Joaquim Coll (Continuación)

¿Cataluña camina hacia la independencia? Esta es la pregunta que muchos nos formulamos viendo las opiniones que se expresan a diario en los medios de comunicación catalanes, tanto públicos como privados. Basta ver TV3, cadena que conserva el liderazgo de la audiencia, para comprobar la forma como se alimenta sistemáticamente el imaginario secesionista. La televisión autonómica no desaprovecha la menor oportunidad para comparar Cataluña con Flandes, Escocia o Québec, subrayar que los catalanes somos víctimas de un expolio económico, o aventurar un escenario donde la ruptura caerá como fruta madura. Se trata de un mensaje muy explícito, que vulnera el principio de neutralidad y pluralidad exigible a un medio que se sufraga con los impuestos de todos.…  Seguir leyendo »

Intentar extraer lecciones de la historia es siempre tentador. Buscamos respuestas que no tenemos y la historia suministra argumentos de cierta utilidad. A las puertas de la celebración del bicentenario de la Constitución de Cádiz, popularizada como la Pepa (pues se aprobó el día de San José), vamos a volver a escuchar la repetición de algunos tópicos. No cabe duda de que la Carta gaditana marcó el paso del antiguo régimen al sistema político liberal, que se puede resumir en los principios de soberanía nacional y división de poderes. Ahora bien, no debe confundirse esto con un régimen democrático, parecido al actual, ya que, entre otras limitaciones, el poder ejecutivo lo seguía ejerciendo el monarca y el sufragio universal excluía a buena parte de la población: mujeres, pobres, analfabetos, sirvientes, negros, criollos o indios.…  Seguir leyendo »

Que nadie se asuste, no estoy bajo los efectos de un exceso etílico. No propongo un acuerdo entre socialistas y populares para gobernar nada. Para empezar, porque no suman mayoría en ningún sitio. Y porque, aunque así fuera, sería improbable tanto por razones ideológicas como programáticas. Ahora bien, hay un aspecto crucial para los catalanes en el que es urgente un diálogo fructífero entre PSC y PPC: la financiación autonómica. No veo ninguna razón en contra, si bien soy consciente de que la sola formulación de esta hipótesis constituye para muchos una provocación.

Pero veamos, ¿tiene algún sentido que los referentes catalanes de las fuerzas políticas españolas mayoritarias se den la espalda en esta cuestión?…  Seguir leyendo »

Todos los presidentes españoles de la etapa democrática, desde Adolfo Suárez hasta José Luis Rodríguez Zapatero, han dejado su cargo sin grandes aplausos y, la mayoría, tras una grave pérdida de popularidad. Ahora bien, a medida que transcurre el tiempo sus figuras son gradualmente rehabilitadas en beneficio de un juicio más templado. El caso más destacado es el de Suárez, ahora elogiado de forma unánime pero que se vio obligado a dimitir, en enero de 1981, como resultado de una fuerte campaña de erosión política y personal, excitada por la oposición y alimentada de forma suicida desde dentro de su propio partido, la extinta UCD, cuando no habían transcurrido ni dos años de su última victoria electoral.…  Seguir leyendo »

Vaya por delante lo obvio: deseo que la Generalitat reciba más dinero cuando toque revisar el actual sistema de financiación de las comunidades autónomas de régimen común, acordado para el periodo 2009-2013. Lo digo porque hoy parece que, en la política catalana, no haya alternativa al vaporoso enunciado del pacto fiscal que tan bien pregona CiU. Y me sorprende mucho que tanto PSC como ICV-EUiA, dos fuerzas federalistas, den por enterrada la actual financiación que con tanta fatiga lograron cuando gobernaban la Generalitat. Particularmente los socialistas catalanes, que estuvieron cerca de romper con el PSOE por esta cuestión. Y es que las izquierdas deberían ser más beligerantes en la defensa de sus años de gobierno, sin que ello signifique renunciar a nuevas mejoras o a apoyar a CiU si conviene.…  Seguir leyendo »

Aunque el movimiento del 15-M ha tenido la virtud de subrayar que hay otros debates posibles, aparte del territorial o identitario, es obligado hacer un breve análisis sobre el futuro del modelo autonómico al cumplirse un año de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. Reflexión que se acompaña, a su vez, de otra sobre qué podemos hacer ahora los federalistas tras un proceso del que hemos salido anímicamente derrotados. Empecemos por reconocer que, lejos de solventar la sempiterna cuestión del encaje, el proceso sufrió tantos avatares que se ha agravado entre los catalanes la sensación de incomprensión. Digo sensación, porque me parece irrefutable que el avance del autogobierno no es menor, así como la mejora efectiva en la financiación, aunque el impacto de la crisis en los ingresos de la Generalitat no nos permita hoy darnos cuenta.…  Seguir leyendo »

«El gran problema para nosotros no es saber desde cuándo somos catalanes, sino desde cuándo somos españoles y qué clase de españoles somos», se preguntaba el historiador Ramon d’Abadal, en 1966, en correspondencia con Américo Castro, en ocasión del envío de su prólogo al volumen XIV de la Historia de España, dirigida por Menéndez Pidal. Mientras la primera pregunta, desde cuándo somos españoles, permite respuestas múltiples en función del momento histórico que privilegiemos, la segunda cuestión que planteaba Abadal me parece más sutil e interesante. Es cierto que los catalanes pudimos dejar de ser súbditos de la monarquía española en el siglo XVII, siguiendo los pasos de Portugal, pero no fue así y en los cuatro siglos siguientes las élites sociales y políticas catalanas no tuvieron otro empeño que el de lograr, por vías diversas, un mayor peso de Catalunya en la gobernación española.…  Seguir leyendo »

Sin duda, el mayor éxito del soberanismo es que ha conseguido extender la idea de que España es un mal negocio para los catalanes. Lo ha logrado mediante la repetición sistemática de la tesis del expolio fiscal y la instrumentalización de cualquier elemento real, exagerado o imaginario de agravio comparativo con Madrid capital. Si hace solo unos años la desnuda afirmación de que «España nos roba» se circunscribía a sectores políticos minoritarios, ahora incluso los que ocupan, supuestamente, una posición central en el catalanismo han acabado suscribiendo afirmaciones radicales. Meses atrás, Felip Puig nos regalaba esa brillante rima sonora de «independencia o decadencia».…  Seguir leyendo »

No hay discusión más aburrida en España que cuando se debate sobre el modelo territorial. Y no porque el asunto carezca de importancia, sino porque se trata de una polémica circular. Ya que Artur Mas ha puesto de moda las metáforas marineras, me atrevo a comparar esta cansina cuestión con la de un velero que, aunque esté bien anclado, puede dar la sensación de que se dispone a emprender su marcha cuando el viento infla sus velas. Al debate sobre el modelo territorial español le sucede lo mismo: parece que se desliza a causa de ruidosas polémicas pero, en el fondo, no se mueve de donde está.…  Seguir leyendo »

Me ha sorprendido la ausencia en la campaña electoral catalana del debate sobre la prostitución. Parecía que la apertura en La Jonquera, poco antes, del mayor prostíbulo de Europa iba a forzar una discusión en serio. Por no hablar de las tristes siluetas que vemos al pasar por muchas carreteras o del estallido periódico de un tipo muy escabroso de prostitución urbana. Por eso mismo, es significativo que el partido llamado a gobernar, CiU, no haya dedicado ni una sola palabra a este tema en su programa electoral, mientras que el resto de fuerzas se han movido entre diversas posturas, desde las partidarias de una explícita regulación hasta las tímidamente abolicionistas.…  Seguir leyendo »

Hoy suena casi a arqueología hablar de conciencia de clase. Pero cuando uno se plantea ciertas cuestiones de cara a las próximas elecciones entiende por qué los teóricos marxistas dedicaron tantos esfuerzos a intentar convencer a propios y extraños de que el cambio social era inevitable si los asalariados adquirían conciencia de clase. Hoy sabemos que el marxismo no era una ciencia, sino una fe, una creencia. En gran medida, un sueño de la razón que en algunos lugares alimentó monstruos. Y que, contradiciendo a la teoría, en la lucha política contemporánea quien ha demostrado tener una conciencia más clara de sus intereses no han sido los trabajadores o las clases populares, sino los potentados y los sectores más boyantes de la sociedad.…  Seguir leyendo »

Escribí en estas mismas páginas que no veía motivo justificado para secundar la manifestación contra la sentencia del Tribunal Constitucional (TC). Lo dije entonces a la vista del fallo y a la espera de conocer los fundamentos jurídicos. El TC decidió hacer públicos sus argumentos 24 horas antes de la manifestación y ello se interpretó al unísono en Catalunya como una intolerable provocación. Inmediatamente, empezaron a circular informaciones muy parciales sobre sus efectos castradores sobre la lengua, la financiación, las competencias, la bilateralidad, etcétera, que generaron sucesivas olas de indignación ciudadana y alentaron una asistencia multitudinaria a la protesta.

Por unas horas me arrepentí de haberme pronunciado tan alegremente.…  Seguir leyendo »

Toda manifestación es un ejercicio legítimo y democrático, pero la del próximo sábado me parece políticamente un error porque puede acabar convirtiendo una victoria, incompleta si se quiere, pero una victoria al fin y al cabo, en un sentimiento final de derrota colectiva. No sé ver el propósito real de esta convocatoria y, en cambio, me parece que es una forma equivocada de fijar en la retina de los ciudadanos los contenidos de una sentencia que, a la espera de conocerla íntegramente, da la razón esencial a la constitucionalidad del Estatut.

Si la manifestación se convoca para subrayar de nuevo la falta de autoridad con la que los miembros del Tribunal Constitucional (TC) han emitido sentencia, entonces obviamente hemos llegado tarde.…  Seguir leyendo »

Este jueves pasado, TV-3 nos obsequió con un programa especial de casi una hora y media, titulado Adéu, Espanya?, que constituye a nuestros ojos un sofisticado ejercicio televisivo al servicio de una tesis política predeterminada: la viabilidad económica y jurídica de la secesión. En definitiva, vimos un alegato a favor de la independencia que, aunque pretendía simular ser un trabajo periodístico neutral, ofrecía un relato construido con la clara intención de que el telespectador respondiera afirmativamente al título del programa. Así pues, Adéu, Espanya? no pasaba de ser una pregunta puramente retórica. Y el esfuerzo comparativo de Catalunya con Quebec, Escocia y Groenlandia no pasaba de ser una coartada siempre favorable a la tesis que defendía el programa.…  Seguir leyendo »

Hace unos días, el presidente catalán, José Montilla, volvió a advertir en el Senado que una sentencia contraria dictada por el actual Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatuto, particularmente negativa en sus aspectos nucleares, generaría una gran frustración en la sociedad catalana. El presidente de la Generalitat insistía en algo que salta a la vista, por lo menos desde la óptica catalana: aquí no se está resolviendo una cuestión meramente jurídica en la que se enfrentan miradas y sensibilidades políticas diferentes, sino un auténtico problema de Estado.

En términos históricos, el recurso de inconstitucionalidad del PP y la manifiesta falta de autoridad para dictar sentencia del actual TC, por razones de sobra conocidas, puede acabar abriendo un boquete en el proyecto común español.…  Seguir leyendo »

Escribe el filósofo Josep Ferrater Mora en la obra Formes de vida catalana, publicada en el exilio, en Chile, en 1944, que los catalanes podemos exagerar nuestras virtudes (la mesura, la sensatez, la ironía, la continuidad) hasta convertirlas en vicios menos agradables. Por ejemplo, la virtud de la mesura llevada hasta el extremo nos conduce a la manía del formalismo. En cualquier caso, añade, seguiría siendo verdad que la raíz de esos vicios son virtudes y que, por tanto, «podríamos siempre, con un poco de esfuerzo, volver a nuestra fuente originaria». Pero existen dos corrientes que, una vez desatadas, puntualiza el filósofo, son mucho más difíciles de vencer.…  Seguir leyendo »