Jorge Edwards

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Hemos pasado más de medio siglo hablando de Borges y leyéndolo por todos lados. El primero que me habló de él en Chile, con admiración y con alguna malignidad fue Alejandro Jodorowsky en el techo de una casa colonial de la calle Lira donde ensayaba el coro de la Universidad de Chile. En el terreno de atrás había un hospicio, y los hospicianos, vestidos con capotes militares dados de baja, nos gritaban y nos hacían morisquetas. Me parece hoy que esos hospicianos, con sus capotes y sus cabezas rapadas, eran precursores de algo que no podíamos definir.

En esos años yo regresaba de la Universidad de Princeton y el director de Protocolo del Ministerio de Relaciones me llamó un día y me dijo que llegaba a Santiago a una conferencia panamericana el ministro peruano, que era una persona a quien le gustaban las mismas cosas raras que a mí.…  Seguir leyendo »

Para los chilenos demócratas, que sabemos convivir y estamos orgullosos de nuestro estado de Derecho de hoy y de ayer, las preguntas de Felipe González publicadas en la prensa sobre las razones de los fenómenos de violencia de estos días en Chile son apasionantes y nos exigen una respuesta coherente a todos. Yo vivía en España en los años de la transición y sentía que se había formado un consenso muy general sobre la posibilidad concreta, necesaria, de que España se integrara en profundidad a los mundos democráticos, modernos, que se habían creado en sectores importantes del occidente europeo y hasta latinoamericano.…  Seguir leyendo »

El anarquismo no fue descubierto en Chile hace tres o cuatro semanas, como parece que algunos creen con la mayor buena fe de este mundo, y existía, de hecho, en los ambientes literarios de mi juventud, con tal fuerza que poca gente sospechaba, ya que un caballero de puro habano y chambergo podía salir el Club de la Unión y hacerse lustrar los botines por un lustrabotas de la más pura acracia. En una feria del libro del Parque Forestal de Santiago, de esto ya hace alrededor de tres décadas, me invitaron a colocarme con mis libros en una mesa donde participaba Manuel Rojas, que acababa de publicar su ahora célebre novela, «Hijo de Ladrón», y José Santos González Vera, que vendía su autobiografía «Cuando era muchacho», además de los relatos de «Eutrapelia», honesta recreación.…  Seguir leyendo »

Veo avisos, sugerencias, anuncios engañosos en este Chile de fines de octubre de 2019 de lo que fue el mayo de 1968 en París, situación que me tocó vivir desde adentro, sin habérmelo propuesto, y que respiré por todos los poros, comentándola hasta el agotamiento, sospechando de todo y construyendo toda suerte de conjeturas inverosímiles. ¿Significaba esto que yo pensara entonces, en mi ingenuidad, que la política chilena era fácil de comparar con la de Francia? Desde luego que no pensaba esto, por muy joven e ingenuo que fuese en esa primavera perdida. No es difícil encontrar ecos europeos en la historia chilena y sudamericana de los siglos recientes.…  Seguir leyendo »

¿Por qué se habla de poesía lárica a propósito de los poetas del sur de Chile, de la antigua frontera: de Lautaro, de la Araucanía profunda? En la Roma clásica, el lar era la casa, el refugio final, el lugar donde estaba encendido el fuego de la cocina.

Jorge Teillier, con sus antepasados franceses, emigrados a nuestro sur a mediados del siglo XIX, pudo conocer mejor que nadie en Chile la obra de los poetas llamados «malditos», la de los simbolistas, la de Isidore Ducasse, conde de Lautréamont, entre muchos otros. Leyó a los mejores prosistas de lengua francesa, como André Gide, Albert Camus, Pierre Loti, Marcel Proust, y de ahí salió una poesía entrañable, de atmósferas, musical, inquietante, embriagadora, no interpretable o traducible en términos lógicos, y surgió una poesía de lengua española única, universal, a su modo chilena, rural: poesía de las cosas y de seres pequeños: poesía de viejas canciones, de tonadas olvidadas, de estaciones de ferrocarril abandonadas, de muelles en la tormenta, de zapatos viejos que echan humo al fondo de caserones rurales, de coipos herméticos escondidos entre la hierba, de rebuznos de burros, de ladridos, de silbidos del viento en la distancia.…  Seguir leyendo »

«No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente», «silencio avises o amenaces miedo», escribía don Francisco de Quevedo en sus mejores tiempos de poeta y hombre de Estado. Ahora, en recuerdo y en homenaje amistoso y admirativo a Juan Pedro Pérez Llorca, creo que vale la pena seguir el ejemplo quevediano y no aspirar a menos. Esto es, no aspirar a menos, por incómodo que sea. Pasó el Día de la Mujer y en algunos lugares se habló del feminismo precursor de la poeta chilena y premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral.…  Seguir leyendo »

El Chile de hoy está lleno de tonos, de influencias, de maneras, de sones, cantilenas, tonos y acentos venezolanos. Según una encuesta hecha en estos días, la gran mayoría de los venezolanos de Chile no cree que la intervención internacional, francesa, italiana, española, de donde sea, consiga derribar a la dictadura de Nicolás Maduro. Que el mundo internacional de estos días califique a Juan Guaidó de presidente legítimo no consigue impresionar a la diáspora venezolana. A nosotros se nos olvida que la intervención internacional en países ajenos, sean estos los que sean y por diferentes que sean las acciones externas, es casi siempre peligrosa, desenfocada, enormemente complicada, y casi siempre produce resultados diferentes o contrarios a los esperados.…  Seguir leyendo »

Allá por los primeros años de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando fui secretario diplomático de la Embajada chilena en Francia, observé de cerca (y fue una de las mejores cosas que pude hacer) en sus tics, en su altura, en sus silencios, al general Charles de Gaulle, el único jefe del Estado francés a quien era posible comparar, sin necesidad de hacer acrobacias mentales excesivas, con sus antecesores más ilustres, Enrique IV, Luis XIV, Napoleón Bonaparte, entre ellos. Le había pedido al simpático embajador chileno de esos días, Carlos Morla Lynch, hispanista apasionado y afrancesado sin corrección posible, que me autorizara para asistir a las conferencias de prensa del general.…  Seguir leyendo »

Viajé a Brasil a comienzos de la década de los cincuenta del siglo pasado, en plena juventud, después de haber traducido al español un cuento de Joaquim María Machado de Assis, y poemas de Drumnd de Andrade, de Joao Cabral de Melo Neto, de Vinicius de Moraes. Mi avión hizo escala en el aeropuerto de Asunción, la capital del Paraguay, y una señora de cara indígena amistosa, me pidió que le diera sus saludos a una pariente suya que vivía al sur de Temuco y de Villarica, es decir, a más de diez mil kilómetros de distancia de la residencia mía.…  Seguir leyendo »

No me parece que el Chile de hoy se pueda dividir en nerudianos y mistralianos. No es el gobierno platónico de los filósofos ni la situación más literaria del mundo contemporáneo, con un personaje de las espaldas intelectuales de André Malraux a cargo de la Cultura, y qué es eso de la Cultura, pregunta otro por ahí, y por qué se escribe con mayúscula.

Pablo Neruda fue un San Pedro equivocado y un San Pablo fulminado. Gabriela tiene algo de la severidad y del genio de Santa Teresa de Ávila y tenemos que entenderla con sumo cuidado. El entonces joven Pablo Neruda llegó a México en 1940, recién nombrado cónsul general de Chile, poco después del asalto armado de David Alfaro Siqueiros a la residencia mexicana de León Trotski.…  Seguir leyendo »

La crónica, género menor, no debe desdeñar los conocimientos menores y los detalles. Se podría sostener que la crónica es uno de los grandes artes de lo particular. El profesor chileno Carlos Peña, rector, filósofo, jurista y pedagogo, nos aconseja a todos, sin excluir a gobernantes y magistrados, leer más filosofía. Respeto su consejo y hasta podría decir que lo comparto, y que a veces, en noches de insomnio, me doy el lujo de abrir alguna página de Schopenhauer o de Federico Nietszche. Me permito añadir un contraconsejo al de don Carlos Peña: leer más filosofía y leer más poesía y poesía difícil, como el segundo Fausto de Goethe o la del vanguardista brasileño Haroldo de Campos, que enseñaba en la Universidad de Sao Paulo y solía escribir en las revistas mexicanas del gran Octavio Paz.…  Seguir leyendo »

Cuando se habla de modernización y de reformas tributarias, como se habla en estos días en Chile, creo que un escritor de libros tiene derecho a mencionar el tema incómodo, peligroso, que ha terminado por volverse incorrecto, como el de la memoria y sus posibles museos, del IVA a los libros. No voy a cometer el error imperdonable de pedir que ese impuesto retrógrado, de claro origen pinochetista, se suprima pura y simplemente. Dejo la petición seria, a sabiendas de sus nefastas consecuencias, para una instancia futura, pero me abstengo. Y me limito, por el momento, a explicar el efecto, de acuerdo con mi experiencia personal, que esa carga, esa joroba intangible, tiene sobre la lectura, actividad noble, antigua, y que se relaciona en forma directa con aquello que algunos todavía llaman «cultura».…  Seguir leyendo »

Bienvenido a Macondo

Empiezo a conocer mejor mis calles de Madrid, que se encuentran alrededor de la Plaza de la Villa de París: mis rincones, tascas, tabernas, tabernillas o tavernettas de la edad madura, y me acuerdo de crónicas madrileñas de Joaquín, mi viejo pariente, conocido en la familia como «el inútil de Joaquín», porque se había dedicado al arte extraño de escribir libros y crónicas. Su libro, ya difícil de encontrar, Andando por Madrid y otras páginas, sólo comparable, para mi gusto, a libros parecidos del mexicano Alfonso Reyes, es lectura muy recomendable para vacaciones o para paseos por costas poco frecuentadas.…  Seguir leyendo »

El México de siempre

Siempre, y se podría decir que desde siempre, me ha interesado mucho la literatura mexicana de interrogación. ¿Qué es eso?, dirán ustedes. Lo que ocurre es que México es un país que se hace preguntas, que se interroga a sí mismo en las formas más diversas: en el ensayo, que es uno de los más vibrantes y más imaginativos en lengua española, en poesía, en novela. Confieso que sólo empecé a sentir curiosidad verdadera por México y por lo mexicano cuando llegué en 1950 y tantos a la universidad de Princeton y a su Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales. En el ministerio de Relaciones Exteriores chileno me habían entregado una carpeta que decía en la tapa, con esmerada caligrafía en tinta china, «Anteproyecto de zona de libre comercio latinoamericana».…  Seguir leyendo »

Después de las grandes crisis, de las revoluciones, de las guerras, viene la etapa del relato, de la memoria. La memoria no es pasiva, no es un objeto inerte, que nosotros nos limitamos a recoger. A la memoria hay que construirla. Siempre me ha interesado la relación entre memoria, historia, ficción. Profundizar en esa relación ha sido la clave de mi vida de escritor. La ficción, como se ha dicho muchas veces, miente para decir la verdad, o una parte de la verdad, y uno podría sostener que hay verdades y mentiras de segundo grado.

He seguido con atención las versiones y opiniones actuales sobre el famoso encuentro de don Miguel de Unamuno, todavía rector en esos días de la Universidad de Salamanca, y el general Millán Astray.…  Seguir leyendo »

Estuve en el París de mayo de 1968 y vi con asombro, sin terminar de creer en lo que estaba viendo, cómo los jóvenes estudiantes, en su rebelión entre surrealista y neoanarquista contra los diez años de gobierno del general De Gaulle, sacaban los adoquines de las calles y formaban cadenas humanas para llevarlos a los techos de los edificios. Eso permitía bombardear mejor a las fuerzas especiales de la Policía y encontrarse, de paso, con las arenas de la playa por debajo de la ciudad, como se anunciaba en esas extravagantes jornadas: adivinar en la distancia, en la bruma, el mar agitado de las revoluciones.…  Seguir leyendo »

Las escaleras de Oxford

El taxista que me lleva desde Oxford, desde las rejas ancestrales del Trinity College, hasta el aeropuerto de Londres, es un inmigrante venido de las excolonias inglesas del Sureste asiático, de la India, la antigua Ceylán o la antigua Birmania. Habla un inglés muy correcto y conduce un Mercedes Benz de última generación. Como sabe que soy de habla española, me cuenta que pasó su último verano en Ibiza. Un lugar enteramente loco, me dice, pero de una locura simpática, no agresiva. Quiere dejar constancia de su desprecio personal por Inglaterra: ¿qué tiene de grande Gran Bretaña, me pregunta, por qué Gran Bretaña?…  Seguir leyendo »

Censuras paralelas

Suprimen del muro de ARCO, la feria de artes visuales que acaba de inaugurarse en Madrid, una instalación que llevaba el título de «Presos políticos» y que mostraba una colección de caras conocidas, fácilmente reconocibles, pero semi borradas. Algunos piensan que esta censura fue producto de la astucia comercial; otros creen que fue ingenuidad política. El resultado en la realidad es interesante: el muro vacío, blanco, que conserva algunas huellas de una intervención anterior, es el lugar más fotografiado, más filmado, más difundido por los medios internos e internacionales. Se ha convertido en un no lugar, y eso atrae más que esculturas, pinturas, objetos de arte diversos.…  Seguir leyendo »

Rumbos nuevos

No soy pesimista sobre el rumbo que empieza a perfilarse en las democracias hispanoamericanas. Abundan los espíritus agoreros, las casandras, los autoflagelantes. Sobran los analistas petulantes, librescos, que nos golpean en la cabeza con Kant, con Heidegger, con Witgenstein. Y las tendencias reales son difíciles de entender, confusas, contradictorias. Pero es posible vislumbrar movimientos, enmiendas, nuevos rumbos. El último referéndum ecuatoriano, por ejemplo, consagró una decisión popular importante. El resultado electoral, por clara mayoría, eliminó la posibilidad de la reelección indefinida y cerró el camino a un nuevo gobierno de Rafael Correa. Las opiniones de los cientistas políticos quedaron divididas: muchos sostienen, con buenas razones, que el referéndum no significa la desaparición de Correa en el panorama ecuatoriano.…  Seguir leyendo »

El Templo de la Filosofía

En el parque de Ermenonville, levantado en Francia en homenaje a Jean Jacques Rousseau, el autor de El contrato social, de Las confesiones, de Las ensoñaciones de un paseante solitario, existe un Templo de la Filosofía. El dueño y constructor del parque, amigo de Rousseau, seguidor suyo, René de Girardin, fue lo que se podría llamar un aristócrata «de izquierda». Fue un lector apasionado de la obra de Rousseau y eso lo llevó a convertirse crítico severo de la monarquía absoluta. Al llegar la revolución, sin embargo, se sintió incómodo en la Francia jacobina, en la del Terror, que no lo mandó a la guillotina, pero desconfió de él y lo asignó a residencia vigilada.…  Seguir leyendo »