Jesús Nieto Jurado

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Septiembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Pablo Emilio Escobar Gaviria tuvo su cárcel y su palacio. Oriol Junqueras tiene su Lledoners y su despacho. En La Catedral, la prisión que Pablo Escobar se construyó para cumplir sus condenas, se organizaban orgías, entraban y salían las bellezas colombianas, y él y sus sicarios gobernaban Colombia por la dejación del Estado de Derecho y por la fuerza de la violencia y el poder de la cocaína.

Por el centro penitenciario de Lledoners, en el ala de Psiquiatría que le han habilitado al líder de ERC, pasan las fuerzas vivas del independentismo, la patronal y los sindicatos. Y hasta pasa ese vicepresidente tácito que es Pablo Iglesias para cuadrarle los presupuestos al Gobierno.…  Seguir leyendo »

En primera fila, por la izda, Serrano Suñer, cuñado de Franco; Enrique Líster, el general comunista que derrotó a los italianos en Guadalajara; JM de Leizaola, dirigente del PNV en el exilio; Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange. Detrás: el banquero Aguirre Gonzalo; Ramón Rubial, del PSOE, muchos años encarcelado por Franco; Nemesio Fernández Cuesta, alto cargo de la Falange, e Ignacio Gallego, del sector más prosoviético del PCE.

Vean la foto que un importante político español de la Transición nos hace llegar mientras se pregunta, irónicamente, si hoy sería legal. Fíjense en los fotografiados, en las miradas y en sus rictus. Cada uno con su solera vital y sus valores, sí. Pero nada de la vena del cuello inflamada de la ‘nueva política’. No sería el primer disparo de la sesión; acaso tampoco el último. Pero fue el instante que mejor fijó un tiempo y un país que se dijo que ‘tabula rasa’ y que adelante.

La bandera de España en un lado, con un protagonismo latente pero no excesivo; la bandera dando un relato, una narrativa a la imagen en lo que en teoría de la fotografía se llama la ley de los tercios.…  Seguir leyendo »

El paraguas rojo de López de Lacalle bajo el sirimiri del Norte. La estampa y la metáfora de un tiempo y de un país, con el periódico del día empapado y el alma de la Libertad rota en un portal de ladrillo visto. El ulular de sirenas en Madrid cuando los peores años de plomo, que vinieron a marcarse en el pecho hundido de una España que iba a su trabajo, a sus labores. Un petardazo en la prisión provincial que atronó en la bahía de Málaga.

Mi infancia son recuerdos de un policía en mi puerta, cada mañana, entre el vaho del invierno y el saludo.…  Seguir leyendo »

Quiso España cambiar algo ese día, algo que venía incubando desde tiempo atrás. O quiso celebrar una verbena cabreada, quejándose de lo que, por aquel entonces, era el inicio del culebrón de los corruptos; ése que nunca termina ni terminará. Había elecciones para el 20, los jóvenes no tenían nada que hacer y tenían batería en el android, y quizá algo habían leído de las barricadas de París: aquel artículo de Viensson-Ponté en Le Monde, «Cuando Francia se aburre».

Como un turbión de los desheredados con licenciatura y vacío, el corazón de España empezó a llenarse de pancartas. Todo parecía un episodio volátil, como el de los republicanos de todos los 14 de abril con altavoz en Sol, como los taxistas cuando protestan por los coches compartidos del Ubber.…  Seguir leyendo »

‘Francisco Umbral. El último de la fiesta’: con este sugerente título se rinde homenaje, hoy y mañana, en los cursos de verano de El Escorial, y bajo la dirección de Antonio Lucas, a quien desbordó todos los cauces expresivos del Periodismo; a quien lo sacudió, lo plegó a su capricho creativo y se otorgó la responsabilidad de introducir en la prensa hispana lo que en el ámbito anglosajón triunfaba ya como «nuevo periodismo». Umbral llevó a la subjetividad -«mi género soy yo», decía- a un grado supremo en la construcción periodística de la realidad, confeccionando algo que vendría a ser un «nuevo periodismo» al ibérico modo.…  Seguir leyendo »