J. Ernesto Ayala-Dip

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Hay gente que no tiene muy claro si su tendencia a la rutina es beneficiosa o perjudicial para su existencia. En principio, la monotonía en su funcionamiento cotidiano activa en ella una especie de resquemor o prejuicio defensivo. Tal vez porque la rutina no goza de prestigio en nuestros días, ya que todo ha de ser cambio, vértigo, sorpresa, imprevisibilidad. La rutina es conservadora, todo lo contrario de su antagonista que luce siempre moderna. Si ejercitan la improvisación, si intentan sorprender a sus rutinas con un paso imprevisible, notan que de pronto su presente es invadido por la inquietud y la inseguridad.…  Seguir leyendo »

En la reciente película argentina Un ciudadano ilustre, de los directores Gastón Duprat y Mariano Cohn, hay dos secuencias casi idénticas, aunque periféricas en su mapa argumental. Para quien no es argentino o no ha vivido en ese extraño país, tales secuencias pueden pasar inadvertidas. Y sin embargo, ambas ilustran a la perfección la atmósfera de creciente inquietud que la cinta va adquiriendo hasta su final. Para el que es argentino esas secuencias le traerán recuerdos no precisamente dignos de evocación.

Veamos esas escenas. La primera nos muestra un coche desplazándose muy lentamente por la calzada, es un vehículo conducido por dos individuos que más tarde sabremos que sirven de matones a una persona muy influyente en el pueblo donde se desarrolla la trama de la película.…  Seguir leyendo »

A Ernest Lluch. In memoriam

Nunca se demostró que Arnaldo Otegi haya asesinado a ningún rival político. Nunca se demostró que haya señalado con el dedo a nadie para que lo asesinaran por denunciar y oponerse a la política terrorista de ETA. Pero tampoco nunca se le vio derramar una lágrima por ninguna víctima de ETA. No se le vio triste, ni apesadumbrado cuando la organización terrorista ajusticiaba en plena calle o en un lugar público a un disidente. Cuando se le preguntaba por alguna víctima de ETA en concreto, el dirigente político remitía con fulminante frialdad a la existencia de un conflicto que él no se cansaba de calificar casi solemnemente como “el conflicto vasco”.…  Seguir leyendo »

1. La metaficción:

Una de las grandes enseñanzas del “Quijote” es una como pensada para sibaritas y estudiosos del discurso novelístico, narratólogos para entendernos. Me refiero a la hoy tan mentada como practicada (desde Paul Auster, quien por cierto dedica en el primer libro de “Trilogía de Nueva York” una extensa reflexión sobre el libro de Cervantes, hasta Enrique Vila-Mata, pasando por Javier Cercas) literatura de la literatura. Ya hace un tiempo, un importante político español reconocía no haberlo leído en su totalidad. Sí reconocía haberlo leído a fragmentos. El método no es malo, pero sólo a condición de haberlo leído antes entero.…  Seguir leyendo »

La lectura de un artículo de Luis Goytisolo este verano titulado El canon y la caspa me hizo pensar en dos cuestiones. La primera, que en dicho artículo había expresada una generalización en torno a la literatura de masas que no encajaba (o encajaba mal) con el sustrato del artículo que era, si mucho no me equivoco, hacer una legítima defensa de los progresos estéticos que supuso para la novela española los experimentos formales que se operaron durante los años sesenta y setenta. Nunca, según el autor de Las afueras, suficientemente reconocidas. Evidentemente, con toda justicia poética, de esos progresos formales fue sustancial el mismo Luis Goytisolo, al que creo que nunca nadie en este país osó ignorar.…  Seguir leyendo »

Afirmaba el otro día Manuel Jabois, a propósito de los chistes antisemitas y contra alguna víctima de ETA de Guillermo Zapata en este mismo diario, que quien no ríe un chiste racista no es mejor persona que el que lo ríe. Fina observación. Dada la naturaleza muchas veces imprevista y desconcertante de la risa (hay quienes que les da por la risa cuando se caen y otros por el lamento), es posible que el periodista gallego lleve algo de razón. Pero yo no me apresuraría a extraer ninguna conclusión moral en función de lo que a uno le haga o no gracia, porque lo que importa y está en cuestión no es quién se ríe sino el que hace reír.…  Seguir leyendo »

El diagnóstico macroeconómico sobre el paro juvenil da suficiente información como para hacernos una idea cabal de cómo está la situación económica en España. (De la misma manera que unas cifras de un país mucho más rico que el nuestro, Austria, podrían hacernos pensar bastante en el alcance de la crisis económica, y moral, en el continente europeo: según un informe del Banco Central alemán, el 5% de la población acumula el 50% de la riqueza nacional y el 50% de esa misma población solo posee un 4% de esa riqueza. Carlos Elordi, 2013).

El paro juvenil no es más que el capítulo más devastador del paro en general.…  Seguir leyendo »

Tenía un compañero en el instituto que me era siempre muy difícil saber dónde vivía. Solíamos quedar habitualmente en mi casa para preparar los exámenes. Su timidez apenas disimulaba la sensación de confort que se le dibujaba en la cara cuando compartíamos mi mesa de trabajo. Nunca hice nada por sugerirle la posibilidad de que de vez en cuando también podríamos ir a su casa a hacer lo mismo que hacíamos en la mía. Como si presintiera entrar en un terreno prohibido. Pero hubo un día que la cuestión comenzó a intrigarme. ¿Por qué ese muchacho se resistía tanto a que yo supiera dónde vivía?…  Seguir leyendo »

Entre 1955 y 1960, en un turbio barrio de Buenos Aires, unos niños de no más de 12 años acostumbraban a esperar a otros que salían de un club deportivo y social llamado Macabi. Los que esperaban eran argentinos gentiles. Y los que salían del recinto, argentinos judíos. El ritual vespertino consistía en infligir, unos, sistemáticamente, la misma humillación a los otros. Escupitajos, zancadillas e insultos del tipo: moishes  de mierda.

Puedo relatar estos hechos porque fui testigo de ellos. Nunca supe qué me impidió participar en esta despreciable componenda con la sinrazón. Al acceder a la escuela secundaria, muy cerca del barrio del Once (donde la población de origen judío era en aquellos años mayoría) me vi rodeado de moishes.…  Seguir leyendo »

Hace tiempo que tengo la sensación de que estamos siendo muy injustos con algunos lectores. Convivimos con ellos como si les perdonáramos la vida. Hacemos como que los aceptamos en nuestro círculo de lectores distinguidos. Otros, menos sutiles en las formas, no pierden tiempo en desprestigiarlos a la mínima ocasión que se presenta. Cada vez que emitimos un juicio indecoroso hacia ese género o tipo de ficción que no coincide con nuestras afinidades electivas, es cuando dejamos traslucir que no entendemos nada de lo que está ocurriendo alrededor nuestro. Como si nos perdiéramos algo. Como si nos faltara una pieza para armar el rompecabezas en que se ha convertido el mundo actual, y dentro de él, el libro y la lectura.…  Seguir leyendo »

Hace un tiempo, viendo un partido de fútbol por televisión, constaté el progresivo adelgazamiento de conocimientos generales que se instala en la gente con inquietante inercia. Durante el partido en cuestión, alguien soltó un pavo real a corretear por el césped. Mi asombro se produjo cuando los comentaristas de la cadena de televisión que transmitía el encuentro no acertaban el nombre del desorientado animal. Se dijo primero algo así como gallina, con ese titubeo típico de los que dudan de sí mismos, luego se habló de faisán. Cuando ya parecía que estaba agotada la taxonomía aviar, uno mencionó el gallo. Otros más prudentes optaron por una dudosa abstracción y dictaminaron bicho.…  Seguir leyendo »

“Cómo duele en la cabeza de un hombre que pasa hambre el ruido de un huevo duro rompiéndose sobre un mostrador!”.

Esta imagen me recuerda, aunque tengan muy poco que ver entre sí, la estúpida arrogancia del escritor que esgrime su hambre para sentirse superior a sus congéneres en una de las más conocidas novelas del escritor noruego Knut Hamsun. O el voluntario ayuno que expone ante su público con orgullosa y tozuda profesionalidad el protagonista de Kafka en El artista del hambre. O la casi ufana pobreza de Hemingway en París era un fiesta. O el hermoso cuento de Luis Mateo Díez donde un hombre se encamina hacia la pobreza voluntariamente porque es la única solución que encuentra para desprenderse de la insustancialidad que dibuja su asfixiante vida burguesa, el fulgor que le guía en la oscuridad de su banal existencia.…  Seguir leyendo »

Hace unas semanas, un vídeo mostraba al presidente de un país sudamericano, al día siguiente de las elecciones a la Asamblea Nacional de su país, denostando, ofendiendo y menoscabando la dignidad de una periodista (trabajadora de una empresa no muy del gusto del mandatario), cuando le pedía una explicación más convincente que la que daba con dificultades sobre su resultado electoral. Viendo ese vídeo uno no puede dejar de pensar que todo lo que se puede extraer de este penoso asunto es alguna enseñanza, algo que nos sirva para detectar bajo la capa del más rancio populismo, la prepotencia y la descarada servidumbre que la sostiene y la jalea.…  Seguir leyendo »

París sufrió un triste verano del 42 y no creo que lo pueda recordar con nostalgia. Se sabe que algunas ciudades del mundo arrastran un infierno colectivo en su memoria. En el Buenos Aires de los años setenta ese infierno existió, pero muchos de sus habitantes no se enteraron o no quisieron enterarse. Madrid y tantas ciudades españolas también lo sufrieron durante la inmediata posguerra. París sin lugar a dudas es dueño de un infierno apenas conocido. Probablemente todavía un infierno secreto para muchos parisienses de nuestros días.

No tengo la menor idea de qué pedagogía escolar haría falta para llenar esa laguna atroz.…  Seguir leyendo »

Hace unas semanas, en su columna habitual en un suplemento dominical, la escritora Soledad Puértolas se refería a la artista vanguardista suiza Sophie Taeuber-Arp como “una mujer extraordinariamente silenciosa y discreta”. Quise imaginarme un minuto de esa mujer ejerciendo esa cualidad que destaca nuestra autora, y no pude más que imaginármela como una persona que no molestaba: no sé si Puértolas apuntaba en este sentido: pero a mí me gusta pensarlo así: el silencio y la discreción de los que no quieren molestar. Eso me recuerda a ese personaje de Dickens, creo que era el doctor Chillip en David Copperfield, que atravesaba las puertas de costado para ocupar menos espacio, no fuera que chocara con alguien y le produjera alguna innecesaria molestia.…  Seguir leyendo »

Todos los caminos de la novela policíaca conducen al mal. Palabra tabú durante siglos, deviene ahora un concepto con el que se coquetea. Una compleja connivencia, y hasta a veces se diría insondable fascinación. La posmodernidad ahora mismo permite al mal circular entre los devotos de las profundidades humanas sin el temor antiguo a invocar una realidad innombrable. Tal vez nunca en la historia de la humanidad ha estado el mal tan instalado en la vida cotidiana como en los siglos XX y XXI. Como concepto y como experiencia infernal. “Aquí nosotros somos Dios”, le dijo un torturador argentino a una detenida para señalarle su absoluta indefensión ante su abyecta arbitrariedad.…  Seguir leyendo »

Hace algunos meses, un famoso escritor de nuestro país que vende millones de ejemplares de sus novelas en todo el mundo certificó una curiosa acta de defunción de la crítica literaria. Dijo algo así como que ésta (no aclaró en que lengua) sigue anclada en los años setenta y que los lectores le pasaron por encima. Le pasaron por encima a la crítica literaria, así lo expresó. No recuerdo en la afirmación ningún pesar. Más bien todo lo contrario. Una especie de liberación tras la justiciera operación de limpieza que los lectores (o “sus” lectores, esta instancia tampoco la precisó) tuvieron a bien llevar a cabo con lapidario resultado.…  Seguir leyendo »