José Luis González Quirós

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La política tiende a ser repetitiva y los insistentes intentos del supremacismo catalán para hacer que la Constitución salte por los aires acaban por aburrir, así que cierta monotonía se ha convertido en un carácter peculiar del debate público. Este fondo, tan escasamente llamativo, permite entender que los resultados de las elecciones andaluzas hayan tenido una repercusión extraordinaria y que, apoyándose en ellos, se edifiquen algunas interpretaciones acaso apresuradas.

Andalucía no es, en efecto, poca cosa, y lo que allí ha sucedido puede que marque el futuro político español, cosa que ya pasó con el famoso referéndum andaluz sobre el camino a seguir para constituir la autonomía en aquella región.…  Seguir leyendo »

Con España parece pasar lo contrario que, según el tópico, ocurre con los habitantes de una maravillosa república sudamericana, que haríamos un gran negocio si la comprásemos por lo que cree valer y la vendiésemos por su valor real en el mercado. España se subestima de manera habitual: los españoles somos muy propensos a rebajar nuestras virtudes y a desestimar los méritos, lo que, por cierto, podría considerarse una forma sibilina de soberbia colectiva.

Lejos de explicaciones, por llamarlas de algún modo, psicológicas, tan turbias como interesadas y sin fundamento, no cuesta mucho ver cómo las razones de tal complejo, que tientan a todos, se asientan en una historia bastante singular, aunque tampoco convenga exagerar.…  Seguir leyendo »

A base de sobrevivir sin hacer ningún esfuerzo de pensamiento, ni el más mínimo intento de debatir, el PP ha llegado a una situación extrema: cualquiera que diga algo será tenido por un traidor, será reo de muerte civil. Así, cuando Aznar se ha atrevido a afirmar que es necesario reconstruir el espacio del centro derecha, lo único que ha conseguido, además de un variado florilegio de insultos a cargo de gentes a sueldo, es la respuesta absolutamente contradictoria de un Rajoy empeñado en vender el libro de sus éxitos, mientras todos los demás callan o aplauden tímidamente la sapiencia del gallego al que consideran tan vilmente derrocado.…  Seguir leyendo »

Al cumplirse ahora los doscientos años del nacimiento de Carlos Marx, hay que reconocer que resulta difícil encontrar otro pensador con mayor influencia en el curso de la historia contemporánea, y dado que su guía ha resultado no ser incontestablemente benéfica, pues, con mayor o menor rigor, se le pueden atribuir algunos desastres incontestables, hay que preguntarse por las razones de una autoridad tan vasta y duradera.

La apuesta por la violencia revolucionaria está inscrita en los genes del marxismo y deriva de su álgebra hegeliana, de esa legitimación de la violencia que está implícita en el progreso histórico tal como el filósofo alemán lo interpretó leyendo de manera muy peculiar la idea cristiana de redención: “La guerra, dice Hegel, no es un accidente”, sino un elemento “por el cual recibe el carácter ideal de lo particular su derecho y realidad”, una afirmación muy imprudente y arriscada de la que Etienne Gilson escribió que “se trata de ideas real y verdaderamente asesinas; aún no se ha vertido toda la sangre de que son responsables”, y de ahí la rebelde belicosidad de cualquier marxismo.…  Seguir leyendo »

Crisis de sistema o crisis de partidos

La reciente crisis provocada por los separatistas catalanes, que debían creer que lo suyo estaba hecho a la vista de las ternuras y el despiste que emanaban de Moncloa, ha permitido a los españoles comprender que en la defensa de los intereses supremos, aquellos que fundan la Constitución y que ella protege, no contábamos, únicamente, con un Gobierno desconcertado y feble, sino que estábamos amparados por la fortaleza de un Estado. Siquiera sea de manera excepcional, hemos podido ver en actuación independiente al Parlamento, a los jueces y al Rey que ocupa la cúspide del Estado con unas funciones no siempre muy precisas, pero extremadamente importantes en determinados supuestos, como ha sido el caso.…  Seguir leyendo »

Como el protagonista de Kundera, Mariano Rajoy prefiere lo liviano, lo escurridizo, el disimulo a la gallardía. En su cabeza, el tiempo, que todo lo gobierna, vuelve siempre a lo mismo, y ningún afán merece la pena. No hay que “agarrar el destino por el cuello”, como decía Beethoven, mejor dejarse llevar mansamente por lo ineluctable. ¿Cómo se explica que alguien sin dotes de liderazgo haya llegado a Moncloa? Él mismo se ha definido con una serie de caracteres, la impavidez, la previsibilidad, la indolencia, el desdén hacia lo que no sean cifras y códigos, pero ¿qué hay detrás de ese retrato difuminado?…  Seguir leyendo »

El caso Snowden ha vuelto a llevar a primer plano el fantasma de una inteligencia que todo lo controla y, con ello, a exagerar ridículamente sus riesgos. Además, el ridículo servilismo europeo y la hipocresía generalizada han contribuido a exagerar también el alcance de este incidente que seguramente valga más por lo que se trata de disimular que por las filtraciones efectivas que se hayan producido, aunque, lógicamente, a las agencias de seguridad no les haga gracia la defección de uno de los suyos.

Se ha hecho común llamar Inteligencia, con mayúsculas, a la captura masiva de datos y la interpretación de los mismos mediante algoritmos progresivamente sofisticados, de manera que dados los progresos tecnológicos recientes, el trabajo de los distintos servicios que se ocupan de esa tarea ha experimentado un cambio notable de paradigma.…  Seguir leyendo »