Jordi Gracia (Continuación)

La fe federal es tan aborrecible como todas las demás formas de fe, sea religiosa o política, sea constitucional o territorial. Es tan absurdo tener fe en un territorio o en un país como tener fe en una estructura federal o tenerla en una persona (o en una fabulación). La fe es tóxica, se mire por el ángulo que se mire, porque descarta las razones potenciales de otras convicciones y porque magnifica los méritos del objeto de la fe: una forma de ilusión de verdad o de la fantasía de respuesta perfecta.

Sin embargo, también el anatema es una forma de fe, aunque sea una antifé, de modo que el federalismo como anatema no deja de ser tan tóxico e irracional como la fe federal.…  Seguir leyendo »

La vida secreta de Javier Pradera

Durante muchos años Javier Pradera fue una fuente de angustia para mí y para muchos de los amigos que rondamos hoy los 50. Pradera era el enigma en mayúscula porque estuvo siempre en el centro pero invisible. Salía por todos los sitios, en todas las crónicas, en todas las memorias y conspiraciones y algunos lo habían tenido por una cabeza fuera de lo normal. Entre esos amigos estaban gentes de alguna envergadura, como Dionisio Ridruejo y Jorge Semprún. Pero no había modo de saber quién había sido aquel hombre secreto tan público.

Hoy las cosas han cambiado de forma sustancial. Tres años después de su muerte sabemos que Pradera era más que Pradera, es decir, más que editor en Fondo de Cultura Económica primero y Alianza Editorial después, más que editorialista primero y analista político después en EL PAÍS, más que cofundador con Fernando Savater de Claves de razón práctica y, quizá, más que eminencia gris de la Transición española, para decirlo con frase que a veces ha usado Javier Cercas cuando no sabíamos de verdad quién era Pradera.…  Seguir leyendo »

Según supimos gracias a otro estupendo Salvados, las últimas noticias han llegado ya a Sevilla. Oriol Junqueras será con toda probabilidad el nuevo presidente de la Generalitat. No hay todavía convocadas elecciones autonómicas (al menos, cuando escribo), pero una mujer temperamental y expeditiva lo daba por hecho desde su casa de Sevilla ante las cámaras del programa de Jordi Évole y ante el propio Junqueras. El pronóstico no suena a disparate; hay razones que explican ese cálculo: los dos últimos años de travesía resonante han protegido el silencio político de Junqueras. Se le ha oído lo justo para recordar que estaba ahí.…  Seguir leyendo »

Sea cual sea, la cifra habrá sido de escándalo. Muchos medios y el sistema público de salud política en Cataluña han acudido en pleno al rescate de las dificultades de agosto, esas angustias súbitas que han ido destilándose en forma de reclamaciones impacientes y chantajes civiles por parte de los promotores de la consulta, la vía, la uve y el resto de la liturgia soberanista. Las impurezas del catalanismo recién descubiertas pueden tener diagnóstico más alarmante que una mera pigmentación excesiva de la piel, puede que incluso sea una mancha incontrolable y todavía fundamentalmente oculta a la luz pública.

Pero el problema político tiene otra cara.…  Seguir leyendo »

Podría ser el arranque de un episodio de El ala oeste de la Casa Blanca a escala local. El jueves 10 llega a manos del presidente Rajoy en formato Pdf una carta del presidente Mas y el viernes 11 de julio a la una del mediodía el presidente Mas recibe en su móvil una llamada del presidente Rajoy. Al menos desde el mismo jueves se ha puesto en marcha la difusión de un manifiesto firmado por algunas de las mejores cabezas de este país, empezando por Vargas Llosa. Y sin embargo el texto introductorio y la motivación misma del manifiesto contienen una insólita dosis de nacionalismo a la defensiva: la defensa de una hegemonía amenazada por otro nacionalismo.…  Seguir leyendo »

Los cinco millones de votos que los dos partidos centrales perdieron el domingo han tenido al menos dos respuestas instantáneas del sistema herido: una espectacular (la abdicación del Rey) y otra de etiología más compleja y anterior a las mismas elecciones. El revuelo de las declaraciones de Felipe González fue altísimo quizá porque muchos leímos en su propuesta de un Gobierno de concentración una vía de blindaje defensivo de los padres fundadores de la Transición. O dicho de otro modo: frente a la sospecha de una movilización escasa y una dispersión fragmentaria del voto, la reacción prudente y responsable de un expresidente del Gobierno animaba a fijar la estabilidad del Estado.…  Seguir leyendo »

Fulgurante Ortega

Al lado de Victoria Ocampo, tan alta y señorial, Ortega tira invenciblemente a bajito. Pero fue quien puso en orden de batalla a sus soldados cuando todavía no eran soldados pero él ya era su capitán. No sólo emperador, como entre los aborrecidos jesuitas de la infancia, sino directamente capitán que llama al arma a sus mesnadas para seguir propinando descargas escritas y orales sin freno, sin dios, sin miedo y sobre todo contra todo y contra todos. Ortega es una descarga de fusilería ideológica casi desde niño, en calzón corto, cuando todavía en privado todos rezongan contra la Restauración y su sistema viciado y envilecido, contra Maura y contra Romanones, contra el Partido Conservador y contra el Partido Liberal.…  Seguir leyendo »

Llegó el último aunque hoy parezca mentira. Poco menos que hasta finales de 1967 no hay apenas noticia de su existencia ni de su obra en la prensa española, diaria o cultural. Pero no por lo que todos maliciamos, es decir, porque los periódicos y los escaparates de las librerías están colonizados por franquistas ignotos –tipo Pombo Angulo– porque eso es sólo una parte de la verdad. Desde 1960 empiezan a rodar aquí un buen puñado de nuevos nombres para el lector español entre los cuales no está Gabriel García Márquez. Pero están, y con espacios destacados en periódicos e incluso con dossiers y monográficos de revistas, otros nombres con resonancia creciente: Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares, Carlos Fuentes, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias (y el bombazo de la noticia de su premio Nobel a finales de 1968), Guillermo Cabrera Infante y, sobre todo y por delante de todos, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa.…  Seguir leyendo »

Ni fuegos artificiales ni tormenta pasajera. El conflicto catalán es hoy un problema en tres dimensiones, dos pares de narices y un solo cauce de solución pacífica o no traumática. Hasta hace al menos dos años, era legítimo creer lo contrario. La derecha catalanista había jugado una carta activamente política a lo largo de la democracia mientras negociaba nuevas condiciones y favorecía o neutralizaba posibles alianzas, tanto a izquierda como a derecha y tanto en Madrid como en Barcelona. Y de esa estrategia accidentalista, por supuesto, viene parte de la prolongada confusión sobre lo que de verdad ha cambiado en Cataluña desde mayo de 2010 y sobre todo desde la precipitada convocatoria de elecciones por parte de Artur Mas tras el 11 de septiembre de 2012.…  Seguir leyendo »

La sociedad democrática se ha renovado por su cuenta y padece menos agudamente el estado de catatonia y desarbolamiento en que vive su propio Estado, a pesar del coma ético en que nos deja cada nuevo sabotaje descubierto en un banco, en la cúpula de un partido o en las maderas nobles de un señorial Consejo de Administración. La democracia se las ha apañado bastante bien en otras esferas, y la cultural es una de ellas. Quizá porque algunos se empeñaron desde muy temprano en limpiar el patio de la sobredosis de mentiras que lo pobló.

Unos se mintieron a sí mismos desde el principio, otros se siguieron mintiendo ya adultos, cuando la mentira es cinismo, y unos pocos empezaron lentamente a dejar de hacerlo.…  Seguir leyendo »

La crisis actual del Estado en Cataluña se llama independentismo: es su metáfora más altisonante porque es tanto su expresión sentimental como la presunta solución definitiva para que tanto la crisis como el Estado se disuelvan. El independentismo es, me parece, la forma que ha adoptado en Cataluña la denuncia y la desesperación ante males compartidos por el resto de España. Pero precisamente por ser gravísima la quiebra financiera de la Generalitat y astronómica la cifra de parados (más de 600.000), esa crisis de Estado se ha reconvertido, desde el poder y desde la calle, en solución liberadora de los males actuales y al mismo tiempo liquidadora de los males históricos.…  Seguir leyendo »

La opulencia social y económica es elegantemente displicente con los tópicos: nos sobra tanto de todo que los deploramos con el gesto altivo y deportivo de quien tiene mucho de mucho. Pero la opulencia económica y social se ha acabado y no he podido evitar acordarme de Manuel Vázquez Montalbán. Peor aún: no he podido evitar acordarme de algunos de sus tópicos fetiches, sus fósiles verbales, sus latiguillos ideológicos malsanamente repetidos una y otra vez. E increíblemente, con lo mucho que lamentamos tantos sus tantos tópicos, he echado de menos a alguien cuya sobrecarga de tópicos hoy tendría un aire oxigenante y una frescura insólita, retadora.…  Seguir leyendo »

Javier Pérez Royo explicaba hace unos días de la forma más didáctica posible la situación catalana en términos de predicción sensata con un título descriptivo, Referéndum permanente. Si el Gobierno del Estado no se hace cargo de la situación real en Cataluña puede estar favoreciendo la estrategia de los partidos nacionalistas catalanes. Mejor dicho: puede estar favoreciendo el éxito electoral masivo de los partidos catalanistas que en Cataluña han decidido optar por una separación real y no meramente ilusoria del Estado. Y es posible que impulsen ese proyecto ya en nuevas condiciones y a costa de lo que sea, cueste lo que cueste, porque la bola de nieve se ha hecho inmensa y nada, o casi nada, desde el Gobierno del Estado ha ayudado a reducirla.…  Seguir leyendo »

Lo que a Ortega le ha pasado en los últimos setenta años tiene aroma de dramón bíblico. Ha sido víctima asidua de la dependencia beata que repudió tantas veces (aunque la fomentó también) y se le ha usado para casi todo sin mucho sentido del decoro y casi siempre precisamente para aquello que no servía ya, aunque hubiese servido en su momento.

Un clásico de esa dependencia es Misión de la Universidad. El prólogo de Jesús Hernández al libro recién publicado en Anagrama (pero escrito al menos dos años antes por varios autores) titulado La universidad cercada. Testimonios de un naufragio, echa mano de él innumerablemente.…  Seguir leyendo »

Por disparatado que parezca, la insensatez no es hoy hegemónica, por mucho que algunos altos cargos públicos se obstinen en lo contrario. Es cierto que la vergüenza ajena cobra consistencia física al escuchar a Cospedal mientras trapichea con desparpajo con la masacre nazi o mientras Artur Mas recupera la munición más averiada para cargar a las cuentas del maligno (el Estado) las culpas de dos hijos de Pujol.

Visto así, no hay duda del abuso y hasta del combustible que añaden ambos y tantos otros a la nueva cólera santa y justa, es decir, a la condena a los infiernos del sistema entero, los partidos de unos y otros y la Transición al completo.…  Seguir leyendo »

La vulgaridad rasa de tantas declaraciones de políticos de primer nivel es consustancial a la democracia. Cada hora, cada día, cada nueva rueda de prensa es difícil que un político —ni nadie— diga cosas inteligentes u originales. Lo más grave, sin embargo, es la sensación frecuentísima de que la clase política ha dejado de leer o escuchar a intelectuales o analistas. Ni todos son meros portavoces de intereses partidistas, ni son sólo altavoces de intereses clasificados. A menudo, incluso son gentes solventes y con valor positivo para plantear racionalmente problemas difíciles. ¿Por qué es tan habitual la sensación de que los políticos no revisan sus ideas o sus prejuicios leyendo, siquiera de vez en cuando, lo que dicen las páginas de opinión, las tribunas, las columnas, los pantallazos de los medios de comunicación, o al menos aquellas intervenciones firmadas por gentes de probada competencia en el análisis social y político?…  Seguir leyendo »

Por insólito y por lúcido, un artículo reciente en este periódico destaca sobre la inmensa mayoría en torno a la situación política de la Italia de hoy. La escritora nacida en 1965, Melania G. Mazzucco, ha ofrecido una lectura a contracorriente y perspicaz de lo que ha sucedido allí, más allá del desconcierto y la inquietud cierta por un estilo, una verbosidad y unos métodos nuevos. Ella no establece vínculo alguno con España pero la analogía es algo más que plausible, aunque aquí todavía no exista nada semejante al partido que encarna Grillo (hasta que alguien embarque a Jordi Évole o al Wyoming).…  Seguir leyendo »

Entre los ideales prácticos y las ilusiones frustrantes, el nacionalismo catalán ha optado por lo segundo, y creo que lo hace de forma calculada y al mismo tiempo atrevida (y casi temeraria). La semicoalición gobernante ha mantenido el empuje embrujador del 11 de septiembre aun cuando el resultado electoral del 25 de noviembre no expresaba una grandísima urgencia independendista. El ejemplo modélico es la suscripción de una declaración que se abstrae de las condiciones jurídicas del Estado y afirma de forma autista, por su cuenta, la condición de soberanía y al mismo tiempo el derecho a decidir soberanista. Parece que no únicamente CiU y ERC sino también ICV y hasta parte del PSC tengan una prisa loca por sumarse a la electrizada Operación Junqueras.…  Seguir leyendo »

Casi todos nos hemos apresurado a sacar conclusiones con respecto a los resultados de Cataluña en clave autonómica. Mi propuesta aquí es tomar ese resultado como síntoma de estado porque el mensaje de fondo que emite puede leerse como ratificación de un descrédito estructural o un fin de ciclo. Si disipamos por un momento la nube de primer plano del independentismo, quizá detrás de ella comparezca lo que tiene de respuesta civil a la deslegitimación que vive la misma democracia en amplios sectores de la población.

Las opciones radicales (incluido el 15-M) respetan las reglas de juego, pero no estoy seguro de que sigan haciéndolo indefinidamente o que el nivel de deterioro de la confianza en el Estado permita seguir como si nada.…  Seguir leyendo »

Un año después de su muerte se puede decir ya sin afectación: a Javier Pradera lo ha echado de menos mucha más gente de la que estuvo pendiente de él mientras escribía sus columnas en EL PAÍS, codirigía Claves, encargaba cosas, seducía autores y repartía reprimendas irónicas o lacónicas, implícitas o abiertamente correctivas. Como si sólo la ausencia hubiese revelado desnudamente su presencia real.

La verdad estricta es que echarlo de menos ha sido una forma de preguntarse por su juicio a propósito de las cosas que pasan (o que pasaron). La paradoja mayor para algunos es un poco más complicada porque a Javier Pradera lo fuimos echando de menos hace más de veinte años, cuando en torno a 1990 un buen puñado de jóvenes de disciplinas dispares (políticas, históricas, literarias) empezamos a interesarnos por el inmediato pasado franquista con nuestros veintipocos años.…  Seguir leyendo »