Jorge Urdánoz Ganuza (Continuación)

Las respuestas de nuestros diferentes parlamentos tras el asesinato de Eduardo Puelles merecen quizás una reflexión más sosegada que la que les hemos dedicado. Las decisiones tomadas en el País Vasco, Madrid y

Navarra reflejan una preocupante ausencia de criterios comunes. El caballo de Troya es aquí, como es sabido, la inclusión de una cláusula de apoyo a las Fuerzas de Seguridad, añadido que se resisten a firmar desde Aralar y NaBai. Tal resistencia dibujó nada menos que tres posibilidades distintas. En el País Vasco, unanimidad en torno a un comunicado del que se excluyó la cláusula. En Madrid, unanimidad gracias a que NaBai no puso peros y firmó un texto que la incluía.…  Seguir leyendo »

Una manifestación impecable de lo que aquí voy a denominar razonamientos de bandera la proporcionó ERC en el verano de 2007. En julio de ese año, cuando seguidores del Real Madrid quemaron enseñas catalanas tras un partido de fútbol en Reus, las Juventudes de Esquerra pusieron una querella criminal por ultraje a la bandera y solicitaron que la policía municipal se personara como acusación particular. Meses después, cuando varios catalanistas quemaron en Barcelona insignias españolas y fotos del Rey, la postura de ERC dio un giro. Entonces defendieron que la quema de símbolos se encuentra protegida por la libertad de expresión y lo que solicitaron fue que el ultraje a la bandera se despenalizara inmediatamente.…  Seguir leyendo »

Movido por las presiones de diversos colectivos, el Gobierno acaba de anunciar que modificará el anteproyecto de la nueva Ley de Extranjería. En su formulación inicial, se sancionaba con multas de 501 a 30.000 euros «a quien promueva la permanencia irregular en España de un extranjero». Una medida que habría supuesto criminalizar la solidaridad. Miles de personas y cientos de ONG dedicadas a ayudar a los inmigrantes, legales o no, habrían sido penalizadas. Castigadas por ayudar al prójimo, nada menos. Y lo que esas miles de personas encarnan entre nosotros es aquello tan obvio, y tan olvidado, que afirmó John Stuart Mill: «Las leyes nunca mejorarían si no hubiese personas de sentimientos morales más altos que las leyes mismas».…  Seguir leyendo »

Las diferencias entre la mentalidad religiosa y la científica son de sobra conocidas, pero merece la pena recordarlas. Para la aproximación religiosa la dirección habitual es la siguiente: primero las explicaciones, después los hechos. La verdad se encuentra ya decretada por alguna instancia autorizada y es la realidad la que tiene que amoldarse a ella. Las explicaciones se denominan dogmas y exigen del fiel el único mecanismo psicológico capaz de sostenerlas: fe. Por lo demás, tales dogmas se ocupan de zanjar problemas mayúsculos, relativos a la vida, la muerte, el sentido de las cosas, el origen del mundo, etcétera.

Infinitamente más modesta, la mentalidad científica se enfrenta a los hechos e intenta hallar una explicación razonable (esto es: comprobable o al menos verosímil) para los mismos.…  Seguir leyendo »