Jordi Gracia (Continuación)

Casi todos nos hemos apresurado a sacar conclusiones con respecto a los resultados de Cataluña en clave autonómica. Mi propuesta aquí es tomar ese resultado como síntoma de estado porque el mensaje de fondo que emite puede leerse como ratificación de un descrédito estructural o un fin de ciclo. Si disipamos por un momento la nube de primer plano del independentismo, quizá detrás de ella comparezca lo que tiene de respuesta civil a la deslegitimación que vive la misma democracia en amplios sectores de la población.

Las opciones radicales (incluido el 15-M) respetan las reglas de juego, pero no estoy seguro de que sigan haciéndolo indefinidamente o que el nivel de deterioro de la confianza en el Estado permita seguir como si nada.…  Seguir leyendo »

Un año después de su muerte se puede decir ya sin afectación: a Javier Pradera lo ha echado de menos mucha más gente de la que estuvo pendiente de él mientras escribía sus columnas en EL PAÍS, codirigía Claves, encargaba cosas, seducía autores y repartía reprimendas irónicas o lacónicas, implícitas o abiertamente correctivas. Como si sólo la ausencia hubiese revelado desnudamente su presencia real.

La verdad estricta es que echarlo de menos ha sido una forma de preguntarse por su juicio a propósito de las cosas que pasan (o que pasaron). La paradoja mayor para algunos es un poco más complicada porque a Javier Pradera lo fuimos echando de menos hace más de veinte años, cuando en torno a 1990 un buen puñado de jóvenes de disciplinas dispares (políticas, históricas, literarias) empezamos a interesarnos por el inmediato pasado franquista con nuestros veintipocos años.…  Seguir leyendo »

Del oasis catalán hace mucho tiempo que no queda rastro. El principio del fin fue la evidencia —y la ejecución de la evidencia— de un acuerdo político de izquierdas capaz de relevar del poder al partido gobernante en Cataluña durante más de veinte años, CiU. Nos hemos olvidado de esa etapa, como nos hemos olvidado del oasis, y a veces da la impresión de que vivimos en Cataluña bajo una especie de adanismo fundador que eclipsa o enmudece las razones políticas, sociales e históricas que han llevado a estos dos meses críticos, los dos meses que empezaron con una concentración nacional gigantesca el 11 de septiembre y, sin demasiado respeto por los compromisos explícitos de una democracia, desembocaron en un súbito adelanto electoral que ha condicionado la agenda política de todos.…  Seguir leyendo »

A simple vista bastarían los datos externos para confirmar lo obvio: ni Josep Ferrater Mora ni Dionisio Ridruejo, ambos nacidos hace 100 años, en 1912, comparten apenas nada de sus trayectorias intelectuales y biográficas. O incluso dicho más severamente: buscar sintonías o afinidades serían ganas de enredar las cosas o pura impostación revisionista. Lamento disentir: hay una sintonía de fondo que liga de forma inverosímil aunque tardía dos biografías intelectuales tan disímiles. Se puede decir mal y creer que ambos lucharon contra sus respectivos destinos de vencido exiliado y de vencedor triunfal; uno como jovencísimo miembro del Ejército republicano en desbandada en 1939 y el otro como jovencísimo jerarca falangista de un ejército vencedor.…  Seguir leyendo »

Como es habitual en sus artículos, Pablo Salvador Coderch expuso el 25 de abril con claridad argumental el punto más flaco y deplorable de las decisiones del gobierno del PP en torno al futuro de la Universidad. Han acudido a la solución fácil y patosa, que es hoy y ha sido siempre aumentar las tasas universitarias de los estudiantes. El efecto inmediato será despojar a un porcentaje nada pequeño de familias de la posibilidad de mandar a la universidad a sus chavales, porque muchas de ellas no podrán doblar la cantidad anual de euros que piden las matrículas públicas. En cálculos sólo aproximados, porque no es fácil hacerlos precisos, eso significa contar con 1.500 euros, en caso de un hijo en edad universitaria, y de 3.000 en caso de dos.…  Seguir leyendo »

Ha ido cayendo como una lluvia mansa la sensación de vivir un interminable paréntesis de retrocesos o de parálisis. La tormenta temida ha ido acercándose y una suerte de sortilegio de pasividad ha atacado a la izquierda intelectual, o esa es mi impresión. Es verdad que algunos articulistas mantienen su mismo tono y su misma línea, y es verdad también que está en marcha una movilización sindical más o menos convincente (pero, sobre todo, atrapada en la lógica fatal de hacer algo para mostrar su rechazo a las medidas del Gobierno). Y, sin embargo, nada consigue borrar la percepción de un desnortamiento monumental de la izquierda ideológica.…  Seguir leyendo »

Lo que le espera al PSOE en España dentro de unos días es al parecer una catástrofe sin paliativos. No es una catástrofe terminal, pero es una catástrofe política, es decir, relativa y reversible. Contra lo que parece, sin embargo, lo va a ser también para el resto de la izquierda: va a recuperar diputados, o los va a ganar nuevos, tanto en Cataluña como fuera de Cataluña, y con eso aludo al guirigay de siglas que algunos electores tenemos por delante para saber qué votamos si nuestro voto va a la izquierda del PSOE. Sin embargo, la operatividad de ese resultado mejorado bajo la hegemonía de un PP desbocado equivale a bien poca cosa en términos políticos, legislativos o de poder.…  Seguir leyendo »

Hay algo extrañamente conmovedor en la propuesta de levantar los ánimos de la izquierda por parte de Rubalcaba, a rebufo de Felipe González. Pero la comparto plenamente para el PSOE y para la izquierda del PSOE. En este periódico se ha podido leer esa noticia -o esas declaraciones noticiables- muy cerca de una foto grande con miles de personas manifestándose contra la condena a 10 años de Otegi. Lo ha condenado la falta de fe de tres jueces en sus palabras, como si el criterio para juzgar a Otegi hubiese de actuar a peso: en un lado las complicidades proetarras de su ya larguísima vida política y al otro esas migajas de interesada sensatez reciente aduciendo que ETA es solo un estorbo, ya no solo para todo el mundo sino también para Otegi.…  Seguir leyendo »

Yo no he perdido ni un atisbo de confianza en la vocación política: existe la vocación en nuestros políticos como existe la vocación en los científicos, en los surfistas, en los cirujanos o en los filósofos. El ensueño, el ideal de una sociedad más equitativa y solidaria, forma parte de esa vocación. Pero de esa vocación forma parte una cosa más que afecta a la solvencia intelectual y a la madurez moral: nunca, jamás, el político hará lo que sueña hacer, por mucho que crea en ello y por mucha fe que invierta en soñarlo.

A los políticos con responsabilidades recientes las cosas se les han complicado sin piedad: la crisis es un azote real pero oculto, casi invisible, porque los periódicos hablan incesantemente de ella pero hablan simultáneamente de un montón de cosas que parecen desmentirla, como si la crisis y la realidad circulasen por carriles paralelos.…  Seguir leyendo »

Parece mentira, pero no lo han entendido. Las imágenes de los acampados seguramente no bastan para quitarse de encima las costumbres felices y apacibles de una democracia próspera que ha empezado a dejar de serlo, como en otros países europeos. Demasiada gente empieza a sentir que la prosperidad es cada vez más cosa del pasado, que los recortes sociales no son papel mojado sino actuaciones políticas con efectos reales y quizá todavía algo más: que la misma clase política es la única responsable, para bien y para mal, de lo que sucede en el espacio público y no parece que tenga interiorizada esa responsabilidad ante quienes de veras están padeciendo el desempleo, las reducciones de salario o las rebajas de servicios.…  Seguir leyendo »

Entre los misterios que resolverán las elecciones del 22 de mayo hay al menos dos con efectos políticos de larga duración: qué hará Carme Chacón y qué sitio encuentra la izquierda a la izquierda del PSOE. Pero hay un tercer misterio menos explícito. Tiene que ver con el papel que el federalismo puede jugar en el futuro como descongestionador de la relación bloqueada entre Catalunya y España.

Pueden parecer asuntos heterogéneos, pero vistos desde la periferia profesional y geopolítica no lo son. Periferia geopolítica quiere decir lejos de la greña mediática y patógena madrileña y periferia profesional significa lejos de la politología estricta.…  Seguir leyendo »

Al escéptico le espantan las obsesiones colectivas, sobre todo las obsesiones colectivas ancladas en símbolos, patrimonios míticos y pasados melancólicamente perdidos. En la puerta de casa acabo de encontrar una ocasión más para mi propia melancolía, porque estos días los 200.000 habitantes de Terrassa están convocados a votar en un referéndum por la independencia, como ha sucedido ya en muchas ciudades y pueblos catalanes. Al pasar por delante de la mesa informativa -instalada delante del instituto, lógicamente- he pensado en la primera frase de este artículo. CiU ha coqueteado políticamente con esas convocatorias proindependentistas y el PSC ha estado más callado que locuaz ante ellas por incapacidad política de respuesta concertada en un sentido o en el contrario.…  Seguir leyendo »

A base de repetirlo una y otra vez, al final se convertirá en verdad aceptable y volveremos a enredarnos. Pero no hay caso: reflexionar críticamente sobre la Transición no equivale a deslegitimarla ni a rechazar su evidente eficacia histórica. Pero tampoco hay caso en lo que hace a la ruptura del orden democrático que impuso la conspiración golpista en julio de 1936 para corregir por las armas la victoria en las urnas del Frente Popular. Pese a que insistan Intereconomía y sus socios -fieles discípulos de la explicación franquista de la guerra como salvapatrias redentora del diablo comunista- la República seguirá siendo el precedente inmediato de nuestro sistema democrático, sin duda con políticos en activo peligrosos, pero fundamentalmente reventado por la alianza entre espadones militares y algunos políticos que se deslegitimaron como tales al animar a las armas: convirtieron el controlado desorden de 1935 y 1936 en desorden de sangre ingobernable e irreversible.…  Seguir leyendo »

Las cosas que pasan a veces parecen de otro mundo, pero casi siempre son de éste. Incluso cuando se trata de las víctimas de la guerra civil y de su localización e identificación: ese parece también otro mundo remoto y, sin embargo, está fijado en la memoria de quienes pidieron ayuda a Garzón, y ahora es Garzón quien necesita ayuda urgentemente. La izquierda difusa y la izquierda política, militante y no militante, se la ha prestado ahora, como lo han hecho instituciones, jueces, cantantes o viejos rockeros. Pero lo raro es que esa ayuda sea tan in extremis: ¿no podía haberse hecho mejor?…  Seguir leyendo »

Hay semejanzas que saltan a simple vista: los dos tenían el pelo y la barba muy blancos y ambos tenían una complexión fornida, con manos duras y nudosas. Cuando estaban quietos transmitían la misma energía pero iban en direcciones opuestas: el recelo, o las reservas ante todo y ante todos, era la actitud de Antonio Rabinad, porque a los 13 años habían asesinado a su padre, porque su postguerra fue material y anímicamente muy dura y porque ya nunca supo aprender a estar en sociedad ni supo dejar de seguir mirando asombrado, como el niño que retrató en un precoz y hermosísimo relato de infancia de 1966.…  Seguir leyendo »

En el retrato público de Camilo José Cela prevalece desde hace tiempo el aguafuerte crudo y algo esquinado, como si su larga trayectoria hubiese quedado subsumida al descalabro de actitudes y vanidades de sus últimos años de vida. Es la etapa que la inmensa mayoría de lectores identifica con un escritor con orígenes remotos, anteriores a la guerra, y cuya figura creció con el bando vencedor, cuando quiso hacerse delator primero y censor después y aprovechó como supo y como le dejaron el calor de la victoria.

También ya hace años que Juan Marsé o Félix de Azúa lo infravaloran sin recato y hasta descatalogan su obra del canon futuro.…  Seguir leyendo »

Suele mencionarse de forma anecdótica o casual, pero la idea lleva un contenido de fondo poderoso. A diversos articulistas o historiadores les parece que la sociedad española no ha hecho su duelo de la guerra y de los muertos de la guerra y que, por tanto, el Estado está en deuda. Interpretan que aún queda pendiente la interiorización profunda de la barbarie del pasado porque la Ley de Memoria Histórica se habría quedado corta o trabaja en el vacío.

Quizá 30 años de democracia y de evidente construcción de un sistema de libertades civiles, cabal y en marcha, no han bastado para satisfacer las exigencias del duelo, y eso es lo que defiende un libro reciente, que ni es casual ni es anecdótico, de Jordi Ibáñez Fanés, Antígona y el duelo (Tusquets).…  Seguir leyendo »

Esta Iglesia de nuestras fatigas, tan exaltada y soberbia, tan segura de su verdad de fe como de nuestro error sin ella, puede acabar siendo el testimonio más vivo en democracia del franquismo del que venimos y de las perturbaciones vividas desde el final de la guerra. Quizá es su comportamiento político, sobre todo en sociedad, el que prueba más dolorosamente la dificultad de aplicar la teoría del paréntesis al franquismo, como a algunos nos gustaría. No está muy elaborada esa teoría, pero tampoco es un puro disparate; puede parecer nada más que superficial, pero a mí me parece sobre todo útil como marco general para entender las taquicardias modernizadoras de la España del siglo XX.…  Seguir leyendo »