Germán Cano

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Septiembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

«Sí se puede”. La consigna escuchada estos días tras la histórica investidura y los nombramientos del Consejo de Ministros, con carteras a la izquierda del PSOE, resume un cierto fin de ciclo. Me refiero al que arrancó en mayo de 2011 en uno de los momentos más significativos de la crisis que azotaba a nuestro país. Aparecerán, desde luego, “aguafiestas” que cuestionen el astuto oportunismo de quien consiguió la confianza del palacio de la Moncloa cabalgando a lomos de la indignación de las plazas, pero lo cierto es que la intensa marcha por las instituciones iniciada en 2014 ha conseguido una resonancia social a tener en cuenta.…  Seguir leyendo »

Asesinato en el Consejo Ciudadano

«¿Te has enterado de la cochinada de Manolo?”. En su epílogo a la edición de 1997 de Asesinato en el Comité Central, Gerardo Iglesias comenta cómo la novela cayó como una bomba entre la militancia del PCE. Allí se retrataba a un partido “completamente en cueros, con sus dosis de resistencialismo, con un concepto de la disciplina militante que ya no tenía cabida en los años ochenta, […]un partido con más triunfalismo que visión política para medir sus posibilidades de influencia con un abultado culto a la personalidad del secretario general”.

Recordemos el contexto. En 1981 se celebraba el V Congreso del PSUC, cuando la crisis era ya insalvable y Manuel Vázquez Montalbán planteaba una crudísima alegoría de un aparato enrocado en su cultura militante.…  Seguir leyendo »

Desplegar las velas: un Podemos para gobernar es el título del documento político propuesto por Iñigo Errejón de cara a la asamblea de Vistalegre. Una metáfora pertinente. Hace tres años, por estas fechas, la embarcación iniciaba singladura en el Teatro del Barrio de Madrid extrayendo lecciones del naufragio de la izquierda y ensayando una diferente hoja de ruta. Era precisa una nueva carta de navegación que aprendiera de los retrocesos sufridos frente a las transformaciones capitalistas desarrolladas por la gobernanza neoliberal desde los años setenta y, en lo nacional, de la emergencia de un pueblo sociológica y culturalmente inédito tras el corrimiento de tierras del 15M.…  Seguir leyendo »

Parece un diagnóstico unámime que la noche del 26J cerró un ciclo para Podemos. Aunque faltan datos para hacer la radiografía completa de las razones por las que un millón de votos escaparon por el probable sumidero de la abstención, las reacciones inmediatas oscilaron entre la necesidad de la autocrítica y el orgullo. No son excluyentes, pero sí plantean una distinta lectura de lo ocurrido desde la pregunta de qué tipo de expectativas habían fracasado.

Si el 15M mostró al Régimen del 78 como un incumplimiento de contrato, el 26J, con la victoria del PP, lo reveló como una suerte de adicción al pasado, donde la amenaza difuminó los matices ideológicos en un duro plebiscito sobre lo viejo o lo nuevo.…  Seguir leyendo »

Podemos tras el (segundo) desencanto

Cronista sentimental de la Transición, Manuel Vázquez Montalbán dejó para la posteridad dos mantras punzantes por su exactitud y cierta lucidez melancólica; que el proceso iniciado en el año 1978 constituía una “correlación de debilidades” y que “contra Franco vivíamos mejor”. La segunda frase aludía al llamado “desencanto” de la resistencia antifranquista. El relato que esta construía del pasado reciente, cultural, intelectual y políticamente cohesionado por la terrible coerción del dictador, se revelaba tras su muerte, en los primeros años de la Transición, como un discurso sin fuelle. Una situación de profunda desorientación manifestada en fenómenos puntuales como la desaparición de la emblemática revista Triunfo o la inhibición en la que cayó parte de la intelectualidad más combativa, gran parte de ella acostumbrada a su trabajo de infiltración social desde la cartografía marxista clásica.…  Seguir leyendo »

Un nuevo fantasma recorre la actualidad española: el llamado “populismo”. Con la entrada en escena de Podemos han saltado todas las alarmas entre las élites políticas y económicas: no solo se ha visibilizado electoralmente la apertura del cerrojo del régimen del 78, fielmente custodiado por el “turnismo” bipartidista; la consecución de 1.200.000 votos, recolectados desde una composición social transversal y heterogénea, ha causado tanto perplejidad entre los comentaristas acreditados como una significativa proliferación discursiva plagada de clichés y lugares comunes desde las plantillas ideológicas al uso. En la medida en que la nueva composición sociológica desnudada por el 15-M y su ciclo de movilizaciones han permanecido ninguneados, por no decir caricaturizados muy por debajo del radar político y mediático del establishment,el fenómeno Podemos solo puede ser simplificado como una irrupción salvaje e inquietante desde un supuesto “afuera” del sistema.…  Seguir leyendo »

Resulta una obviedad afirmar que el desprecio de los políticos sirve de termómetro privilegiado para medir la temperatura de nuestra crisis. Aunque en los últimos sondeos del CIS, tras el paro y los problemas económicos, la clase política aparece como la tercera mayor preocupación de los españoles, el malestar por su actuación está batiendo récords históricos, sumando 17 meses consecutivos como gran problema nacional.

Probablemente, no merezca la pena insistir en las causas inmediatas y genuinamente españolas de esta desafección, pero sí, más allá del ruido mediático, analizar de dónde procede este desprecio que, partiendo de una supuesta corrupción extendida, raya en un peligroso resentimiento hacia la política en general.…  Seguir leyendo »

El veredicto se ha pronunciado: el 15-M necesita mejorar, no progresa adecuadamente. Insuficientemente socialdemócrata, insuficientemente revolucionario, insuficientemente liberal, el movimiento parece ser un niño siempre en falta. Esta impaciencia es compartida tanto por la derecha como por parte de la izquierda, aunque por diferentes razones. Allí donde el evangelio neoliberal, asentado en el supuesto fin de la historia, observa una mera protesta afectiva, una suerte de grito impotente frente a una realidad estructuralmente correcta, el discurso supuestamente revolucionario se impacienta por unos ensayos que se demoran en un experimentalismo estéril sin conducir a ninguna meta. En el fondo, para ambas posiciones críticas, el 15-M se definiría por ser una negatividad condenada a la frustración al ser incapaz de articularse en guion histórico alguno: una indignación sin gramática, mero contenido sin forma, un acontecimiento simplemente emocional, que diría Zygmunt Bauman.…  Seguir leyendo »

A pesar de las recurrentes jeremiadas actuales sobre la ausencia de una «educación en valores», no parece que todos estén en crisis. Es más, a medida que se tilda de utópica toda reconstrucción keynesiana del Estado y los mercados dan la bienvenida al fin de la historia, uno de ellos se afirma como último catalizador de distinción: el deporte. Ya Max Weber había señalado agudamente que allí donde el afán de lucro había experimentado «su mayor liberación», en Estados Unidos, este impulso, despojado de su sentido metafísico, tendía a asociarse a una «pasión agonal» que le confería un carácter deportivo.

No deja de haber algo de justicia poética en el hecho de que el Museo de Cera madrileño haya trasladado la estatua de Iñaki Urdangarin a la sala deportiva.…  Seguir leyendo »

¿Existe una crisis de la indignación? Con ocasión de la publicación del pequeño ensayo ¡Indignaos!, del antiguo miembro de la Resistencia francesa, Stéphane Hessel, todo un best seller en su país, algunos medios de comunicación nacionales han reflexionado sobre la presunta atonía de la sociedad española. Sin embargo, al margen de la comparación, la pregunta apunta a un problema aún más acuciante: ¿ha perdido la izquierda, en detrimento de la derecha, su capacidad de movilizar la fuerza de la indignación, ese elemento necesario del compromiso ciudadano?

A la vista de esta cuestión, ciertos acontecimientos como el resurgir de la ultraderecha en toda Europa, la movilización del Tea Party en Estados Unidos o las altas expectativas electorales creadas por Marine Le Pen en las últimas elecciones cantonales francesas revelan un inquietante fenómeno: parece como si en momentos de crisis solo la derecha tuviera la capacidad de canalizar la afectividad política, mientras que la izquierda solo supiera administrar.…  Seguir leyendo »

En esa piedra angular de la reflexión de la modernidad crepuscular que es Dialéctica de la Ilustración, Theodor W. Adorno y Max Horkheimer no dudaron en retroceder hasta las fuentes míticas del mundo antiguo para rastrear el origen ascético de una racionalidad instrumental orientada al trabajo y al sacrificio del goce. En 1947, año de sombríos balances en el que se publicó la obra, la arriesgada comparación entre Ulises y el buen burgués sonaba tan intempestiva como en la actualidad, pero tuvo gran eco. Para escuchar el canto seductor de las sirenas, pero sin ceder a su destructora invitación a la felicidad, el héroe se hacía atar al palo mayor después de haber tapado con cera los oídos de sus subordinados.…  Seguir leyendo »