J. A. González Sainz

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En la vida de un país o de una persona, hay veces en que la realidad, la realidad más descarnadamente real, la más cruda y menos guisada por las recetas y los cocineros de mentalidades y relatos, irrumpe de repente con una violencia pavorosa a la que no estábamos acostumbrados. La realidad no se hace entonces real, lo había sido siempre, estaba ahí desde siempre, pero su mayor levedad nos permitía no mirarla continuamente cara a cara, bastaba hacerlo de reojo y concentrarnos en el cocinado más o menos placentero o fraudulento de relatos e ilusiones.

Pero la realidad empieza siempre por llamarse átomos, materia, hechos, actos, cuentas claras, y se llama también células, células sanas y células que enferman o enloquecen, se llama bacterias, virus.…  Seguir leyendo »

¿Qué puede decirle un novelista, un narrador de ficciones, es decir, de cosas en principio inventadas o imaginadas, y desde esa posición del narrador de ficciones, a un periodista?, me he preguntado. ¿Qué puede decirle de fuste o utilidad, y no por decir, quien orienta su prosa hacia la simulación a quien se entiende que debiera orientarla hacia el empeño de describir y referir las cosas sin alterarlas? ¿Y qué puede decirle justamente en estos trances de crisis, de mudanzas y tránsitos a no se sabe dónde?

Si quien se atarea en levantar mundos de ficción, es decir, alterados, está además aquejado de un malestar y una conciencia tan desazonadores que no dudaría en hacerle eco al Lord Chandos de Hofmannsthal, a quien las palabras abstractas se le desmigajaban en la boca igual que hongos podridos, tal vez lo único, o cuando menos lo más socorrido que le cabe hacer, es, precisamente, trasmitir esa desazón y hacer partícipe de esa conciencia.…  Seguir leyendo »

Toda catástrofe política empieza siempre por una catástrofe lingüística. De la misma forma que toda creación tiene su comienzo en el verbo, todo derrumbe presupone también un derrumbe lingüístico. Sin derrumbe previo de lenguaje, mal puede seguir nada luego desmoronándose. Nada social, se entiende. Sin creación de lenguaje, difícil lo tiene asimismo una creación. Las cosas sociales se crean y se destruyen empezando por el lenguaje y cualquier operación de derribo político implica una operación anterior de derribo lingüístico.

Catástrofe quiere decir desastre, destrucción, y asimismo «trastorno moral grave» y «cosa muy mal hecha». Toda «cosa muy mal hecha» socialmente, por tanto, empieza siendo cosa muy mal hecha lingüísticamente, y todo «trastorno moral grave» social, un trastorno lingüístico.…  Seguir leyendo »

Lo peor que puede pasar a veces con el tiempo es que no pase; que lo que tendría que ser efímero, cosa de un día o por lo menos de corta duración, se estanque y persevere. Porque lo que se estanca tiene tendencia a descomponerse y corromperse.

En estas fechas hace exactamente un siglo que Antonio Machado escribió su célebre poema El mañana efímero, y es, si bien se lee, como si lo hubiese escrito hoy mismo. ¿1913 hoy? Mucho me temo que sí. El tiempo, se echa de ver si uno se fija con atención en el poema, parece no haber pasado en España en algunos aspectos importantes.…  Seguir leyendo »