Jordi Font

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Los socialistas catalanes vienen echando en falta desde 1981 su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Lo tuvieron en las dos primeras legislaturas, encabezado por Ernest Lluch, y lo perdieron a consecuencia del 23-F, que dio lugar a una modificación y a una interpretación restrictivas del reglamento de la Cámara, por aquello de amansar a la fiera, incómoda con el “exceso de voces socialistas” en el hemiciclo. La existencia del grupo Socialistes de Catalunya venía dada por los pactos fundacionales del PSC y de su relación federativa con el PSOE, pactos que siguen vigentes. Y se debía a algo que persiste: la peculiar naturaleza del Parlamento español, integrado por grupos ideológicos, pero también por grupos territoriales, como es el caso del grupo de CiU, denominado Minoría Catalana en un claro empeño por arrogarse la entera representación de Cataluña.…  Seguir leyendo »

Últimamente, vienen proliferando las apelaciones a las supuestas “dos almas” del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). No es nuevo. Se trata, a veces, de una simple muleta retórica, útil para despejar algún análisis que se resiste. Otras veces, sin embargo, parece tratarse de algo bastante peor: de un conjuro de magia negra, del enésimo y nostálgico empeño por convocar el mal que no fue, por ver de darle cuerpo. Es decir, por ensayar, una vez más, la cristalización de Cataluña en dos comunidades contrapuestas, hegemonizadas por los extremos: de un lado, por los catalanes temerosos y reactivos ante las capacidades asimiladoras de lo español, reacios a las mezcolanzas y, así, proclives a la xenofobia; y, del otro lado, por los andaluces, murcianos, aragoneses, etcétera, que pudieran estar dispuestos a devenir contra-sociedad en Cataluña, a ejercer como avanzadilla asimiladora (el cínico cálculo de los jerarcas franquistas a propósito de la inmigración española en Cataluña).…  Seguir leyendo »

Algunos altavoces estridentes vienen propagando una supuesta posición de desventaja del castellano en Cataluña. Cualquier observador ecuánime sobre el terreno sabe que ello no se corresponde con la realidad. Aunque también es cierto que las mentiras, debidamente repetidas, son tomadas por verdades y resultan muy eficaces a los fines perseguidos. Por ello, es importante recelar de las sobreactuaciones y tratar de desvelar lo que esconden. Más aún cuando los estados de opinión que intentan generar pueden incidir en algunas decisiones difícilmente reversibles, como ocurre ahora mismo en el compás de espera de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto.

Todas las mediciones y encuestas -académicas, periodísticas o gubernamentales- ponen de manifiesto lo mismo: la inercia predominante del castellano y la dificultad del catalán por recuperar terreno.…  Seguir leyendo »