Javier Martín

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Indicadores de gobernanza en Brasil: corrupción e imperio de la ley

Tema

Ante la fuerza demostrada por el crimen organizado en Brasil, este análisis plantea las debilidades que podrían explicar la vulnerabilidad de una gran potencia ante este tipo de criminalidad. Como se comprueba a través del caso brasileño, no siempre el crecimiento económico, el desarrollo, la proyección internacional o el aumento en el presupuesto de las fuerzas de seguridad garantizan el control del crimen organizado, cuya presencia ha adquirido un nivel extraordinario, de manera general, en América Latina.

Resumen

Caracterizado por una impetuosa escalada de violencia, el pasado mes de febrero Brasil entregaba Río de Janeiro a las Fuerzas Armadas. Si bien el ejército ya había actuado anteriormente en esta ciudad, en esta ocasión el presidente Michel Temer cedía a los militares todas las competencias de seguridad del Estado por primera vez desde la instauración de la democracia en 1988.…  Seguir leyendo »

Los 42 años que median entre la muerte del dictador y el intento de golpe de estado a cámara lenta, en Cataluña, están llenos de grandes momentos, pero no son menos ricos en perversiones. Hubo un tiempo, no hace tanto de eso, en que éramos citados en el extranjero como ejemplo de transición pacífica a la democracia. España se ponía a sí misma como ejemplo y organizaba, en latitudes lejanas, seminarios que explicaban cómo nuestro país había conseguido lo que parecía una quimera: pasar de la dictadura a la democracia sin violencia y sin quebrantar en absoluto la legalidad vigente, aunque esta proviniera de un régimen ilegítimo, antidemocrático y totalitario.…  Seguir leyendo »

Negociar con lo público

Cuando el resultado que se persigue en una negociación es lo que hemos convenido en llamar «bien común» o «intereses generales», el proceso para alcanzar acuerdos o pactos debe seguir reglas diferentes a las aceptadas cuando el beneficio es privado. Dicho de otra manera, en el contexto de lo público, negociar no puede ni debe consistir en el mero intercambio de beneficios o ventajas para cada una de las partes.

Esto tiene dos motivos de fácil comprensión: por una parte, los negociadores son representantes de los ciudadanos y por tanto no son dueños de «la mercancía» con la que negocian. Por otra, la definición de bien común o de interés general, aunque difícil de acotar, no es patrimonio exclusivo de la ideología a la que obedece el negociador de turno, sino que pertenece a un ente colectivo, el titular de la soberanía, que no es otro que el pueblo.…  Seguir leyendo »

Si atendemos a los apellidos de los principales candidatos masculinos a las presidenciales francesas (Fillon, Hamon, Macron, Melenchon), se diría que nos encontramos ante una colección de excesos (dan ganas de ponerles a todos una tilde en la «o»). Sólo la quinta en discordia escapa a la regla: vendría de fábula que se apellidara «Lepon», pero no, se llama Lepen y sorprendentemente, parece ahora mismo el único factor estable en estas elecciones.

Más allá de la anécdota fonética, el recorrido reciente de los excesos es de vértigo: Primero fue la debacle del Partido Socialista que Hollande y Valls dejaron en herencia al pobre Hamon, ya totalmente descartado en las encuestas.…  Seguir leyendo »

En las postrimerías de 1979, una heterogénea pléyade de grupos tomó las calles de Irán al grito de "libertad", "muerte al dictador. Congregados en torno a un único nexo -el hartazgo-, concitaban a todo el espectro de la sociedad: hombro con hombro marchaban comunistas, socialistas, demócratas, sindicalistas, intelectuales, laicos, islamistas moderados y radicales... Todos cansados por igual de las arbitrariedades de un monarca que, bajo un leve barniz de democracia, dilapidaba el tesoro nacional ajeno a las miserias e inquietudes de su pueblo, y se sostenía en unos servicios secretos brutales y represivos. Sin embargo, más allá de ese odio común al sátrapa, cada grupo ambicionaba una esperanza distinta, un futuro divergente.…  Seguir leyendo »