Ignacio Camacho

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Cuando se aplica a España la célebre pregunta de Vargas Llosa en el arranque de 'Conversación en la Catedral' –«¿en qué momento se jodió el Perú?»– no existe una respuesta más certera que la fecha del 11 de marzo de 2004. Muchos de los problemas que han estallado a lo largo de estas dos décadas permanecían larvados desde antes, pero fue el atentado el que los cristalizó en un turbión de crispación social irreparable, acrecentado luego por la crisis financiera y el desplome de la credibilidad de los pilares del sistema. Ese día, la nación se sacó un autorretrato en que no salió bien parecida.…  Seguir leyendo »

Si se tratase de la condena de la Transición, como dijo Alfonso Guerra, cabría al menos la posibilidad de revocarla tal que ha hecho Pedro Sánchez con las sentencias sobre la insurrección separatista catalana. Pero es algo peor: la derogación fáctica de la Constitución, convertida en una cédula mojada aunque su estructura formal siga intacta. El pacto PSOE-Junts sólo menciona una vez la Carta Magna, y es para amparar una consulta de autodeterminación que el Artículo 92 no avala ni puede avalar porque afecta a la soberanía nacional de España. El resto de este acuerdo de la infamia constituye una verdadera impugnación de las bases de la democracia: el ordenamiento jurídico, el principio de alternancia, la igualdad ante la ley y la autonomía de la justicia encargada de garantizarla.…  Seguir leyendo »

Existen pocos precedentes, si es que hay alguno, de un cuerpo electoral que se haya rectificado a sí mismo en el plazo de un mes y medio. Para entender lo que ha sucedido en España, el vuelco del vuelco, habrá que analizar muchos datos, examinar muchas variables y esperar, si ello es posible, un clima político más sereno. Quizás en realidad no se haya producido tal rectificación sino que la izquierda ha aprovechado mejor que la derecha el reparto de escaños y ha sido capaz de movilizar en el último tramo el voto útil de su electorado. Por lo general se suele decir que las elecciones las pierden los gobiernos, por declive o por hartazgo, pero esta vez es la oposición la que dejado ir un triunfo más que cantado.…  Seguir leyendo »

Esta legislatura comenzó con un descomunal bandazo -el pacto con Podemos tantas veces negado-, siguió con un engaño de Estado -la gestión de la pandemia-, se sostuvo en una continua anomalía política e institucional -indultos a golpistas, asalto a la Justicia, leyes fallidas, terroristas blanqueados como socios parlamentarios- y era lógico que terminase con un giro extraño, una de esas rarezas que han sido santo y seña de todo el mandato. Elecciones en pleno verano. El último espasmo, el órdago a la desesperada de un gobernante sobrepasado por la incapacidad de entender y aceptar las causas de su fracaso. A base de propaganda, Sánchez ha extendido en numerosos sectores de opinión pública una infundada reputación de infalibilidad, de genio táctico, de resistente audaz, de hábil gestor de tiempos y de eficaz constructor de relatos.…  Seguir leyendo »

Una de las pocas verdades que ha proclamado Pedro Sánchez, quizá la única creíble en un hombre incapaz de sostener su palabra más de veinticuatro horas, es su determinación de afrontar lo que le queda de mandato yendo «a por todas». Esta frase hecha, que significa la voluntad o intención de apurar las opciones posibles e incluso de crear otras, cobra en su boca un sentido suplementario al de resistirse a la presentida derrota: el de ir no sólo a por todas las oportunidades sino también a por todas las instituciones. A ocupar todo el territorio del poder y someter a sus designios políticos cualquier tipo de contrapesos, auditorías o controles.…  Seguir leyendo »

Para escribir sobre la sentencia de los ERE, el articulista considera necesario manifestar primero que tiene con José Antonio Griñán una vieja relación si no de amistad, sí de estima y de respeto. Y que la condena firme de prisión dictada contra él le provoca una amarga mezcla de tristeza, decepción y desasosiego. Dicho lo cual, el análisis de este penoso proceso ha de asentarse sobre los hechos al margen de cualquier tipo de sentimiento. Y los hechos probados son contundentes: hubo un desfalco gigantesco, el mayor de la democracia en volumen de dinero, cuya génesis y desarrollo tuvo responsables directos y otros que lo fueron por consentimiento, pasividad, negligencia o silencio.…  Seguir leyendo »

Un resultado electoral, fruto de millones de decisiones individuales, es un fenómeno demasiado complejo para admitir explicaciones unívocas aunque sea frecuente e inevitable la tentación ventajista de interpretarlo como expresión de una sola voluntad colectiva. No cabe por tanto atribuir a una única causa la histórica mayoría absoluta cosechada por el Partido Popular en Andalucía, inesperado terremoto sociológico cuya onda sísmica ha llegado hasta La Moncloa para sacudir los cimientos de la hegemonía sanchista. En el vuelco de la tradicional tendencia política andaluza confluyen razones como el desgaste del Ejecutivo de la nación, la mala aceptación de sus alianzas con separatistas catalanes o legatarios etarras, la pésima campaña diseñada desde Madrid para el candidato Juan Espadas o el descontento generalizado por la espiral inflacionaria, y todas ellas confluyen en la oleada de rechazo que le ha estallado a la coalición gubernamental en la cara.…  Seguir leyendo »

EL legado de Rajoy fue una derecha dividida en tres pedazos, y el de Casado una intención de voto a Vox cercana a los ochenta escaños. Ésa es la herencia que recoge Núñez Feijóo al estrenar su liderazgo más allá del folklore reanimatorio con que lo reciben los cuadros de un partido acongojado, inseguro, tambaleante al cabo de mes y medio de estragos autoprovocados que han hecho mella profunda en su estado de ánimo. Ese ambiente de incertidumbre y desconfianza ha latido bajo la liturgia convencional del congreso sevillano, donde la `rianxeira´ y los aplausos trataban de infundir calidez a una atmósfera que desprendía más alivio que entusiasmo.…  Seguir leyendo »

Todas las derrotas se parecen, parafraseando a Tolstoi, porque no hay ninguna dulce o feliz, pero existen victorias difíciles de clasificar como éxitos. La del PP en Castilla y León, por ejemplo, tiene todo el aire de un triunfo por los pelos, un resultado capaz de permitirle mantener el gobierno sin poder disimular la frustrante distancia de sus objetivos verdaderos y el coqueteo con el suicidio político vivido en los últimos momentos. El adelanto electoral, cuyos motivos han sido mal o insuficientemente explicados, no fue convocado para avanzar dos escaños y acabar dependiendo de Vox - de las plataformas provinciales- en lugar del casi desaparecido Ciudadanos.…  Seguir leyendo »

Una remodelación que mantiene la desmesurada estructura de ministerios y deja intacta en número y titulares la cuota de Podemos no puede llamarse crisis de Gobierno en el sentido más dinámico o creativo del término. Se trata más bien de un reajuste interno, una permuta puntual de puestos aunque el presidente haya aprovechado el relevo para armar una verdadera escabechina entre sus colaboradores de mayor peso. La masacre de San Cristóbal, cabría denominarla: el día en que la escolta de confianza que acompañó a Sánchez en su asalto al poder, tanto en el partido como en las instituciones, fue liquidada de golpe para dar paso a una especie de Joven Guardia que a partir de ahora actuará como brigada pretoriana.…  Seguir leyendo »

Los españoles se levantaron ayer pendientes de una serie de decisiones institucionales con efectos tangibles sobre su futuro inmediato: la movilidad en Semana Santa y el puente de marzo, el permiso de entrada a los turistas, el ataque informático a un SEPE en pleno colapso, el destino de once mil millones de euros para el rescate de empresas, los turnos de vacunación afectados por el atasco en la recepción del fármaco. De repente, a mediodía, esa agenda quedó sepultada bajo un turbión de mociones de censura encadenadas, informativos especiales repletos de altisonantes reproches de traición y engaño y una convocatoria electoral exprés en Madrid sobre cuya viabilidad legal deberán pronunciarse los tribunales como un VAR encargado de revisar las jugadas susceptibles de chequeo reglamentario.…  Seguir leyendo »

La palabra es bochorno. Un calambre de vergüenza ajena, de turbación y de sonrojo, ha sacudido la opinión pública de las democracias liberales ante las denigrantes imágenes del asalto al Capitolio. Todo el potente imaginario histórico acuñado desde Tocqueville en torno a la pureza democrática de Norteamérica se ha tambaleado a la vista de un mundo estremecido por el asombro de ver el paradigma universal de la soberanía popular invadido por una turba de fanáticos sediciosos. No cabe, sin embargo, llamarse a escándalo ni a engaño: este alboroto era el final lógico de una Presidencia, la de Donald Trump, que no podía acabar de otro modo.…  Seguir leyendo »

El estado de alarma es una previsión constitucional para crisis graves que, como cualquier instrumento, por sí mismo no resulta malo ni bueno. Lo que lo ha convertido en un tabú político es el abuso manifiesto de su aplicación que durante la primavera cometió el Gobierno al utilizarlo para anular la transparencia, ningunear al Parlamento y amparar caprichos como el de colocar a Pablo Iglesias en el comité de los servicios secretos. Esa borrachera de arbitrariedad, que llegó a extremos pintorescos, irritó a una población sometida a un largo encierro en el que se le habían confiscado sus derechos, y que sintió como un lógico agravio que las razones de fuerza mayor sirvieran de pretexto a una exhibición de poder sin barreras ni contrapesos.…  Seguir leyendo »

La Constitución no se interpreta sólo desde la letra sino desde el espíritu. Así lo establece la doctrina del Tribunal Constitucional, que existe precisamente para evitar que ninguna actuación del Estado en sus tres poderes entre en contradicción con los principios constituyentes. Y por eso el TC avaló en su momento la ley de 1985 que residenciaba en el Parlamento la potestad de elegir el órgano de gobierno de los jueces: porque la mayoría requerida de tres quintos acreditaba un consenso de masa crítica suficiente.

El consenso es la base de la Carta Magna, como los legisladores se aseguraron de determinar al establecerlo como requisito imprescindible para reformarla mediante el procedimiento de mayoría agravada.…  Seguir leyendo »

En el proyecto de poder de Sánchez, basado en la hegemonía de la propaganda y en la política de las emociones y del espectáculo, la irrupción de la pandemia no sólo constituye, como para cualquier gobernante, un contratiempo inesperado: se ha convertido en el cisne negro que puede echar todos sus planes abajo. Por eso desde el primer momento, y tras desoír las alertas tempranas que los organismos de seguridad le hicieron llegar antes de marzo, se ha empeñado en tratar la crisis con un enfoque mucho más político que sanitario. Siempre ha ido por detrás de los acontecimientos, atento solamente a la creación de un «relato» que pudiese imponer sobre las críticas de sus adversarios y la decepción de los ciudadanos: una rescritura de la realidad que evite la sensación del fracaso.…  Seguir leyendo »

La voluntad de liquidar las bases del régimen del 78, en todo o en parte según los casos, parece cada vez más evidente en la trayectoria del sanchismo y sus aliados, pero entre la incompetencia administrativa y los prejuicios sectarios ese proyecto ha adquirido un ritmo tan rápido que incluso se les puede estar escapando de las manos. El ataque simultáneo a la Corona, al poder judicial y a los consensos básicos de la Transición responde a un designio premeditado; sin embargo, la torpeza en el manejo del poder comienza a causar estragos funcionales involuntarios que amenazan con echar abajo algunas vigas maestras del edificio del Estado.…  Seguir leyendo »

Cuando el ministro Juan Carlos Campo habló en las Cortes de «crisis constituyente», el pasado mes de junio, pudo cometer un lapsus lingüístico pero no político. Al titular de la cartera de Justicia conviene escucharlo porque prepara a fondo sus intervenciones y no habla a humo de pajas, además de porque es el instrumento ejecutivo de la estrategia jurídica del sanchismo. (La fiscal Dolores Delgado lo es de la judicial, que siendo paralela y complementaria se desarrolla en un plano distinto). Si Campo anuncia el trámite de indulto a los presos independentistas, con un «por cierto» como de arranque imprevisto, no estamos ante una ocurrencia baladí ni un estrambote repentino: es que se trata exactamente de lo que había ido a decir, del núcleo del mensaje en sentido estricto.…  Seguir leyendo »

Implantar la República, tumbar el régimen monárquico. Ésa es para el vicepresidente Pablo Iglesias una de las «tareas fundamentales» (sic) de su plan de trabajo, tal como expresó ayer en un discurso dirigido a sus militantes y cuadros. En un momento en que la mayor pandemia del último siglo se expande por el país a una velocidad media de casi cinco mil nuevos infectados diarios; cuando los colegios viven un debate de padres y profesores sobre la seguridad frente al contagio; cuando en una docena de provincias hay algún tipo de restricción de la movilidad de los ciudadanos; cuando la economía se desploma y se multiplica exponencialmente el paro; cuando en Madrid hay casi un millón de habitantes obligados a permanecer en sus casas o imposibilitados de salir de sus barrios; cuando los profesionales de la medicina denuncian a voz en cuello la inminencia de un nuevo colapso en el sistema sanitario, el colíder de la alianza que gobierna el país considera una prioridad esencial el cambio de la forma de Estado.…  Seguir leyendo »

Cualquier análisis histórico objetivo ha de reconocer a Mariano Rajoy el inmenso mérito de haber estabilizado y recuperado la economía española tras el naufragio de Zapatero. Pero en su balance constará también la débil reacción ante el desafío del separatismo insurrecto, la falta de visión para valorar el alcance de la irrupción de nuevos partidos como Ciudadanos y Podemos, su calamitoso desprecio por la opinión pública y, sobre todo, la permisividad con la corrupción de colaboradores más o menos directos; factores todos ellos que dilapidaron su amplísima mayoría y terminaron por sacarlo del Gobierno en una moción de censura que ni vio venir ni combatió con suficiente denuedo.…  Seguir leyendo »

Sólo un Gobierno de izquierdas podía autorizar la fusión de Caixabank y Bankia sin exponerse a una devastadora tormenta política. Una operación que, siendo positiva y hasta imprescindible para la solidez del tejido bancario, afecta de lleno al soporte financiero de la burguesía nacionalista catalana, entraña la probable amortización de unos diez mil empleos y supone la renuncia definitiva a recuperar los miles de millones -alrededor de 16.000- pendientes del rescate de la entidad madrileña, con su correspondiente impacto en el déficit del Estado. En resumen: el epítome de todos los fetiches ideológicos demonizados por el populismo «progresista» en los últimos diez años.…  Seguir leyendo »