Jorge Freire

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Corría el año 1944. Viendo Londres bombardeado desde el tejado de su casa en Regent’s Park, H. G. Wells recordaba lo que había escrito cuatro décadas atrás en La guerra en el aire: que las contiendas futuras, capitaneadas por las fuerzas aéreas, arrasarían ciudades enteras. Cuando la editorial Penguin reeditó esa novela, el visionario escritor británico incorporó un prólogo que se cerraba diciendo: “Os lo avisé, malditos idiotas”.

Abundan en nuestro tiempo los pretendidos émulos de Wells, aunque se parezcan más al hipocondríaco del chiste, en cuya lápida relumbraba un cenizo “yo ya lo dije”. Los nuevos videntes no escrutan las entrañas de las ocas, como los arúspices de la antigua Roma, sino las tripas del big data.…  Seguir leyendo »

La familia se reúne para celebrar el natalicio del abuelo. Una mujer vence el apocamiento de su hermana y la ciñe en un fuerte abrazo. El tío hace beber de su vaso al sobrino adolescente, arguyendo que él “de esto sabe un rato largo”. Hijos y nietos se apretujan en torno a la mesa como polluelos en el nido. Un racimo de cabezas vocingleras entona el Cumpleaños feliz a medio metro del abuelo, espurreando un sinnúmero de gotitas de saliva.

Se trata del anuncio que el Gobierno de Canarias lanzó a principios de verano para evitar contagios. En él se apreciaban las pequeñas coacciones de la vida doméstica, inasequibles a cualquier reglamentación externa.…  Seguir leyendo »

Hay un tipo de lucidez que resulta extemporánea. Avenirse a esperar a los Reyes Magos con el sobrino de siete años no es un rasgo de infantilismo; conmemorar el solsticio de invierno para dar en los morros a la abuela pudibunda, sí. Como afirma una entrada del diario de Stendhal, fechada en noviembre de 1804, a los corazones más vehementes se les escapa lo cómico y, también, lo ingenuo.

De los petardos a las molestas luces, pasando por los villancicos, las compunciones dispépticas, los niños y el consumismo, todo son motivos para aislarse en una torre de marfil durante los últimos días de diciembre.…  Seguir leyendo »

Ya nada es lo que era: ni el ciclismo, ni nuestro barrio, ni la democracia siquiera. Los tomates han perdido el sabor, el cine abusa de los remakes y los domingos ya no son los de nuestra infancia… ¡Ni siquiera el kilo es ya un cilindro de platino iridiado! A uno se le ensombrece el ánimo oyendo estas jeremiadas, variaciones del adagio manriqueño que rezaba que todo tiempo pasado fue mejor. Sigue cundiendo la nostalgia una vez que los científicos han puesto rostro a un agujero negro, algo que solo parecía posible en la ciencia ficción, y han enviado una sonda más allá de Neptuno, hasta un asteroide apodado Ultima Thule que rebasa con mucho lo que los romanos imaginaron al acuñar dicho término.…  Seguir leyendo »

Afirmaba Gregorio Luri, entrevistado por Jorge del Palacio en EL MUNDO, que "un país que no se aprecia difícilmente querrá mejorarse". A su juicio, solo un remanente de autoconfianza permite resistir los embates del futuro. Por desgracia, los españoles llevamos largo tiempo mirándonos en la pletina de un microscopio con la reiterada terquedad de un neurótico.

La machaconería identitaria es una fuente perpetua de males por una razón metodológica: ni la verdad surge de la simple obstinación -inútil es buscar perlas en el muladar- ni el talante obsesivo de una investigación da cuenta de su profundidad. Ocioso es preguntarse por qué tiene tan mal concepto de sí mismo un país que ostenta el liderazgo en donación de órganos desde hace tres décadas y muestra mayor tolerancia hacia el colectivo LGTBI que ningún otro; un país en que se vive razonablemente bien y que, merced a su sistema de atención primaria y su dieta, está considerado como el más saludable del mundo.…  Seguir leyendo »

Sostiene un viejo tópico, ocasionalmente enarbolado por quienes alertan del empobrecimiento del lenguaje, que lo que no se nombra deja de existir. Recuérdese el inquietante pronóstico que Syme, responsable del diccionario de neolengua, echa al vuelo en 1984, de George Orwell: “Cada año que pasa habrá menos palabras y los límites de la conciencia serán más estrechos”. Corolario: para reducir el pensamiento, mutílese la lengua.

Lejos de contravenir el tópico, que los diccionarios no hagan sino incorporar nuevas entradas ha inclinado la postura catastrofista hacia otra hipótesis: la depauperización no se daría por defecto, sino por exceso. Muchos de los términos incluidos en el diccionario Merrian-Webster durante la presente década advierten del envilecimiento de la discusión pública (hot take —opinión controvertida—, filter bubble —filtro burbuja—) y de la crispante polarización del debate, donde los efectos de la posverdad han hecho mella (anti-vaxxer —forma despectiva y coloquial de aludir a la postura antivacunas—), así como del auge popular de la economía financiera, al socaire de la criptomoneda (bitcoin, blockchain, ICO).…  Seguir leyendo »

Vivir para ver. El pasado 5 de octubre, una trituradora oculta en el marco de Niña con globo reducía el lienzo a jirones, ante la mirada perpleja de los asistentes y del propio subastador de Sotheby’s que, segundos antes, había ratificado con un risueño y enfático martillazo la venta millonaria. A las pocas horas, la obra de Banksy se revalorizó hasta alcanzar el doble del precio que se había pagado por ella. El debate estaba servido: ¿se trataba de una sutil crítica al mercado del arte o de una chabacana, pero exitosa estrategia de marketing?

El coleccionista Acoris Andipa afirmó, entrevistado en The New York Times, que lo sucedido en la subasta es ya “un pedazo de la historia del arte”.…  Seguir leyendo »