Ignacio Camacho (Continuación)

Más que en las cifras de fallecimientos y de contagios, la gran diferencia entre el impacto de la pandemia en España y en otras naciones del entorno europeo consiste en que a la crisis sanitaria y económica se ha unido aquí un intenso debate sobre las libertades públicas y privadas, derivado de la proclividad del Gobierno a recortarlas aprovechando el marco excepcional del decreto de alarma. Nadie habría dudado de la conveniencia objetiva de prorrogar las medidas de emergencia de no mediar una amplia corriente de opinión propensa a la sospecha de que el poder las está utilizando de forma torticera, como excusa para imponer un régimen provisional de suspensión de derechos, toque de queda, economía nacionalizada y limitación del control parlamentario y de las críticas en redes sociales y prensa.…  Seguir leyendo »

Hay una pregunta que el abrasado portavoz Fernando Simón no sabe, no puede o no quiere contestar, y es la de dónde y por qué sigue produciéndose un número relevante de los contagios a las siete semanas de encierro. Ese silencio desnuda la realidad de que las autoridades sanitarias carecen de los datos precisos para abordar con la debida información epidemiológica la fase de desconfinamiento. La inexistencia de un mapa afinado de la infección es el punto más débil de un proceso que la mayoría de los especialistas consideran prematuramente abierto, y que puede convertirse en un nuevo problema si el Gobierno no arbitra las imprescindibles garantías de trazabilidad y rastreo del entorno de los nuevos enfermos.…  Seguir leyendo »

El Gobierno cerró la semana con un bulo como los que ha mandado perseguir -ahora se dice «monitorizar»- al general Santiago. Un bulo gordo, lustroso, resplandeciente y bien maquillado, porque de hecho se trataba de hermosear las cifras reales de contagio mediante un burdo birlibirloque, una vulgar manipulación contable de los datos. El enésimo truco para disimular el fracaso y tratar de inyectar algo de optimismo en unos ciudadanos que por una parte ansían el desconfinamiento y por otra temen que se convierta en otro desbarajuste improvisado. El «perfecto compendio de errores» del que hablaba el experto -éste sí lo es- Matesanz en la radio está sembrando en la población una mezcla de angustia, desconcierto y pánico.…  Seguir leyendo »

Cuando un Gobierno sugiere, aunque sea mediante una encuesta, que se pongan límites a la información y se establezca un canal único de «fuentes oficiales», está utilizando el estado de alerta para tratar de establecer de facto una restricción de la libertad de prensa. En un Ejecutivo como el español, obsesionado con la propaganda, el episodio del estrafalario sondeo del CIS no constituye una simple anécdota: es un test de opinión pública para blindar su criticada actuación ante la pandemia y comprobar hasta qué punto está la ciudadanía dispuesta a someter sus derechos a cuarentena y ratificar las limitaciones de su soberanía que conlleva la implantación del estado de emergencia.…  Seguir leyendo »

Si el Gobierno dedicase a combatir la pandemia la mitad de la atención, energía y hasta talento que pone en la construcción de una narrativa política, tal vez hubiese logrado más avances en la lucha contra el virus y desde luego prestaría mucho mejor servicio a los ciudadanos. Pero como no está diseñado para eso sino para la propaganda sólo sabe aplicar a la crisis una «terapia de relato» que encubra su ineficacia contra el virus con un enorme esfuerzo publicitario. La gestión sanitaria y económica de la emergencia está resultando un clamoroso fracaso: un racimo de rectificaciones, palos de ciego, medidas desordenadas y contradictorias, pasos en falso.…  Seguir leyendo »

Si un virus se propaga a través de gotículas respiratorias expulsadas por la nariz y la boca no parece aventurado suponer que cualquier protección facial será de utilidad para contener el contagio, en la doble vertiente de la salvaguarda personal y de evitar que un portador de la enfermedad contamine a un individuo sano. De hecho, la adecuada dotación de mascarillas (cubrebocas o barbijos, como se dice en los países hispanoamericanos) y otros equipos de autopreservación ha sido en los momentos álgidos de la emergencia la reclamación más candente de los profesionales sanitarios, conscientes del peligro al que los somete el permanente contacto con pacientes infectados.…  Seguir leyendo »

Es sabido que el Gobierno Sánchez-Iglesias se ha especializado desde que comenzó su andadura en la venta de mercancía política averiada, consignas superficiales y relatos ficticios difundidos en masa a través de su bien engrasada maquinaria de propaganda. La crisis del coronavirus lo ha llevado, sin embargo, al salto cualitativo que significa pasar de venderla a comprarla, en el sentido literal que demuestra el descomunal fiasco de los test chinos de detección rápida, un asombroso caso de incompetencia en el manejo de la gestión sanitaria. No pasa día sin que la práctica desnude la incapacidad del Ministerio de Sanidad pública para asumir el mando único al que le faculta la declaración del estado de alarma; un fracaso clamoroso que no puede encubrir la pesada cháchara con que el presidente trata de publicitar sus logros en reiteradas comparecencias televisadas o parlamentarias.…  Seguir leyendo »

La cuarentena rige para todos los españoles menos para uno que se llama Pablo Iglesias. El vicepresidente, que no soporta verse al margen del minigabinete de emergencia -aunque haya conseguido apartar de él a Carmen Calvo-, volvió a saltarse esta semana las reglas que obligan al resto de los ciudadanos para desempeñar una tarea tan esencial y urgente como dar una rueda de prensa. Preso del síndrome de abstinencia, necesitaba una dosis de protagonismo con la que marcar énfasis ideológico y aparentar una demostración de fuerza. Su pulso con el resto del Gobierno se ha convertido para él en una cuestión de supervivencia; siente que el estado de alarma constituye una oportunidad perfecta para desarrollar su programa de nacionalización económica encubierta pero no acaba de encontrar el modo de abrir hueco a su propia agenda.…  Seguir leyendo »

El liderazgo no es un don infuso como el genio o el carisma; hay que construirlo, ganárselo, merecerlo y asentarlo, sobre todo cuando se carece de rasgos carismáticos. Y es la realidad, no la propaganda ni el postureo, la que moldea al líder cuando lo enfrenta a trances extraordinarios y circunstancias cruciales ante los que no vale el diseño de escenarios mágicos ni la aplicación rutinaria de clichés prefabricados. Cuando la palabra «emergencia» cobra pleno sentido en medio de una crisis de pánico, el dirigente tiene que elegir entre la condición de estadista y la de candidato. Y ésa es exactamente la alternativa para la que Pedro Sánchez no estaba preparado.…  Seguir leyendo »

Si el Gobierno hubiese podido encontrar en el coronavirus algún elemento susceptible de explotación propagandística, Pedro Sánchez se habría puesto al frente de una célula de crisis convenientemente retransmitida por Iván Redondo desde el búnker de La Moncloa, como aquella de Obama la noche en que los SEALS mataron a Bin Laden. Pero como la epidemia sólo puede dar disgustos, el Ejecutivo se ha refugiado en un silencio prudencial, parapetándose detrás de los expertos y dejando hablar a los que saben. Acaso por razones oblicuas, relacionadas con el miedo a resultar salpicado por consecuencias enojosas, ha adoptado una postura razonable, favorecida por la actitud colaborativa de una oposición que también ha de ocuparse en la sanidad autonómica de sus propias responsabilidades.…  Seguir leyendo »

Adrede o sin pretenderlo, el sanchismo ha comenzado a desarrollar mecanismos de inmunidad que lo blindan contra las consecuencias de sus decisiones. Se trate de errores, chapuzas como la del Delcygate, incongruencias con su propio discurso o voluntarias transgresiones oportunistas -como la humillación ante el separatismo- de los códigos de sensatez política, la opinión pública ha comenzado a asimilar con una normalidad casi rutinaria el comportamiento del Gobierno, de tal modo que éste se ha vuelto impermeable a críticas y vituperios. Favorecido por el «efecto inaugural» y el dominio casi absoluto de los medios, los reproches de la oposición le rebotan en el Parlamento, donde ha podido resolver sin mayor problema la aprobación del primer trámite de los presupuestos.…  Seguir leyendo »

Cuarenta años después del referéndum andaluz que cambió el inicial diseño constitucional de una España de dos velocidades, el río Ebro vuelve a configurarse como una frontera política entre las autonomías de régimen común y las que apuntan, en el mejor de los casos, cada vez más nítidos rasgos confederales. El proceso de centrifugación administrativa a favor de Cataluña y Euskadi ha sido una constante de todas las legislaturas con mayorías inestables, pero ha llegado a un punto más allá del cual el Estado amenaza con disolverse en esas dos comunidades como consecuencia de un fenómeno de licuación constante. En su diferente intensidad reivindicativa, los nacionalistas vascos y los separatistas catalanes han intuido en la debilidad de Pedro Sánchez la ocasión idónea para pasar a otra fase: la de un cambio de régimen diluido bajo la apariencia suave de un diálogo o un «reencuentro» que disfrace la áspera realidad de un perseverante chantaje.…  Seguir leyendo »

El seguro de vida de la coalición frentepopulista gobernante es la fragmentación del centro y la derecha, acentuada por la potencia disruptiva de Vox y el consiguiente efecto de bloqueo que provoca en una oposición consagrada de forma prioritaria a la pugna interna por el liderazgo. Sánchez está relativamente cómodo ante esa competencia entre sus adversarios, que lejos de resultar virtuosa llena de confusión a un segmento social frustrado por la derrota y por la imposibilidad de identificar una alternativa a medio plazo. La indiscutible habilidad del partido de Abascal para abrirse espacios con su discurso de guerra cultural y su estilo bizarro facilita además a la izquierda su simplista estrategia de asociar a todo el espectro liberal y conservador con la herencia de Franco, al que más que desenterrar ha resucitado para pasarse el mandato agitando su espantajo.…  Seguir leyendo »

En un dirigente como Pedro Sánchez, la palabra «mentira» sólo debería salir de su boca asociada a la palabra «perdón». Mentir es por desgracia un vicio frecuente en política, pero no se conoce en la democracia española un precedente siquiera parecido de falsedad continua, de alguien que se haya desentendido con una naturalidad tan cínica de la coherencia no ya entre su discurso y sus actos sino entre sus propias premisas. Este presidente ha hecho de la mendacidad y de la doblez un atributo de estilo, una característica; hasta tal punto que su insinceridad se ha convertido en un rasgo normalizado que en vez de irritación provoca en la opinión pública chistes, memes y risas.…  Seguir leyendo »

Todo el enorme aparato de poder y propaganda del que Pedro Sánchez se ha rodeado -ese supergabinete presidencial lleno de secretarios de Estado, directores generales y fontaneros varios y dirigido por un hombre de confianza elevado al rango de vicepresidente de facto- no le ha servido para espantar la sensación de descontrol que emite el Gobierno en estas primeras semanas de mandato. El escándalo del «Delcygate», con al menos tres ministerios implicados en un más que turbio descalzaperros diplomático, y el monumental ridículo del plantón retráctil a la negociación con los separatistas han dejado al primer ministro a los pies de los caballos, enredado en sus errores sin que esta vez le quepa el recurso de culpar a los adversarios.…  Seguir leyendo »

Una reforma penal ad personam para excarcelar por la vía rápida a un reo de sedición condenado por el Tribunal Supremo. Guiños a la «dictadura tiránica» venezolana -palabras de Felipe González- a cuyo servicio zascandilea el expresidente Zapatero. Una reunión de un ministro, rozando la ilegalidad, en el aeropuerto con la número dos de un narcorrégimen que tiene prohibida la entrada en territorio europeo. Una visita anunciada «con mucho gusto» del presidente del Gobierno a un jerarca autonómico declarado en rebeldía contra su inhabilitación legal y atrincherado en el Parlamento. Un pacto con Bildu en Navarra y un voto en la Eurocámara contra la investigación de los crímenes de ETA no resueltos.…  Seguir leyendo »

El umbral posdemocrático

Los estropicios que apunta el estilo disruptivo de Sánchez se encuentran aún, en su mayoría, en grado de tentativa. El principal de ellos, el que afectaría al modelo de Estado, depende de la siempre inestable relación con el convulso conglomerado independentista, y las acometidas contra la separación de poderes van a encontrarse, como se ha visto en el nombramiento de la exministra Delgado al frente de la Fiscalía, con una decidida resistencia en el seno de la Administración de Justicia. Estos conflictos incipientes resultarán determinantes para el mandato de una coalición socialcomunista que ha marcado su deriva de fuerte sesgo ideológico desde las primeras medidas, pero por inquietantes que sean sus trazas, su desenlace queda lejos todavía.…  Seguir leyendo »

De un modo casi generalizado, los analistas de los medios han avalado la tesis de que Sánchez ha diseñado un Gobierno que tanto en su hipertrofia de carteras como en la selección de sus miembros muestra el claro propósito de diluir el efecto de la presencia en él de Podemos. Y sin duda así es al menos en la medida en que el presidente ha tenido la intención de hacerlo. Pero la política es un sistema de ocupación de espacios, de aprovechamiento de huecos, y eso lo suelen hacer mejor los activistas que los técnicos porque tienen un discurso más vibrante y más fiero, un talante más enérgico, una ambición más potente y una mayor capacidad de movimiento.…  Seguir leyendo »

El primer mandato de un debate consiste en evitar el marco mental del adversario. Pedro Sánchez no sólo no lo quiso eludir ayer, sino que con su primera frase -«no se va a romper España, sino el bloqueo»- lo abordó de lleno: metió al célebre elefante de Lakoff en el hemiciclo y ya no hubo manera de sacarlo en toda la jornada del Congreso. Y cada vez que el postulante, o Pablo Iglesias en su nuevo papel de sostén del Gobierno, repetían como una jaculatoria que la nación no corre peligro, el pacto con los independentistas tomaba cuerpo como eje de una investidura cuya clave última estaba fuera del pleno: en la Cataluña donde Torra se volvía a declarar en rebeldía ante el Estado de Derecho y donde los socios del candidato se ratificaban en el acuerdo mientras acusaban a la Justicia española -ellos, precisamente ellos, los autores de la sedición condenada por el Supremo- de dar un golpe encubierto.…  Seguir leyendo »

Toda la trayectoria pública de Pedro Sánchez constituye un monumento al aventurerismo. Desde que ganó por primera vez las elecciones internas de su partido hasta este fin de año presidido por el intento de tejer una incierta alianza con el independentismo, pasando por su asalto al poder mediante una censura parlamentaria urdida con un burdo –y tardíamente desenmascarado– pretexto jurídico, la carrera del actual presidente es una serie encadenada de piruetas arribistas y saltos al vacío. Su estancia en el poder, la mitad en funciones y la otra mitad en una especie de mandato interino, no ha tenido más logros que los de una contradictoria sucesión de trampas ventajistas, autodesmentidos, contradicciones y lances propagandísticos.…  Seguir leyendo »