Hispania Nova

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Si hacemos memoria o acudimos a las hemerotecas, comprobaremos cómo cada vez que estalla un escándalo político, la clase dirigente lanza rápidamente mensajes para tranquilizar a la opinión y anunciar «planes» que impedirán en el futuro esas prácticas. Nosotros consideramos que con frecuencia, consciente o inconscientemente, los remedios anunciados desvían la atención y operan como cortinas de humo.

Durante mucho tiempo en este Régimen democrático, cada escándalo fue seguido por anuncios de que se darían vueltas de tuerca en la exigencia de incompatibilidades a políticos y funcionarios; nosotros somos partidarios de incompatibilidades diversas, ponderadas en función de las situaciones, pero resulta que, desde el comienzo, prácticamente todas las corrupciones conocidas eran protagonizadas, desde el campo de la Administración, por políticos o servidores públicos que ya tenían dedicación exclusiva e incompatibilidad total.…  Seguir leyendo »

Nos preocupa la corrupción, también como causa unida a otras en el camino hacia un fin del régimen político. Es evidente que unas prácticas ilícitas tan generalizadas en los ambientes políticos no podrían producirse si la sociedad tuviera un alto nivel moral; pero en la actual fase de nuestra cultura occidental, que pronto cambiará pero aún subsiste, en análisis global, apenas existe la moral heterónoma, derivada de Dios, raza, clase, nación, naturaleza…; solo la autónoma, y ya sabemos que la autónoma es propia solo de gentes singulares.

Pero además de las morales, la corrupción política tiene causas estructurales. El siglo XIX europeo fue de gran corrupción, derivada de la explosión del maquinismo y la industrialización, que incrementó mucho la acción del Estado, cuando los dirigentes solo estaban sometidos a las reglas del Derecho Político.…  Seguir leyendo »

El derecho a decidir de España

Cuando la noche del 6 al 7 octubre de 1934 Cataluña se proclamó unilateralmente Estado Catalán, los poderes públicos de España actuaron, incluso por Ley de 2 de enero de 1935 suspendieron la autonomía de Cataluña y atribuyeron el orden público al Estado. En cambio, cuando Cataluña inicia el proceso hacia la independencia y la formación de un Estado Catalán mediante la Resolución del Parlamento de Cataluña 5/X, de 23 de enero de 2013, por la que se aprueba la Declaración de Soberanía y del derecho a decidir del Pueblo de Cataluña, y en este marco lleva a cabo una consulta popular el 9 de noviembre de 2014, el Gobierno español asiste pasivamente a ese proceso y lo permite, a pesar de los repetidos autos de suspensión del Tribunal Constitucional, el último de 4 de noviembre de este mismo año; las Cortes españolas callan; y el Tribunal Constitucional pronuncia una mera sentencia interpretativa sobre el «derecho a decidir», su sentencia 42/2014, de 25 de marzo de 2014.…  Seguir leyendo »

¿Es posible una democracia sin moral? Sí. ¿Es deseable la una sin la otra? No, rotundamente no. Veamos por qué. La moralidad es una nota constitutiva de la realidad humana. La democracia como forma de organización de la convivencia sociopolítica es una realidad humana y, por lo mismo, de naturaleza moral. Por eso hablar de una democracia sin moral es hablar de una democracia cuyo funcionamiento no se ajusta a las exigencias morales objetivas a las que este sistema debe ajustarse. En consecuencia, conviene distinguir entre dos tipos de democracia: una democracia procedimental y una democracia substantiva. La primera es sencillamente un proceso instituido para la elección de los gobernantes por los ciudadanos, mediante sufragio universal.…  Seguir leyendo »

Hay quienes demandan una tercera vía ante el proyecto catalán de autodeterminación; nos dicen que hemos de salir del inmovilismo para mantener la paz. Pero estamos acometiendo terceras vías desde 1976, desde entonces no hemos dejado de movernos, aunque siempre en la misma dirección, sin pensar siquiera en ninguna otra. Quienes desde la periferia reclaman sentarse a la mesa y negociar sin apriorismos nunca aceptaron, ni aceptan, considerar una dirección contraria o distinta a la suya; y sus interlocutores del centro siempre se limitaron a discutir el alcance del paso a dar hacia la Meta señalada por las regiones.

Con la Constitución llegamos a una vía intermedia entre centralismo e independencias, y, a partir de ahí, cada logro se convirtió en el suelo desde el que se hizo la siguiente reivindicación, que se solucionó permanente y sucesivamente con nuevas terceras vías; desde la primera hasta la que ahora se oferta, siempre se presentan como solución de paz a través de la concordia y el diálogo.…  Seguir leyendo »

Salvo en momentos de conflictos, invasiones o recomposiciones, en los más de veinte siglos de existencia de la Nación española, nunca sus regiones tuvieron un poder de autogobierno que se acercara siquiera al que disfrutan en estas últimas décadas. Pese a ello, o quizá por ello, el independentismo crece mucho, según el CIS (Primavera 2013) está en el 9,1% de la población; y aún consigue darnos la impresión de ser predominante.

En la orilla opuesta, también según los últimos sondeos, prescindiendo del 15% de españoles que quiere sustanciales recortes a las Comunidades Autónomas, hay un 23,6%, casi un español de cada cuatro, que quiere que se eliminen las estructuras políticas regionales; se ignora su presencia porque todavía no se han decidido a dotarse de organización política.…  Seguir leyendo »

Nuestro sistema sanitario goza de prestigio y arroja índices favorables de mortalidad/morbilidad; podemos sentirnos satisfechos. Pero no cabe decir lo mismo respecto de la organización sanitaria; en parte por el prejuicio de considerar el centro público como un bien en si mismo, por no distinguir entre prestación y provisión, y por creer que el fin del sistema es la gloria del Poder y no la mejor atención al pueblo; y en otra gran medida, en la que hoy queremos poner el acento, consecuencia de un desarrollo torpe del Estado de las Autonomías, por muy «constitucional» que pueda haber sido, como constitucional es la especulación.…  Seguir leyendo »

La Constitución española, como otras, contempla dos tipos de situaciones y derechos: hay unas, la inmensa mayoría de las Instituciones que regula, que son legítimas porque la Constitución las consagra; deben su existencia jurídica a la Constitución. Pero hay otras que son legítimas en todos los tiempos, antes que la Constitución; y por ello nuestra Carta Magna no «otorga» los derechos correspondientes sino que dice que los «reconoce»; ahí están las libertades de expresión, de creación científica y artística, de recibir información, de enseñanza, de reunión, de asociación, de empresa…, todo lo que impide el totalitarismo y la dictadura, que para muchos se fundamentan en el Derecho Natural y para quienes huyen de la Trascendencia, en algo distinto pero equivalente.…  Seguir leyendo »

En sus líneas maestras, la vigente Ley electoral es la misma que reguló las primeras elecciones generales, celebradas en 1977. Se trata, por tanto, de una norma preconstitucional, elaborada en plena Transición y en momentos de especial dificultad. Su prolongada existencia ha evidenciado aspectos positivos que no sería justo dejar de reconocer. Sin embargo, no ha facilitado el acuerdo entre las dos grandes formaciones políticas en presencia, lo que ha llegado a afectar negativamente a cuestiones sustanciales, es decir, a asuntos de Estado.

Para proceder a la apremiante regeneración de nuestra vida pública, sería deseable inclinarse en materia electoral por la apertura y desbloqueo de las listas en todos los niveles, por la limitación de mandatos en todos los ámbitos y por la introducción en nuestro ordenamiento de la posibilidad de que los electores puedan destituir a los representantes a mitad de mandato.…  Seguir leyendo »