Íñigo Errejón

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Durante el año 2016 se generalizó la idea de que España no podía estar paralizada, esperando a que se conformase gobierno. Hoy tenemos un Ejecutivo y un inquilino de La Moncloa, pero no tenemos gobierno si por ello entendemos un rumbo propuesto a la sociedad española, traducido en un proyecto coherente de transformaciones tangibles y de cierto recorrido. En lugar de eso, el Ejecutivo sobrevive de semana en semana, paga facturas y bandea los temas buscando excusas o chivos expiatorios. Da la sensación de que, en ausencia de plan, los inquilinos de la Moncloa necesitan mantener el poder político en clave defensiva: ganar tiempo frente al temor al alcance de la acción de la justicia y la descomposición interna si lo perdieran.…  Seguir leyendo »

Este martes es el 38 aniversario de la Constitución de 1978 y no todos lo celebramos de la misma forma. Quienes se autodenominan «constitucionalistas» -un adjetivo que pretende delimitar el campo de lo políticamente aceptable, arrinconando al adversario político- van a una solemne ceremonia en la que admirar un jarrón chino, añorando los años de «concordia y consenso» que su propia gestión hizo añicos. Otros honramos la Constitución abriendo el necesario debate de su adaptación a la España de hoy, que no es la de hace 40 años.

La Constitución vigente se diseñó como traje a medida para un sistema de partidos que ya no existe.…  Seguir leyendo »

Ni regreso ni progreso: este parece ser el escenario de bloqueo en el que se mueve a tientas la vieja Europa. No es casual que imágenes como la del “laberinto de la deuda” o la “ratonera” (Claus Offe) sirvan de diagnóstico de esta situación de evidente bloqueo. Es tan complicado volver al pasado —salida del euro, repliegues nacionalistas antieuropeos, etcétera— como dar pasos hacia adelante engrasando esa maquinaria austericida marcada al compás de una Alemania que, tras la victoria de Syriza, aparece algo más aislada que antes. Por un lado, si se disolviera la eurozona tal y como la conocemos, todos entraríamos en un descomunal juego de suma cero: todas las partes perderían.…  Seguir leyendo »

Debemos estar a la altura

La noche del 25 de mayo de 2014 un pequeño terremoto sacudió el escenario político español, mostrando lo precario de algunos equilibrios y posiciones que parecían inconmovibles. Los dos principales partidos del régimen de 1978, PP y PSOE, apenas alcanzaron juntos el 49% del sufragio, un porcentaje inédito: UCD y PSOE sumaron el 64% en 1979, el momento de menor concentración del voto de nuestra historia política reciente. En las pasadas elecciones europeas de 2009 habían reunido, juntos, el 82% de las papeletas. Esta vez, perdían 30 puntos y 2,5 millones de votantes.

Más importante que el dato cuantitativo es el cualitativo: se quebraba el juego de vasos comunicantes que había garantizado la alternancia y el pluralismo relativo dentro de unos consensos centrales que quedaban a buen resguardo de la disputa política, y gracias a los cuales las élites económicas afrontaban sin traumas el proceso democrático.…  Seguir leyendo »