Ignacio García de Leániz Caprile (Continuación)

Hace poco más de un año, apelaba desde esta Tribuna (Pidiendo una re-Generación del 12, El Mundo, 11-01-2013) a la necesidad de una constelación de ciudadanos con influencia en la sociedad y conocimientos de la estructura del Estado, que conscientes de las causas del colapso institucional, económico y social que nos asola, pudiera enderezar el hundimiento colectivo al que asistimos. Que no es otro que el del régimen del 78, cuya descomposición y corrupción actuales nos recuerdan la caída del sistema caciquil de partidos de la Restauración en 1923, o años más tarde, en 1931, la desaparición de todo un régimen.…  Seguir leyendo »

Hace ahora cien años que nacía un 17 de junio Julián Marías en Valladolid, que fue ente otras muchísimas cosas un coautor clave en nuestra Transición, lo que a menudo se desconoce. Tal vez por eso salió tan bien ya que se concitaron en ella una categoría de personas hoy olvidada en nuestra vida pública: los mejores. Y es que su vida y obra estuvieron presididas por dos conceptos cuya ausencia en nuestras élites políticas e intelectuales tantas zozobras y decadencias explican: decencia intelectual e insobornabilidad. Y siempre estuvo dispuesto a pagar el tributo -especialmente oneroso en nuestro país- impuesto a dicha actitud.…  Seguir leyendo »

Un agravante de nuestra crisis es que por sus urgentes desafíos apresa a nuestra política en lo inmediato. Al ser sus dominios el «hoy» y su estrategia la supervivencia presente, podíamos llamarla con toda propiedad «política hodierna» que siempre es eminentemente reactiva a remolque de los acontecimientos. Todo lo contrario, pues, de lo que preconizaba el aforismo de Comte aplicable a una política de altos vuelos: «Saber para prever, a fin de poder».

Y ello se comprueba en un tema de inmensa gravedad cual es el envejecimiento de la población española con el ensanchamiento de la pirámide respectiva. Sobre el que además se añade un extraño silencio, me temo que por razones ideológicas emanadas del Mayo del 68 -poco amigo de la fertilidad- que todavía tienen plena vigencia en las elites de nuestro discurso dominante.…  Seguir leyendo »

Punto de aprendizaje

El frenesí de nuestro tiempo y la saturación de información conspiran contra ese «pararse a pensar», siquiera unos minutos al día, que es la manera que tiene la inteligencia humana de aprender individual y colectivamente. Y de conducirse a partir de ahí por el bosque de la realidad, también de la política cuando ésta hace aguas como ahora. Son precisamente estas actividades -pensar y aprender- las que distinguen la polis de la caverna platónica en la que los prisioneros no salen de la mera impresión de imágenes inmediatas e inconexas. Pensar, nos enseña Platón, sería entonces un «salir a ver» que en sí mismo es ya un aprender.…  Seguir leyendo »

Quién lee hoy a Machado? ¿Quién sostiene su honda visión de España, tan de la ILE, tan original y regeneracionista a un tiempo? No estoy seguro. Desde luego que los más jóvenes no, que es a quienes más a mano tengo en la Universidad. Y me temo que la generación anterior, aquellos que hoy educan a dicha juventud, en el fondo tampoco más allá de cuatro aforismos consabidos o algún poema musicado. Como si este olvido, ahora que se cumplen ya setenta y cinco años de su muerte, confirmara de pleno aquel «rencor contra la excelencia» que advertía Marías que tanto daño está haciendo a Occidente: no digamos a nuestro país.…  Seguir leyendo »

Decía Julián Marías que en España había que repetir las cosas tres veces para que se oyeran. Por eso en estas horas urgentes reitero una recomendación: quien quiera entender las causas de nuestra crisis nacional y las honduras de la gravedad del presente que lea el capítulo XI –la época del «señorito satisfecho»– del libro que mejor la anticipa y explica, La rebelión de las masas. Auguro que quedará muy asombrado. Porque lo que nos sucede y cómo hemos llegado hasta este estado de descomposición y entropía se resume en asistir hoy al cumplimiento efectivo del gran temor de Ortega: que alguna vez el prototipo del hombre (y mujer)-masa se alzase de pleno con la dirigencia de nuestra nación en cualquiera de sus vertientes.…  Seguir leyendo »

No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía». Así de rotundo abría Camus El mito de Sísifo que vería la luz en 1942 junto a El extranjero. Escribía como vivía: sin concesiones a la galería. Por eso para él toda elipsis y escamoteo era una forma de estafa inadmisible. Sin embargo, a pesar de la crudeza de su obra en torno al absurdo, Camus no se suicidó. De ahí que al celebrar hoy los 100 años de su nacimiento, bueno sería mientras contemplamos su foto en escorzo, el pitillo en la boca, las manos en los bolsillos del gabán, las solapas alzadas contra el frío parisino, bueno sería preguntarnos esto: cómo un hombre para quien la vida era absurda evitó quitársela.…  Seguir leyendo »

Cuando en El proceso su protagonista, K., duda ante las contradicciones del guardián, el sacerdote le replica lapidariamente: «No hay que considerar que todo es verdadero, sólo hay que considerarlo como necesario». Lo cual parece a K. en su fuero interno –y no sin razón– «una sombría opinión». Y acto seguido añade Kafka una de las más desoladoras palabras del siglo XX que anticiparon el final de tantas realidades valiosas: «Y de este modo la mentira se convierte en orden universal».

El descubrimiento de K. es desde luego el fin de la política en su uso mínimamente democrático que siempre implica un «afán de verdad».…  Seguir leyendo »

Hay una metáfora que encantaba a Unamuno a la hora de describir su concepto fundamental de «intrahistoria». Y que surge de horas de contemplación de su Cantábrico natal. En el mar encrespado de galerna, frente al oleaje de su superficie –que representa la Historia oficial– fluyen en su fondo mansas corrientes submarinas que van tejiendo en silencio el verdadero acontecer histórico. Y es un error de perspectiva fijarse en el rumor de las olas –la mera política– sin aplicar el oído al murmullo de las profundidades, esto es, de la intrahistoria social e individual donde se va conformando el porvenir colectivo.…  Seguir leyendo »

Decía Ortega que la política en España –la verdadera, se entiende– tenía que ser sobre todo y ante todo pedagogía. Poco antes, Joaquín Costa hacía de la proclama «¡Escuela y despensa!» el quicio fundamental de su proyecto regeneracionista. Y Machado apelaba también a la «reforma de las entendederas» como palanca del cambio que ayer como hoy precisaba nuestro país. Y si damos por cierta la tesis orteguiana no queda más remedio que confesarnos que el fracaso sociopolítico-institucional al que asistimos halla su causa última no tanto en la desvertebración nacional ni en el fallido intento de acceso a los usos de las democracias europeas, siendo cosas bien graves de por sí.…  Seguir leyendo »

Hay determinadas películas que, si se ignoran, queda uno como amputado humana y espiritualmente. Y Lincoln es una de ellas, siendo un tratado político de altos vuelos que deja muchas cosas en franca evidencia. Y más en estos tiempos crepusculares que preludian un fin de régimen, como ha pronosticado Sebastian Schoepp en su reciente columna del Süddeutsche Zeitung dedicada a nosotros (Spanien: Diktatur der Korruption, 24/01/13). Por eso mismo no creo que nuestras élites políticas acudan a verla ya que nadie gusta de reflejarse como Dorian Gray en el espejo de su decrepitud. No en vano Lincoln definió la genuina democracia como «el gobierno de la gente, por la gente, y para la gente».…  Seguir leyendo »

Tras acabar el año pasado con un porcentaje de paro que supera con mucho al peor de Weimar o del Gobierno de Roosevelt, nuestra realidad sigue haciendo aguas por todas partes, por más que el discurso de las elites rectoras -aquellas que nunca debieron llegar tan arriba en el plano político y financiero- desvíen la atención del gran naufragio.

Pero en todo naufragio quedan, Ortega lo vio estupendamente, algunos pecios a los que agarrarse y salvar así la vida que zozobra. A mi juicio, sólo una nueva Generación del 12 que sea consciente de las causas del colapso institucional, financiero y territorial puede acertar a enderezar el hundimiento colectivo.…  Seguir leyendo »

En las grandes crisis históricas, redundaba Ortega, no sabemos bien lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos pasa: no saber lo que nos pasa». Y en esas andamos, radicalmente desconcertados, como el náufrago que se sabe con vida pero arrojado a una tierra que adivina incógnita. Vivimos en un «ya no» del mundo de ayer hundido el verano de 2007 y un «todavía no» de un porvenir fraguándose en las entrañas de esa gran partera que para Hegel era la Historia. Y no puede uno abdicar de la voluntad de comprender -la gran tentación en tiempos de crisis- si queremos resolver acertadamente los quebrantos y desafíos en ciernes.…  Seguir leyendo »

Fue durante el vuelo de regreso de Washington a Madrid tras asistir a la última reunión anual del FMI. El presidente de una importante corporación financiera española, de los pocos dotados de una sólida formación intelectual y sentido histórico, confesaba desolado a su segundo de abordo: «En los años 50 solicitábamos desde la dignidad de nuestra pobreza ayudas internacionales y nos las concedían sin humillaciones ni dilaciones. Más tarde, ya en los 70, volvimos a pedir fondos para la Transición sin perder nuestro pundonor. También nos las otorgaron con simpatía hacia nuestro cambio de Régimen. Ahora, tres décadas después, al recabar ayudas al FMI, esta vez para nuestro marasmo, nos miran como se hace con el amigo alcohólico arruinado que te está pidiendo más dinero para seguir yéndose de copas».…  Seguir leyendo »

Hace hoy 200 años que el más leído de los novelistas ingleses, Charles Dickens, nacía en Portsmouth para llevar una vida tan dickensiana como sus obras, plena de sinsabores y felicidades, con infancias robadas e inocencias incólumes y un cáustico escepticismo inseparable de una ilusión sonriente, como leemos en la más autobiográfica de sus obras: David Copperfield. Todo ello hilvanado por una virtud que me temo hace mucho que perdimos: una inmensa ternura por el desdichado. Por eso a su muerte, alguien pudo escribir anónimamente como epitafio sucinto: «Amó al pobre, miserable y oprimido».

Y su vida y obra no fueron en absoluto estériles: gracias a sus novelas por entregas que iba publicando semanalmente en periódicos como Household Words y All the Year Round con sus miles de lectores londinenses, Inglaterra fue tomando en sus diversos estamentos conciencia crítica de los graves excesos de la Primera Industrialización en el plano social, laboral y medioambiental.…  Seguir leyendo »

El bicentenario de su muerte, que ahora se cumple, ha pasado desapercibido para sonrojo nuestro y síntoma de lo enfermos que nos hallamos como país. Y de que no estamos a lo que hay que estar. Si nuestro hombre hubiera nacido más allá de los Pirineos, el olvido sería impensable. Y, sin embargo, su retrato en el Prado es uno de los mejores que existen en el arte de representar un ser humano, que es siempre una realidad personal compleja en un cuerpo vívido de biografías y honduras.

A diferencia nuestra, el retrato en cuestión ciertamente está a su altura, como anticipando y supliendo los desdenes.…  Seguir leyendo »

Hay un fenómeno ciertamente curioso en nuestra Gran Crisis que, no olvidemos, posee un origen y naturaleza fundamentalmente financieros. Y es que la función crítica y de inquisición sobre la misma no proviene tanto de la prensa cuanto de cierto cine estadounidense que se erige así en un cuarto poder, que ocupa el vacío dejado por unos mass media más o menos claudicantes. Y al socaire de ello, nos llegan dos obras bien valiosas que traen a nuestros ojos lo que los anglosajones llaman un must: algo que resulta ineludible, en este caso, de ver. Un ver para comprender y un comprender para prever, como quería el viejo lema de Augusto Comte en épocas más ingenuas que no habían abdicado de la pretensión de verdad, tal vez porque no estaba tan enmarañada como hoy.…  Seguir leyendo »

En estas horas dramáticas en las que en nuestro país puede pasar literalmente cualquier cosa -hasta ese punto hemos llegado-, estimo perentorio recordar la grave exhortación de Ortega en 1939 en La Plata cuando, ante una Argentina en honda crisis, proclama como receta y esperanza: «¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que daría este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales».…  Seguir leyendo »

Son tiempos los nuestros opacos, confusos, ciertamente graves, y más en nuestro entorno financiero donde la simulación, silencios y medias verdades, cuando no la nuda mentira, campan por sus fueros. Ya Ortega nos advertía que en España, más importante que lo que se dice es «aquello sobre lo que se calla». Y así, tenemos un claro ejemplo de distorsión elaborado sobre una serie de falacias y silenciamientos, en la continua denigración de las Cajas de Ahorro -que representan, no lo olvidemos, un muy apetecible 50% de nuestro sistema crediticio- soslayándose, de paso, el trascendental proceso de transformación que están asumiendo y sus notables implicaciones políticas.…  Seguir leyendo »

Decía Hannah Arendt que la voluntad de comprensión, esa que lleva a investigar y soportar la carga que nuestro tiempo ha puesto sobre nuestros hombros sin negar su existencia ni derrumbarse bajo su peso, resultaba a la postre «el modo específicamente humano de estar vivo». Y justamente sobre la posibilidad de desarrollar tal facultad comprensiva -que es al cabo la que nos permite emitir juicios- fundaba la pensadora judeo-alemana la grandeza de la república frente a los regímenes no democráticos.

Pues bien, es precisamente ese afán de comprensión tan arendtiano lo que nos representa de manera dramática el laureado documental Inside job de Charles Ferguson.…  Seguir leyendo »