Isabel Estapé

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Conforme transcurren los días, los meses, los años, compruebo cómo el desánimo, la apatía, la desazón… se han adueñado de la sociedad española, y no solo de aquellas personas que por motivos obvios (paro crónico, nulas expectativas profesionales, etcétera) podrían gozar de este privilegio, sino también por parte de aquellas que, si bien sufren las consecuencias de la peor crisis económica jamás conocida (¡gracias a Dios que mis lectores no vivían en 1898 o en 1929!), pueden seguir manteniendo un relativo y cómodo nivel de vida. En efecto, la ansiedad, la depresión, la crítica ácida contra los actuales políticos y economistas inundan todas las conversaciones y tribunas de opinión (un 27 por ciento de la población, según una reciente encuesta, rechaza de plano a la clase política), y por ello creo que ha llegado el momento de puntualizar algunas manifestaciones que se cuelan por los entresijos de todas las capas sociales y que terminan deteriorando el ambiente.…  Seguir leyendo »

Estas reflexiones nacieron a raíz de un almuerzo durante el cual, apenas transcurridas unas horas de la detención de Strauss Kahn, declaré mi indignación, mi sorpresa, mi tristeza... por lo sucedido. Todos los estados de ánimo negativos confluían en mi persona.

Los que me rodeaban llegaron a criticar mi actitud obsesiva por el tema y sin embargo cuanto más vueltas le daba a lo sucedido, más me ratificaba en mi primera impresión; estábamos ante un fenómeno de tal magnitud que abarcaba las distintas esferas de la vida y de la sociedad. Pocos días más tarde, una Tercera de Guy Sorman me provocaba, a su vez, sorpresa, incredulidad e incluso algo de frustración por la suavidad con la que el excelente ensayista abordaba el tema.…  Seguir leyendo »

No voy a adentrarme en el campo de la ciencia ficción aunque algún lector después de leer las siguientes líneas pudiese caer en la tentación de así pensarlo, sino en un supuesto que empieza ya a convertirse en frecuente en nuestra sociedad actual.

Hombre adulto con hijos matrimoniales y una nueva relación sentimental llega a una notaría para testar y para poner su material reproductivo (vulgarmente conocido por semen antes de aprobarse la Ley de reproducción asistida del 2006) a disposición de su nueva pareja (la mencionada ley obliga a que ello se realice en escritura pública). Al cabo de un tiempo el mencionado personaje fallece (para el supuesto que nos incumbe es irrelevante la causa de la muerte).…  Seguir leyendo »

Cuando los Apóstoles se pronunciaron con esta rotundidad dirigiéndose a Jesucristo -«podemos beber del mismo cáliz que Tú has de beber»- probablemente no eran conscientes de las innumerables veces que estas palabras iban a ser repetidas a lo largo de la Historia y teniendo como destinatarios a personas de toda clase y condición. En esta ocasión y ante un cáliz que se me antoja terrible para un país como España, en el que cerca de cinco millones de personas sufren ya las consecuencias del paro, y no hablemos de todas aquellas que con anterioridad a la crisis vivían bajo el umbral de la pobreza, y cuya economía puede retroceder quince años, el possumus debemos dirigírselo a José Luís Rodríguez Zapatero y convencerle de que la salida a la crisis es posible, y que este cáliz puede y debe superarse: para ello existen mecanismos válidos.…  Seguir leyendo »

España está inmersa en la mayor recesión económica de su historia contemporánea, y quizás de toda su dilatada historia. Cuando la economía ocupa y preocupa a casi toda la sociedad que asiste indefensa a su hundimiento después de haber creído, de forma acertada o errónea, que pertenecía a una de las sociedades más prósperas del planeta, resulta sorprendente no encontrar voces en el ámbito económico que clamen, que exijan, que aporten, que luchen, por encontrar soluciones tendentes a que los poderes políticos escuchen a los economistas y tomen sus decisiones al amparo de sus criterios. En estos tiempos en que parece que las únicas medidas posibles son las keynesianas no estaría mal acordarse de lo mucho que le gustaba a Lord Keynes comparar la economía con la medicina: «Los economistas terminarán por ser técnicos útiles a la sociedad a la manera de los dentistas, prescribirán recetas y consejos gracias a los cuales se corregirán dolencias como el paro y la inflación».…  Seguir leyendo »