Irene Lozano (Continuación)

Heridas políticas on-shore

Antes de que la furia de los papeles de Panamá se convierta en humo o en otro caso cerrado, antes de que festejemos en exceso el encarcelamiento de Mario Conde, hay que decir tres o cuatro cosas. Porque ninguna sociedad sale indemne de una sacudida tan brutal de sus élites políticas y económicas como la que estamos viviendo y lo peor que puede pasarnos es que nos acostumbremos, como indica la escasa sorpresa producida al conocerse que Rodrigo Rato también fue cliente de Mossack Fonseca.

Se nos ha dicho que Soria ha dimitido porque no ha sido capaz de explicar para qué mantenía sociedades ubicadas en paraísos fiscales.…  Seguir leyendo »

Cuentan que en cierta ocasión el presidente del Banco Mundial se largó una perorata contra la corrupción ante Suharto, presidente de Indonesia durante 30 años. Enumeró por extenso los perjuicios asociados a todas las malas prácticas en la gestión del dinero público. Cuando concluyó, Suharto le contestó con plena convicción: «Eso que ustedes llaman corrupción, nosotros lo llamamos valores familiares».

Con la corrupción sucede como con otros males sociales: no es que nuestra sociedad haya tolerado en otras épocas la violencia de género, es que se llamaba «crimen pasional». Sin embargo, una vez que se identifica el fenómeno como un abuso de poder, el delito se vuelve especialmente repugnante para la sociedad y por ello intolerable.…  Seguir leyendo »

Daesh tiene una historia que contar

Nosotros, los demócratas, aún no sabemos cómo llamarlos: Daesh, ISIS, ISIL, Estado Islámico... Ellos, en cambio, ya tienen una historia que contar y les basta un solo nombre para señalar a sus enemigos: "infieles".

Daesh es tres cosas al mismo tiempo: un grupo terrorista, un proto-Estado y un relato. Para enfrentarnos al grupo terrorista tenemos el Derecho. Para combatir a ese embrión de Estado brutalmente medieval, disponemos de los medios de la guerra. Sin embargo, ante su narrativa estamos desarmados.

Estos yihadistas a quienes los líderes de Al Qaeda consideran demasiado extremistas, son salvajemente violentos, pero también hábiles narradores. Cuidan extremadamente su propaganda, y se sirven del lenguaje audiovisual, el más apto para conquistar los corazones hoy día, con el que hacen proselitismo en la web y las redes sociales.…  Seguir leyendo »

Esta es la única profesión en la que, cuando alguien quiere elogiarte, te dice que no pareces militar”. La frase es de un teniente coronel destinado en Herat (Afganistán), uno de los 120.000 hombres y mujeres que sirven a nuestro país, a menudo con más voluntad que medios y siempre con más obligaciones que derechos. Si las Fuerzas Armadas son la suma de los profesionales y sus recursos materiales, en estos cuatro años el Gobierno ha cuidado mucho más estos últimos, en detrimento de un valioso capital humano que no merece la dirección política y militar que tiene.

La gestión de los Programas Especiales de Armamento (PEAs) así lo acredita.…  Seguir leyendo »

No se ha vendido el alma europea porque no hay diablos que la compren. De modo que, tal como aseguraba el Jean Danthès de Romain Gary (Europa), quienes nos pueden haber engañado son “una sucesión de timadores, impostores, tramposos y pequeños mercachifles que prometen mucho pero nunca cumplen. En el peor caso, el fascismo o el estalinismo, con sus ofertas de felicidades inauditas”. El discurso oficial europeo lleva años ofreciendo sólo una pesadilla tras otra: recortes en derechos y certezas. Por eso a los charlatanes les ha bastado con sacar a la palestra sus crecepelos populistas para poner ante los ojos de los votantes un sueño, como hace décadas que la política no lo ofrecía.…  Seguir leyendo »

Según todos los indicios, vivimos en el año 2013, por tanto conviene actualizar los prejuicios y no pensar con los de 1975. Viene esto al caso de la noción de consenso, un valor político muy apreciado por la sociedad española y que, sin embargo, ha sufrido su última derrota con la humillante eliminación de Madrid como sede olímpica.

Con gran afectación, los delegados españoles se mostraron orgullosos porque, pese al fracaso, la candidatura de Madrid había revelado qué bien hacemos las cosas cuando todos remamos en la misma dirección: las instituciones, los ciudadanos y la mayoría de los partidos (no así UPyD, por cierto).…  Seguir leyendo »

En este artículo no figuran palabras como “déficit” o “eurobonos”, y sin embargo versa sobre la cumbre europea de esta semana. La confusión nos ha convencido de que todos nuestros problemas se solucionarán mediante instrumentos financieros de siglas extravagantes, pero la urgencia tiene carácter político.

La cuestión es sencilla y al mismo tiempo tiene una enjundia abismal. Durante décadas, la UE ha ensayado fórmulas para lograr la convivencia de dos soberanías: la de los Estados y la de las instituciones europeas. Todo consistía en que los Estados miembros fueran cediendo soberanía para tomar decisiones conjuntas, pero sin que los titulares primigenios de la soberanía dejaran de ser los Estados.…  Seguir leyendo »

Cuando se afirma que el presidente Rajoy carece de relato, él y su círculo cercano interpretan que existe un fallo de comunicación. Animosos, se ponen a comunicar a diestro y siniestro, pero siguen sin tener un relato, es decir, una narrativa que dote a sus actos de legitimación. Para ello hay que ubicar las decisiones en el tiempo e imprimirles sentido, como sabe muy bien el príncipe del cuento: hace algo tan estrafalario como besar a una rana, porque sabe que va a convertirse en princesa. Esa certeza dota de sentido su sacrificio.

Imaginemos por un momento que la mutación de la rana se demora unos meses, algo perfectamente posible, pues transformar un ser vertebrado, viscoso y sin lenguaje, en una bella princesa erguida y parlante no es tarea de un día.…  Seguir leyendo »

Algo no está yendo bien. De los dos métodos clásicos para obligar a alguien a aceptar aquello que le perjudica -la fuerza y la persuasión-, los gobernantes europeos han elegido el segundo: civilización obliga. La persuasión se consigue mediante una sutil elección de las palabras, para que cumplan su función de forma inconsciente. Lo describió con admirable franqueza Frank Luntz, asesor lingüístico del Partido Republicano, en su libro Words that work (Palabras que funcionan). En la década de los noventa se encargó de reformular su mensaje sobre el sistema asistencial, que era Preservar y proteger la Seguridad Social: "En mis encuestas y trabajo de campo", relata Luntz, "percibí que la mayoría de la gente era favorable, en realidad, a una postura más activa y comprometida.…  Seguir leyendo »

Proclamarse austero hace solo cinco años resultaba una provocación. Lo recuerdo muy bien, porque en aquella época había dejado mi trabajo fijo en una redacción y no me quedó otro remedio que imponer severos recortes a mis gastos. Se trataba de restricciones y así hubiera debido llamarlas, pero en conversaciones en las que cualquiera relataba alegremente una Nochevieja en Estambul financiada a crédito, necesitaba un eufemismo que no me convirtiera en una inadaptada. En aquellos años, sugerir que una se privaba de algo -cuando tenía a todos los bancos dispuestos a impedirlo- equivalía a ser considerada una avara, algo insoportable para todos los que de pequeños leímos la historia de Ebenezer Scrooge en el Cuento de Navidad de Dickens.…  Seguir leyendo »

No se puede echar un remiendo a la socialdemocracia -como muchos tratan de hacer- sin tener en cuenta una consideración previa: la socialdemocracia no es una ideología, sino una adaptación a la coyuntura. En un momento y un lugar muy concretos -Europa Occidental después de la II Guerra Mundial- se trató de incorporar el principio rector del socialismo, la idea de igualdad, al régimen de democracia liberal y la economía de libre mercado. Esto significa que la socialdemocracia es, en sí misma, liberal por los cuatro costados: nace en el sistema liberal, se siente cómoda en él y no aspira a destruirlo -ni política ni económicamente-, sino a corregir sus injusticias dentro del marco institucional.…  Seguir leyendo »

Hay gente que se ha indignado con los indignados. Juzgan la protesta contraproducente porque el PP ha barrido en las elecciones, al tiempo que consideran desquiciado un país en el que la izquierda toma las calles, mientras la derecha llena las urnas. No han entendido nada. La protesta de los indignados no es la causa del batacazo del PSOE, sino la consecuencia. Situados ante la disyuntiva de ratificar las políticas antisociales del PSOE o las que hará el PP, los ciudadanos han contestado que un recorte es un recorte es un recorte...

La reclamación de una regeneración democrática no es despreciable, desde luego.…  Seguir leyendo »

Qué tiempos tan enojosos para los periodistas. Acostumbrados a contar las noticias buscando respuesta a cinco interrogantes -los clásicos qué, quién, cómo, cuándo y dónde-, se ven en el lance de narrar su propia crisis sabiendo que los gurús de la prensa han reducido todas las preguntas a una: ¿gratis o de pago? Discuten sobre la rentabilidad de los nuevos soportes y buscan con denuedo el mapa del tesoro en esos medios de autocomunicación de masas que son Facebook y Twitter. Entretanto se les desmandan los provocadores que ellos mismos han encumbrado.

La coincidencia en el tiempo de tres escándalos relativos al comportamiento periodístico nos habla de la urgencia de debatir sobre los escrúpulos.…  Seguir leyendo »

"Españoles, ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado de atender el clamoroso requerimiento de cuantos, amando la patria, no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesionales de la política". La frase podría haber sido pronunciada ayer por uno de esos tertulianos de la TDT que trasnochan y se enfurecen, pero la dijo Primo de Rivera al proclamar su golpe de Estado, el 14 de septiembre de 1923.

Los políticos han caído en la gran trampa en que se ha convertido el mundo. Se comportan como si las costuras del Estado-nación no hubieran reventado y ellos conservaran intacto el poder que tenían cuando los problemas acababan en la garita de aduanas.…  Seguir leyendo »

El último comunicado de ETA constituye un episodio más en la negociación por el poder que está teniendo lugar entre los terroristas y Batasuna. Es cierto que el Tribunal Supremo los considera la misma cosa: esa verdad judicial ha resultado crucial para desenmascarar la complicidad criminal de quienes, sin empuñar pistolas, resultaban imprescindibles para cometer atentados y legitimar a ETA. Sin embargo, juzgar no es lo mismo que comprender, y esto último requiere matices. También el médico, por más que juzgue graves todos los cánceres, debe conocer las diferencias entre el de páncreas y el linfático para tratarlos correctamente.

En esta negociación se intenta dirimir quién manda en el mundo abertzale.…  Seguir leyendo »

Como siempre, Kafka tenía la respuesta. Parece que hubiera divisado con un catalejo el futuro de esa media isla exhausta llamada Haití, con su interminable reguero de muertos, y que hubiera escrito Un médico rural para explicarnos cómo nos sentimos. El protagonista de su relato recibe un aviso urgente en medio de la noche: hay un enfermo grave en un pueblo a 10 millas de distancia. El invierno es helador en un lugar indeterminado, tal vez Europa, y en una época no revelada, quizá la nuestra. Su sentido de la responsabilidad moral hacia sus semejantes le mueve a actuar, como a tantos de nosotros.…  Seguir leyendo »

Qué escaso respiro nos ha concedido la derecha americana. Al alivio causado por la derrota de los neocons le ha sucedido, sin darnos tiempo a coger aire, el auge de un movimiento como el Tea Party, tan pintoresco que no sabemos si tomarlo en serio o no. Se atavían con camisetas anti-Obama, se tocan con sombreros coloniales, remedando a los amotinados de 1773 contra los impuestos de la corona británica y se cuelgan al cuello cadenetas de flores con los colores patrios. Su puesta en escena roza lo bufonesco y, como rasgo de carácter, destaca su predisposición biliosa: todos están enfadados siempre con todo, Washington, el Estado, Obama, los impuestos, los rescates bancarios, la promiscuidad sexual.…  Seguir leyendo »

En los días felices de la economía rampante, la especulación urbanística y la mordida municipal, el presidente del Gobierno recibía un llamativo elogio del Economist, que atribuía su éxito a su habilidad para conjugar «el socialismo con la imaginación liberal». La aparente contradicción debió de contentar a Zapatero, sedicente «socialista liberal y libertario». Cuando la economía marchaba sola, el estrambote resultaba digerible. La inspiración liberal del presidente le indicaba que no debía inmiscuirse en un modelo económico que proporcionaba lujo y piscinas a los trabajadores; beneficios a las empresas y superávit al Estado. Al tiempo, su querencia socialista le llevaba a aprobar la Ley de Dependencia, cuarto pilar del Estado de bienestar, según dijo, y a ingeniar medidas que contenían en sí mismas la anhelada fusión ideológica: la divisa izquierdista de redistribuir la riqueza se remozaba para que los españolitos que vinieran al mundo trajeran 2.500 euros bajo el brazo, así fueran hijos de Ana Patricia Botín.…  Seguir leyendo »

Montserrat Nebrera es una señora que merece mis respetos. Siempre me ha parecido que tenía criterio propio, extremo que pude confirmar por la manera en que su cabeza rodó del PP catalán. Sin embargo, en sus críticas a Magdalena Álvarez me ha decepcionado: hay tal surtido de razones para argumentar lo desastroso de la gestión de la ministra que achacarla a su acento revela una pobre imaginación crítica.

Cuando Nebrera afirmó que «el problema de esta señora es que tiene un acento que es un chiste» puso al descubierto sus propios puntos flacos. Primero, no distingue entre un acento y un dialecto, carencia que podemos subsanar fácilmente con una sencilla explicación.…  Seguir leyendo »

A los locos de los Derechos Humanos hay que temerlos tanto como a los locos de Dios o del ciclismo, aunque sólo estos últimos ofrecen cada año una imagen acabada de los peligros que encierran. A lo largo del verano vibran con el Tour, el Giro y la Vuelta, hasta que en la etapa de la subida al Angliru entran en acción. Se apostan en la carretera, cerca de la cima, a la espera del esforzado ciclista objeto de su admiración que, a esas alturas, lleva en los pedales varios kilómetros de subida endiabladamente empinada. Tan pronto lo ve aparecer, el loco del ciclismo se abalanza sobre él y comienza a correr a su lado profiriendo gritos de apoyo en sus oídos, agitando ante sus ojos la bandera nacional, arrojando chorros de agua sobre su sudor para refrescarlo.…  Seguir leyendo »