Héctor Tobar

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El editor de fotografía le dice al fotógrafo: “A ver si puedes ir con algunos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) mientras acorralan a inmigrantes latinos. Ve a captar imágenes de un grupo de inocentes de piel morena mientras los sacan con las esposas puestas. Y si uno de los agentes del ICE también es latino, agrega el editor, muchísimo mejor”.

En la era Trump, este tipo de conversaciones se están dando una y otra vez en las salas de redacción de todo Estados Unidos. A nuestros mejores “tiradores” los envían en busca de imágenes de inmigrantes indocumentados en el que probablemente sea el momento más vulnerable y degradante de sus vidas.…  Seguir leyendo »

En las profundidades de mi cerebro hay un niño que habla español.

Llama a su madre y a su padre “Mamá” y “Papá”. Una de sus expresiones favoritas es “Qué lindo”. Está orgulloso de los mexicanismos que ha aprendido, como “No hay pedo”, que con su referencia escatológica significa que no hay problema.

California casi acabó con ese niño.

Mis padres llegaron a Los Ángeles desde Guatemala. Teníamos una repisa con libros en español en nuestra casa que incluía El señor presidente, del guatemalteco ganador del Nobel Miguel Ángel Asturias, pero nunca pude leerlos.

Como millones de niños latinos educados en las escuelas públicas de California, nunca tomé una clase de gramática o literatura en español ni se me pidió escribir ninguna palabra con acento.…  Seguir leyendo »

In the deepest reaches of my brain, there is a boy who speaks Spanish.

He calls his mother and father “Mamá” and “Papá.” One of his favorite expressions is “qué lindo” (how nice, or how sweet). He’s proud of the Mexican slang he’s learned: for instance, “no hay pedo,” which means “no problem,” though its literal translation is “there is no fart.”

California nearly killed that boy.

My parents arrived in Los Angeles as immigrants from Guatemala. We had a shelf of books in Spanish in our Los Angeles home, including “El Señor Presidente” by the Guatemalan Nobel laureate Miguel Ángel Asturias, but growing up I could not read them.…  Seguir leyendo »

Lorsque le président Obama a été élu – un soir de novembre 2008 -, je suis sorti sur mon balcon, chez moi à Los Angeles, et j’ai fait quelque chose de très bête. J’ai poussé un grand cri qui reprenait le slogan de la campagne d’Obama : «Yes we can !» Après huit ans de la présidence de George W. Bush, après les guerres d’Irak et d’Afghanistan, l’idée que le peuple des Etats-Unis d’Amérique puisse élire un Noir comme président du pays avait quelque chose de merveilleux. En tant que personne de couleur, j’éprouvais un immense sentiment de soulagement et de prouesse accomplie.…  Seguir leyendo »

Cuando estaba creciendo en Los Ángeles a finales de los sesenta y principios de los setenta, una de mis posesiones más preciadas era el libro de texto de la historia de Estados Unidos de mi padre.

Mi padre solo terminó la primaria en Guatemala y luego, cuando llegó a Los Ángeles a los 21 años, obtuvo un título técnico en un centro de formación profesional. De ahí viene el libro de texto que todavía conservo: un tomo con tapas rojas sobre los peregrinos, los fundadores, el Destino Manifiesto, la Guerra Civil y el sufragio de las mujeres.

Cada elección estaba ilustrada con un mapa de los resultados del Colegio Electoral.…  Seguir leyendo »