Javier Delgado Barrio

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Plenitud de la igualdad real y efectiva

Cuando era niño recitábamos los mandamientos de la ley de Dios y acabábamos diciendo: “Estos 10 mandamientos se encierran en dos…”. Muchos años después, tras varias lecturas de la Constitución del 78, se me ocurrió reflexionar sobre cuáles podrían ser los dos mandamientos que mejor reflejaran su sentido, más allá de la transcendental misión del establecimiento de la democracia.

Ninguna dificultad tuve para encontrar el primer mandamiento, que para mí no podía ser otro que el reconocimiento de la dignidad de la persona del art. 10.1: “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás, son fundamento del orden político y de la paz social”.…  Seguir leyendo »

La elección del gobierno de los jueces

Al final de la década de los 70 las ideas de la Transición estaban en el ambiente, de modo que ésta era la atmósfera en la que se desarrollaba la vida política. Los políticos respiraban el espíritu de la Transición, en el que aparecía como elemento importante la creación de un órgano nuevo, el Consejo General del Poder Judicial, cuya función habría de ser la de garantizar la independencia de los jueces, atribuyéndole para ello los cometidos -nombramientos, ascensos, etc.-, anteriormente desempeñados por el Poder Ejecutivo, que pudieran afectar a esa independencia. En su composición sólo los ocho juristas de reconocida competencia iban a ser elegidos por las Cortes, en tanto que los otros 12 serían jueces elegidos por los propios jueces.…  Seguir leyendo »

La obra jurídica del gran maestro Eduardo García de Enterría ha tenido una gran relevancia para las decisiones de los tribunales, es decir, para el Derecho realmente vivido. Y, por tanto, lo destaco, para la vida de los ciudadanos afectados por ellas. La publicación de sus excelentes estudios empezó muy pronto, de modo que cuando hice las oposiciones de magistrado de lo contencioso-administrativo su obra era ya muy extensa, por lo que un tratamiento serio de los temas exigía recoger frecuentemente su doctrina. García de Enterría formaba parte del tribunal y, como en el ejercicio oral no me parecía correcto citarlo por su nombre estando presente, cuando tenía que referirme a sus opiniones, mirándolo ostensiblemente, añadía un «se ha dicho…» o algo parecido.…  Seguir leyendo »