Jordi Soler

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Una canción cualquiera puede a veces, con su hermosura elemental, herirnos de muy mala manera el corazón”, nos dice el poeta Eloy Sánchez Rosillo en su libro Oír la luz. ¿Cómo se puede oír la luz? Él mismo nos explica en otro poema que cuando era niño, ante un cielo lleno de estrellas, “además de mirar tanto fulgor, podía oír la luz”.

Quizá esa luz que oía el poeta era la armonía secreta que está en ese otro mundo que intuían los gnósticos, ese mundo al que de verdad pertenecemos y al que aspiramos todo el tiempo, de acuerdo con esta sabiduría, a volver.…  Seguir leyendo »

Dónde están los nuevos jipis

Octavio Paz escribió en su libro Corriente alterna,que publicó en 1967, un diagnóstico del futuro que resulta asombroso leer medio siglo más tarde. El año crucial de 1968 estaba a punto de llegar y Paz, que entonces era embajador de México en la India, veía con toda claridad que el mundo estaba cambiando radicalmente: “Creo que el fragmento es la forma que mejor refleja esta realidad en movimiento que vivimos y que somos”, nos advierte en la primera página de este libro que es, en realidad, una antología de los artículos que publicaba entonces en revistas latinoamericanas y europeas, artículos escritos con la urgencia, y la frescura, de quien pretende capturar el momento en el que todo empezó a cambiar, a la manera de los pintores impresionistas que daban pinceladas precisas y veloces para capturar el instante en el que se manifestaba la luz.…  Seguir leyendo »

Los viajes ilustran

¿De verdad ilustran los viajes en el siglo XXI? Hace doscientos años la gente común viajaba mucho menos que nosotros, salía poco de su comarca y los viajeros cumplían con la función de contar, a quien quisiera enterarse, de las maravillas, las rarezas y los horrores que había en países lejanos y exóticos. El viajero de entonces era una persona admirable porque había estado en lugares que sus paisanos no podían ni imaginar y, para llegar hasta aquellas regiones ignotas, se había sometido a innumerables incomodidades y peligros que nadie podía, naturalmente, comprobar, pero tampoco desestimar.

La idea de que los viajes ilustran viene de esa época en la que el viajero efectivamente descubría nuevos mundos y después regresaba a ilustrar a su círculo social que permanecía dentro del perímetro del pueblo, mientras él sorteaba acantilados y se batía contra fieras mitológicas.…  Seguir leyendo »

La pesadilla de William Blake

William Blake fue hijo y detractor de la Revolución Industrial. El tránsito del siglo XVIII al XIX lo hizo asombrado por la velocidad con la que Europa empezaba a mecanizarse y la rapidez con la que las máquinas comenzaban a desplazar a las personas de sus puestos de trabajo. Como también harían Byron o Shelley, el poeta Blake comenzó una resistencia artística, propiamente romántica, contra la mecanización de Europa, que pronto sería la de Occidente, y que a él le parecía un derrotero nefasto de la civilización.

Veía con toda claridad que entregarse a la industria y al progreso era una opción poco afortunada, y en todo caso pensaba que la revolución de la industria debía tener el contrapeso de una revolución cultural, para que la civilización occidental no quedara atrapada en la pura mecanización, en la producción en masa, en la acumulación de capital, en el progreso a toda costa.…  Seguir leyendo »

‘Fake news’ y credulidad

Marcel Duchamp leyó dos libros de filosofía en su vida, uno de ellos con verdadera devoción. Leyó El único y su propiedad, de Max Stirner, y se apasionó con un pequeño volumen, que releyó varias veces cuando trabajaba en la biblioteca de Sainte-Geneviève, en el que se contaba la vida y las ideas de Pirrón de Elis.

El escepticismo radical de Pirrón sirvió a Duchamp para construir su obra, tan profunda como exigua, y para mirar el enorme éxito que tenía su trabajo con un desapego insólito. En el punto culminante de su trayectoria, cuando tenía el mundillo artístico de Nueva York a sus pies, Duchamp decidió que el resto de su vida, que era mucha todavía, se iba a dedicar a jugar al ajedrez, cosa que cumplió al pie de la letra, con rivales de diversos calibres, entre ellos su amigo Salvador Dalí, que acudía, puntualmente, al tablero que Duchamp montaba cada verano en Cadaqués.…  Seguir leyendo »

El imperio del placer

Supongamos que aterrizamos en un planeta cuyos habitantes viven en una perpetua felicidad, donde el dolor, el sufrimiento y la ansiedad están desterrados y solo existe el placer. Pero no un placer idiota e improductivo; los habitantes de este planeta hipotético piensan con una afilada lucidez, se relacionan inmejorablemente con su núcleo familiar y su entorno social y cada acto que ejecutan, por modesto que sea, está lleno de sentido y significado. ¿Sugeriríamos la introducción del dolor, de la ansiedad, del sufrimiento, para endurecer la fibra moral y atemperar el espíritu?

Esta pregunta sale de la órbita del transhumanismo, un movimiento cultural, de aires filosóficos que plantea, con fundamentos nada despreciables que, de manera casi inadvertida, nos estamos adentrando ya en la era posdarwinista.…  Seguir leyendo »

Hace poco más de cien años, los habitantes de las grandes ciudades comenzaron a buscar fórmulas para contrarrestar el hacinamiento y la polución que volvía irrespirable la atmósfera urbana. Buscaron, al parecer sin mucho ahínco, a juzgar por la falta de espacio y la calidad del aire que tienen hoy nuestras ciudades.

Bolton Hall fue un célebre activista que a finales del siglo XIX inició un movimiento para incitar a la gente, que estaba harta de vivir en Nueva York, a que se mudara al campo. Los pormenores de este proyecto los escribió en uno de sus libros, Three Acres and Liberty (1907), que se puede consultar online de forma gratuita.…  Seguir leyendo »

El filósofo Daniel Dennett propone una fórmula para alcanzar la felicidad: “Busca algo más importante que tú y dedica tu vida a eso”.

Esta fórmula va a contracorriente de lo que propone la industria del espíritu en el siglo XXl, que nos viene a decir que no hay más felicidad que esa que sale de dentro de uno mismo, lo cual puede ser verdad en el caso de un monje tibetano, pero no para quien es el objetivo de la industria del espíritu, el atribulado ciudadano común de Occidente que suele encontrar la felicidad afuera, en otra persona, en su entorno familiar o social, en su oficio, en un pasatiempo, etcétera.…  Seguir leyendo »

Estamos en la era de la opinión. La Red ofrece una multitud de tribunas desde las que cualquier ciudadano puede opinar, públicamente, de cualquier cosa. La compulsión de opinar ha arraigado de tal forma en el siglo XXI que hoy es posible opinar públicamente incluso aunque no haya un público que reciba nuestra opinión.

Opinar es parte de nuestra naturaleza, desde luego, pero nunca la opinión del ciudadano común había tenido tanto impacto en la realidad.

No solo todos tienen el derecho de opinar en la Red, también se les alienta permanentemente a hacerlo; el político pide la opinión de sus simpatizantes para orientar su programa, de la misma forma en que quien vende lavadoras o gomina para el pelo pide a su clientela que opine para mejorar, y mejor vender, su producto.…  Seguir leyendo »

La extrema derecha es un eslogan. Lo ha sido siempre pero, en el siglo XXI, ese eslogan tiene una red de distribución que no tenía en el siglo XX, cuando Hitler lanzaba los suyos en un espacio físico lleno de personas, constreñido por los límites que impone el mundo tridimensional.

El mundo del político ya no es el tridimensional; hoy quien quiere transmitir una idea tiene que ir a la verdadera arena política, que es el mundo de dos dimensiones que palpita en las pantallas. Cuando quiere hacer temblar al planeta Donald Trump no convoca a una rueda prensa: lanza un tuit.…  Seguir leyendo »

En el momento en que sus lectores identificaron una de sus novelas, La conjura contra América, con la realidad política que se ha instalado en Washington desde la llegada de Donald Trump, el escritor Philip Roth salió a defenderse, en las páginas de la revista The New Yorker. Dijo que discrepaba de sus lectores, que naturalmente no había sido su intención escribir una novela à clef y además explicó que Lindbergh, el personaje del libro, al margen de sus excesos, era un héroe de la aviación que cruzó el Atlántico en 1927 y que en cambio Donald Trump no es más que “un estafador”, y como lectura para empezar a entender al nuevo presidente propone, en lugar de la suya, una novela de Herman Melville: The Confidence Man (1857).…  Seguir leyendo »

El bosque, esa masa de troncos, ramas y hojas que oxigena el planeta, tiene una vida subterránea que es toda una metáfora de la manera en que estamos interconectadas las personas en el siglo XXI. Las raíces de un árbol se extienden hasta alcanzar el doble del tamaño de su copa y están en comunicación permanente con las raíces de los otros árboles, con la sociedad que tienen a su alrededor, nos explica Peter Wohlleben, un experto en bosques que acaba de publicar un hermoso libro, The hidden life of trees (Greystone books, 2016), que algún editor con gusto por los libros raros y extraordinarios debería ocuparse ya de traducir a nuestra lengua.…  Seguir leyendo »

Jean Baudrillard llamaba polución psíquica a la suma de pensamientos neuróticos que producen permanentemente los millones de individuos que componen una sociedad. Esa maraña de ideas contamina más, nos cuenta el filósofo, que la polución biológica o tecnológica.

Pero la polución psíquica es un concepto que inventó Baudrillard hace 20 años, cuando esa maraña de contaminación mental no contaba todavía con la expansión masiva que le han dado las redes sociales en el siglo XXI. La polución psíquica se ha digitalizado, llega en un instante a cualquier punto del planeta y se expande a velocidad 4G; hoy la neurosis de un grupo social, por ejemplo la que se genera en un aula universitaria, sale rápidamente de su ámbito y se convierte en tema de conversación, en preocupación, en urgencia de la sociedad en general.…  Seguir leyendo »

El futuro decimonónico

El futuro no es como nos lo habían contado. La literatura y el cine nos pintaron hace décadas un panorama del siglo XXI que no se parece al tiempo en que vivimos. En 1982 Ridley Scott propuso en su película Blade Runner, basada en una novela de Philip K. Dick, una ciudad de Los Ángeles que en el 2019, es decir dentro de tres años, tendría automóviles voladores y una población de androides que convivirían con los humanos.

Antes, en 1968, Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick habían calculado, en 2001 Space Odyssey, que al principio de este siglo los viajes por el espacio serían una cosa habitual.…  Seguir leyendo »

En 1880 Phineas Taylor Barnum, famoso empresario y uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, publicó un libro titulado El arte de conseguir dinero o las reglas de oro para hacerse rico. El libro es un curioso manual para hacer fortuna, concebido en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Estados Unidos comenzaba esa expansión industrial y económica que muy pronto lo colocaría a la cabeza del mundo occidental.

“En Estados Unidos, donde tenemos más tierra que población, para una persona con salud no es nada difícil hacer dinero”, sostiene Barnum en las primeras páginas de su libro, y después aporta un dato que ilustra aquella época en la que todo estaba por hacerse: “Hoy nueve de cada 10 ricos que hay en el país llegaron al mundo como niños pobres”.…  Seguir leyendo »

En su novela Desde el jardín (Being there,1970), el escritor Jerzy Kosinski cuenta la historia de un hombre que ha llegado a la vida adulta herméticamente aislado de la sociedad. Vive desde pequeño con un viejo rico y su servidumbre en una casa de la que nunca ha salido; intuye el mundo exterior por los ruidos de la calle, que está del otro lado de la verja, y por lo que mira aleatoriamente en la televisión. Su oficio es ocuparse del jardín, es un experto en los ciclos vitales de los árboles, las flores y los arbustos, y toda su cosmogonía, y, consecuentemente, su lenguaje se reduce a la jardinería.…  Seguir leyendo »

La Europa flexible

Hace cien años se fueron de aquí un millón y medio de españoles. El conteo se hizo en 1915 y los que se fueron, en un éxodo que duró una década, se dirigían principalmente a Latinoamérica, y algunos otros a Francia. Un millón y medio de personas son mucha gente, por ejemplo, en la ciudad de Barcelona vivimos un millón seiscientos mil. Esta cifra de españoles emigrantes, que después de la Guerra Civil creció, cuando menos, otro medio millón, y más tarde ha seguido creciendo hasta estas alturas del siglo XXI, ponen de relieve nuestra pésima memoria y nuestra mezquindad, a la hora de aceptar, de mala gana, los menos de 20.000 refugiados sirios que nos ha destinado la Unión Europea.…  Seguir leyendo »

En su novela La sombra del maguey, Pere Calders nos cuenta la vida de un catalán exiliado en la Ciudad de México. Este hombre está casado con una mujer mexicana y tiene un hijo al que ha llamado Jordi y con el que pretende formar un microcosmos catalán dentro de su hogar que es, por imposición de su mujer, rigurosamente mexicano. Este hombre se empeña en hablar en catalán con su hijo, pero el niño ya tiene suficiente con la manera despiadada en que se mofan sus amiguitos de ese nombre, Jordi, que en México es una rareza. El pobre exiliado termina arrinconado por la mexicanidad del entorno y usando el catalán exclusivamente con su perro, que es el único que entiende cuando le pide, en su lengua materna, que le lleve las pantuflas o el periódico.…  Seguir leyendo »

Louie C. K., ese brillante cómico que ha dado un nuevo aire a los programas de televisión, se pregunta, en uno de sus desternillantes monólogos, sobre la posibilidad de que exista vida en otros planetas. Mientras teoriza sobre el asunto, y comparte con su público la certeza de que si los extraterrestres vinieran a la Tierra sería seguramente para machacarnos y convertirnos en sus esclavos, llega a la conclusión de que no le importa si hay o no vida más allá de la Tierra. Decide, ahí mismo, que no quiere saberlo, que se trata de una información que no necesita, que no le hace falta.…  Seguir leyendo »

La revolución era el matiz

«La revolución no será televisada”, dice el estribillo de una famosa canción, que fue una pieza de culto en Estados Unidos, en 1971. Gil Scott-Heron, el autor, nos cuenta, con una prosa cantada muy de la época, una suerte de combativo fresco sociopolítico, que termina con la conclusión de que la revolución no será televisada porque será en directo, es decir, sucederá de verdad, en las calles, y no en las pantallas de los televisores.

En 1971 la realidad acontecía en el mundo físico, y en el siglo XXI parece que sucede justamente lo contrario, la realidad, para existir, necesita aparecer en una pantalla.…  Seguir leyendo »