Javier Moreno Luzón

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

La Europa de nuestros sueños y pesadillas

En vísperas de las elecciones al Parlamento Europeo de 2019 vemos que está muy extendida la sensación de que hemos perdido la idea de Europa como una Unión. Nosotros, como historiadores y ciudadanos, de Europa y de fuera de ella, observamos una casi diaria desintegración de un proyecto que se sustentaba, así lo creemos, en una visión utópica que ahora tiene casi agotado su significado. Era una visión teleológica en la que mil años de conflicto se reinterpretaban como la posibilidad de una Europa integrada; una visión providencial que pronosticaba una Europa como unidad irreversible, despreocupada de lo de más allá de sus fronteras; y una visión inextinguible, en la que la construcción de tal Europa se creía que era el final de la historia.…  Seguir leyendo »

Un pasado imperial suele acarrear profundas consecuencias a largo plazo. Deja vínculos culturales y económicos estrechos, poblaciones mezcladas, heridas abiertas y un imaginario difícil de borrar. Ahí está el Reino Unido, que inventó la nueva Commonwealth para mantenerse vivo como gran potencia y aún no se ha recuperado de la debacle colonial, algo muy presente en la espantada del Brexit. En el caso español, la monarquía perdió el grueso de sus posesiones en América a comienzos del siglo XIX, pero España fue un imperio ultramarino hasta 1898. Después, y pese a los irregulares escarceos en África, la identidad nacional se ha alimentado de cierta nostalgia imperial, esa que aspira a encabezar una gran comunidad transatlántica, llamada la Raza, la Hispanidad o Iberoamérica.…  Seguir leyendo »

Los enemigos de la patria nunca cambian

La crisis catalana, inflamada de emociones y frustraciones, ha derivado en un crudo conflicto que llena de berridos las redes sociales y se ve salpicado de vez en cuando por incidentes violentos. En ese choque no faltan los insultos con trasfondo histórico: si unos se refieren a los otros como “fascistas” —es decir, herederos del franquismo—, los últimos califican a los primeros de “nazis”, por racistas y supremacistas. Pero, más allá del rifirrafe en caliente, intelectuales y políticos han elaborado justificaciones para sus actos basadas en razonamientos sobre la historia en los que sus enemigos, que son también los de su patria, reúnen características perennes, pecados de larga duración que impiden cualquier acercamiento.…  Seguir leyendo »

Lviv o Lemberg

Leópolis, la principal ciudad de la Ucrania occidental, cambió varias veces de Estado y de nombre oficial a lo largo del siglo XX. Fue primero Lemberg, la capital de la provincia austriaca de Galitzia, en el Imperio austrohúngaro; y luego Lwów, en la Polonia independiente de entreguerras. Invadida por la Unión Soviética en 1939 y por la Alemania nazi en 1941, sufrió de manera intensa los terribles azares de la II Guerra Mundial. Stalin la incluyó entre los territorios que se anexionó tras su victoria sobre Hitler y pasó a ser Lvov durante más de cuatro décadas. Por fin, la Ucrania emancipada en 1991 la convirtió en Lviv.…  Seguir leyendo »

Cualquier profesor de historia contemporánea sabe que, cuando llega el turno de estudiar la integración europea, el aburrimiento de los estudiantes resulta casi inevitable y lo mismo podría decirse del público que se acerca a ese proceso. Frente a las emociones que acompañan el análisis de dictaduras totalitarias, guerras, revoluciones y genocidios, el paulatino tejer y destejer de las comunidades internacionales fundadas allá por los años cincuenta del siglo XX, convertidas más tarde en la Unión actual, apenas suscita un tenue interés. Aquellos políticos encorbatados, tan difíciles de distinguir, carecen del poder hipnótico de los caudillos de uniforme; los diferentes tratados y referendos no tienen el atractivo de las masas en movimiento y de las ruinas tras un bombardeo.…  Seguir leyendo »

Que para explicar la crisis catalana actual se recurra a Francisco Franco, un dictador muerto hace cuarenta y dos años, resulta cuando menos sorprendente. Pero así lo hacen numerosas voces, en los círculos independentistas, en un ala de la izquierda española y en unos cuantos medios de comunicación extranjeros. Tras las acciones del Gobierno de España se descubre la sombra de Franco, mientras a Mariano Rajoy se le erige en heredero del Caudillo y de otros autócratas dispuestos a mantener como sea la unidad nacional. Coinciden en este diagnóstico políticos, periodistas y académicos empeñados en describir un Estado ajeno a las normas democráticas occidentales.…  Seguir leyendo »

El revolucionario ruso León Trotski pasó en España los últimos meses de 1916, tan solo un año antes de tomar el poder en Petrogrado. Fue un viaje azaroso: expulsado de Francia, anduvo por Madrid, donde disfrutó del Museo del Prado, hasta que la policía lo encarceló y lo mandó a Cádiz, a la espera de un barco que lo sacase del país. Apenas logró manejar unas cuantas palabras en castellano, pero captó algunos rasgos de la vida española, como la mala fama de los políticos, las desigualdades sociales o el poder de la Iglesia. Le impresionaron la indolencia, la amabilidad y el calor.…  Seguir leyendo »

Estos días puede verse en Madrid una espléndida exposición dedicada a Manuel Bartolomé Cossío, un intelectual de hace un siglo cuya obra aún nos conmueve. Colaborador de Francisco Giner de los Ríos y heredero suyo al frente de la Institución Libre de Enseñanza, Cossío fue un gran historiador del arte que redescubrió el valor de El Greco y defendió el patrimonio histórico-artístico español. Pero todo su quehacer, desde los viajes de estudios hasta el interés por los museos o las misiones en aldeas perdidas, estuvo marcado por su vocación de educador. A su juicio, la principal tarea de aquel tiempo consistía en sacar a España del atraso, la ignorancia y el dogmatismo; construir un país desarrollado, a la europea, de ciudadanos conscientes y libres.…  Seguir leyendo »

Cuando, al hablar de política, pronunciamos la palabra liderazgo, sin querer se nos viene a la cabeza un adjetivo contundente: carismático. De golpe se nos aparece un discurso eléctrico de Adolf Hitler, que alcanza el paroxismo entre gritos y brazos en alto; o la voz pausada de Winston Churchill, explicando a los atribulados británicos, en mitad de la guerra, que solo podía ofrecerles “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. Los verdaderos líderes conectan con sus huestes, y hasta con un pueblo entero, reúnen a sus ojos cualidades extraordinarias y marcan su propia época con una personalidad inconfundible.

Si descendemos de las alturas donde habitan los grandes villanos y los héroes de una pieza y volvemos a nuestra prosaica realidad, por fortuna algo menos violenta, el carisma no parece tan exigente: se lo atribuimos a individuos que simplemente desprenden cierto magnetismo o convencen a otros con su ejemplo o sus habilidades retóricas.…  Seguir leyendo »

Reino Unido —que, como buena parte de sus propios habitantes, aquí solemos llamar erróneamente Inglaterra— ha tenido una influencia crucial en la historia contemporánea de España. Un ascendiente comparable tan sólo al de Francia y, en la época actual, al de Estados Unidos. Ha habido, entre ambos países, relaciones tan intensas como decisivas, en las que Inglaterra ha representado al mismo tiempo varios papeles relevantes para los españoles: gran potencia, modelo político o enemigo secular, espejo y refugio en caso de crisis.

Para empezar, el imperio británico, un actor europeo de primera fila, constituyó el principal poder mundial entre comienzos del siglo XIX y la Gran Guerra.…  Seguir leyendo »

Los continuos escándalos de corrupción nos abruman, nos aturden. Las actitudes indignadas chocan con un ambiente confuso, resulta difícil recordar quién es quién y quién hizo qué en una maraña de casos judiciales y de noticias a cada cual más asombrosa, protagonizadas a menudo por tipos pintorescos. Que algunas de las principales denuncias hayan sido interpuestas por una especie de mafia que se dedicaba a extorsionar a los denunciados aún emborrona más un fenómeno ya complejo. La rueda no deja de girar, unas fechorías tapan a las anteriores y parece no haber sentido ni fin. Por eso conviene parar un momento y reflexionar sobre la cuestión.…  Seguir leyendo »

El pasado 14 de abril, varios Ayuntamientos gobernados por las izquierdas exhibieron la bandera de la Segunda República, la tricolor roja-amarilla-morada. De inmediato, los medios conservadores les acusaron de realizar actos inconstitucionales e incluso antidemocráticos. Se cruzaron argumentos sobre las leyes acerca de los símbolos oficiales, la libertad de expresión y el significado de esa enseña. Una polémica que, dada la importancia de estos elementos en las identidades nacionales, habla de fracturas y visiones contrapuestas de la comunidad política. Porque hay, o al menos hubo, dos banderas de la nación española.

Durante el siglo XIX, la combinación roja-amarilla-roja se ganó el puesto de bandera nacional.…  Seguir leyendo »

Los desafíos pendientes del laicismo

La famosa frase de Manuel Azaña, pronunciada en 1931 y tantas veces utilizada como ariete contra la Segunda República, se aproxima hoy más que nunca a la realidad: “España ha dejado de ser católica”. Es decir, los españoles se declaran en su mayor parte católicos pero se hallan inmersos en un rápido proceso de secularización y ya no se comportan de acuerdo con los preceptos de la Iglesia. Los practicantes sólo representan —en el mejor de los casos— un tercio de la población, mientras los rituales religiosos, relacionados con la sociabilidad más que con las creencias, pierden peso: las bodas civiles suman el doble que las canónicas.…  Seguir leyendo »

El alma inconfundible

Las naciones, se pongan como se pongan los nacionalistas, no son eternas. Tampoco muy antiguas, pues aparecieron como comunidades políticas a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, en el espacio abierto por las revoluciones liberales. Pronto quedó claro que la legitimidad nacional resultaba imprescindible para cualquier Estado o Gobierno, que las fórmulas de la monarquía absoluta habían caducado y que la opinión pública se abría paso como actriz principal. La llegada de la política de masas, con democracia o sin ella, hizo de lo nacional una verdadera obsesión colectiva. Los nacionalismos se empeñaron en construir sus propias naciones, en nacionalizar a los ciudadanos a través de la incansable difusión y reinvención de sus señas identitarias.…  Seguir leyendo »

La Transición, epopeya agrietada

La mayoría de las comunidades políticas modernas, esas que llamamos naciones, se asientan sobre interpretaciones del pasado que, promovidas por élites y asociaciones de todo tipo, legitiman fronteras y regímenes y se ofrecen a la ciudadanía como explicaciones de su presente. Esos relatos, renovados una y otra vez, subrayan a menudo los momentos fundacionales, epopeyas en las que los antepasados realizaron actos admirables que sus descendientes deben tomar como modelo para sus vidas. Las escuelas y los medios de comunicación los difunden, los historiadores más entregados confirman su importancia, las conmemoraciones periódicas los recuerdan. En el mejor de los casos, dan lugar a fiestas patrióticas que marcan en rojo el calendario.…  Seguir leyendo »

El camino de las renuncias

La historia contemporánea de las izquierdas europeas está llena de renuncias, especialmente visibles en las de raíz marxista. La socialdemocracia, el tronco principal del obrerismo en la mayor parte del continente, combinó durante décadas su fe en las profecías de Karl Marx, que auguraban la inevitable llegada de la revolución proletaria, con prácticas templadas que asumían la participación en el juego parlamentario y se plasmaban en reformas graduales para mejorar poco a poco la vida de los trabajadores. Los debates en el seno de la II Internacional, que enfrentaron a ortodoxos y revisionistas, no lograron resolver esa contradicción. Sin embargo, los partidos socialdemócratas occidentales sostuvieron las frágiles democracias de entreguerras y se convirtieron, tras la II Guerra Mundial, en organizaciones de amplio alcance, interesadas tanto en las clases medias como en las populares.…  Seguir leyendo »

Llama la atención esa rebusca de huesos que se traen arqueólogos y forenses en el convento madrileño de las Trinitarias. Pagados por el municipio, llevan meses removiendo osarios y, a falta de un análisis genético, afirman que, entre los restos desenterrados, podrían estar los de Miguel de Cervantes. Ante el comprensible desasosiego de las monjas, aún no saben qué hacer con semejante hallazgo, que ha costado ya más de cien mil euros en tiempos de recortes y ha merecido en los medios de comunicación un seguimiento lleno de detalles necrófilos. En la segunda década del siglo XXI, y con las novedades técnicas pertinentes, se reproducen comportamientos propios del XIX, cuando los despojos de glorias y héroes nacionales sufrían continuos trasiegos.…  Seguir leyendo »

Repensar Madrid

Madrid no es una ciudad cualquiera. Su desarrollo se ha visto marcado, desde que Felipe II decidió ubicar en este paraje mesetario su corte de forma estable en 1561, por su condición de capital. Pensar en Madrid significa pues, hasta cierto punto, pensar en el Estado y en la articulación territorial de todo el país. A lo largo de su historia se han sucedido proyectos muy diversos para la urbe, siempre al compás de los distintos regímenes y ministerios, de administraciones a menudo contrapuestas y de una sociedad civil cada vez más compleja. Lo que ocurre en Madrid afecta, de un modo u otro, al conjunto de España, y su falta de rumbo dice mucho de la desorientación general que nos amilana.…  Seguir leyendo »

Es difícil exagerar la importancia de la universidad para nuestro futuro. Siempre que no nos resignemos a vivir en un país de salarios bajos y alto desempleo, amarrado al turismo y en espera de periódicos arranques inmobiliarios. De la universidad dependen la formación y el reciclaje de profesionales competentes, gran parte de la investigación científica y de las innovaciones que alimentan una economía moderna, y el trabajo en libertad de gentes dedicadas a pensar en un mundo complejo. Además, la buena universidad pública constituye un potente motor para el fomento de la igualdad de oportunidades y para el aprovechamiento de la inteligencia.…  Seguir leyendo »

En una de las mejores entrevistas que le han hecho hasta ahora, la de Jordi Évole en el programa Salvados, Pablo Iglesias mencionaba una canción reciente de Los Chikos del Maíz. Estos raperos proponen en ella entrar en el Congreso de los Diputados para preguntar —como Clint Eastwood cuando se lía a tiros en el saloon de la película Sin perdón— “¿quién es el dueño de esta pocilga?”. Ante los comentarios de Évole sobre el ajuste de cuentas que presagia el duro lenguaje de su partido contra la política parlamentaria, el jefe de Podemos admitía que “hay una parte de eso”.…  Seguir leyendo »