Jesús Mota

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Hitchcock, el cine que pudo ser

Una cosa no es vulgar porque se la vulgarice. Chesterton

Hubo un tiempo en el que John Ford era considerado por los críticos más empingorotados del país como un mataindios y Alfred Hitchcock como un saltimbanqui de feria. La corriente crítica se orientaba por la brújula de la militancia ideológica supuesta en los productos servidos al público. John Ford murió en 1973, Fritz Lang en 1976 y Sir Alfred en 1980. El director británico fue el último en morir de los directores empeñados en ampliar la capacidad expresiva del oficio que cultivaban. Dejaron una herencia malgastada por una industria que acabó por calcinar las posibilidades de expresión del cine; cuarenta años después, el mercado cinematográfico, infectado de esa enfermedad mortal que consiste en confundir imaginación con fantasía, se ha pulverizado en un caos de sagas, franquicias e infrauniversos.…  Seguir leyendo »

No será porque el Gobierno español sea reticente al cambio energético; al contrario, el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) presentado con pompa y circunstancia en Bruselas es el más avanzado, el más comprometido y el más lustroso. A grandes rasgos, el plan se propone reducir los gases de efecto invernadero en un 23% en 2030 respecto a los vertidos en 1990; alcanzar un 42% de energía renovable en el uso final de la energía en la próxima década; y conseguir el 74% de presencia de energía renovable en la producción de electricidad. La revisión reciente del PNIEC sitúa las inversiones necesarias para concluir la transición energética en 241.000 millones; no hay, pues, proyecto económico, educativo o sanitario que pueda competir con el energético.…  Seguir leyendo »

Sánchez Ferlosio, pensar hasta la raíz

Pocos pensadores han llegado tan lejos como Rafael Sánchez Ferlosio en el análisis y denuncia de la psicopatía política contemporánea. El reconocimiento unánime de las excelencias de El Jarama o Alfanhuí está menos extendido a su obra ensayística y se corre el riesgo cierto de desaprovechar su maestría en el pensar a contracorriente, su erudición abrumadora y el examen metódico de los modos de dominación, muchos de ellos ocultos tras los pliegues del lenguaje o de los discursos complacientes de la clerigalla política, sea laica o sacerdotalmente ordenada. Nadie podrá decir que Rafael prefería equivocarse con la mayoría antes que acertar en solitario, como decía Keynes que actuaban los economistas para no ganarse la animadversión de sus colegas.…  Seguir leyendo »

Han transcurrido ya 40 años de la muerte de Groucho Marx, nacido Julius Henry Marx, bigote visible de los hermanos Marx. Lo menos malo que puede decirse de este tiempo, casi toda una vida, es que ha sido muy poco divertido en casi todos los sentidos y sus herederos en el arte de la risa no han podido llenar el vacío. Woody Allen ha explotado la veta de la lástima como defensa frente al mundo exterior, pero con todo su talento para construir historias mezcladas de miel, acíbar y neurosis no ha cubierto el vacío de desvergüenza arrolladora dejado por el segundo de los Marx.…  Seguir leyendo »

Los aficionados al juguete cómico habrán disfrutado estos días con tres episodios protagonizados por el Ministerio de Industria. En diciembre de 2012, un ministro apellidado Soria concibió y logró aprobar una miríada de impuestos, tasas y tasillas a diversas actividades eléctricas, desde la generación a la distribución, con el fin de eliminar, al menos parcialmente, el malvado déficit de tarifa (unos 26.000 millones). Con este desparramado despliegue tributario esperaba recaudar 2.700 millones. Nueve meses después, el Consejo de Ministros aprobó una reforma eléctrica, concebida con el único fin de enjugar el déficit de tarifa. Con gran aparato verbal, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría juró sobre las resoluciones del Consejo de Ministros que dicha reforma liquidaría para siempre el déficit.…  Seguir leyendo »

Hasta finales de abril, el equipo económico del Gobierno había manejado con soltura e impasibilidad busterkeatoniana un discurso económico consistente en entretener a la ciudadanía, a los inversores y a los vigías de Bruselas con bagatelas y logomaquias sobre las reformas estructurales. Es lo que se conoce como “política del sonajero”. Cada medida trivial (todas, excepto la reforma laboral) se presentaba como un gran cambio encaminado a “sentar las bases de la recuperación” (esa letanía todavía no ha desaparecido del catecismo); cada catálogo de buenas intenciones, leído deprisa y corriendo al final de un Consejo de Ministros, era un esfuerzo sobrehumano en la “dirección correcta para crear empleo”; cada enhorabuena protocolaria de los funcionarios de la CE aparecía como un aval a la certera política económica y cada mínima mejora de las estadísticas subrayaba las excelencias de las decisiones adoptadas o simplemente enunciadas.…  Seguir leyendo »

Siete meses de gestión del Gobierno de Mariano Rajoy han conducido irremisiblemente a la economía española a un rescate bancario, que los ciudadanos pagan por anticipado con unas estrictas condiciones de política económica impuestas por la famosa troika (Comisión Europea más Banco Central Europeo más Fondo Monetario Internacional) y a una probabilidad muy elevada de que la propia deuda soberana necesite otro rescate del Fondo de Estabilidad Financiera, a cambio de nuevos y dolorosos ajustes sobre las espaldas de los ciudadanos en educación, sanidad y bienestar social. Por más que se disfrace, es un fracaso objetivo para un equipo político que se cansó de decir a los votantes que sabía lo que tenía que hacer “porque ya lo había hecho antes”, que el Gobierno de Rodríguez Zapatero era el responsable de la situación de inestabilidad de la deuda y de la recesión y que, ya constituido en Gobierno de la nación, seguía repitiendo que “haremos lo que hay que hacer”.…  Seguir leyendo »

Después de diez años de malas decisiones políticas y peores soluciones técnicas, el déficit de la tarifa eléctrica (diferencia entre los derechos reconocidos a las compañías y los ingresos recibidos a través del recibo según las tarifas que fija el Gobierno) va camino de convertirse en el problema financiero más peligroso del país. En este disparate han participado activamente, rivalizando en incompetencia, gobiernos populares y socialistas. Fue el equipo energético de Aznar quien creó el infernal mecanismo que permite a las compañías eléctricas acumular derechos sobre la base de cálculos de precios más que dudosos; han sido los gobiernos de Rodríguez Zapatero los que, con su negligencia, mantuvieron prácticamente intocada la estructura de cálculo y asignación de precios e ingresos decidida por el PP y dejaron que venciera legalmente la reclamación de los Costes de Transición a la Competencia (CTC) por un importe superior a los 3.000 millones que las compañías habían cobrado de más a los consumidores.…  Seguir leyendo »

Los dirigentes del Partido Popular (PP), procedentes en gran número de sectas católicas de extrema derecha y de la burbuja del ladrillo, ya echan cuentas de las prebendas públicas a su alcance cuando gobierne Mariano Rajoy, ese intelecto aristocrático que se autodestruye cuando entra en contacto con la realidad. El retorno al Gobierno del PP es un acontecimiento que entusiasma a sus afiliados, pero no deja de provocar escalofríos a quien recuerde la gestión de la economía durante los dos mandatos de José María Aznar y eche un vistazo a las fatuas propuestas económicas de Mariano Rajoy. Aznar, soplado con vanidades de estadista, infló una burbuja inmobiliaria que fundamentó el crecimiento en la mano de obra barata hasta que estalló y se llevó por delante más de dos millones de empleos; desmanteló la estructura fiscal del Estado, reduciendo impuestos al buen tuntún solo por creer a pie juntillas en los prospectos de propaganda económica de la extrema derecha de Reagan y Thatcher; oscureció o mutiló estadísticas; privatizó de boquilla empresas públicas con el resultado de que la gestión privada ha degradado sus resultados y cotizaciones respecto de las empresas públicas originales; y dejó para las generaciones venideras otros cadáveres en descomposición, como Aves trazados sobre socavones o arenas movedizas, autopistas radiales en curso de quiebra por los cálculos chapuceros de sus impulsores y un mercado eléctrico en situación de déficit crónico.…  Seguir leyendo »

La capacidad de gestión de un Gobierno se mide por la rapidez con que identifica los problemas reales de un sistema económico y la presteza en resolverlos. La última subida de las tarifas eléctricas (9,8%), aplicada desde enero de 2011 como respuesta a la subida del precio de la electricidad en la llamada subasta CESUR (la subasta de Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso, tótem inapelable que determina cuánto pagan los comercializadores por la electricidad y, en consecuencia, los ciudadanos de a pie) expone ante los consumidores la incapacidad del Ministerio de Industria para identificar las contradicciones de la regulación eléctrica y la indecisión de los servidores públicos para poner fin a un sistema de fijación de tarifas escandalosamente inclinado hacia los ingresos de las compañías eléctricas.…  Seguir leyendo »

Psicosis (Psycho, 1960) es un agujero negro de alta densidad narrativa. Desde el momento en que la cámara entra (¿subrepticiamente?) por la ventana del pequeño apartamento en el que retozan Marion Crane (Janet Leigh armada con un sujetador acorazado) y Sam Loomis (John Gavin, con el torso desnudo; la comparación de atuendos entre Marion y Sam ya asombró al crítico Jean Douchet) el espectador queda invitado a ejercer como voyeur de acontecimientos hipnóticos. Pocos rechazan esa invitación y pocos se resisten a la inmersión plena en las imágenes. La fuerza de la atracción que arrastra al espectador procede de un vórtice endiablado: ha sido convocado como observador privilegiado, los magnificados detalles hiperrealistas (las gafas de sol del policía de carreteras, la cortina de lluvia sobre el automóvil de Marion, el motel trivial con la casa gótica de la colina) le obnubilan y se le conduce (o manipula) mediante señuelos, cebos y trampas.…  Seguir leyendo »

Los ministros de Industria de Rodríguez Zapatero tienen pendiente desde 2004 resolver el problema más urgente y amenazador del mercado eléctrico, que es el déficit de tarifa. La historia es tan pegajosa como el estribillo de una canción del verano: los Gobiernos del PP quisieron ponerse la medalla de que, o bien no subían el precio de la electricidad o lo hacían en porcentajes mínimos, señalándose a sí mismos como protectores de los consumidores, de la viuda y el huérfano; a tal fin, diseñaron un mecanismo estrafalario que fijaba por una parte los ingresos reconocidos que debían recibir las empresas y, por otro, la tarifa que debían pagar los consumidores; el resultado del dislate fue embalsar los precios de la electricidad mientras prometían a las compañías eléctricas unos ingresos garantizados por ley; la diferencia entre lo que los consumidores pagaban por tarifa y esos ingresos garantizados es el déficit de tarifa; asciende a más de 11.000 millones de euros reconocidos a 31 de diciembre de 2009, a los que habrá que añadir otros 3.000 millones este año.…  Seguir leyendo »

José María Aznar exhibe asiduamente sus ínfulas de estadista desde los púlpitos más selectos. En cuanto tiene oportunidad, pregona dos o tres ideas elementales que, precisamente por su trivialidad, enfervorizan a sus fieles adoradores y proporcionan algo de calor a los desmayados intentos del Partido Popular por articular una política económica propia y creíble en tiempos tan complejos como los presentes. La letanía eterna del estadista Aznar es que Zapatero está arruinando el país. La última versión de esta idea fue una rencorosa formulación histórica publicada el 16 de mayo en el Financial Times: «En los últimos 160 años, ningún Gobierno de izquierdas ha sido capaz de rescatar a España de una crisis económica».…  Seguir leyendo »

Después de 10 años de continuas y complacientes rebajas fiscales, inauguradas con exaltación ideológica tan propia del PP de José María Aznar y prolongadas durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, el Gobierno socialista ha decidido volver a la senda políticamente pedregosa de las subidas de impuestos. Las normas de cortesía política exigen que un viraje fiscal de 180 grados rinda explicaciones minuciosas para que la ciudadanía comprenda por qué se sube el IVA o la tributación sobre el capital y en qué se van a gastar los ingresos que se extraigan de los contribuyentes. Ya puestos, también podrían haber tranquilizado a la ciudadanía argumentando por qué una exacción de 100.000 millones de euros de los bolsillos de los consumidores no tendrá malas consecuencias para la actividad económica; los manuales de economía son puntillosos al respecto y desaconsejan subidas de impuestos en periodos recesivos.…  Seguir leyendo »