Javier Gomá Lanzón

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«Escándalo de la filosofía” llamó Kant al hecho de que faltara un argumento decisivo sobre la existencia de la realidad objetiva fuera del yo. Dos siglos más tarde, el escándalo de la filosofía es, a mi juicio, que todavía falte un argumento decisivo sobre la existencia de la dignidad —esa realidad moral— y sobre su contenido. No hay noción filosófica más influyente y transformadora y, sin embargo, carece de un filósofo a la altura de su importancia. El Diccionario de filosofía de Ferrater Mora ni siquiera le concede una entrada a lo largo de sus cuatro tomos.

Se usa con profusión en toda clase de contextos a guisa de fundamento teórico —tratados y organizaciones internacionales, Constituciones políticas, declaraciones de derechos humanos, leyes y resoluciones judiciales—, pero invariablemente su esencia se presupone o su entendimiento se confía al buen sentido, quedando, por eso mismo, a la espalda y pendiente de definir.…  Seguir leyendo »

Si tuviéramos que hacer una lista de los españoles verdaderamente universales, la de aquellos ingenios patrios conocidos por cualquier persona alfabetizada y elementalmente instruida en la cultura mundial, la nómina incluiría al menos cuatro: tres pintores (Velázquez, Goya y Picasso) y un escritor. Y, entre esos cuatro, descuella, por encima de los pintores, el escritor, Cervantes, por el atractivo irresistible de su figura, su ejemplaridad afable y risueña, destinada a desplegar una influencia benéfica sobre el presente. ¿En qué reside ese encanto suyo tan extremado? La fórmula secreta cervantina –como la de la bebida gaseosa– se halla escondida en una cámara acorazada, hurtada a los ojos del mundo.…  Seguir leyendo »

Libre y con compromiso

Escribió Tocqueville: “¿No habría que considerar el desarrollo gradual de las instituciones y de las costumbres democráticas no como el mejor sino como el único medio que nos queda para ser libres?”.

La historia de España de los últimos 40 años responde con rara exactitud y en el orden establecido a esta pregunta sobre la libertad colectiva. A partir de 1975 tuvo lugar en nuestro país un primer momento fundacional, carismático en términos weberianos, de invención de nuevas instituciones, que salió asombrosamente bien; después, conforme al discurso natural de las cosas, se esperaba un segundo momento de consolidación social de dichas instituciones a través de las costumbres democráticas, pero este otro proceso, tan delicado, propio de un estadio de madurez de un pueblo, no se ha consumado aún.…  Seguir leyendo »

Celebrar el día en que se cumplen cincuenta años sólo demuestra, como dijo alguien, la importancia que concedemos al sistema decimal, una convención como otras tantas que disciplinan nuestro tiempo. De haberse adoptado un sistema de numeración distinto, una fecha como la de hoy transcurriría con la suave monotonía de cualquier jornada corriente del calendario.

Ahora bien, que algo sea convencional no obsta a que responda al mismo tiempo a una necesidad hondamente sentida. Las sociedades modernas, que han perdido su conexión con los ritmos orgánicos de la naturaleza, prescinden de las formalidades rituales con que las arcaicas marcaban periódicamente los momentos trascendentales del ciclo vital, esas solemnidades que prestaban su fuerza, su profundidad simbólica y su gravedad a las transiciones de una a otra etapa en el desarrollo del individuo de cuna a sepultura.…  Seguir leyendo »

Tinieblas luminosas

Un cierto extrañamiento sobreviene tarde o temprano a quien vive su vida de modo consciente. ¿Por qué el mundo es como es y no mejor? Pues no sería difícil imaginar un mundo mejorado. Pregunta Hume: «¿Es el mundo, considerado en general, tal como se nos muestra en nuestra experiencia, diferente del que un hombre esperaría de antemano de una Deidad muy poderosa, sabia y benevolente?». Sí, este mundo es claramente distinto del que confiaría encontrar una persona a la que, estando fuera, se le invitara a entrar en él asegurándosele que es obra de un Ser muy bueno, sabio y poderoso.…  Seguir leyendo »

La ejemplaridad no pertenece a nadie. Desde la aurora de los tiempos ha funcionado como un principio rector en la moralidad de las personas y de los pueblos. Lo saben los padres, los educadores, los gobernantes. Luce en el refranero, en los adagios espumados de la experiencia de la vida y en los dichos de la sabiduría popular. Se recomienda predicar con el ejemplo porque solo el ejemplo predica, mucho más que el ruido de palabras. En esto residía precisamente lo estupefaciente de la situación: la apabullante realidad práctica y cotidiana de la ejemplaridad y su escandaloso olvido por el pensamiento filosófico, ciego ante esta evidencia.…  Seguir leyendo »

Hoy celebramos el nacimiento de nuestra esperanza. Quien espera confía en último término sobrevivir a la muerte, auténtico señor del mundo ante el que toda rodilla se dobla. ¿Cuál es el fundamento de una tal esperanza contra toda experiencia? Nada en este mundo nos sugiere la existencia de una prórroga post-mortem a nuestra vida personal. Al final, si esperamos sobrevivir es sólo porque hay alguien, que nos merece todo crédito, que nos lo ha prometido.

Todo destinaba a ese oscuro judío a ser envuelto por la Historia en el manto del olvido, como a tantos otros. De extracción social humilde, ágrafo, ni legislador como Moisés, ni príncipe como Buda, ni estadista como Mahoma, su actividad pública, muy breve, fue interrumpida prematura y trágicamente.…  Seguir leyendo »

«El hombre es esa alta dignidad a la que paradójicamente el mundo le tiene preparado un destino indigno: la muerte».

En el Antiguo Régimen el súbdito se arrodillaba con naturalidad ante Dios porque ya lo hacía muchas veces, en señal de acatamiento, ante reyes, señores y altas dignidades eclesiásticas; ser ciudadano democrático es no tener la obligación de ponerse de rodillas ante nadie. La doctrina del pecado original, teorizada por primera vez por Agustín de Hipona y definida en Trento, dice que todos los hombres heredamos colectivamente el pecado de una primera pareja, causante de los males que envilecen este mundo, de los que fuimos salvados por un sacrificio redentor; el ciudadano democrático desconoce una mala conciencia originaria –que hace a los hombres tan dóciles a la dominación política– y afirma, en exclusiva, una responsabilidad individual (no heredada) por sus actos libres y voluntarios.…  Seguir leyendo »

Cuentan los evangelios que, cuando Juan bautizó a Jesús, descendió una paloma sobre este, se abrieron los cielos y una voz dijo: «Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco». Bajo el ropaje de la alegoría, se adivina en esta escena una decisiva intuición, por parte de Jesús, de Dios como Padre. Tras el bautismo, Jesús inicia su ministerio anunciando la llegada del reino. La revelación de la paternidad de Dios y el comienzo de su actividad pública se hallan, pues, estrechamente entrelazados.

Mientras que el Antiguo Testamento muy raramente y solo con muchas precauciones se refiere a Dios con la palabra Padre, Jesús hizo de ella su designación favorita.…  Seguir leyendo »

En las monarquías parlamentarias, el Rey carece de poder ejecutivo, legislativo y judicial, pero ¿quiere eso decir que carece de poder? Se oye que la Corona tiene un valor simbólico; pero ¿qué quiere decir simbólico? ¿Es meramente simbólico, como si dijéramos decorativo o superfluo, o por el contrario el símbolo ostenta un poder real y efectivo, con los demás poderes, si bien de otra índole, encerrando incluso una posibilidad única y positiva?

El orden político durante la Edad Media europea se componía de una constelación de derechos privados. Antes de emerger la soberanía de los Estados modernos, cada persona, cada familia, cada municipio, se regía por su derecho singular consuetudinario.…  Seguir leyendo »

Hay un momento en la vida —más o menos, al entrar en la treintena— en el que uno empieza a preguntarse qué tipo de persona es y prueba a verse a sí mismo como lo ven los demás. De niño, unos pocos individuos protectores llenaban su universo, en el que él ocupaba el centro absoluto; ahora descubre que el mundo lo pueblan seis mil millones y que él sólo es uno más en una muchedumbre innumerable. Y por primera vez desea contemplar las cosas con objetividad, incluida su propia posición relativa en el conjunto, y enjuiciar autónomamente las ideas que ha recibido por educación y por cultura.…  Seguir leyendo »

Imagino la nariz arrugada de todos esos elegantes que contemplan con desdén la aclamación que han recibido últimamente los deportistas españoles, los vítores de júbilo de esa extasiada multitud congregada en aeropuertos, calles, plazas públicas y estadios para celebrar sus proezas. Desde la altura de su elevado concepto de sí mismos, no pueden evitar considerarse ciudadanos de otro mundo, uno más refinado y selecto, más parecido quizá a la antigua Grecia. Y, sin embargo, querido amigo —cabría argüir a uno de esos estetas desdeñosos—, la Grecia clásica, que no constituía un país o un Estado sino que se hallaba compuesta de una pluralidad de polis políticamente autónomas, sólo tenía conciencia de su helenidad por medio de tres lazos que las unían: la lengua, la mitología y… las olimpiadas.…  Seguir leyendo »