Gabriel Magalhães

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Existen verdades muy antiguas que, si las conocemos, cambian nuestras vidas. Nos permiten actuar de forma más coherente, dando un recorrido más profundo a nuestros gestos. Se trata de nociones que surgen en los textos de los mayores sabios de la historia de la humanidad, gente inspirada como Confucio, Sócrates y, por supuesto, Jesús. El zarandeo del tiovivo griego de los últimos meses habría sido completamente distinto si algún pope ortodoxo hubiese tenido la oportunidad de enseñarle a Alexis Tsipras esta máxima muy sencilla: no podemos servir a dos señores.

Existe en nuestra época, y muy particularmente en Europa, un nuevo tipo de fe, que es la religiosidad bancaria.…  Seguir leyendo »

Los relojes locos de Europa

Cuando un portugués desembarca en Escandinavia, al principio le parece que ha llegado a una estación aeroespacial. Uno diría que los pueblos ibéricos estamos más cerca del barro primitivo de Adán, y esta gente del norte, tan rubia, tan pulcra, tiene algo de astronauta de mundos futuros. Los viajes son experimentos: quizá por eso los aviones recuerdan un tubo de ensayo en el que nos metemos para precipitarnos en otras culturas. Yo fui a Escandinavia para hacer el experimento de mi europeísmo.

Paseando por Copenhague, me di cuenta rápidamente de que el único europeísta que había por las calles era yo.…  Seguir leyendo »

En mi último artículo, les comentaba que en Portugal dormimos sosegadamente nuestros destinos presentes y futuros. Pues bien: la bella durmiente lusitana se ha despertado. La detención del antiguo primer ministro José Sócrates, ocurrida el día 21 de noviembre, ha sido un aldabonazo fenomenal. Una detonación mediática, que ha hecho astillas el sosegado silencio portugués. Y todos ahora, en Lisboa, en Oporto, en provincias, nos restregamos los ojos y nos miramos los unos a los otros, atónitos ante algo completamente inesperado.

José Sócrates es uno de estos centauros, muy comunes en la política europea actual, que tienen medio cuerpo en la legalidad y el otro medio en una zona ambigua, misteriosa e innombrable.…  Seguir leyendo »

Europa tiembla. Está temblando desde inicios de los noventa, cuando la URSS se desmoronó. Este derrumbe es la gran clave de la historia contemporánea: algo como la caída del imperio romano de Occidente, en 476. Hoy ya lo podemos afirmar porque han pasado un par de décadas y, desde ese desplome soviético, el mundo ha cambiado: es cada vez más otro mundo, muy distinto del que había antes.

Las consecuencias mundiales de la implosión de la URSS son conocidas: el neoliberalismo se ha transformado en un pulpo planetario, que todo lo controla y descontrola; el tercer mundo asciende, transformado en vivero de mano de obra barata, mientras el primer mundo decae; las sociedades se dividen en dos clases extremadas: una nueva aristocracia que flota en los palacios de Versalles de los aeropuertos y una gran masa de siervos de la gleba atados a contratos inciertos de sueldo bajo.…  Seguir leyendo »

Portugal, como Hamlet, tiene una calavera en la mano. Ese cráneo es una deuda monumental. Más de 200.000 millones de euros; aproximadamente, el 130% del PIB. En teoría, tocamos a 20.000 euros por cabeza. En casa somos tres: debemos la friolera de 60.000 euros. Se calcula que los portugueses tardaremos entre veinte y treinta años en reequilibrar la situación: mi generación irá envejeciendo entre estrecheces mientras otra, la de mi hija, crecerá aprendiendo la modestia nacional.

El próximo día 19 de mayo termina nuestro programa de asistencia financiera: la troika se va. No estamos hechos polvo: sin duda, una buena noticia.…  Seguir leyendo »

Los funerales del futbolista portugués Eusébio han sido dignos de un relato de Gabriel García Márquez. Durante horas, una muchedumbre inconsolable desfiló ante el féretro. A la estatua del jugador, que ya lo homenajeaba en vida, alguien le puso una corona de rey mago. Después la imagen se vio sumergida en un alud de bufandas, camisetas, estandartes. El día del entierro el ataúd se colocó en el centro del césped del Estádio da Luz, cubierto con la bandera del Benfica y sobre un catafalco dorado de iglesia barroca. Una multitud aplaudió el féretro, como si la muerte fuese un libre directo que entra por la escuadra.…  Seguir leyendo »

Nos hallamos en la azotea de la Pedrera, que es el centro de la rosa de los vientos barcelonesa. Hemos venido en familia a la Ciudad Condal. La tarde es soleada, buena para panorámicas. Barcelona nos rodea con todos sus puntos cardinales a la vista, mientras flotamos en lo alto del edificio. Rosa Maria Plans, de la fundación que gestiona el monumento, nos está explicando los secretos de esta construcción: lo hace con salero y sabiduría, como si sus palabras fueran también caprichosas líneas trazadas por la mano de Gaudí.

Rosa nos habla en castellano, por delicadeza para con nuestro desconocimiento del catalán, pero desde nuestra llegada hemos sentido que el idioma de Llull ha crecido en el ambiente del país.…  Seguir leyendo »

Ninguna institución ha practicado la autocrítica con la intensidad con que la Iglesia lo ha hecho. En los Evangelios, los apóstoles se ponen de rodillas y se confiesan ante nosotros: Pedro negó a Jesús. Santiago, Juan, como todos los demás, ambicionaron cargos elevados en un futuro reino político, y Tomás fue un inspector de hacienda de la eternidad: para creer, quiso introducir sus dedos en las llagas del Señor resucitado.

Todo esto se cuenta porque la Iglesia es un diálogo con la luz sin fin de Jesús. Y para que esa luz quede clara, tienen también que quedar claras nuestras sombras.…  Seguir leyendo »

Pasado mañana, domingo 29, se celebrarán en Portugal elecciones locales. Aunque muchos lusitanos se ven a sí mismos como ibéricos, europeos o ciudadanos del mundo, en realidad el corazón de la mayoría late sobre todo por su país y su municipio. Las regiones existen, pero de modo desdibujado: son acuarelas territoriales, no marcos. Sólo los dos archipiélagos atlánticos, el de Azores y el de Madeira, poseen estructuras autonómicas. De forma que los portugueses formamos una nación de campanarios provincianos y solemos ser fieles al eco de sus bronces.

En la edad media, el poder municipal desarrolló un papel importante en la historia lusitana: fue uno de los resortes de un sistema democrático premoderno, capaz de imponer a finales del siglo XIV una nueva dinastía, la de Avis, que lanzaría la nación a la gran aventura de los descubrimientos.…  Seguir leyendo »

Lo que está pasando en la vida política de la península Ibérica en este verano recuerda un novelón escrito por el espectro ilustre de Alejandro Dumas padre. Hay un poco de todo: fortunas escondidas, documentos secretísimos, mensajes comprometedores interceptados, ataques a escupitajo, traiciones barrocas y siempre, siempre nuevos episodios. Muchos políticos se mueven ahora embozados en sus capas y, en las declaraciones, se oye por detrás el tintineo de las espadas. Lástima que, las pocas veces que se atreven a hablar, las figuras públicas no se sirvan del verso prodigioso de don Pedro Calderón de la Barca. Todo sería más llevadero.…  Seguir leyendo »

Muchos en Europa somos hoy ciudadanos de una nación que no existe. Creo que algo de esto ocurre en Catalunya. Pero también pasa en Portugal: las viejas fronteras lusitanas ya no configuran un castillo de soledades donde se pueda ser feliz. Casi todos los países europeos, incluso los mayores, son casas antiguas con muchas goteras. Por ello, a lo largo de los próximos años, se intuye que habrá una reforma de nuestro hogar continental: se tirarán paredes y se alzarán nuevos tabiques. El baile de las patrias ya ha ocurrido en Europa oriental: ahora nos toca a nosotros, en occidente.

Europa es un continente frágil: una península de Asia transformada en un laberinto a causa del surrealismo de las culturas y de la geografía.…  Seguir leyendo »

Entre España y Portugal, existe una bendita tierra de nadie, en la que parece que no pasa nada y al mismo tiempo están ocurriendo muchas cosas. Vistas de lejos, las relaciones entre los dos países son un hecho sonámbulo: el mutuo ignorarse de dos pasajeros en el metro, dos tipos muy de perfil que no se conocen de ninguna parte. Observando las cosas de cerca, uno se da cuenta de que, entre las dos naciones, hay una red de contactos en perpetuo movimiento. Donde sólo veíamos un desierto descubrimos un hormiguero.

Esta vida secreta de la historia peninsular se ha estudiado bastante en los últimos años, con base en el acercamiento oficial de los dos países.…  Seguir leyendo »

También en Portugal tenemos la impresión de que ya no hay ideologías. Uno diría que se ha acabado la autopista de la abundancia, con muchos carriles para distintos cielos, y lo que sobra es una senda estrecha, donde ya no hay izquierda ni derecha. Sin embargo, esta ausencia de ideologías en realidad refleja la presencia de una única doctrina aplastante que está marcando la vida de Occidente. En el fondo, somos fanáticos y, como ocurre con todos los fundamentalistas, no nos damos cuenta de serlo.

Nuestro fanatismo consiste en una defensa exaltada del derecho al egoísmo. En el caso de los partidos de derecha, este individualismo feroz posee una dimensión económica: normalmente genera leyes laborales algo caníbales.…  Seguir leyendo »

Hace más de un año, el presidente de China, Hu Jintao, visitó un Portugal en el cual todavía nuestro antiguo primer ministro, José Sócrates, jugaba al póquer con la deuda. Durante las ceremonias de recepción, mientras los soldados lusitanos rendían honores, un caballo nervioso echó por los suelos a uno de los flamantes oficiales portugueses. Rompiendo el protocolo, Hu Jintao se acercó para interesarse por el estado del militar. Y esta imagen se transformó en una metáfora de la visita: los chinos venían a levantar un caballeroso Portugal derribado por la crisis.

Fue entonces que los lusitanos nos dimos cuenta de que, en China, hay genialidad estratégica.…  Seguir leyendo »

En verano, Lisboa se despereza a lo largo del día, sin terminar de levantarse de su lecho de casas claras. Edificios rosa, blancos, amarillos, siempre en tonos pálidos. He venido a la capital portuguesa un viernes para una reunión de trabajo y me cuentan todo tipo de agonías: la situación económica es crítica y, con el reciente anuncio del enorme impuesto sobre la paga de Navidad, las empresas recortan gastos, aplazan proyectos. Este año los Reyes Magos no vendrán a Portugal.

El país está hundido en su crisis, pero en la calle las personas caminan despacio, transformando sus pasos en columpios de felicidad.…  Seguir leyendo »

En Portugal tenemos un problema muy serio: hay en el país demasiadas cosas que no son verdad. Demasiadas. Y no se trata de fantasías geniales, como los heterónimos de Pessoa o los perfiles de niebla del rey Sebastián. Se trata sencillamente de mentiras groseras: juegos de manos, en los cuales, muchas veces, el propio Estado es quien baraja y reparte las cartas.

Esto lo saben muy bien los usureros de la globalización y, por eso, nos prestan dinero con intereses envenenados: es su veneno contra el nuestro, en un tenebroso juego financiero de culebras enlazadas que nuestro primer ministro estaba jugando.…  Seguir leyendo »

Si Portugal fuera un barco, la presidencia de la República se perfilaría como el palo mayor, donde ondea la bandera del país. Nos encontramos, en suma, ante el jefe de Estado. Una nota importante: la textura del cargo no es sólo simbólica. Elegido por sufragio universal, el presidente posee poderes, entre ellos la llamada bomba atómica: puede, en situaciones de crisis, hacer dimitir el Gobierno, decretar la disolución del Parlamento y convocar elecciones. En resumen, la presidencia de la República es el mástil del país, pero también, a veces, el timón de la navegación portuguesa.

Mañana habrá en Portugal elecciones presidenciales.…  Seguir leyendo »

Supongo que pocos españoles saben que, en este día 5 de octubre, la República Portuguesa cumple cien años. Se trata de un hito histórico, una de esas conmemoraciones que siempre suenan con muchas campanas. Intentaré contarles lo que está siendo nuestra aventura republicana. Porque Portugal es mucho más que un suburbio europeo, un barrio bajo del fútbol, capaz de producir los muslos bronceados de Cristiano Ronaldo y la mirada pistolera de José Mourinho.

Cuando se proclamó la república, en 1910, se refundó Portugal. Hay que ver lo que cambia la vida de un país cuando su nombre se transforma en un sintagma republicano.…  Seguir leyendo »

Vamos a la playa y ya no hay carabelas en el mar. Las olas caen tristemente, como subsidios de paro. He estado en la costa fría del norte de Portugal. Aun lusitano, el veraneo le resulta inquietante, porque, para nosotros, el mar es todo un monumento. Nuestros Escoriales se construyeron con agua salada. Ahora, del heroísmo, ya sólo nos queda el chapuzón en las olas heladas, con carrerilla de penalti.

El mar nos invita a la contemplación: la playa, en sus momentos más solitarios, funciona como un monasterio transparente. Además, las olas dicen cosas: la marea sube, y ellas repiten «globalización», «globalización», que es una palabra amplia y redondeada, con una larga ondulación de sílabas.…  Seguir leyendo »