José María Lassalle

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de diciembre de 2007. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Afganistán y el nuevo gran juego

Hace veinte años Estados Unidos ocupaba Afganistán tras los atentados del 11-S. La operación fue un paseo militar y la tiranía de los talibanes que había respaldado a Al Qaeda cayó en unas semanas. Los norteamericanos entraron con éxito en un país que históricamente ha vuelto a demostrar que el tiempo lo convierte en una pesadilla para sus ocupantes si no saben retirarse a tiempo y con eficacia. Y si no, que se lo pregunten a británicos y rusos. Sobre todo a estos últimos que vieron cómo en siete meses desde su abandono de Afganistán, caía el Muro de Berlín y comenzaba el colapso de la Unión Soviética y su imperio.…  Seguir leyendo »

Invocar la concordia exige que estemos todos a la altura de ella. Por ello, no basta con reclamarla o proponerla sin más. Debe ir de la mano de la defensa de un perímetro ético que supere el estrictamente legal. Una exigencia de respeto que ha de ser recíproca para que no se resienta la unidad de la sociedad española. Eso supone que la concordia ha de ser apreciada en sus justos términos y que todos los interpelados por ella alineen sus voluntades y trabajen en común para lograr el fin al que sirve sin excepciones. De lo contrario, como advertía Cicerón, la salus communis se verá peligrosamente dañada y amenazada por la seditio, que es la vulneración del orden que fija el consenso de la razón.…  Seguir leyendo »

Lo sucedido en Madrid tiene una protagonista: Ayuso. En este apellido se condensa el resultado de las elecciones y, asociadas a él, las causas y las consecuencias de un fenómeno político que inaugura una nueva época. No solo en Madrid sino en el resto del país también. Con Ayuso, sin nombre, ni primer apellido, ni siglas detrás, y con una campaña electoral basada en la polaridad “Comunismo o libertad”, arranca la Novísima Política. Un fenómeno que inicia una segunda etapa de la Nueva Política que brotó del 15-M y la irrupción electoral de Podemos y Ciudadanos. Digo que es una segunda etapa porque no rompe con la anterior, sino que la hace evolucionar.…  Seguir leyendo »

Isabel Díaz Ayuso y Pablo Iglesias en un programa de 'La Tuerka', en noviembre de 2012.La Tuerka

La política democrática ha dejado de serlo para convertirse en un espectáculo. Está triunfando el populismo e imponiendo sus dinámicas. La institucionalidad deliberativa sufre el asalto de la irracionalidad efectista y el país está en manos de políticos que se comportan como adolescentes que han convertido la democracia liberal en un chat impulsivo lleno de peligrosas ocurrencias. El problema es que cuando se pierde el respeto a la democracia con mayúsculas y se rompen las reglas de juego de la prudencia, la ética y la inteligencia, aquella empieza a tener sus días contados. Primero, pasa a declinarse con minúsculas y, después, se borra con la goma del autoritarismo sin que nadie mueva ya un dedo por ella.…  Seguir leyendo »

Estado aluminoso y nación dividida

España está dando la medida de sí misma entrado el siglo XXI y el balance está siendo decepcionante. La historia nos ha puesto por desgracia ante el reto colectivo de gestionar una auténtica calamidad pública y, más allá de honrosas excepciones como nuestros sanitarios, docentes y Fuerzas Armadas y de seguridad, estamos fallando como país, tanto a nivel político, como institucional y social.

El desenlace es frustrante. Tanto que volvemos a la casilla de salida de la centenaria anormalidad histórica al compararnos con lo hecho por la mayoría de los países de nuestro entorno europeo. Algo sobre lo que discutieron generaciones de intelectuales en el pasado y que, si no rectificamos a tiempo, puede poner las bases de un auténtico colapso nacional.…  Seguir leyendo »

Cultura y reconstrucción poscovid-19

España tiene la oportunidad de convertir la cultura en uno de sus vectores de crecimiento para después de la pandemia y definir a través de ella su relato de reconstrucción de imagen-país. Siempre estuvo ahí esa posibilidad. Sin embargo, las circunstancias históricas y la consolidación del modelo de desarrollo franquista a partir de los años sesenta dificultaron la capacidad para que la cultura aumentara el peso que tiene en el PIB nacional.

La crisis en 2008, y ahora la pandemia, han desbaratado el relato de crecimiento de la dictadura basado en la industria automovilística, la construcción y el turismo. Un relato que ahogaba la potencialidad de la cultura al ocupar un papel secundario, vinculada al turismo y los servicios, con una imagen simplista de nuestro patrimonio simbólico y una sectorialización clientelar del apoyo a la cultura.…  Seguir leyendo »

Biggest data

Uno de los retos más importantes que habrá que afrontar después de la pandemia será cómo gestionar el cibermundo y evitar la aparición irresistible de un leviatán tecnológico. Algo sobre lo que no reparamos debido a la emergencia de la crisis sanitaria que vivimos y que ha dado pie a situaciones excepcionales, también en el ámbito digital. Situaciones que si se normalizan pueden dañar la estructura de derechos que disfrutamos.

Una de las evidencias más palpables de nuestro presente es que el Estado ha demostrado que es un soberano analógico. Ha paralizado la realidad mediante el monopolio legítimo de la violencia.…  Seguir leyendo »

Nueva centralidad

Una nueva centralidad se dibuja en Europa y quizá, también, en España. Un centro que ya no es una simple equidistancia entre polos, sino el resultado de un equilibrio dentro de un sistema de ecuaciones lineales que contienen diversas incógnitas y planos que interseccionan líneas contradictorias dentro de una matriz con un único punto en común. Así, la política que emerge de las últimas elecciones, tanto en Europa como en España, supone una reconfiguración de fuerzas que definen un nuevo horizonte de rivalidad. Especialmente en el ámbito europeo, donde el desenlace de las elecciones del 26 de marzo define dos contendientes en pugna en los próximos años: la moderación y la radicalidad.…  Seguir leyendo »

Nos enfrentamos a una sublevación posmoderna contra la civilización liberal. Una agitación profunda que brota del fuste torcido de una españolidad que se vive en peligro y amenazada en sus fundamentos eternos. La arquitectura de los consensos de nuestra democracia sufre una serie de detonaciones reaccionarias que colapsan la estructura de moderación, laicidad y pluralismo que nació con la Transición. Hablamos de acciones que impugnan las bases de la restauración democrática y que nos retrotraen a una España autoritaria, reconcentrada sobre sí misma y con una inquietante voracidad homogeneizadora.

La causa de este cambio radica en la irrupción de una extrema derecha que impone un marco de referencia que percute sobre el conjunto del sistema de partidos.…  Seguir leyendo »

Sin centro, entre erizos y en Beirut

Habitamos la política sin que exista un espacio de centro. La pérdida de este percute gravemente sobre el clima partidista y la salud de la democracia en toda Europa. De hecho, cuando más presiona, crece y grita el populismo, más se repliega la centralidad hacia el silencio, la indiferencia y la atonía. Sin voces moderadas ni referentes liberales, la radicalidad amplía sus márgenes, adopta matices fascistas y desertiza la política erosionando la capacidad de consenso sobre la que se basan las sociedades abiertas.

Sin centro, la democracia colapsa. Lo hace porque no puede haber acuerdos y estos, no lo olvidemos, son la narrativa sobre la que se escribe la capacidad de progreso a la que sirve la democracia.…  Seguir leyendo »

Los liberales no podemos resignarnos a ver cómo Hobbes se impone políticamente a Locke todos los días. No podemos aceptar que el miedo venza a la libertad; que el orden y la seguridad desplacen al pluralismo y la tolerancia; que la democracia liberal mute hacia la democracia populista; que las multitudes y los oligopolios digitales arrollen a la persona; que el sentimiento silencie a la razón; que el nacionalismo —grande o pequeño, étnico, lingüístico o jacobino— suplante al cosmopolitismo; que el cesarismo se lleve por delante la institucionalidad, y, sobre todo, que la radicalidad fanática de los principios asfixie la moderación dialogante de los acuerdos.…  Seguir leyendo »

El pueblo soy yo

Los populismos evolucionan hacia su personalización cesarista. Las tensiones del siglo XXI lo propician y el miedo favorece la emergencia de un mesianismo redentor democrático. Sobre todo cuando el pueblo, como sujeto político, se siente huérfano de seguridad y certidumbres y la democracia liberal muestra signos de precolapso debido a la fatiga y el estrés de sus resistencias institucionales frente a la adversidad que nos asedia desde el 11-S a nuestros días.

Esto es especialmente acusado en Europa y Norteamérica, donde la democracia evoluciona hacia un estado psicológico de excepción que justifica los desbordamientos de la legalidad y la interrupción de los controles liberales que velan por la limitación estructural del poder.…  Seguir leyendo »

Resiliencia o resistencia populares

El proceso de primarias que vive el Partido Popular gira alrededor de un dilema que le obliga a tener que elegir entre resetear su pasado y mirar hacia delante con ilusión o revisitarlo y cultivar un bucle defensivo sobre sí mismo. No hay término medio. Hay que elegir entre ver las primarias como una oportunidad proactiva para mejorar como alternativa de gobierno y ofrecer un relato ilusionante para el siglo XXI o, por el contrario, apostar por una actitud defensiva que merme su visibilidad política bajo la atenta mirada de sus adversarios, que esperan su tropiezo definitivo para ponerlo en manos del taxidermista y depositarlo en un museo de los partidos del siglo XX.…  Seguir leyendo »

Tambores cesaristas

El liberalismo está en retirada y Hobbes vence a Locke a diario para provecho de Carl Schmitt. Este podría ser el balance de la situación política en Europa y América en estos momentos. Un balance inquietante que no va a cambiar en mucho tiempo. De hecho, de alterarse este análisis sería para ver cómo el pensamiento liberal pierde la hegemonía sobre el relato que ha fundado y legitimado la democracia desde las revoluciones atlánticas hasta hoy. La causa está en el rebrote portentoso e imparable del miedo como vector social y la incapacidad de los liberales de actualizar la razón de sí mismos, que fue, tal y como explica Judith Shklar, derrotar al miedo con el nacimiento de la Modernidad.…  Seguir leyendo »

‘Big deal’ y ‘fake humans’

Mientras la vieja política y los cronistas oficiales que la acompañan viven atrapados en debates arqueológicos, el tsunami digital avanza hacia la disrupción inminente. En breve, todo cambiará y la inercia tecnológica nos situará ante retos que desbordarán la capacidad de análisis y decisión con la que hemos venido interpretando y gobernando el mundo desde la antigüedad. El planeta altera su eje de rotación analógica mediante la técnica y nuestra realidad, e incluso nuestra identidad, se hibridan digitalmente bajo la presión de la inteligencia artificial, los algoritmos y los datos. Lo inquietante de esta cibermutación global es que se produce sin control político ni pensamiento crítico, sin transparencia democrática ni debate y opinión pública informada.…  Seguir leyendo »

Consideración de Cataluña

Querer la perfección de Cataluña, su plenitud y la fidelidad a su destino, es el mejor proyecto para un principado que, como recuerda Sir John Elliott, se veía a sí mismo en el siglo XIV como una comunidad política con “un fuerte sentimiento nacional”. Quizá por eso Cataluña se ha vivido como complementaria y necesaria para que el conjunto de España pudiera ser, también, perfecto, pleno y fiel a su propio destino. De hecho, Cataluña no podría ser sin España y ésta no podría serlo sin aquélla. No es de extrañar que Julián Marías afirmase hace medio siglo que: “El español a quien le importe Cataluña quiere su perfección, quiere su plenitud, quiere que sea fiel a su destino, y que lo tenga henchido y lleno de futuro.…  Seguir leyendo »

Empate catastrófico en Cataluña

Cataluña avanza hacia un escenario de sinrazón colectiva generalizada. Un contexto de inestabilidad muy grave que puede proyectar un desenlace inquietante allí, en el resto de España e, incluso, en toda Europa. Barcelona puede ser a nuestro tiempo lo que París fue para la revolución de 1848: el laboratorio de un colapso institucional y legal sistémico que extienda su experiencia populista por toda la geografía de un continente vulnerable y expuesto a la propagación de las pasiones políticas. La razón populista acecha y las sombras sentimentales que la sustentan asedian los fundamentos de legalidad y moderación de todas las democracias europeas.…  Seguir leyendo »

España americana

Hace dos siglos los españoles dejamos lo mejor de nosotros en América. Allá quedaron nuestra capacidad de reinvención, nuestro optimismo y nuestra fe en el futuro. Las independencias nos desgajaron al quebrarse la unidad emocional de la Monarquía hispánica. Con ellas fuimos privados de aquella pulsión utópica que desde las profundidades del alma de Castilla nos propulsó hasta tocar las costas de América un 12 de octubre de 1492. De ahí que el proceso independentista iniciado en México con el Grito de Dolores fuera algo más que una secesión política. Fue la pérdida de la completitud de España. La separación forzada de nuestro ser americano y la condena a ser europeos, sin más.…  Seguir leyendo »

El pasado 26 de junio, el pueblo habló sin más intermediarios ni tribunos que las urnas. Lo hizo con una participación equiparable a la vivida unos meses antes y unos resultados que dan y quitan razón a cuanto se ha hecho y dicho desde el pasado 20 de diciembre para acá. Los españoles dibujaron un mapa de la geografía política por la que deberá discurrir el interés general si quiere ser respetado. Dijeron, en primer lugar, que no quieren experimentar en su carne el populismo. Ni como opción de Gobierno ni como fuerza dominante de la izquierda. En segundo lugar, que quieren que el Partido Popular siga gobernando, aunque de otra manera: con una mayoría relativa que siga desarrollando las políticas que han permitido vencer la crisis, aunque con un estilo distinto en el fondo y en las formas.…  Seguir leyendo »

Melville nunca fue muy leído en España. Adolecemos en nuestro país de un déficit lector de escritores anglosajones y se nota. Poco Conrad, menos Faulkner y algo más de James y Shakespeare, pero poca cosa en cualquier caso. Así nos va, podría haber dicho Jovellanos, que era un anglófilo secreto. Afrontamos dentro de unas semanas unas elecciones que son la segunda vuelta de las pasadas y sería bueno enfocar su análisis desde una perspectiva literaria anglosajona. Sobre todo porque nos ayudaría a comprender que hay que operar sobre la realidad política desde una antropología pesimista que cree que si no hay voluntad de enderezar lo torcido, el futuro será siempre peor que el presente.…  Seguir leyendo »