J. Bradford DeLong

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Recientemente recibí un email de mi amigo Mark Thoma de la Universidad de Oregon, preguntándome si había percibido un incremento en los comentarios que sugieren que una recesión sería una depuración positiva y saludable para la economía (o algo en esas líneas). En verdad, yo también he notado que hay más analistas que expresan la visión de que “las recesiones, por más dolorosas que sean, son un aporte necesario para el crecimiento”. Estoy bastante sorprendido.

Por supuesto, era bastante frecuente que los analistas hablaran de una recesión “necesaria” antes de que la gran recesión golpeara en 2008-2010. Pero yo, personalmente, suponía que este argumento había muerto hace mucho.…  Seguir leyendo »

¿Por qué las medidas para responder a la Gran Recesión solo reflejaron en parte las lecciones aprendidas tras la Gran Depresión? Hasta hace poco, la sensatez financiera estaba en las respuestas del comentarista del Financial Times, Martin Wolf, y de mi colega de Berkeley Barry Eichengreen. Cada uno argumentaba que, si bien había en el aire recuerdos suficientes como para impedir que el shock de 2008, del tamaño de la crisis de 1929, produjera otra Gran Depresión, un cambio ideológico hacia la derecha en los años posteriores a la crisis hizo que se prestara poca atención a varias lecciones importantes.…  Seguir leyendo »

Apocalipsis robótico No en nuestras vidas

¿Amenazará el inminente “ascenso de los robots” a todo el empleo humano? El análisis más completo para esta interrogante se puede encontrar en un artículo de 2015 de David H. Autor, economista del MIT, titulado “¿Por qué sigue habiendo tantos trabajos?”, que pondera el problema en el contexto de la Paradoja de Polanyi. Puesto que “podemos saber más de lo que podemos decir”, el filósofo del siglo veinte Michael Polanyi observó que no deberíamos suponer que la tecnología puede llegar a replicar la función del conocimiento humano mismo. El que un ordenador pueda saber todo lo referente a un coche no significa que pueda conducirlo.…  Seguir leyendo »

Durante el último decenio, un excesivo temor al déficit fiscal y a la deuda pública ha sumido la política del Norte Global en un estado de locura extrema. Pero hay dos indicios recientes de que tal vez esto por fin esté cambiando.

A principios de este mes, leí en el Sunday Times de Londres una columna sobre el Brexit del eminente y muy bien informado Kenneth Rogoff. Es posible que se lo conozca más que nada por sus declaraciones de hace unos años en el sentido de que los gobiernos no deben dejar que el cociente deuda/PIB supere el 90%. Pero aquí Rogoff señala: “nunca me pareció ni remotamente obvio que el RU deba preocuparse por reducir el cociente deuda/PIB [en la actualidad es 84%], en presencia de un ligero crecimiento, alta desigualdad y (…) caída de los (…) tipos de interés (…)”.…  Seguir leyendo »

Indian monsoon flooded street. ARINDAM DEY/AFP/Getty Images

Recién había comenzado mi primera clase del semestre de otoño en la Universidad de California, Berkeley, cuando me di cuenta de que tenía demasiado calor. Quería desesperadamente sacarme mi chaqueta de tweed de profesor.

Una chaqueta de tweed es una vestimenta maravillosa pero peculiar. Si todo lo que uno tiene como materia prima es una oveja, es lo que más se asemeja al Gore-Tex. No sólo es perfecta para un clima nublado y lloviznoso, sino que también es sorprendentemente abrigada –húmeda o seca- para lo que pesa. En el mundo previo a la calefacción central, las telas de lana que ahora se asocian más comúnmente a un atuendo masculino formal y semi-formal eran efectivas y cómodas, no importa si uno vivía en Oxford, Cambridge, Edimburgo, Londres, Bristol o Norwich.…  Seguir leyendo »

Por qué la inflación baja no es ninguna sorpresa

El hecho de que la inflación se haya mantenido obstinadamente baja en todo el norte global ha representado una sorpresa para muchos analistas económicos. En septiembre, el siempre agudo y reflexivo Nouriel Roubini, de la Universidad de Nueva York, atribuyó esta tendencia a sacudidas positivas de la oferta agregada -o sea, la oferta de ciertos bienes ha aumentado, haciendo bajar los precios.

Como resultado de ello, Roubini observó, «la inflación subyacente ha caído» aunque «se podría esperar que la reciente aceleración del crecimiento en las economías avanzadas traiga aparejado un repunte de la inflación». Mientras tanto, la Reserva Federal de Estados Unidos «ha justificado su decisión de empezar a normalizar las tasas, a pesar de una inflación subyacente por debajo de la meta, con el argumento de que las sacudidas del lado de la oferta que debilitan la inflación son temporarias».…  Seguir leyendo »

Según la teoría económica convencional, la globalización tiende a «beneficiar a todos», y tiene escaso efecto en la amplia distribución de ingresos. Pero «globalización» no es lo mismo que eliminación de aranceles y otras barreras a las importaciones que confieren ventajas de captación de renta a productores domésticos políticamente influyentes. Como frecuentemente señala el economista Dani Rodrik de la Universidad de Harvard, la teoría económica predice que eliminar los aranceles y las barreras no arancelarias efectivamente produce ganancias netas; pero también se traduce en grandes redistribuciones, donde eliminar barreras más pequeñas genera redistribuciones mayores en relación a las ganancias netas.

La globalización, para nuestros fines, es diferente.…  Seguir leyendo »

En las dos décadas que van de 1979 a 1999, el empleo fabril en Estados Unidos registró un lento descenso que lo llevó de 19 millones a 17 millones. Pero en la década posterior (1999 a 2009), se derrumbó a 12 millones. Esa caída más drástica dio lugar a la idea de que con el cambio de siglo, la economía estadounidense de pronto dejó de funcionar (al menos, para los varones de clase obrera).

Pero sugerir que hasta 1999 todo andaba bien en la industria fabril es un error. En esas décadas anteriores también hubo destrucción de empleo fabril, sólo que lo que se perdió en una región o en un sector, en general se compensó (en cifras absolutas, no necesariamente como proporción de la fuerza laboral) en otra región o sector.…  Seguir leyendo »

Hace poco, el ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Larry Summers, cuestionó las ideas del secretario actual, Steve Mnuchin, en relación con la “inteligencia artificial” (IA) y temas relacionados. La diferencia entre ambos parece ante todo una cuestión de prioridades y énfasis.

La perspectiva de Mnuchin es estrecha; piensa que la posibilidad de que la “inteligencia artificial reemplace a los trabajadores estadounidenses” está “muy lejos en el futuro”; y aparentemente considera injustificadas las altas valoraciones bursátiles de los “unicornios”: empresas valuadas en mil millones de dólares o más, sin un historial de generación de ingresos que justifique ese valor presunto, ni ningún plan claro para generarlos.…  Seguir leyendo »

Hoy la población mundial es, en promedio, unas 20 veces más rica que durante la larga Era Agraria. Entre el 7000 a. C. y el 1500 d. C., los recursos fueron escasos, el progreso tecnológico lento, y las presiones malthusianas mantuvieron casi todas las poblaciones humanas en un nivel cercano al de subsistencia, con un ingreso diario per cápita inferior a 1,50 dólares (a valores actuales).

En 2017, sólo un 7% de la población mundial es así de pobre. Supongamos que tomáramos el valor monetario total de lo que producimos en la actualidad y lo usáramos para comprar los tipos de bienes y servicios que consumen las personas que viven con 1,50 dólares al día.…  Seguir leyendo »

Hace poco escuché al ex Director General de la Organización Internacional del Comercio, Pascal Lamy, parafrasear un proverbio budista clásico en que Huineng, Sexto Patriarca Budista de China, dice a la monja Wu Jincang: “Cuando el filósofo apunta a la luna, el necio le mira el dedo”. Lamy añadía que “El capitalismo de mercado es la luna. La globalización es el dedo”.

Ahora que en Occidente va en ascenso el sentimiento antiglobalización, este ha sido un año de mucho mirar dedos. En el referendo del Brexit del Reino Unido, los “pequeños ingleses” (o “Little Englanders”) votaron por abandonar la UE, y en Estados Unidos Donald Trump ganó la presidencia porque convenció a suficientes votantes de estados cruciales de que “volvería a hacer grande a Estados Unidos”, no en menor medida negociando “acuerdos” de comercio muy distintos para el país.…  Seguir leyendo »

Son días de gran desilusión respecto del estado del mundo. Han resurgido fuerzas siniestras de fanatismo y fe asesinos (algo que al menos en Occidente suponíamos terminado después de 1750). Que refuerzan otras corrientes, que se les han sumado, nacionalistas, xenófobas y racistas, que creíamos enterradas bajo las ruinas de Berlín en 1945.

Para colmo, el crecimiento económico desde 2008 ha sido muy decepcionante. No hay argumentos que permitan cobijar el optimismo respecto de una mejora en los próximos cinco años, más o menos. Y la incapacidad de las instituciones globales para brindar un aumento permanente de la prosperidad debilitó la confianza que en tiempos mejores ayudaría a suprimir los violentos demonios de nuestra era.…  Seguir leyendo »

Hace poco, el economista Barry Eichengreen de la Universidad de California en Berkeley dio una conferencia en Lisboa sobre la desigualdad, y en ella demostró una de las virtudes de ser un estudioso de la historia económica. Eichengreen disfruta tanto como yo de las complejidades de cada situación, y evita caer en la simplificación excesiva en la búsqueda de claridad conceptual. Esta actitud pone freno al impulso de tratar de explicar acerca del mundo más de lo que podemos saber con un único modelo sencillo.

En relación con la desigualdad, Eichengreen identificó seis procesos de alto nivel que operaron a lo largo de los últimos 250 años.…  Seguir leyendo »

Hace varios años, se me ocurrió que hoy todos los politólogos están parados sobre los hombros de gigantes como Nicolás Maquiavelo, John Locke, Adam Smith, Alexis de Tocqueville, Max Weber y Émile Durkheim. Algo que todos ellos tienen en común es que su principal foco era la composición social, política y económica del mundo europeo occidental entre 1450 y 1900. Lo que equivale a decir que ofrecen un kit de herramientas intelectuales para analizar, digamos, el mundo occidental de 1840, pero no necesariamente el mundo occidental de 2016.

¿Qué se enseñará en los cursos de teoría social de 2070, por ejemplo?…  Seguir leyendo »

Para países donde el tipo de interés nominal es cero o casi, la ecuación del estímulo fiscal debería ser muy simple. En tanto el tipo de interés que paga un gobierno para endeudarse sea menor que la suma de la inflación y del crecimiento de la fuerza laboral y de su productividad, el costo de amortización de los pasivos adicionales será negativo. Al mismo tiempo, las ventajas de aumentar el gasto pueden ser considerables. Se cree que el multiplicador fiscal keynesiano para grandes economías industriales o expansiones coordinadas es aproximadamente dos: es decir, cada dólar extra de expansión fiscal da al PIB real un aumento de dos dólares.…  Seguir leyendo »

En su libro El capital en el siglo XXI, el economista francés Thomas Piketty destaca los contrastes llamativos en América del Norte y Europa cuando se compara la Edad de Oro que precedió a la Primera Guerra Mundial con las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Durante el primer período, el crecimiento económico era lento, la riqueza predominante se heredaba, los ricos dominaban el ámbito político y la desigualdad económica era extrema (como también lo eran las desigualdades raciales y de género).

Pero todo cambió después de la conmoción causada por la Segunda Guerra Mundial. El crecimiento del ingreso se aceleró, la riqueza, en su gran mayoría, se ganaba (ya sea de forma justa o injusta), el ámbito político pasó a estar bajo el dominio de la clase media y la desigualdad económica era modesta (a pesar de aún quedaba un largo camino para alcanzar las igualdades raciales y de género). …  Seguir leyendo »

De todas las doctrinas y extrañas y novedosas expuestas desde el comienzo de la crisis financiera mundial, la propuesta por John Taylor, economista de Stanford, tiene bastantes puntos para que se la considere la más extraña. En su opinión, las políticas económicas posteriores a la crisis que se están aplicando en los Estados Unidos, Europa y el Japón están poniendo un tope a los tipos de interés a largo plazo que es “muy parecido al efecto de un precio máximo en un mercado de alquiler en el que los propietarios reducen la oferta de viviendas de alquiler”. Según sostiene Taylor, el resultado de unos tipos de interés bajos, la relajación cuantitativa y la orientación para el futuro, es una “reducción de la disponibilidad crediticia [que] disminuye la demanda agregada, lo que suele aumentar el desempleo: una clásica consecuencia no deseada”.…  Seguir leyendo »

Los paraísos fiscales están concebidos para ser secretos y opacos. Toda la razón de su existencia es la de ocultar la riqueza escondida en ellos y un nuevo libro de Gabriel Zucman, The Hidden Wealth of Nations: The Scourge of Tax Havens (“La riqueza oculta de las naciones. El azote de los paraísos fiscales”), revela, como nunca, la magnitud de su papel en la economía mundial.

Zucman examina las discrepancias en las cuentas internacionales para ofrecer las cifras más precisas y fiables que probablemente podamos obtener sobre la cantidad de dinero almacenado en los paraísos fiscales. Calcula que el ocho por ciento de la riqueza financiera del mundo –unos 7.600 billones de dólares- está oculta en lugares como Suiza, las islas Bermudas, las islas Caimán, Singapur y Luxemburgo.…  Seguir leyendo »

En los primeros tiempos de la actual crisis económica, solía incluir en mis discursos una línea que a veces provocaba aplausos, generalmente risas y que siempre daba a los oyentes motivos para el optimismo. Decía que vista la experiencia de Europa y Estados Unidos en la década de 1930, hoy las autoridades no cometerían los mismos errores que sus predecesores durante la Gran Depresión. Esta vez cometerían errores diferentes y (ojalá) no tantos como entonces.

Por desgracia, mi predicción resultó errada. Los funcionarios de la eurozona no sólo insistieron en repetir las torpezas de los años treinta, sino que parecen decididos a hacerlo en forma más brutal, más exagerada y más amplia.…  Seguir leyendo »

Para ser una burbuja, no fue muy grande. De 2002 a 2006, la proporción de la economía americana dedicada a la construcción de viviendas aumentó en 1,2 puntos porcentuales del PIB por encima de su anterior tendencia de valor, antes de desplomarse cuando los Estados Unidos entraron en la mayor crisis económica en casi un siglo. Según mis cálculos aproximados, el exceso de inversión en el sector de la vivienda durante ese período ascendió en total a unos 500.000 millones de dólares: desde cualquier punto de vista, una pequeña fracción de la economía mundial en el momento del desplome.

Sin embargo, los daños resultantes han sido enormes.…  Seguir leyendo »