José Luis Requero

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Hace años hablaba con otros profesionales del derecho sobre nuestros distintos quehaceres y uno de los interlocutores me resumió lo que para él es un juez: «un juez es alguien al que todo el mundo quiere engañar». Objeté que quizás esa descripción fuese un tanto exagerada y que, si no todo el mundo, quizás la mitad del mundo porque hay otra mitad –la que se supone que tiene razón– que no tiene porqué mentir. Aun así no dejé de darle vueltas al pensamiento de que, incluso quien tiene razón, no evita exagerar.

Aquella idea siempre me ha rondado y no es que me generase un espíritu de desconfianza, pero sí crítico.…  Seguir leyendo »

Comienza hoy el juicio a los políticos catalanes, presuntos responsables de los delitos de rebelión, sedición y otros más; en definitiva, el primer juicio por la vertiente penal del llamado «procés». Luego vendrán otros más. Omito detalles y pormenores porque es una dramática historia que está suficientemente contada. En este contexto, y en buena lógica, habría que agradecer y felicitar al presidente del Gobierno por la defensa y lisonja que hizo la semana pasada en Estrasburgo de la democracia española en general y, en particular, de nuestra Justicia. Fue ante el Tribunal Europeo de Derechos humanos y el Comité de Ministros del Consejo de Europa.…  Seguir leyendo »

Durante años critiqué al Jurado y durante años he considerado que administrar Justicia es cuestión de jueces profesionales. Sin embargo cada vez soy más partidario del Jurado y que ese involucrarse en la administración de Justicia lo sea en un Jurado puro, nada de escabinado o tribunal mixto. Y, ¿por qué este cambio de parecer?, pues porque ante la creciente deslegitimación de las instituciones y desafecto hacia ellas, veo de primera necesidad que el ciudadano deje de ver los toros desde la barrera y asuma relevantes responsabilidades públicas, y una de ellas es participar del ejercicio de un poder del Estado.…  Seguir leyendo »

Género y jueces

Las promesas del nuevo presidente brasileño y las exigencias de Vox para apoyar un cambio de gobierno en Andalucía traen a la actualidad la llamada ideología de género, un tema propicio para argumentaciones de trazo grueso. Lo prueba que corra la idea de que oponerse a la «visión de género» equivalga a ser de ultraderecha, estar a favor de la desigualdad, es machismo y supone, como mínimo, insensibilidad hacia la violencia sobre la mujer.

No insistiré mucho sobre una ideología que, cargada de prejuicios, busca eliminar la superioridad del hombre sobre la mujer acudiendo a una falsedad: no hay hombres o mujeres, lo que como tales existe son roles sociales, atavismos culturales y que el sexo deba entenderse como opción.…  Seguir leyendo »

Seguramente ha sido una decisión prudente. Me refiero a que se celebre en Madrid la próxima entrega de los despachos a la nueva promoción de jueces. Este acto se venía celebrando en Barcelona desde que se ubicó allí la Escuela Judicial y se celebraba en una sala de conciertos de diseño vanguardista, el Auditorio; en Madrid se celebrará en la Real Academia Española, lugar cuya prestancia y señorío están fuera de toda duda.

La razón de ese cambio no es difícil de imaginar: el ambiente de tensión y enfrentamiento que el independentismo ha inyectado a la vida catalana, con sus instituciones al frente, lo desaconsejaban.…  Seguir leyendo »

«Menudo jaleo tenéis» o «estáis en plena polémica». Con estas o parecidas palabras suelen dirigirse a mi amigos o conocidos y, obviamente, se refieren a los acontecimientos que tienen a la Justicia como centro. Y mi respuesta invariablemente es la misma: «bueno, nada novedoso: llevamos así más de treinta años». En efecto, desde que allá, a mediados de los años ochenta, los casos Palazón y Rumasa pusieron a la Audiencia Nacional como protagonista de la vida política y económica, la Justicia ha abierto muchos telediarios, quizás demasiados; ha ocupado muchas primeras páginas.

Y durante muchos años, pese a que la Justicia era el epicentro de la noticia, se echaba en falta una política de comunicación institucional, lo que era una paradoja: el único poder que por mandato constitucional tiene que dar razón de sus decisiones y razón objetiva, era –y aún lo es– el que peor sabe explicarse.…  Seguir leyendo »

Entre las muchas cosas que se les ha dicho a los partidos secesionistas catalanes está que ese referéndum que anhelan, no podría celebrarse sólo en Cataluña porque afecta a toda España. Como niegan la mayor -que Cataluña sea España- les produce urticaria la sola idea de que en su destino se entrometan los españoles: Cataluña será lo que quieran los catalanes; los españoles, a callar.

El planteamiento en sí es odioso por lo que tiene de desprecio, como si desgajar una parte de España no fuese con nosotros. Pero es coherente. Ya al elaborar el actual Estatuto de autonomía quedó claro cual era su verdadero cariz: bajo ese manto estatutario se ensayó una constitución encubierta que una nación y sus ciudadanos se dan a sí mismos.…  Seguir leyendo »

Las biografías teatralizadas o llevadas al cine sobre santo Tomás Moro -Lord Canciller de Enrique VIII y por él martirizado- narran un episodio de sobra conocido: el intenso debate entre Moro su yerno Roper. Resume muy bien la actitud del hombre de leyes ante la necesidad de respetarlas, aunque beneficien al mismísimo Diablo, y advertir de los beneficios que se derivan de ese respeto, beneficios cuyos primeros destinatarios somos nosotros mismos.

Muy en resumen, Roper se indignaba ante los miramientos del Lord Canciller hacia Rich, uno de los personajes más detestables de la época de los Tudor y cuyo perjurio en el juicio seguido a Moro ayudó a condenarlo a muerte.…  Seguir leyendo »

Dice Francisco en la encíclica Evangelii Gaudium que «el problema de la familia hoy día es un problema cultural». Habla de problema cuando otros, seguramente, no ven eso sino algo tan natural como la evolución de las ideas y concepciones sobre la vida, el matrimonio o la familia, algo que debe saldarse desde la tolerancia y la libertad. Pero estoy con el Papa, hay un problema porque los problemas dan la cara -no son realidades indiferentes o indistintas- cuando se saldan con daños y damnificados.

La realidad de vidas destruidas, de dramas que se quieren no ya ignorar sino tapar prohibiendo que se hable -un nuevo negacionismo- de realidades patológicas para presentarlos como opciones de género, la realidad de familias rotas y lo que de esa concreta realidad cuelga, evidencia que, en efecto, estamos ante un problema y el problema es cultural, de concepciones, es decir, de fundamentos.…  Seguir leyendo »

¿Terapia ocupacional parlamentaria o bucle político? Es lo que me planteo viendo en este intermedio legislativo dos iniciativas parlamentarias relacionadas con la Justicia. Alientan la idea de que cuando no se sabe qué hacer se dice lo de siempre revestido de novedad. Me refiero a la proposición no de ley de Ciudadanos para aumentar el número de jueces y la decisión de la Comisión de Justicia de promover un lenguaje jurídico comprensible.

Desde hace décadas, a falta de ideas sobre el funcionamiento de la Justicia, la política judicial se condensa en aumentar el número de jueces, masificar la Judicatura aun a costa de su proletarización.…  Seguir leyendo »

Cuando leo columnas de opinión o, más aún, oigo a opinadores radiofónicos presumo la seriedad de sus pareceres. Pero en alguna ocasión les he oído o leído opinar sobre hechos que he conocido de primera mano, unos incluso protagonizados; otros vividos como actor de reparto, y algunos de extra, y ante sus desatinos me he preguntado: ¿están hablando de eso que conozco bien? Esa pregunta surge porque entiendo que el opinador habla al tun-tun, sin fundamento. Y la consecuencia cae por sí sola: si en lo que bien conozco este opinador habla sin saber de lo que habla, ¿no pasará otro tanto cuando opina sobre hechos que desconozco?…  Seguir leyendo »

Otegi, miserias y perversiones

Si la Constitución prevé que el castigo penal tiene por objeto procurar la rehabilitación y reinserción del condenado, parece claro que la condena penal de Otegi ha sido inútil: ha quedado sólo en un castigo para él –que no es poco– y el único beneficio que han podido sacar las personas decentes es que haya estado fuera de circulación unos años –tampoco es poco–, pero no su reinserción social: ahí sí que ha fracasado.

Esto es la lógica de un sistema que no preveía ni prevé una condena a perpetuidad; tampoco ahora porque lo que rige es la posibilidad de condena permanente –para evitar hablar de perpetua– pero revisable.…  Seguir leyendo »