José Blasco del Álamo

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Marzo de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Por culpa del coronavirus (o gracias a él) parece que este 11 de septiembre no veremos a los nacionalistas catalanes jaleando a Otegi en las calles de Barcelona. No hay que descartar que, a cambio, de nuevo, le dejen rebuznar en TV3. Quien jalea a un violento está defendiendo la violencia.

Cuando Jordi Évole entrevistó a Otegi por primera vez, mientras le estrechaba la mano durante siete segundos, le dijo: “Arnaldo Otegi, tío, hostia, qué fuerte”. Por el contrario, cuando Évole fue entrevistado en El Hormiguero, afirmó sonriente: “Un hostión le vendría bien” (a Santiago Abascal).

Dejando a un lado la riqueza léxica del presentador, una parte de la sociedad ve con mejores ojos a un antiguo terrorista no arrepentido que a una antigua víctima, hoy convertido en un nacionalista español.…  Seguir leyendo »

Minutos antes de dar a luz, la madre de Maradona encontró un encendedor en la calle. Tenía forma de estrella: “Este hijo será distinto”, pensó.

Cuando Charles De Gaulle tenía diez años, un día que jugaba deslizándose por una barandilla, sufrió una caída. Al preguntarle si había pasado miedo, respondió: “¿Miedo? Yo he nacido bajo una buena estrella”. Cuando aquel niño jugaba con la colección familiar de soldados de plomo, elegía ser Generalísimo del Ejército francés.

Otro ilustre francés, François Truffaut, conversó cincuenta horas con Alfred Hitchcock, que le confesaría: “Yo no estoy contra la Policía, simplemente me da miedo […].…  Seguir leyendo »

Gol de Iniesta para dar el Mundial de 2010 a España. REUTERS

En Oviedo, siendo soltero, a Francisco Franco le apodaban «el Comandantín». Su novia, Carmen Polo, pertenecía a una rica familia que no veía con buenos ojos a Francisco, un bajito anodino que vivía en una pensión. Aquel bajito sería un héroe en Marruecos, ganaría una guerra y acaudillaría un país.

Alfredo Landa era otro bajito anodino que hacía reír a los españoles persiguiendo suecas en las playas. Tanto representaba el carácter del español medio, que uno de los lemas de nuestra afición en la final del Mundial de Sudáfrica fue: “¡Cuidado, Holanda, que viene Alfredo Landa!”.

Cuando apareció en la gran pantalla con bigote y una desazón en la mirada, cuando apareció siendo el detective Areta, José Luis Garci temió las risas del público; pero este no rio y Alfredo empezó a cimentar su prestigio: ganaría el premio al mejor actor en el Festival de Cannes y tres goyas.…  Seguir leyendo »

El coronavirus ha dibujado en casi todos los países paisajes tristes: la muerte multiplicándose en residencias y hospitales; los entierros solitarios, barojianos; las familias recluidas, desmembradas; las calles temerosas, vacías. La melancolía de los nuevos paisajes, la melancolía que sombrea nuestras caras estas últimas semanas, ¿impregnará para siempre nuestras almas?

En La voluntad, escribe Azorín: “Ver el adusto y duro panorama de los cigarrales de Toledo es ver y comprender los retorcidos y angustiados personajes del Greco; como ver los maciegales de Ávila es comprender el ardoroso desfogue lírico de la gran santa”.

Y en Castilla, Azorín afirma que dicha región es pobre y solitaria porque no puede ver el mar.…  Seguir leyendo »

Con motivo del Día del Libro, yo quería escribir una tribuna sobre la verdadera literatura, sobre su decadencia. A finales del siglo XX, reflexionaba Miguel Delibes: “La gran revolución de la novela en el siglo que viene debería consistir en hacerlas más breves. La escasez de pasatiempos para llenar los largos ocios del XIX inspiró la novela río (novela por entregas que en ocasiones duraba más que la vida del lector), de donde se deduce que, en un mundo como el actual, abrumado de tentaciones lúdicas, lo que procede, si aspiramos a conseguir un alto porcentaje de lectores, es darles novelas más cortas”.…  Seguir leyendo »

Ahora que quienes querían acabar con la casta la han multiplicado, ahora que Pablo Iglesias e Irene Montero se han convertido en nuevos ricos en su dacha de Galapagar (vicepresidente y ministra, más de 150.000 euros al año entre los dos), me gustaría reflexionar sobre por qué está mal visto el dinero.

Joan Manuel Serrat, de familia proletaria, con las primeras pesetas que ganó le compró a sus padres un piso soleado para poder sacarles de su casa, “oscura y lúgubre”. Sin embargo, lo que realmente sucedió fue que, según le contaba un Serrat treintañero a Soler Serrano, “al mismo tiempo que te estás desarraigando tú de lo que es tu verdad, la verdad, estás desarraigando a tu gente de lo que es la verdad y, con el paso del tiempo, sí, tienen su casa maravillosa, cómoda, plácida, pero han perdido cantidad de cosas atrás, que son su vida, sus raíces; si no, ¿qué sentido tiene que mi madre y mi padre agarren cada día el coche y se vayan a comprar al mercado de mi calle?”.…  Seguir leyendo »

Se atribuye a Ortega la frase de que lo mejor en España, desde Cervantes hasta la II República, había pasado en la cárcel. En la prisión de Sevilla a Cervantes el Quijote se le ilumina. A la cárcel también irían a parar Quevedo —estuvo cinco años en León—, Jovellanos —siete años en Palma de Mallorca—, el bohemio Pedro Luis de Gálvez (en la celda de Ocaña escribió un relato que ganaría un concurso de cuentos), Valle-Inclán (otro ilustre manco que, camino del calabozo, llevaba un paquete de papeles “para escribir el Quijote en la cárcel”). Ramón J. Sender decía que todos los presos se fugan mientras duermen: “Alfonso XIII me metió en la cárcel y yo me vengué escribiendo Imán, que le costó la corona”.…  Seguir leyendo »

Cuando el siglo XIX moría, los principales miedos que los parisinos vislumbraban en el siglo XX eran la invasión de los cosacos, la moda de incinerar cadáveres y el neokantismo. A ningún parisino le preocupaba entonces la peste que acabaría contaminando el futuro del mundo: el nacionalismo.

Hoy muere el año 19, amaneciendo la década de los 20: ¿seremos capaces de prever el futuro o nos pasará como a aquellos franceses distraídos?

Cuando el siglo XIX moría, la principal ilusión de los españoles era Europa, ancla regeneradora para sujetar un país que había dejado de ser un imperio (una Europa donde Alemania también iluminaba como faro).…  Seguir leyendo »

A principios del siglo XX, en la ciudad sudafricana de Durban, un miembro de la Sociedad de la Tierra Plana organizó una votación para ver cuántos apoyos tenían sus ideas. Dirigía el otro bando un capitán de barco que, al haber recorrido la Tierra, confirmaba su redondez. Sin embargo, el terraplanista obtuvo dos tercios de los votos.

A principios del siglo XX España estaba deprimida por el Desastre del 98: para Joaquín Costa los españoles éramos “eunucos”; Unamuno criticaría nuestro “adanismo”. Sin embargo, la Junta para la Ampliación de Estudios capitaneó un proyecto que llenaría las universidades de inquietudes científicas.

En 1928, volviendo de Nueva York en un barco, a Moreno Villa le conmovía pensar en Ortega preparando su clase de filosofía; Menéndez Pidal escribiendo La España del Cid; Machado “conversando” con Juan de Mairena; Azorín “desmenuzando la carne de un clásico”; Juan Ramón “atrincherándose en el silencio”; Cajal estudiando; Lorca leyendo sus últimos versos… “Así vale la pena vivir.…  Seguir leyendo »

Jean-Paul Sartre nació en 1905, año de la primera revolución rusa; murió en la primavera de 1980, década que vería cómo el Muro de Berlín caía. En Las Palabras, libro autobiográfico, conocemos al Sartre niño, un niño mimado: “Rubio y sonrosado, con bucles, tengo las mejillas redondas […]. Yo era un adulto en miniatura y tenía lecturas adultas […]. Quería tomar baños de cultura […]. Al escribir, existía, me escapaba de las personas mayores”. Su madre, sonriendo, le dijo un día: “Mi hombrecito va a ser escritor”, aunque cuando le veía escribiendo en el pupitre: “Está muy oscuro, ¡vas a quedarte ciego!”.…  Seguir leyendo »

El pasado 6 de noviembre, en una entrevista publicada en EL ESPAÑOL, Fernando Savater le decía a Daniel Ramírez: “Es curioso cómo los apellidos empiezan a justificar las descripciones. Tenemos un Rufián en el Congreso y un Gil en el Senado”. Savater, siempre lúcido, hacía esa afirmación después de que Ander Gil, el portavoz del PSOE en el Senado, asegurara que la plataforma España Ciudadana había ido “a agitar el odio a Alsasua”.

El filósofo vasco sólo se equivocó en un detalle: desde la noche de los tiempos ha habido apellidos que han justificado descripciones, incluso destinos. Cuando empezaba en el periodismo, uno de los consejos que recibió Cansinos Assens fue que, para triunfar, hay que tener un apellido “sonoro, rotundo, como Salmerón…”.…  Seguir leyendo »

Acabo de leer el último libro de uno de los ensayistas más reconocidos, que gusta de escribir palabras con exceso de peso: “Categorizaciones”, “conservacionistas”, “externalización”, “potencialidades” (todas ellas aceptadas por la RAE). Y otras a las que la Academia aún no ha abierto sus vetustas puertas: “Separabilidad”, “bienestaristas”, “operacionalizarlas”, etc.

Lázaro Carreter, en El dardo en la palabra, ya nos advertía del “avance imparable de la afición a las palabras corpulentas y rollizas” por parte de quienes él llamaba burlonamente “pseudocultos”.

En una sociedad con tantos niños con sobrepeso; en una sociedad en la que están gordos, incluso, los supuestos revolucionarios (Rufián, Junqueras, Torra, Iglesias, Otegi, Tardá… que han pasado de las barricadas a las mariscadas), ¿cómo no iban a engordar nuestras palabras?…  Seguir leyendo »

El 7 de enero de 2015, gritando “¡Alá es grande!”, dos terroristas armados con rifles de asalto entraron en la sala de redacción de Charlie Hebdo. A uno de los supervivientes, Philippe Lançon, le dispararon en la cara: tumbado en su propio charco de sangre, mientras esperaba el tiro de gracia, vio los zapatos de uno de los asesinos y el cerebro de uno de los periodistas saliendo del cráneo.

Un año y medio después hubo otro atentado yihadista en el Paseo de los Ingleses de Niza. Uno de los supervivientes recuerda los zapatos, las gafas y los bolsos tirados por el suelo.…  Seguir leyendo »

En Nadie acabará con los libros, las conversaciones que mantuvieron Jean-Claude Carrière y Umberto Eco, el guionista reflexiona sobre el movimiento de nuestros ojos al leer: van de izquierda a derecha, de arriba abajo. Sin embargo, en la escritura persa, árabe y hebrea van de derecha a izquierda. Y añade: “Me he preguntado si estos dos movimientos habrán tenido un influjo en los movimientos de la cámara en el cine. La mayor parte de los travellings en el cine occidental van de izquierda a derecha, mientras que en el cine iraní van al contrario”. Siguiendo este hilo, Eco se pregunta si un agricultor occidental empieza a trabajar los campos de izquierda a derecha y uno iraní de derecha a izquierda… “Los nazis habrían podido identificar inmediatamente a un campesino judío”.…  Seguir leyendo »

La Constitución y la concordia

Un atardecer de 1945, estando de tertulia en su casa de Madrid, Pío Baroja propuso: “Vamos a escribir todos, cada uno en un papel, la fecha que damos de duración al régimen y vamos a dejar en un sobre todos los papeles. A ver quién acierta”. El dictamen del doctor Val y Vera fue el más benevolente —diez años—, lo que provocó las risas del resto de tertulianos.

En las fachadas de las casas de aquella España negra y blanca, retratos de Francisco Franco sonriendo y de José Antonio posando como un galán de película; y consignas: “Hay que rehacer en los campamentos la España deshecha en los cafés”.…  Seguir leyendo »

La primera vez que Stanley G. Payne vino a España —en octubre de 1958—, dedicó dos meses a observar a los españoles para comprobar si éramos tan apasionados, violentos y fanáticos como había leído en los libros. Llegó a la conclusión de que éramos gente normal. La primera piedra de nuestra leyenda negra la había puesto Bartolomé de Las Casas con su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, un libro que se lee con la boca abierta y el corazón encogido ante la interminable sucesión de las atrocidades que supuestamente cometimos los españoles en el Nuevo Mundo.

Leí la obra de fray Bartolomé en la edición de Cátedra, en cuyo prólogo André Saint-Lu afirma que el obispo de Chiapas, “como testigo ocular, durante sus treinta y tantos años pasados en las Indias, había podido observar en demasiadas ocasiones el comportamiento inhumano de los españoles y los crueles padecimientos de los naturales”.…  Seguir leyendo »

En ‘El tercer hombre’, hay una estremecedora escena en lo alto de la noria gigante de Viena: Orson Welles, señalando a la gente de abajo, le pregunta a Joseph Cotten “¿Sentirías compasión por alguno de esos puntitos negros si dejara de moverse?”. A mí esa escena me plantea la pregunta de si hemos perdido la compasión por los niños abortados, puntitos negros en las ecografías heridas de muerte.

El aborto es un tema tabú que mira directamente a los ojos de nuestra conciencia individual, y ya es bastante complicado sumergirse en la sima de la propia conciencia como para intentar juzgar los abismos de los demás.…  Seguir leyendo »

En esta España tan convulsa (¿alguna no lo ha sido?) me pregunto cuál está siendo el papel de los intelectuales. Sandra Negrín, que decía ser hija del último jefe de Gobierno de la Segunda República, paseaba misterios y pamelas por el Café Gijón:

—Señorita, ¿usted es intelectual? -le preguntó un turista.

—No, señor. Yo soy puta.

Se podría decir que el oficio de intelectual se ha prostituido durante las últimas décadas por haber apoyado ideologías sangrientas. También en el Gijón, un día alguien llamó por teléfono al poeta García Nieto: lo cogió la limpiadora, paseando mandiles y descaros:

—¡José García Nieto!…  Seguir leyendo »

Este año el Día del Orgullo Gay ha tenido un significado especial pues, en 2018, se cumplen cuatro décadas de la despenalización de la homosexualidad en España. Igual que una reliquia, guardo en mi biblioteca un Diccionario de la Lengua Castellana de 1855, que define “Maricón” como “El hombre afeminado y cobarde”.

Un siglo después, un cambio legislativo convertiría a los homosexuales en “vagos y maleantes”, abriendo para ellos celdas como las de Carabanchel. Max Aub decía que la generación anterior a la suya había sido de “putañeros fenomenales”, y que luego vendría otra de “ilustres maricas”. Uno de ellos, Gil de Biedma, tenía tatuados en el alma los tres estigmas perseguidos durante el franquismo: gay, poeta y comunista.…  Seguir leyendo »

Si nos comparamos con Finlandia en el ámbito educativo, la derrota es clara; si lo hacemos en el sanitario, clara es nuestra victoria. Según el filósofo José Antonio Marina, una de las causas que explicaría esta reveladora desigualdad es la formación de los profesionales, por eso propone -igual que Ciudadanos- un MIR para los profesores. ¿Por qué, al final de cada curso en junio, se repiten los mismos lamentos: el alto abandono escolar, los bajos resultados en la clasificación PISA, que no haya ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo…?

Hallaba Sagasta en las guerras carlistas el motivo de que España fuera un siglo por detrás de la mayoría de países europeos.…  Seguir leyendo »