Giancarlo Santalmassi

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Resultan realmente extrañas ciertas historias paralelas y entrecruzadas de estos inicios de 2011. Estoy hablando de las de Berlusconi y Gadafi: la supervivencia de los amigos (aparentemente) derrotados.

En los primeros días del conflicto libio, el raís parecía que iba a durar como máximo unas semanas. Pero ha mantenido el control de Trípoli, llegó a estar a las puertas de Bengasi y ha aprovechado que el ejército se fuera consumiendo entre la vetustez del armamento y los míseros sueldos de los soldados (así, en caso de adhesión a los rebeldes, no se les unirían más que fuerzas irrelevantes); y ha decidido apostar por tropas mercenarias bien pagadas, adiestradas y armadas de forma moderna y eficaz.…  Seguir leyendo »

Italia ha vivido un extraño mes de agosto, coronado con las críticas de los católicos al Gobierno por la visita del dictador libio Muammar el Gaddafi y las velinas alquiladas para recibir lecciones de Corán. Para resolver la crisis de la mayoría gubernamental, la política no se ha tomado vacaciones. Pero, a juzgar por los resultados, tanto valía que lo hubiera hecho.

Berlusconi ha emplazado a todos a septiembre: o se aprueban en el Parlamento cinco puntos que exige taxativamente y que atañen a la justicia (su propia inmunidad ante todo, especialmente en el proceso Mills), a las políticas para las regiones del Sur, a la política fiscal, a la inmigración y al federalismo, o se votará por tercera vez en seis años.…  Seguir leyendo »

La “república a medida” ha llegado a la última prueba de vestido, al igual que los trajes confeccionados por Caraceni, el sastre preferido de Silvio Berlusconi. Las elecciones regionales italianas de finales de mes equivalen a la definitiva retirada del hilván que se realiza antes de pasar a la confección definitiva. Pero Caraceni (sastre milanés) ha caído en desgracia, los periódicos italianos conceden amplio espacio a su nuevo sastre (Kiton, napolitano, que vestía a Gianni Agnelli y al duque de Windsor), que aclarará los colores y rejuvenecerá las líneas de los trajes del Cavaliere.

De igual forma, podría hacerse necesaria una intervención urgente en política para permitir que las listas del centro-derecha en el Lacio y en Lombardía concurran a la carrera electoral, tras haber sido excluidas de ella por graves violaciones de las reglas.…  Seguir leyendo »

Paradójicamente, la agresión de Milán a cargo de un cuarentón sin oficio ni beneficio representa la línea divisoria para una Italia que puede optar por volver a levantarse o por quedarse definitivamente tendida en la lona. Para Berlusconi supone la última ocasión para mostrarse, justo al término de una asombrosa carrera política, como el estadista que hasta ahora nunca ha llegado a ser. Y para la oposición, la superación de un posicionamiento estéril que, desde hace 20 años, sólo ha sido capaz de deslegitimar las amplias victorias electorales del centro-derecha bajo la guía berlusconiana, a quien ciertos méritos para ganar tan arrolladoramente habrá que reconocerle en algún momento.…  Seguir leyendo »

Silvio Berlusconi es un autócrata. Por lo tanto, no es exactamente un demócrata. Considera legítimo irse a cenar con uno de sus jueces (en el sentido literal, puesto que deberá determinar el próximo 10 de octubre si su ley de autoinmunidad es constitucional) y no cree conveniente rechazar una invitación para celebrar los 18 años de una muchacha de Caloria, localidad napolitana donde las personas de bien se ven sofocadas por el aire que allí se respira, completamente impregnado de Camorra. Pero, por encima de todo, es alérgico a la sana información.

Para él, un periodista que critica cuando hay algo que criticar en la acción del Gobierno o en la de la oposición, no es un periodista equilibrado: es un periodista comunista.…  Seguir leyendo »