José J. Jiménez Sánchez

Este archivo solo abarca los artículos del autor incorporados a este sitio a partir el 1 de mayo de 2007. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Desde sus inicios, la civilización occidental ha tratado de vislumbrar dónde comienza la barbarie, por eso se ha planteado la cuestión del límite: ¿Hasta dónde podemos llegar? ¿Cómo podemos diferenciar las conductas adecuadas de las inapropiadas? Este asunto constituyó el propósito central en torno al que se ciñó la reflexión política en el mundo griego. De ahí la necesidad de construir una ciencia de la política que estableciera como incuestionable que lo que ha de orientar la práctica política no es un beneficio particular u otro, sino que el interés político por excelencia ha de venir determinado por el fin de la ciudad.…  Seguir leyendo »

Un engendro es, según el DRAE, un ser vivo con aspecto físico anormal y deforme, esto es, una criatura informe que nace sin la proporción debida, pero también lo es un plan o designio mal concebidos. El ser de que se ocupa la obra de Mary W. Shelley,Frankenstein, se aproxima a la primera acepción. Aunque para ella su criatura era producto de la pura imaginación, sin que tuviese posibilidad alguna de que en algún momento alcanzase una realidad física. Cuestión que puso en duda el Dr. Darwin, abuelo del naturalista Charles Darwin, al considerar la narración de Shelley "como perteneciente, hasta cierto punto, al campo de lo posible".…  Seguir leyendo »

Las tres falacias del indulto

Entre los diferentes argumentos que tanto el Gobierno como sus partidarios han deslizado estos días entre la opinión pública a propósito de los indultos a los presos del 1-O, hay tres que son absolutamente confusos y que no contribuyen en nada a que se pueda conformar un discurso racional por parte de la ciudadanía, más bien todo lo contrario. Son éstos: la venganza de la ley, la concordia y el interés superior de España, que podría calificarse también como utilidad pública o interés general.

Para intentar aclarar el primero, utilizaré la metáfora a la que alude José Castillejo en su espléndido libro Democracias destronadas, una obra que debería ser lectura obligatoria entre nuestros bachilleres.…  Seguir leyendo »

La Corona y la soberanía

Thomas Hobbes tardó mucho en darse cuenta de que el auténtico soberano no era el que había diseñado en el Leviatán, un soberano instituido por la multitud, al que ésta entregaba todos sus derechos con la finalidad de que preservara la vida de sus miembros. El problema de tal institución consistía en que la renuncia a los derechos naturales de cada cual implicaba la creación de un soberano con todo el poder, un poder absoluto, por lo que su justificación, la preservación de la vida de sus súbditos, terminaba por depender de la misma voluntad del soberano. Así, Hobbes había conseguido justificar ex novo la creación del Estado moderno, asentado en el previo y libre consentimiento de los individuos y definido por la creación de un poder todopoderoso, el poder absoluto del soberano.…  Seguir leyendo »

La democracia de Iglesias y Otegi

Pablo iglesias, vicepresidente del Gobierno, ha afirmado esta semana al diario Ara, dándole la razón al ministro ruso de Exteriores, que en España no hay «normalidad democrática» ya que cuando ésta existe «los conflictos políticos se gestionan democráticamente». Precisamente, un fracaso de esta falta de gestión democrática de un conflicto político puede evidenciarse en la situación por la que atraviesan «los líderes políticos de los dos partidos que gobiernan Cataluña, [pues] están uno en la cárcel y el otro en Bruselas». Su reflexión le llevó finalmente a formular retóricamente el siguiente interrogante: «¿Cómo va a haber normalidad democrática en nuestro país si un conflicto político ha dejado de poder gestionarse por vías políticas y ha acabado gestionándose por vías policiales o judiciales?».…  Seguir leyendo »

El concepto de Estado de derecho supone el imperio de la ley, lo que hay que entender en una democracia no sólo como el respeto a la ley creada por el legislador elegido mayoritariamente por el pueblo, sino que también implica atenerse al tenor de la Constitución. La razón se encuentra en que esta establece un poder constituido como soberano, el pueblo, del que emanan una serie de poderes, que en tanto que tales no pueden ir más allá de lo establecido por la misma Constitución. Son tres los poderes que resultan del poder soberano, el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial.…  Seguir leyendo »