José Álvarez Junco

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Gorbachov y los fracasos del siglo XX

La reciente muerte de Mijáil Gorbachov debería obligarnos a pensar. Porque no fue uno más de los personajes que ocuparon el poder durante la tormentosa historia rusa del último siglo, sino el impulsor y responsable de las reformas que, tras revelarse imposibles, acabaron llevando al derrumbamiento del comunismo. Y este, a su vez, había sido uno de los dos grandes proyectos políticos que el pasado siglo ofreció como alternativas a la democracia parlamentaria, en cuya difícil construcción y ampliación se esforzaban las sociedades más civilizadas y sensatas del mundo.

El segundo de esos grandiosos proyectos había sido el fascismo, que también nació y murió en el siglo XX.…  Seguir leyendo »

Qué hacer con el pasado

En memoria de Santos Juliá

Las sociedades humanas tienden a presentar su propio pasado con orgullo, como una sucesión de hechos gloriosos en los que no hay nada de lo que hoy deban avergonzarse. Esa es la historia que se enseña en las escuelas, la que se difunde para consumo de masas, la que se repite en rituales y conmemoraciones públicas. La realidad, sin embargo, es más compleja. Ha habido hechos violentos, en los que no todos los que llamamos “nuestros” se portaron de manera ejemplar ni todo fue execrable por parte de sus enemigos.

Los países que son herederos de antiguas monarquías imperiales, o sea, casi todas las grandes potencias europeas, pocas veces se refieren a la violencia que —siempre, sin excepción— acompañó a la ocupación de tierras ajenas, sino a las motivaciones idealistas de aquella expansión: salimos de nuestras fronteras para predicar al mundo la verdadera religión, para civilizar a pueblos salvajes, para expandir los ideales de libertad que inspiran nuestro sistema político… Nunca hubo intereses mezquinos, intención de robar o explotar a otros, ánimo de imponerles nuestra autoridad o demostrarles nuestra superioridad.…  Seguir leyendo »

Los análisis que circulan sobre la abrumadora derrota de la izquierda en Madrid tienden a ser coyunturales, relacionándola con la pandemia, errores de la campaña, mala elección o deslices de los candidatos. Pero hay un argumento repetido que creo más revelador: un reproche a los votantes, a los que se acusa de carecer de la racionalidad esperable en ellos, de traicionar o desconoce sus verdaderos intereses. Lo que no pueden comprender (Monedero dixit) es que el pueblo haya regalado el poder a sus enemigos, a los que viven de él, a los que le oprimen, a sus “señoritos”.¿No será que, en vez de ser tontos o traidores los votantes, los esquemas explicativos de la izquierda son inadecuados?…  Seguir leyendo »

Jugar con fuego

Mala cosa es que en la política española dominen términos y modales tan violentos, tan descalificadores para el adversario. Y hay quien compara la situación actual con la de la primavera del 36. No lo creo. Pero no hay que jugar con fuego.

No estamos como entonces porque han desaparecido las causas profundas, estructurales, que originaron aquel enfrentamiento: no existe ya tanto atraso económico en relación con la Europa avanzada, ni tan brutales diferencias en la distribución de la propiedad agraria, ni el arraigado intervencionismo militar, ni los abismos culturales entre un catolicismo en guerra con el mundo moderno y un jacobinismo dispuesto a quemar iglesias y matar curas.…  Seguir leyendo »

Pandemia y paranoia

Este 2020 ha sido un año raro; pero raro de verdad. Una epidemia mundial, un aislamiento forzoso, una alteración de nuestras costumbres y relaciones sociales como solo podría haber producido una guerra. Nos ha desordenado la vida, nos ha roto las rutinas y nos ha sumido en la soledad y la depresión.

Pensándolo bien, estas reacciones son lógicas y naturales. Las asombrosas son las otras, las heredadas, las de siempre. O sea, las enloquecidas. En relación con una enfermedad masiva, deberíamos preocuparnos por higiene, virus, cadenas de trasmisión, portadores de la infección, a lo que hoy se añaden los nocivos efectos de la acción humana sobre el planeta.…  Seguir leyendo »

Ustedes sabrán cuándo perdieron la fe; o cuándo estuvieron, digamos, a punto de perderla. En mi caso, lo tengo claro: fue en 2016. La fe en la democracia, me refiero, la única que me quedaba, por otra parte. Porque en los regímenes fundados en la defensa de la religión verdadera, en la recuperación de las glorias patrias o en la implantación revolucionaria de un orden social perfecto, la había perdido hace tiempo. En lo único en que seguía creyendo era en que la mayoría de los ciudadanos podía decidir mejor que nadie cuáles eran sus intereses; que la democracia, con todos sus fallos, era el menos malo de los sistemas políticos posibles.…  Seguir leyendo »

Santos Juliá se metió en una disputa con todos los demás viajeros, sin ganador posible, por ver quién se quedaba con el nadador para su futura tumba. Un hablar por hablar, creíamos entonces, una especulación remota. No ganó en la bronca, porque casi todos lo queríamos para nosotros y éramos muchos incluso para él.

Habíamos callejeado por Nápoles y discutido sobre cómo sacar, marcha atrás y cuesta arriba, nuestra furgoneta de aquel callejón que terminaba en pared. Pero acelera, hombre, acelera, recomendaba Santos, beatífico, arrellanado en el asiento trasero, al pobre conductor sudoroso que no hacía más que pisar y dar calentones al vetusto vehículo, que cada vez olía más a goma quemada, pero se negaba a retroceder.…  Seguir leyendo »

Estambul y Córdoba

La pandemia ha relegado a un segundo plano la conversión de la basílica de Santa Sofía en mezquita musulmana a inicios de verano por Recep Tayyip Erdogan. Pero no debemos dejar caer esta barbaridad en el olvido.

Construida en el siglo VI, Santa Sofía fue durante casi mil años el mayor y más espléndido templo de la cristiandad. Su enorme cúpula era todo un hito arquitectónico, un desafío a la ley de la gravedad. Se dice que Justiniano, el emperador que ordenó su construcción, dijo, al verla terminada, “Salomón, te he vencido”. Derrumbada total o parcialmente varias veces, fue siempre reconstruida con celeridad y reforzada con contrafuertes adicionales.…  Seguir leyendo »

¿Para qué sirven las estatuas, los monumentos, las lápidas? ¿Por qué dedican las sociedades, o más bien sus gobernantes, tanto dinero a erigirlos, tanto tiempo y saliva a inaugurarlos y a celebrar actos públicos ante ellos?

La respuesta no es difícil, en principio: porque los hechos o personajes a los que se refieren esas piedras o bronces encarnan valores que creemos vertebran o cimentan nuestra comunidad. El primer y fundamental error, por tanto, es considerar a esos monumentos testimonios o vestigios del pasado. En ese caso, un historiador tendría algo o mucho que decir sobre ellos. Pero no es así, porque, más que con el pasado, se relacionan con el presente y la orientación que deseamos dar al futuro.…  Seguir leyendo »

Cuelgamuros

Nicolás Sánchez Albornoz, que vivió esta historia en su propia carne, nunca dice “el Valle de los Caídos”. Dice “Cuelgamuros”, que era el nombre antiguo del lugar y como lo llamaban ellos, los que trabajaron allí. Pero la lengua cambia rápidamente, y los españoles actuales sólo usan ya el nombre oficial y pomposo con que lo bautizó el régimen.

En principio, en 1940, cuando se planeó e inició su construcción, se pensó en honrar con él a los muertos del lado sublevado en la Guerra Civil de 1936-1939; a los Caídos, según su retórica, en la Gloriosa Cruzada librada por Dios y por España.…  Seguir leyendo »

Pasado y presente

El pasado alemán, manchado por el desencadenamiento de las dos guerras del siglo XX y por el genocidio judío, ha dado lugar a múltiples trabajos históricos y a muy sustanciales reflexiones ético-políticas sobre el papel del mal en las comunidades humanas o la alteración de la conducta personal en situaciones emocionales masivas. Sobre ello vuelve también Los amnésicos,libro de la periodista e investigadora francoalemana Géraldine Schwarz. Pero lo supera y sugiere otras muchas cosas.

Schwarz establece, para empezar, la responsabilidad de todos los alemanes en lo ocurrido: exceptuando, naturalmente, a los oponentes activos al nazismo —que bien caro lo pagaron—, la sociedad no se opuso a la escalada de medidas antisemitas de 1933-1938, como no se opuso a la matanza posterior, ni puede simular que no supo lo que estaba ocurriendo.…  Seguir leyendo »

Culpas históricas

Con mi más sincero y profundo respeto, presidente López Obrador: me ha defraudado usted. Y no como político, sino como historiador, pues usted ha trabajado y publicado en este campo. Suponía, por eso, que consideraba la historia un saber serio, que enseña que todo pasado es complejo, plagado de hechos trágicos, con víctimas y verdugos, pero de imposible proyección sobre personas o grupos actuales. Y, sin embargo, su personalidad política se ha impuesto y ha decidido manipular la historia, simplificarla y convertirla en un relato maniqueo al servicio de objetivos inmediatos. Ha decidido explotar conflictos, hoy imaginarios, entre una “España” atemporal, eternamente explotadora, y un México también esencial y perennemente victimizado.…  Seguir leyendo »

Los historiadores deberíamos estar hartos de que nos utilicen. Deberíamos protestar, sindicarnos, demandar judicialmente a quienes abusen de nuestro trabajo, salir a cortar una avenida céntrica… Somos pocos, me dirán. Pues movilicemos a nuestros estudiantes, que seguro que estarán encantados. Y es que ya está bien. La función de la historia es conocer el pasado. Investigar, recoger pruebas, organizarlas según un esquema racional y explicar lo que pasó de manera convincente. Y punto.

Pero a poca gente le interesa de verdad conocer lo ocurrido, que en general fue complejo y hasta aburrido. Lo que nos piden es algo mucho más excitante: un relato épico, útil para construir identidad; que demostremos que nuestra nación existe, que la colectividad en la que vivimos inmersos hoy es antiquísima, casi eterna, y que a lo largo de los siglos o milenios ha actuado de manera noble, generosa, sufriendo conflictos siempre debidos a la maldad de los otros; que asignemos en nuestro relato claras identidades de buenos y malos, víctimas y verdugos, vinculando a nuestro grupo actual con los buenos, las víctimas.…  Seguir leyendo »

El modelo esloveno

Según informa la prensa, con unanimidad no desmentida por nadie, el president, Quim Torra, en Bruselas, en la presentación del Consell per la Republica, ha dicho que “los eslovenos decidieron autodeterminarse y tirar hacia adelante en el camino de la libertad con todas su consecuencias. Hagamos como ellos y estemos dispuestos a todo para vivir libres”. Es una vieja idealización del caso esloveno, aparecida ya antes en el independentismo catalán, y que, en efecto, transcurrido ya algún tiempo desde el momento culminante del procés en septiembre-octubre de 2017, pudo ser el modelo en el que pensaron, sobre todo en la extraña declaración de independencia con suspensión inmediata de sus efectos.…  Seguir leyendo »

Doce niños son rescatados, felizmente, de una cueva tailandesa. En esos mismos días conozco, por fortuna, al chileno Mauricio Rojas, cuya historia personal me impresiona: antiguo militante del MIR, exiliado a Suecia tras el golpe de Pinochet, se integró en aquel país, fue elegido diputado y actuó durante años en el Parlamento sueco; hoy es asesor del nuevo presidente chileno Piñera, liberal conservador.

Relaciono ambos casos, no sé si por los pelos, con la evolución intelectual y vital de mi generación, la de los nacidos bajo el primer franquismo. No hemos vivido, pienso, un proceso gradual de aprendizaje, una tranquila acumulación de conocimientos, sino una sucesión de refugios en grutas, mundos mentales cerrados, en los que nos integramos con fe ciega durante años para, en cierto momento, tras dramáticas crisis personales, arrumbarlos y sustituirlos por otros.…  Seguir leyendo »

Batalla de imagen

Todos somos prisioneros de nuestros fantasmas. Todos vivimos instalados en una bohardilla mental, desde la que vemos la realidad a través de unos prismas culturales que la deforman y nos inducen a actuar de manera errónea. En democracia, el sistema de gobierno en el que la mayoría, cada cierto tiempo, decide el rumbo de la política, las preferencias —transitorias— de esa mayoría dependen de la visión de la realidad que, en dura competencia entre ellas, las élites aspirantes al poder logren vender con mayor éxito. Esa tensa rivalidad entre creadores de mundos mentales es crucial en conflictos como el independentista catalán actual.…  Seguir leyendo »

De una a otra izquierda

Barcelona, otoño de 1907. Aparece el primer número de Solidaridad Obrera, órgano del nuevo sindicato de ese nombre, embrión de la futura CNT. Su grabado de portada nos presenta a un trabajador adormecido bajo los efectos del opio. Pero su opio no es la religión. Su ensueño está presidido por una opulenta diosa-matrona tocada con una barretina que enarbola un escudo con las cuatro barras y una senyera con la inscripción: “Autonomía de Cataluña”; alrededor de ella, un grupo típicamente ataviado baila una sardana. Otra figura femenina, presentada como real, intenta despertar al inconsciente obrero y atraerle hacia otra habitación, donde debaten sus compañeros de clase.…  Seguir leyendo »

Democracia y nación

"Esta no es una cuestión de nacionalismo, sino de democracia”, me decía el amigo que presentaba un manifiesto instando a Rajoy a defender la “unidad nacional” con mano dura. Lo mismo, exactamente lo mismo, me podría haber dicho mi amigo catalán inclinado últimamente hacia el independentismo.

Porque el concepto de democracia solo es sencillo en apariencia, cuando decimos que nosotros, los ciudadanos, los gobernados, el pueblo, somos quienes decidimos el futuro de nuestra comunidad. En la práctica, se reduce a la elección periódica de nuestros gobernantes. Pero hay otras decisiones, mucho más importantes, en las que no intervenimos ni hemos intervenido nunca: la principal, la definición del demos, de ese pueblo, nación o comunidad en el que nos integramos.…  Seguir leyendo »

El relato narcisista

¿Quién me iba a decir a mí que acabaría por conocer Vietnam? ¿Qué vendría de visita turística y estaría en buenos hoteles internacionales, todo en inglés, incluso con pinitos de español, rodeado de gente amable, que busca su propina con atenciones y sonrisas? Vietnam era, para los contestatarios de los años sesenta y setenta, el pueblo austero, heroico, de gente diminuta pero fibrosa, el David matagigantes, el verdugo del imperialismo yanqui, la prueba viviente de la vulnerabilidad del “sistema”. Los jóvenes izquierdistas del mundo entero pronunciábamos la palabra “Vietnam” con unción sacra, como nuestros mayores habían pronunciado, 30 años antes, la palabra “España”.…  Seguir leyendo »

No estamos ante un aniversario redondo de la publicación del libro On Liberty, de John Stuart Mill, ni de ninguna otra fecha significativa de la vida de este autor. Pero el momento es tan bueno como cualquier otro para evocarlo, porque en él expresó la esencia de la cultura liberal y hace pensar aún hoy tanto como cuando se escribió.

Su tesis fundamental es sencilla: que nuestra libertad individual debe ser protegida como algo sagrado frente a las intromisiones de los Gobiernos o del conjunto social. Nadie tiene derecho a inmiscuirse en nuestro espacio privado, impidiéndonos u obligándonos a actuar en cierto sentido, incluso si lo hace por nuestro bien o para procurarnos la felicidad.…  Seguir leyendo »