga es porque aguarda de lo comprado un beneficio. Nada hay de reprochable en eso. Con una condición sólo, sin la cual se trocaría en estafa: que ni un céntimo público facilite ese tráfico mercantil. ¿Cumple esa condición Arco? Y que tal intercambio de valores –fotocopia pixelada o excremento por dinero– no sea revestido de interés común ni de trascendentes libertades creativas.…  Seguir leyendo »

Baladine Klossowska, judía por origen, aristócrata polaca por matrimonio, parisina por vocación, tuvo dos hijos ilustres. De su educación había de cuidarse el más grande poeta de su tiempo, que era a la sazón su amante. Como todos los poetas, Rainer Maria Rilke exigía el sosiego que la indolencia regala. Baladine disponía de recursos para garantizarlo. A cambio, Rilke resultó ser un maestro prodigioso. Y los dos hermanos se instalaron enseguida en el vértice de las vanguardias. Ilustres erotómanos ambos, Pierre Klossowski en literatura y Balthasar Klossowski (Balthus, por su apócope familiar de infancia) en pintura entraron hace mucho en el Olimpo.…  Seguir leyendo »

Un hombre llora a puerta cerrada y con el cerrojo puesto. Y habla, ante los demás, tan sólo de lo grave, de aquello en lo cual la muerte –que es lo único grave– se dirime. Y lo hace con contención medida. Ante el absoluto al cual llamamos muerte, no es digna la retórica. De ningún tipo. Y el grito reviste siempre una autocomplacencia obscena.

Un hombre busca entender: conocer por qué tortuosos caminos llegó hasta él lo más terrible. Y toda su apuesta de hombre libre cabe en eso: no lamentarse. Por más que duela. Ni maldecir. Ni detestar siquiera. Un hombre cabe en la apuesta de dar fría batalla a las fuerzas más sombrías, sin perder un átomo de su luz racional.…  Seguir leyendo »

Añoro un mundo que me fue dado conocer nada más que en sus cenizas: los libros. Aquel mundo en el cual la inteligencia no precisaba fraccionarse en credos, ni etiquetarse de creyente o laica. Se segmentaba sólo en esquirlas de inteligencia: porque nada más que el concepto pone frontera al concepto.

5 de marzo de 1944. La larga conversación, la promueve Marcel Moré, absorto en su proyecto de revista, por nombre poco equívoco Cahiers Dieu Vivant, bajo el tópico de una Discusión sobre el pecado. Pierre Klossowski la introduce, con un fulgurante recorrido por el inédito Acerca de Nietzsche de Georges Bataille.…  Seguir leyendo »

Lápida anónima en un cementerio en Roma: «Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito sobre el agua». El paseante puede saber o no que ese «joven poeta» ha querido hacer en su tumba eco a un griego lejano. Y que en tal ironía halló el consuelo a una vida que amuralló en la paradoja: esa sola excelencia del que escribe.

La escritura existe en la aporía, en lo insoluble, en el retorno, dice Platón, de lo igual a través de lo distinto. Su lógica circular la da una venerable fábula griega. Al navegante que arribó a la ciudad, su primer interlocutor local le advierte: «En esta isla mentimos todos.…  Seguir leyendo »

Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le dará importancia a robar, del robo pasará a la bebida y a la inobservancia del domingo, y acabará por faltar a la buena educación». El axioma de Thomas de Quincey rara vez falla. Antes de llegar al extremo último de no ceder la acera a las viejecitas, uno tiene que haber hecho ya un largo aprendizaje de forajido.

El axioma moral que preside Del asesinato considerado como una de las bellas artes me vino a la memoria hace un par de años. Cuando vi el vídeo de Jordi Pujol Ferrusola y me hube asegurado de que era auténtico –al principio, lo creí malévolo sainete de un excelente imitador–, sospeché que algo judicialmente muy grave tenía que haber precedido a aquella gratuita exhibición de grosería.…  Seguir leyendo »

El martes 18 de octubre el Consejo Ejecutivo de la Unesco votaba en París la existencia o no de vínculo entre el pueblo de Israel y los sillares y ruinas del Templo de Jerusalén. Lo mismo podía haber sometido a votación popular el vínculo entre el 3 y la serie de los números naturales. Votó que no. Lo cual es tan irrelevante como lo hubiera sido haber votado sí. El voto dirime preferencias subjetivas. La realidad no es votable. Y si un sinsentido así llega a consumarse es que, de modo apenas oculto, se está votando otra cosa. ¿Qué votó aquel día 18 el Consejo Ejecutivo de la Unesco?…  Seguir leyendo »

La amistad está tejida de libros. Que son el territorio de los hombres libres. Recientemente se ha cumplido un mes desde que murió Gustavo Bueno. A quien tengo por un maestro y un amigo: esos dos dones tan raros en la vida de un hombre. Y tan difícilmente conciliables. A no ser en la biblioteca.

En sus orígenes –escribía Steiner–, «las lecciones de los maestros son las de los sacerdotes». Desmoronada la fe eclesial, lo sagrado hace de la sabiduría su templo. Es una larga historia, que empieza cuando el ateniense Platón se empecina en poner por escrito la doctrina de un maestro, Sócrates, que sólo confiaba en la voz viva.…  Seguir leyendo »

Aquí, en la selva de Bach Ma, latió una vez el corazón de las tinieblas. Era 1968. Cuando sobre Vietnam se fracturaba la segunda mitad del siglo veinte. Conmigo va esa fractura. Va con todos, supongo; los de mi edad, al menos. Con todos los que nunca pisaron esta maleza, victoriosa de la guerra química, igual que con aquellos que perdieron aquí sus años jóvenes. Con los que oyeron y los que no oyeron este desasosegante sollozar de las cigarras, bajo el azogue de una luz en pestañeo. Aquí, a muy pocos kilómetros de Da Nang y Hué, pero infinitamente lejos de cualquier cartografía.…  Seguir leyendo »

Filosofar sin Facultades

¿Quieres, Cebes, que te haga una exposición de mi segunda singladura?», interpela Sócrates al interlocutor que se pregunta sobre cuál sea esa disciplina a la que el maestro viene llamando «filosofía». La propuesta de Sócrates es, como siempre, irónica. «Segunda singladura» habla la jerga de los marineros. Dice el trance más difícil para un navegante. Ése en el cual el viento cesa y cede a una plúmbea calma chicha. Las velas se le truecan en estorbo. Y, al cabo de una espera muerta, no queda otra salvación que el remo: esto es, la recia confrontación de cada hombre con un entorno del cual ya nada espera.…  Seguir leyendo »

Oriente es rojo… medio siglo

Pasaron cincuenta años. Y es como si todo hubiera sucedido en otro mundo. En el tiempo sin tiempo de los mitos. En su subgénero más tenebroso. Era el tiempo en el cual escuadrones de jóvenes implacables imponían la autoridad de Mao en la inabarcable China. Cantaban juveniles himnos: «Oriente es rojo. Mao ama al pueblo…». Y el poder estaba siempre «en la punta del fusil».

1966. Universidad de Pekín. 25 de mayo. Aquel dazibao en poco se diferenciaba de los muchos cartelones políticos que cubrían las paredes. Pero Mao se ha fijado en él para tocarlo y trocarlo en mito. Una joven profesora, protegida de la esposa del Gran Timonel, fue su redactora.…  Seguir leyendo »

El paseante se desliza, como sobre un sueño, por la diagonal de la sala en penumbra; se diría en el interior de una bien medida caverna platónica. ¿De dónde le viene esta luz que impregna todo en resinosa neblina de antorchas?, se pregunta a mitad de su trayecto. Lo sabe: del interior del cuadro, del interior de los cuadros: la luz de una red de candelas se cruza en el punto exacto en el cual él se ha detenido, en el epicentro del hexaedro oscuro que perforan las serenas llamaradas de los lienzos.

Museo del Prado, hermético cubo de Moneo, primer piso.…  Seguir leyendo »