Jordi Gracia

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Quizá seamos todavía una sociedad herida por un pasado traumático con dos fases, una brutal y breve, la Guerra Civil, y otra brutalmente disfrazada de interminable paz, la dictadura franquista. ¿Está todo curado? Solo está en vías de curación, con mucho trecho andado, sí, pero con claras recaídas peligrosas, como les sucedía a los viejos estalinistas. Estas recaídas de la derecha desorbitada de hoy son peores, y tienen antecedentes democráticos funestos, como las dos legislaturas de Aznar y su venenosa renacionalización de la derecha atávica con nostalgias de tiempos mejores.

Una persistente idea de Javier Pradera sostenía que una sociedad necesita en torno a cien años para quedar liberada de traumas de la magnitud de los que vivió España.…  Seguir leyendo »

Con viento de cola culpable y marejadilla de mala conciencia, confieso que a mí también me va tirando al monte esta nueva derecha con sus últimos empujones. El vuelco que ha dado el panorama desde la izquierda no es nada con el que ha dado el macizo de la derecha. Está tan contagiosamente encendida que igual ha conseguido el viraje íntimo de decenas de miles de crédulos ciudadanos, incautos ilusos y progres entumecidos. Quizá son ya centenares de miles quienes creen que los socialistas han llegado para cumplir con el fraude previsible de antaño como clones de un pasado aborrecido. Antes Felipe González, después Rodríguez Zapatero, hoy Pedro Sánchez: una indivisa e infausta conspiración contra España de socialismo montaraz y oportunista.…  Seguir leyendo »

El medio plazo y las analogías históricas

Los fogones se han puesto a toda castaña al final del verano porque el fuego es la única salida apta que le queda al unilateralismo. Sus incendios florales y retóricos, sus provocaciones descaradas, la instrumentalización política de causas judiciales no son sorpresa para nadie ni habría que sobrestimarlos como actos políticos. Al unilateralismo se le ha girado la tortilla en los últimos meses de mala manera, y enderezarla va a pedir mucha tralla. No ha sabido sofocar sus discrepancias internas y no ha frenado la distancia cauta pero real que ERC ha mantenido, a pesar de que la prueba de fuego se va a vivir en el ciclo épico que va del 11 de septiembre al 27 de octubre con el 1-O en medio.…  Seguir leyendo »

El momento catalanista

En el aire, en las redes y hasta en las imágenes está la evidencia de una reinstalación de la cuestión catalana en carriles políticos, pero es posible también que el mensaje explícito del cambio esté sobre todo en Cataluña y no en el Gobierno de España. La oportunidad de un catalanismo militante ha regresado ante la sospecha silenciosa de los muchos errores estrictamente democráticos cometidos por el unilateralismo. Impulsó un plan de separación de España sin apoyo popular suficiente, sin reconocimiento internacional tácito ni explícito, sin preparación institucional adecuada para hacerlo viable y, en último lugar, pero central, sin haber respetado los derechos, la legitimidad y hasta la misma existencia de más de dos millones de votantes contrarios a la independencia.…  Seguir leyendo »

Otras razones para la alegría

Casi sin salir del pasmo y sin tiempo a disfrutar, a muchos el vértigo ha empezado a acercarlos a la angustia. La moción de censura ha sido un asalto al poder en toda regla, regla democrática, pero ha sido a la vez tan inesperado como racionalmente explicable. Hay pautas que parecen enquistadas en algunos de los partidos de esta democracia: el error de las mentiras que apuntilló la derrota de Rajoy en las elecciones generales de 2004, al ocultar la autoría yihadista para los atentados de Atocha, ha vuelto a repetirse ahora tras la sentencia de la trama Gürtel. El Gobierno y el PP prefirieron banalizar su contenido, minimizar el impacto y desmentir tanto su responsabilidad penal como su responsabilidad política.…  Seguir leyendo »

Es casi una ley fatal de la vida española que Ortega y Gasset reaparezca en los momentos calientes como referente intelectual. Ha vuelto a suceder en relación con Cataluña y a propósito de una de sus más desafortunadas expresiones: para algunos ya no hay margen para la conllevancia y otros creen que ese sigue siendo el único horizonte posible, conllevarse. Pero es tan poco orteguiana esta opción que no parece de Ortega: es una falsa solución, es pasiva, es poco imaginativa y condenadamente coyunturalista. Equivale poco más o menos a no pensar nada y a no mover casi nada, y eso contraviene casi genéticamente al mejor y más vivaz Ortega.…  Seguir leyendo »

Me siento como el gafotas y cabezón atropellado en el colegio por los acosadores de turno, encelados unos por sus exhibiciones de poder matonil y encelados otros por su convicción de encarnar a un pueblo al que le falta la mitad de la ciudadanía. La diferencia con los matones de colegio es que la mayoría de catalanes, según las encuestas, somos ese gafotas indefenso, consternados ante la intrusión abusiva y de máximos programada con el artículo 155, y a la vez desafectos a una independencia sin mayoría reforzada e inspirada en el vejatorio estrangulamiento democrático del 6 y 7 de septiembre en el Parlament.…  Seguir leyendo »

La cadena de disparates de uno y otro lado no está ayudando a cargarse de razones a cada lado sino a degradarse ambos un poco más cada día. Mi lado salvaje me pide guerra porque la irresponsabilidad política tanto del Gobierno central como del catalán han estado a una altura única en 40 años. Pero no sé bien cómo quemar mi cólera contra la miopía política que ha afectado durante años al PP, primero, y al Gobierno de Rajoy, después, y tampoco sé hacia dónde mirar cuando en Cataluña ha regresado de golpe el toreo de capote, muleta y puntilla, con la mitad de la plaza tan democráticamente vejada que se ausentó dos días seguidos del coso.…  Seguir leyendo »

Es posible que haya tenido solo una resonancia menor en el resto de España, pero el dato es relevante y seguramente también sintomático: 200 afiliados de los comuns en Cataluña han rechazado la previsible convocatoria del referéndum de la Generalitat en sus actuales condiciones legales y, peor todavía, éticas, intelectuales, políticas y culturales.

Desde el poder público catalán no ha existido la menor equidistancia ni neutralidad alguna a la hora de promover ese referéndum porque no se trata de confiar en él sino de exaltar el a la independencia como su resultado necesario y deseable. La voz más expresiva en este contexto fue sin duda la de Anna Gabriel cuando dijo en reunión solemne y sin que nadie la desmintiese (con Puigdemont a la mesa, con el abanderado de la democracia internacional Raül Romeva allí, con la exquisita izquierda independentista de Toni Comín aguantando el chaparrón) que, fuese cual fuese la participación en el referéndum del 1 de octubre, un mayoritario en esas urnas comprometía a la Generalitat a una declaración de independencia inmediata.…  Seguir leyendo »

La palabra democracia estuvo muy viva desde antes de la muerte de Franco, pero el sentido que cada cual le dio fue equívoco y hasta contradictorio, sin nada que ver con la base estable e incuestionada de la noción de democracia en la actualidad. Es precisamente la renovada exigencia democrática que auspició el 15-M y Podemos, lo que asfixia hoy a gobernantes con las vergüenzas expuestas a todos los plasmas imaginables, y no son las irrelevantes vergüenzas genitales.

El régimen (el verdadero Régimen) abusó obscenamente de esa imaginativa plasticidad cuando habló de democracia orgánica. La oposición, articulada y sin articular, hizo lo mismo.…  Seguir leyendo »

La inmensa mayor parte de los ciudadanos ignoramos lo que pueda ser por dentro un partido político. Casi nadie ha militado, ni hoy ni nunca, a la vista de los porcentajes de participación orgánica o siquiera financiera en las cuentas de partidos nuevos, viejos o en fase de madurez interesante. La magnitud del enigma para casi todos sus clientes y espectadores es formidable, incluso si se ha coqueteado con una posible inscripción como simpatizante.

Por supuesto, me incluyo en esa abrumadora mayoría absoluta que no ha pisado una sede en su vida ni ha conocido a un candidato a nada y ni siquiera se le ha pasado por la cabeza afiliarse en el sentido real de la palabra militancia: acudir a las llamadas de auxilio en período electoral, preparar la lectura de los textos que serán debatidos en sucesivos foros de debate, etc.…  Seguir leyendo »

Los fantasmas vivos del pasado y del presente han vuelto a despertar con El monarca de las sombras, de Javier Cercas. Mañaneras voces se han puesto en guardia para recelar o combatir sus posiciones, mientras otros hemos vuelto a leer lo que dice la novela por si esta vez Cercas se había metido en un berenjenal indecoroso. Pero es fácil saber la verdad: el berenjenal es su lugar natural porque es el hábitat de la literatura que quiera ser algo más que entretenimiento, sin dejar de ser entretenimiento y emoción, narración y aventura.

Algunas de las reacciones en defensa de la memoria histórica (contra un supuesto agresor a la memoria histórica, como ya pasó con El impostor), me han sacado del sopor contemplativo: como tengan razón quienes le asignan intenciones subterráneas de destruir, sabotear o enterrar de una vez la memoria histórica, mi vergüenza personal y hasta cultural va a ser infinita e irreversible.…  Seguir leyendo »

Para Natalia

Cinco años después de su muerte, Javier Pradera ha seguido echando raíces inverosímiles en el subsuelo de la democracia española. Las puso hacia 1963 cuando desmontó en La mitología falangista el engrudo de mentiras y emociones del fascismo que mamó en su propia casa (y en casa de su primera mujer, Gabriela, hija de Rafael Sánchez-Mazas). Las hincó algo más cuando tomó distancias del estalinismo congénito al PCE en el que militaba con Semprún y Claudín, y dejó de hacerlo en 1965, meses después de la expulsión de ambos (y los formidables papeles están en Camarada Javier Pradera, de Santos Juliá).…  Seguir leyendo »

Algunos creen de buena fe que al PSC le ha dado por armar un motín a bordo de su partido hermano y hasta algún mal pensado podría creer que actúa desde el congénito egoísmo catalán, ya infectado del virus independentista. Pero eso es un delirio. Mi punto de vista es el contrario. Si sus siete diputados mantienen la coherencia política e ideológica con el no a Rajoy, se debe presumiblemente tanto a su papel en Cataluña como en España.

El estrangulamiento político del PSC no empeoró cuando Miquel Iceta asumió la secretaría general, y hasta mejoró su respaldo electoral. Hoy Iceta es otro, y el PSC también.…  Seguir leyendo »

Cada vez es más llamativo que aquí no se dimita al día siguiente de unas elecciones, ni siquiera cuando el fracaso electoral es tan flagrante como en el caso de Pablo Iglesias o ante los cinco diputados que Pedro Sánchez ha perdido. En el Reino Unido dimiten incluso cuando ganan, así que quizá se pasan, y aquí algunos nos pasamos quizá de jansenistas y moralizantes. ¿Tiene sentido y legitimidad que intenten gobernar tres perdedores relativos de unas elecciones con un ganador minoritario muy, muy lastrado de corrupción y mentiras sin complejos?

Ha sido el antiguo secretario general de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, quien ha escrito hace unos días que no había razón alguna para descartar ese Gobierno con alguna forma de pacto entre PSOE, Podemos y Ciudadanos.…  Seguir leyendo »

El terrorismo verbal contra un Gobierno de izquierdas suena muy sobreexcitado en los últimos días, como suena sobreactuado algún desplante a cuenta de las sonrisas del destino. Por lo visto, nada es ya normal o todo ha dejado de ser previsible, como si los resultados del 20-D hubiesen sacado de su sitio los goznes de algunas puertas. Es verdad que no había costumbre alguna de ver desembarcar en el Parlamento a 40 diputados de un partido seminuevo, Ciudadanos, ni menos todavía los 69 agrupados en Podemos, nuevo del todo. Ninguno está ahí para engordar los márgenes del poder sino para disputar con el PSOE el espacio político que ha dejado un PP cautivo de sus cuatro años de ostentosa sordera dura.…  Seguir leyendo »

Puede que la mitad del problema esté cebado en las medias palabras y en el miedo al principio de realidad. Convergència y ERC fingen como plebiscitarias unas elecciones autonómicas porque ha sido la única solución para minimizar el retroceso ya vivido por Convergència en las elecciones de hace dos años. Sin embargo, hoy el mejor de los pronósticos deja a esa alianza, Junts pel Sí, por debajo del resultado que sumaron por separado hace dos años.

Ganarán, sin duda, pero Mas y Junqueras saben que esa victoria no resuelve nada porque la independencia no cuelga del resultado del 27-S. Cuelga de un referéndum que alguien algún día decidirá poner en marcha desde la legalidad y la legitimidad política, y ese alguien no va a ser ni Rajoy ni el PP.…  Seguir leyendo »

Muchos han tenido a Mariano Rajoy por un gobernante astuto, calculador e impertérrito frente a las crisis. La lentitud en las decisiones, el perfil subterráneo de su lenguaje político y la invisibilidad de las ideas han sido para muchos el disfraz de un político de raza que sabía lo que hacía.

Todo acaba de irse al garete: nuevo lenguaje y nuevas caras. La impasibilidad céltico-budista ha dejado paso al despecho y la impaciencia, a la irritabilidad y la palabra áspera ante la eventualidad de que el PSOE confluya con lo que el PP llama extrema izquierda de Podemos. La máscara de Rajoy acaba de hacerse pedazos mientras denuncia la bolchevización de Pedro Sánchez, la radicalidad silvestre camuflada con americana abierta y camisa sin corbata.…  Seguir leyendo »

Ha sido común interpretar las últimas semanas políticas en Andalucía como laboratorio de alianzas. Es imposible resistirse a hacerlo así, pero también lo es resistirse a hacerlo desde la evidencia de estar viviendo un cambio de ciclo histórico que refleja el relevo generacional, que acumula nuevas exigencias democráticas antes latentes y ahora clamorosas y que, por fin, aspira a cuajar sin traumatismos ni rupturas un reset democrático que tranquilice a amplias capas sociales hoy muy alarmadas.

Entre los más alarmados están quienes han crecido en democracia desde siempre y que no sintieron el desencanto de un régimen sino que asistieron a la depauperación progresiva y a veces descarnada de las instituciones simbólicamente más representativas.…  Seguir leyendo »

La fe federal es tan aborrecible como todas las demás formas de fe, sea religiosa o política, sea constitucional o territorial. Es tan absurdo tener fe en un territorio o en un país como tener fe en una estructura federal o tenerla en una persona (o en una fabulación). La fe es tóxica, se mire por el ángulo que se mire, porque descarta las razones potenciales de otras convicciones y porque magnifica los méritos del objeto de la fe: una forma de ilusión de verdad o de la fantasía de respuesta perfecta.

Sin embargo, también el anatema es una forma de fe, aunque sea una antifé, de modo que el federalismo como anatema no deja de ser tan tóxico e irracional como la fe federal.…  Seguir leyendo »