Ignacio Camacho

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Andalucía registró ayer un terremoto político de enorme intensidad con hipocentro localizado en las más profundas placas tectónicas del electorado de la derecha. La irrupción de Vox en el nuevo Parlamento autonómico con mucha más potencia de la que vaticinaban las encuestas augura nuevas sacudidas de repetición cuyas ondas alcanzarán, con toda probabilidad, como mínimo a las próximas elecciones locales, regionales y europeas. El temblor afectó de lleno a los cimientos del Palacio de San Telmo con un fuerte zarandeo de la Presidencia, desplomada en un retroceso histórico para una comunidad que lleva 36 años gobernada por la izquierda. El Partido Popular, pese a sufrir una significativa hemorragia en votos y escaños, se puede ver catapultado al poder por una alianza de las tres fuerzas beneficiadas por el inesperado corrimiento de tierras.…  Seguir leyendo »

Reventaron en la Universidad conferencias de Felipe González, Rosa Díez o Albert Boadella. Acosaron en sus casas a Soraya Sáenz de Santamaría y Esteban González Pons. Invadieron capillas. Rodearon el Congreso tratando de asaltarlo por las bravas y agredieron a diputados ante el Parlamento de Cataluña. Integraron violentos piquetes de huelga. Acorralaron a un escuadrón de policías en una agresiva noche de cristales rotos. Y sentaron doctrina: era «jarabe democrático». Pablo Iglesias dixit. El mismo que se manifestaba «emocionado» ante un vídeo en que «la gente» apaleaba a un guardia. Algunos de estos emocionantes episodios quedaron impunes porque ciertos jueces para la demagogia sentenciaron que eran actos relacionados con la libertad de expresión y la justificada indignación popular ante «la decadencia de la clase política».…  Seguir leyendo »

Cataluña no se mueve

Al cabo de tres años de agitación paroxística de la teología de la emancipación y de la mitología del destino manifiesto, los independentistas en su conjunto han perdido escaños respecto a 2012 y han obtenido menos del 50 por 100 de los votos. A la ViaLliure a la República Catalana le falta firmeza y aglomerado; su consistencia es poco más que retórica. Así sería también si la opción secesionista hubiese alcanzado la mayoría absoluta en sufragios porque el artificio del nacionalismo propaga como presunta realidad jurídica lo que no es más que una creencia sentimental y una falacia política: que el pueblo catalán constituye un sujeto soberano.…  Seguir leyendo »

El voto conservador andaluz, la tendencia inercial de las clases medias, es socialista. Ésa es la convicción que alentó el adelanto electoral decidido por Susana Díaz para reforzar dentro y fuera del PSOE su propia posición política. Lejos del motivo oficial de robustecer la estabilidad del gobierno –a todas luces imposible habida cuenta de la segura irrupción de nuevos partidos y la fragmentación consiguiente–, la convocatoria de ayer respondía a tres objetivos: iniciar el ciclo electoral de 2015 con una victoria clara que devolviera a su partido la centralidad política perdida y la situase a ella como referencia alternativa de liderazgo; provocar el primer castigo al PP después de tres años de desgaste en el Gobierno de la nación; y por último, last but not least, sorprender a Podemos, corto de organización y estructura, en su primer test electoral desde las europeas de 2014.…  Seguir leyendo »

Fue el primer futbolista planetario. El mito fundacional de una suerte de religión cívica del siglo XX. Más allá de los rankings y de los títulos; más allá de la leyenda y de la épica pasional, la figura gigantesca de Alfredo Di Stéfano se alzará siempre como la referencia precursora que cambió las magnitudes sociales, económicas y emocionales del deporte. Fue la piedra filosofal del fútbol, el pionero de su universalización como negocio y como industria. El astro que con su magnetismo y su pujanza estableció un punto de inflexión, un antes y un después de su irrupción magnética, vigorosa, avasalladora.…  Seguir leyendo »

Tendrán que pasar muchos años —ocho, doce, tal vez más— para que el centro-derecha andaluz vuelva a encontrarse con una oportunidad como la que perdió ayer para ventilar la atmósfera recalentada en tres décadas de monopolio de poder de la izquierda. Será difícil que las coordenadas políticas, las circunstancias sociales, las condiciones emotivas y hasta los astros puedan alinearse otra vez de manera tan propicia para un cambio de rumbo, un vuelco que voltease el signo de la hegemonía territorial más larga de la democracia española. Un régimen abotargado en treinta años de desgaste. Un partido dominante abatido y derrotista, envuelto en graves tensiones y desequilibrios internos tras un fallido relevo de liderazgo.…  Seguir leyendo »

EL hombre tranquilo ya no dispone de margen para la pausa. Después de una larga carrera política de fondo caracterizada por una sosegada gestión de los tiempos, Mariano Rajoy ha llegado a la meta en un momento crítico, en medio de una severa emergencia nacional que obliga a un proceso urgente de decisiones sin respiro. Va a disponer de un poder sin precedentes pero no tiene tiempo de paladear el éxito ni siquiera para detenerse en el análisis de su victoria; el deterioro de las condiciones financieras está a punto de bloquear el ejercicio mismo de la soberanía. El amplio mandato popular deposita en él una trascendental responsabilidad histórica.…  Seguir leyendo »

EL último de los falsos mitos del zapaterismo, el de la reputación del presidente como un consumado estratega del manejo de los tiempos, se derrumbó en la noche del domingo con el mismo estrépito de escombros que el poder territorial y local del Partido Socialista. Su tardío anuncio de retirada funcionó tan mal como su atropellado llamamiento preelectoral a frenar la emergencia de una derecha caricaturizada de extremista. El intenso mapa azul que lucían las infografías de los telediarios, testimonio de la incontestable crecida hegemónica del Partido Popular, era el epitafio de un modelo de liderazgo demolido a conciencia por un estado fóbico de la opinión pública que sólo podía expresarse a través de la válvula purificadora de una catarsis.…  Seguir leyendo »

Lo más llamativo fue el desapego. La gelidez emocional, el glacial desafecto con que la dirigencia socialista recibió el anuncio que llevaba meses esperando. No hubo un solo ademán de disimulo, ni un gesto de compasión retórica, ni un leve lamento postizo, ni mucho menos una ritual exhortación a la permanencia; sólo un alivio patente, denso, casi corpóreo, como si las palabras del presidente hubiesen desatornillado una válvula por la que se escapase la presión colectiva acumulada en muchas lunas de desasosiego. Nadie expresó un atisbo de pesar ni dio lugar siquiera por cortesía o por delicadeza a una sospecha de aflicción o de desconsuelo; la consigna del «respeto» a la decisión del líder apenas disfrazaba la manifiesta evidencia de una satisfacción mal enmascarada.…  Seguir leyendo »

Hubo un tiempo, un tiempo demasiado largo y pesaroso, en que España era apenas una punzada de dolor moral, una maldición histórica, un ideal imposible, un fracaso colectivo. Varias generaciones de españoles solo encontraron en su país y en sus símbolos el testimonio de un sueño roto y de una esperanza malograda. El pesimismo nacional, que ilumina muchas de las mejores páginas de nuestra literatura y de nuestro pensamiento, de Quevedo a Ortega, de Larra al 98, es el fruto intelectual de la constatación de una recurrente derrota: la de la concordia, la del progreso, la de la razón, la de la modernidad.…  Seguir leyendo »