Gabriel Tortella

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

De vuelta al Tercer Mundo

A los años que van desde 1976, en que Adolfo Suárez ascendió a la presidencia del Gobierno, hasta 1982, en que el PSOE ganó las elecciones, se les designa comúnmente como la Transición, porque durante ese período la política española recorrió el camino desde la estructura dictatorial que había construido el franquismo a la democrática que construyeron los españoles en su conjunto, unos con su gestión política, los más con su voto. El pueblo español mostró una voluntad casi unánime de abrazar la democracia y desechar para siempre el autoritarismo. Yo diría sin embargo que, además de transitar hacia la democracia, el pueblo español transitó también del Tercer Mundo al Primero.…  Seguir leyendo »

Cuando conocí a Rodolfo Martín Villa, allá por 1957, él y yo estábamos en lados opuestos de la trinchera política. Él era un estudiante falangista, jefe provincial del SEU de Madrid (el Sindicato Español Universitario fue fundado por José Antonio Primo de Rivera en tiempos de la República), al que todos los estudiantes universitarios pertenecíamos obligatoriamente. Yo era un estudiante socialista, afiliado a la recién fundada ASU (Agrupación Socialista Universitaria, naturalmente clandestina), que, entre otras cosas, se dedicaba, junto con un pequeño grupo de falangistas de izquierdas, a democratizar el SEU desde la base. Yo llegué a ser elegido delegado de facultad en la de Derecho y otros socialistas fueron también elegidos en otras facultades y escuelas.…  Seguir leyendo »

La cabeza de Cicerón

De España se puede decir hoy lo que se decía de Turquía hace un poco más de un siglo: es el hombre enfermo de Europa. Con un Gobierno hipertrofiado, despilfarrador y bamboleante, que se apoya precariamente en un partido populista-comunista y en varios partidos separatistas; con una deuda pública que no es ciertamente la mayor de Europa en términos relativos a la renta nacional, pero que acaba ya de sobrepasar el umbral del 100% y lleva visos de seguir subiendo de modo alarmante; con una gestión desastrosa en campos como el sanitario (la pandemia se ha cebado en la población española con tasas de sobremortalidad inusitadas, y sigue haciéndolo), el educativo, el económico o el fiscal, por no hablar del territorial; con los niveles de desempleo más altos de Europa; con déficits presupuestarios crónicamente por encima de lo comprometido con la Unión Europea y con tendencia a crecer en lugar de disminuir; con gravísimos problemas de educación que tres ministros (¡nada menos!)…  Seguir leyendo »

El apotegma bíblico Nemo propheta in patria (Nadie es profeta en su tierra) se repite y se oye en todas las latitudes e idiomas como una verdad incontrovertible y lapidaria. La brevedad rotunda de la versión latina le da un marchamo de solemne certeza. Pero no es siempre cierto. Verdad es que muchos personajes (escritores, científicos, artistas) han tenido mayor y más temprano reconocimiento en el extranjero que en su propio país; pero no todos y no siempre. La nombradía, el prestigio y el reconocimiento públicos obedecen a menudo al azar. La fama es una deidad caprichosa. Pero hay también factores más constantes: hay profesiones que atraen más la atención pública que otras.…  Seguir leyendo »

Homenaje a George Orwell

A finales de este mes se cumplen 117 años del nacimiento de Orwell y en enero se cumplieron los 70 desde su muerte de tuberculosis a los 46 años. A pesar de lo prematuro de su muerte y de lo difícil de su vida, Orwell (nom de plume del británico Eric Blair) fue uno de los mejores novelistas del siglo XX y sin duda uno de los más auténticos. Hombre de izquierda, muchos dirían de extrema izquierda, fue odiado y vilipendiado por la Comintern (la Internacional Comunista) porque, seguramente sin haber leído a Antonio Machado, Orwell creía que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero, porque se negaba a pensar con el rebaño, por progresista que éste fuera, porque en tan poco tiempo, vivió, vio y pensó mucho más que «un hombre al uso que sabe su doctrina», y porque, si viviera hoy, estaría ridiculizando diariamente el pensamiento políticamente correcto.…  Seguir leyendo »

El gobierno español ha planteado, siquiera sea dialécticamente, su estrategia contra el coronavirus como una campaña militar. En su virtud, se ha encastillado en una fortaleza simbólica y desde ella pretende dirigir, con mando único, la campaña contra el virus. Esto estaría muy bien si no fuera por un pequeño detalle que da al traste con la validez de todo el símil bélico: la tal fortaleza es un castillo de naipes, una construcción artificial que se encuentra en un equilibrio extremadamente frágil, de modo que sus eficacias defensiva y ofensiva se encuentran en entredicho. Veamos por qué.

Este Gobierno es el producto de una tortuosa negociación que se prolongó desde las elecciones del 10 de noviembre hasta la primera semana de enero, cuando Pedro Sánchez fue investido por mayoría simple en las Cortes.…  Seguir leyendo »

En primer lugar, quería hacer una aclaración sobre el intervencionismo económico, frecuentemente designado como lo público, que tantos partidarios tiene y ha tenido en nuestra historia. Esta corriente de opinión, que muchos consideran como de izquierda, ha sido desde siempre patrimonio de la derecha, y en particular de la derecha extrema. El sistema económico y comercial de nuestra época imperial era intervencionista y prohibicionista hasta tal extremo que Adam Smith, su crítico severo, lo expuso como paradigma de lo que él llamó el «sistema mercantil», que hoy abreviamos como mercantilismo (intervencionismo en comercio exterior). Smith consideraba, no sin razón, que el mercantilismo había contribuido poderosamente a la decadencia económica de España, tan pujante en el siglo XVI y tan estancada comparativamente en el XVIII.…  Seguir leyendo »

El lecho de Procusto

Vengo repitiendo machaconamente desde hace bastantes años que el socialismo en Europa, su cuna, está de capa caída. En Francia y en Italia, los otrora poderosos partidos socialistas han desaparecido; y en Alemania y Reino Unido, sus feudos originales, donde Marx residió la mayor parte de su vida, donde produjo sus libros más clásicos y llevó a cabo lo más destacable de su actividad política, los partidos herederos de su pensamiento, el socialdemócrata y el laborista, arrastran una vida lánguida con un papel secundario y un electorado menguante. Situaciones parecidas se dan en otros países de fuerte tradición socialista como Austria, Dinamarca o Suecia.…  Seguir leyendo »

Es muy trillada y repetida la frase de Marx «la religión es el opio del pueblo». Esto puede que fuera cierto en 1843, cuando salió a la luz su Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, donde se contenía dicha frase. Pero hoy, sin duda, la afirmación se queda corta. El propio Marx estaba por entonces elaborando una teoría que más tarde se convertiría en una adormidera mental tanto o más eficaz que todas las religiones juntas. Y es que la historia contemporánea nos muestra que no hacen falta doctrinas trascendentes para anestesiar nuestra capacidad de raciocinio crítico.

En 1588, Felipe II envió a la Armada en condiciones muy adversas para tratar de poner en práctica un plan disparatado de invasión de Inglaterra.…  Seguir leyendo »

Socialismo, quién te ha visto

Yo siempre fui socialista o, más exactamente, socialdemócrata, en mi vida adulta. Entre los tragasables y escupefuegos de la política antifranquista estudiantil (pongamos que hablo de Madrid en 1956) la palabra socialdemócrata se pronunciaba con tono despectivo, como sinónimo de medias tintas o de pusilánime. Quizá por eso quería ser comunista; lo intenté, pero no lo conseguí: lo de la dictadura del proletariado era una rueda de molino demasiado grande. Me parecía evidente que aquello significaba la dictadura de una minoría que se arrogaba la representación del todo, la dictadura de los sacerdotes del proletariado en la tierra, a quien nadie podía pedir cuentas porque hablaban en nombre del ser supremo, ese proletariado mítico con el que sólo ellos podían comunicarse, y cuyas órdenes interpretaban sólo ellos.…  Seguir leyendo »

Pedro y Teresa

No crea el lector que este es un artículo sobre una relación romántica, como la de Pablo y Virginia, Abelardo y Eloísa, Dido y Eneas, Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, y tantos otros casos de nombres emparejados que traslucen un vínculo amoroso. Podría, quizá, relacionarse estos dos nombres con los amantes de Teruel, pero no por sus nexos afectivos, sino más bien por aquello de tonta ella, tonto él. En todo caso, de lo que yo quiero hablar, como el lector habrá sin duda adivinado, es de una pareja cuyos apellidos respectivos son Sánchez y May (née Brasier), una pareja ciertamente no sentimental, pero que sí comparte algunos rasgos de interés.…  Seguir leyendo »

Desde el resto de España se ha contemplado el espectáculo que ofreció Cataluña durante la semana que siguió a la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre la sedición (o rebelión) de la cúpula del Gobierno catalán en el otoño de 2017 con una mezcla de alarma y horror, pero también, fuerza es reconocerlo, de hastío. El drama, o la farsa, separatista lleva años ofreciendo sus extravagantes y apocalípticos capítulos y los españoles se preguntan cuándo terminará el culebrón. La cosa va para largo, pero en gran parte depende de nosotros el que dure más o menos y el que termine volviendo a la normalidad o produciendo la separación de Cataluña.…  Seguir leyendo »

Muchos de mis amigos liberales están encantados con el Brexit. Es difícil explicar por qué. La Unión Europea es un proyecto que debiera agradar a una mentalidad liberal. Desde el punto de vista económico, el principio de ampliar el tamaño del mercado y reducir las barreras al comercio es unos de las más viejas aspiraciones de la economía liberal, principio que Adam Smith expresó en La riqueza de las naciones con una de sus famosas frases: «La división del trabajo se ve limitada por el tamaño del mercado». Como para Smith división del trabajo era casi sinónimo de progreso técnico, y éste equivalía a crecimiento, resulta claro que uno de los axiomas del padre de la economía liberal era que, cuanto mayor fuera el mercado, mayor sería el crecimiento económico.…  Seguir leyendo »

Catalanes, escoceses y Sir John Elliott

No se le puede negar el valor y el arrojo a John Elliott: a sus ochenta y muchos años ha publicado lo que será sin duda la obra más polémica de su extensa bibliografía, el libro sobre los catalanes y los escoceses (en la versión original inglesa la primera palabra del título es scots, escoceses; en la española, la primera es catalanes), un ejercicio de historia comparada que, precisamente por sus evidentes virtudes, va a satisfacer plenamente a muy pocos. El nacionalismo es una convicción política firmemente anclada en los fondos más emocionales e irracionales del alma humana, por lo que cualquier intento de abordar sus problemas con espíritu ecuánime y desapasionado provoca inevitablemente el rechazo iracundo de unos y otros.…  Seguir leyendo »

La maraña de líneas rojas que surcan y zigzaguean en el escenario político actual español es desconcertante e inextricable: Ciudadanos veta al PSOE y a Vox, mientras que el PSOE tiene una tenue línea roja en torno a Ciudadanos, tendida por los militantes, no por los mandos del partido. Prácticamente todos los partidos, menos el Popular, han trazado una gruesa línea roja en torno a Vox, tachándolo de anticonstitucional precisamente porque exige que se cumpla la Constitución a rajatabla, incluso para modificarla. En cambio, a los partidos separatistas y a Podemos, que han proclamado abiertamente que quieren saltarse las normas constitucionales, y muy a menudo se las saltan, apenas nadie les pone líneas rojas ni les acusa de ser anticonstitucionales.…  Seguir leyendo »

La resistencia de Frankenstein

Fue Alfredo Pérez Rubalcaba quien llamó «Gobierno Frankenstein» a los planes que tenía Pedro Sánchez hace ya algunos años para buscar el apoyo de los separatistas catalanes y vascos y echar a Mariano Rajoy del Gobierno. Se refería Rubalcaba a la novela de Mary Shelley sobre un científico que, uniendo elementos dispares de diferentes cadáveres, forma un cuerpo humano al que da vida mediante descargas eléctricas. Este ser humano artificialmente creado, adquiere iniciativa propia, es sumamente violento y constituye un verdadero quebradero de cabeza para Víctor Frankenstein, su creador. Llega a exigirle que cree un segundo monstruo, éste del sexo femenino, para poder así aparearse y reproducirse.…  Seguir leyendo »

Las derechas y la etiqueta de fachas

En el debate político, la topografía parece haber reemplazado a la sustancia. Por decirlo un poco más claro, los partidos se acusan los unos a los otros de estar a la derecha o a la izquierda, como si la posición en el espectro político fuera argumento bastante para descalificar al adversario. Raramente se emprende la labor de formular una crítica de las políticas que preconiza ese adversario. Basta con situarle en el lado malo del Hemiciclo para condenarle y anatematizarle. Hay una suerte de guiño al potencial elector, como quien dice «usted ya sabe a qué me refiero; no me hace falta ser más específico».…  Seguir leyendo »

En vísperas de un intenso período electoral, los movimientos de los que vienen siendo los dos grandes partidos de centro en España (PP y PSOE) muestran interesantes paralelismos, pero también notables disparidades. Ambos están haciendo una intensa renovación de sus cuadros dirigentes con vistas a los comicios, ajustando el personal a la estrategia electoral; pero tras este paralelismo se ocultan grandes diferencias.

Los cambios en el PP corresponden a una profunda mutación de ideas o principios políticos; el PP de Mariano Rajoy era, como su presidente, profundamente conservador. Su lema parecía ser, al contrario del plan de Tancredi en El gatopardo, «que nada cambie para que todo siga igual».…  Seguir leyendo »

En un artículo anterior en estas mismas páginas (14-12-2018) hablaba yo del «complicadísimo equilibrio entre dos gobiernos en precario (Sánchez y Torra) que se necesitan el uno al otro, pero cuya colaboración amenaza con provocar una sublevación de sus bases electorales respectivas». Este complejo tinglado había mantenido unidos al Gobierno español y al Govern catalán (aquél sostenido por los votos de éste) durante cerca de nueve meses tras la moción de censura del pasado mes de mayo.

Pero todo por fin se vino abajo al rechazar el Congreso la Ley de Presupuestos con los votos de los separatistas. ¿Por qué? Ambos lados ahora pretenden atribuirse el fin del complicado equilibrio para hacer creer al electorado que ellos han permanecido fieles a sus principios y se han negado a transigir con las exigencias de los que durante más de nueve meses han sido sus socios.…  Seguir leyendo »

Nuestro talón de Aquiles

Las paradojas de la política española son a veces difíciles de entender para nuestros vecinos europeos, especialmente en lo que se refiere al gran problema que se arrastra desde la Transición: el separatismo. En primer lugar, es arduo comprender que este lapso de unos 40 años en el que España ha cosechado una serie de éxitos sin precedentes (transición casi incruenta de la dictadura a la democracia, ingreso en la Unión Europea y en otros organismos internacionales, crecimiento económico y desarrollo social también inéditos, niveles de bienestar que nos colocan a la vanguardia del mundo, niveles de distribución de la renta más que aceptables -sí, pese al deterioro que conllevó la crisis-, etcétera), éxitos que podríamos caracterizar globalmente como la realización de lo que Ortega y Gasset llamó «un proyecto sugestivo de vida en común», haya ido acompañado por un crecimiento en extensión e intensidad de los sentimientos separatistas.…  Seguir leyendo »