José María Ruiz Soroa

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de mayo de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

En su libro sobre la justicia, el filósofo moral Michael J. Sandel presenta el caso del general Lee como un útil ejemplo para concretar algunas de sus ideas. Este militar era conocido antes de la guerra de Secesión por sus opiniones contrarias a la secesión de los Estados sureños y opuestas al esclavismo, hasta el punto de que el presidente Lincoln le ofreció el mando del ejército de la Unión cuando estalló la guerra. Pero Robert E. Lee era virginiano y prefirió obedecer a sus sentimientos de lealtad comunales. “No podía alzar la mano contra sus padres, sus hijos y su casa, su deber era compartir las miserias de los suyos”, escribió después.…  Seguir leyendo »

La Disposición Adicional 1ª de la Constitución establece que ésta ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales, cuya actualización se llevará a cabo en el marco de la propia Constitución. Es ésta una declaración insólita para un texto racional normativo, pues abre la puerta del régimen institucional al vendaval de la historia, a la pura facticidad. Ha sido objeto de variadas interpretaciones, entre las cuales la más extravagante —pero también más influyente al ser adoptada por el nacionalismo hegemónico— defiende que dicha Disposición Adicional contiene una excepción total al resto de la Constitución. Así, estos territorios no serían una parte integrante de un todo llamado España, sino un anejo separado (una anexa parso fragmento) relacionado con ella por unos pactos que constituyen su propio ser histórico, en los cuales pactos (los derechos históricos) se encontraría su régimen normativo completo y exhaustivo.…  Seguir leyendo »

Los Estados modernos suelen ser tomados a efectos de análisis politológico como unas “cajas tontas” dentro de las cuales “pasan cosas”. El Estado sería un mero contenedor institucional inerte, mientras que las cosas pasarían en su interior o su derredor, protagonizadas por los auténticos actores, fueran éstos los partidos, las clases, las naciones, la elite económica o las religiones. Por ello, los análisis y predicciones que produce la política como disciplina se centran normalmente en la actividad y resultados de éstos, desdeñando la contemplación del Estado como un actor por sí y en sí.

Existe sin embargo otro enfoque, para el cual los Estados modernos (por muchas limitaciones que tengan) son la dinámica acumulativa de poder más intensa que ha conocido la historia y, como tales realidades dinámicas, son actores de la política a título principal, por mucho que no resulten visibles a corto plazo.…  Seguir leyendo »

Me van a permitir que comience mi exposición con dos brochazos de trazo grueso. El primero, las Leyes Quinquenales de Metodología para la determinación del cupo contienen, en forma de anexo,una grosera cifra global del importe de las competencias asumidas por el País Vasco y de las compensaciones a aplicar por otros conceptos, de las cuales resulta el cupo líquido a abonar. Pues bien, nadie ha sido nunca capaz de explicar de dónde salen esas cifras, es decir, cómo y por qué se han valorado así las competencias (no se dice ni cuáles son) y no en otra cifra diversa.…  Seguir leyendo »

Permítanme salir por un momento del agobiante presente y proyectarme a esa época de arreglar los destrozos a la que pronto o tarde llegaremos. Una época en la que, otra vez, discutiremos entre todos la mejor manera de organizar la convivencia o la conllevancia en el Estado. Con seguridad, vistas las fuerzas en juego, se planteará un necesario incremento del autogobierno de ciertas y concretas subunidades territoriales amparado en una retórica de música federalista aunque de contenido real más bien confederal.

Pues bien, la cuestión o problema que deseo plantear al lector (advirtiendo desde ahora, no se me ilusione, que no conozco su solución) es la de si es posible que un sistema de organización del Estado de cuño federal o confederal pueda tener alguna posibilidad de éxito en el medio plazo si las élites políticas que gestionan ese sistema en las subunidades catalana y vasca carecen de toda lealtad hacia el conjunto.…  Seguir leyendo »

En un reciente trabajo defiende Íñigo Errejón la idea de que en épocas de dislocación y crisis, rectius aquí y ahora, es imprescindible un momento de refundación en el que el we the people comparezca de nuevo y se vuelvan a barajar las cartas. Un excedente popular no satisfecho con la institucionalidad democrática existente reclama —escribe— una nueva definición del interés general y una nueva arquitectura institucional acorde.

Decía Ortega que las metáforas son los andadores del pensamiento y en este caso la metáfora del nuevo reparto de las cartas parece sin duda adecuada para llevar al intelecto a la necesidad de un momento fundacional.…  Seguir leyendo »

Así me solicitan los del periódico, con la precisión de que quieren un enfoque original sobre los hechos recientemente ocurridos; no repita las cinco ideas comunes que comparecen una y otra vez en los ya publicados. Así que me pongo rápido a buscar el frame, como ahora se dice, que estructure mi reflexión.

Primera disyuntiva, ¿adopto el punto de vista emocional o el racionalista? Adoptar la perspectiva del insider inocente ayuda mucho a escribir en estos casos: horror, pánico, reacción valerosa, no pasarán, amor, cariño. Rico en impacto pero un tanto banalizado de antemano: no hay forma de estar a la altura de las imágenes.…  Seguir leyendo »

La coincidencia del desafío secesionista del nacionalismo catalán con la consolidación de nuevos líderes en la izquierda española ha propiciado el pronunciamiento de estos sobre las líneas que debería adoptar la ordenación de España como país. Cabe ya alguna apreciación sobre sus propuestas. Y aunque resulte sorprendente, puesto que ambos líderes se presentan como emblemas de la novedad, nos hallamos ante un caso duplicado de lo que Américo Castro calificó como mesianismo regresivo.

¿Regresión en qué? Pues en ese proceso que se inició hace 40 años y que, conflicto tras conflicto, tropezón tras tropezón, ha permitido tanto a la política práctica como a la doctrina académica perfilar los problemas de concepción y funcionamiento del Estado autonómico, de manera que hoy exista una posición común sobre cuáles son y cómo se deben abordar (y cómo no se debe hacer).…  Seguir leyendo »

Argüía hace semanas Arnaldo Otegi, en un enésimo intento para ir camuflando la iniquidad de su posición política en los años del terror, que “él nunca había dicho que matar estuviera bien”; es más, añadía, “ni siquiera ETA dijo nunca que matar estuviera bien”. De lo que se deduciría, se supone, una cierta absolución moral para quienes practicaron o ampararon con su discurso la matanza. Nunca dijeron que estaba bien, lo hicieron poco menos que a regañadientes morales.

Bastaría con observar que si bien es cierto que nunca dijeron que estaba bien matar personas por la independencia del pueblo vasco, no es menos cierto que tampoco dijeron que estaba mal.…  Seguir leyendo »

Esta y no otra parece ser la beata inspiración de nuestro actual sistema político y jurídico, en el que manifestar odio hacia algún colectivo o persona identificados por su raza, sexo, ideología o etnia puede enviar directamente a la cárcel al odioso odiante (previamente etiquetado como fobo-esto o ultra-aquello). Y, desde luego, puede limitar su derecho a la libre expresión de ideas, pues está prohibido y castigado emitir cualquier tipo de opinión pública que un ayuntamiento, un gobierno, un juez o cualquier otro tipo de autoridad con vara en plaza pueda considerar, en su libérrima interpretación, que incita al odio o al menosprecio de un colectivo cualquiera.…  Seguir leyendo »

Las relaciones entre los ámbitos respectivos del Derecho (los jueces) y la Política (la discusión) no son fáciles de trazar. Baste observar, como prueba de ello, la rapidez con que, ante una situación conflictiva particular se instauran rápidamente en la opinión pública dos tesis contrapuestas: la de que las normas deben aplicarse incluso contra la voluntad de los actores políticos, o la de que en ciertos casos las normas deben ceder ante la política. Ambas tesis se visten a nivel discursivo con el ropaje argumentativo de la calificada como “judicialización de la política”, aunque esta forma de plantearlas no sea muy esclarecedora.…  Seguir leyendo »

La mejor politología (véanse las reflexiones de Juan José Linz al respecto) ha subrayado desde antiguo la importancia que ostenta el tipo de sistema de partidos existente en un Estado multinacional democrático para la conservación de la unidad de ese Estado. Que junto a los partidos de ámbito estrictamente subestatal o nacionalista existan también partidos de carácter estatal y que éstos tengan una presencia significativa en todas las subunidades es uno de los requisitos para que, a la larga, el propio federalismo no lleve al Estado multinacional a la disgregación.

La razón es sencilla: la implantación territorialmente generalizada de partidos de ámbito estatal, por un lado, integra el escenario político propio de las nacionalidades subestatales en el más amplio del Estado, haciéndole participar en una dinámica centrípeta.…  Seguir leyendo »

Un nuevo aniversario del final de la violencia terrorista y —cómo no— una machacona insistencia en la necesidad imperiosa de que todas las partes —ETA, Gobierno, ciudadanos todos— den los pasos necesarios para conseguir el objetivo excelso de que la sociedad vasca llegue a ser por fin una sociedad reconciliada. Porque ahora mismo, según les parece a los pertinaces exigentes de los pasos, lo que tenemos es una sociedad cuyos miembros coexisten, pero no una en la que conviven de verdad. No parece sino que estaríamos por estos lares en algo así como la situación de coexistencia pacífica que hubo entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ambos armados hasta los dientes de cohetes y mirándose desconfiados.…  Seguir leyendo »

La reciente publicación en castellano del espléndido texto de Louis Menand sobre la historia intelectual estadounidense (El club de los metafísicos) permite al lector actual conocer la génesis de lo que fue el talante pragmatista en aquella sociedad norteamericana posterior a la Guerra de Secesión, así como los rasgos característicos de un estilo de pensamiento (el de Pierce, Dewey, James o Holmes) tan influyente en su momento como luego olvidado. Destaca entre todos ellos la aversión a considerar las ideas, cualesquiera ideas, como principios o verdades y su inclinación a tratarlas como simples herramientas intelectuales, producidas socialmente, cuya única justificación se encuentra en su utilidad para mejorar al ser social y plural que es el hombre.…  Seguir leyendo »

Ha escrito con brillantez Ramón Vargas Machuca que lo que más necesita la política actual en Europa es inteligencia, es decir, adquirir la capacidad para leer correctamente el mundo actual globalizado y complejo y traducir después esa lectura en acciones correctoras. Porque resulta que la política ha perdido la habilidad para entender el mundo en el que vive, y por eso le tientan dos extremos sumamente antipolíticos: el de rendirse al gobierno mundial de los expertos (como diría Colomer), o el de dejarse llevar por el plano inclinado y seductor del populismo. Bueno, o no hacer nada.

Estoy muy lejos de atreverme a afrontar el reto exigente de esa nueva inteligencia política, pero propongo, como humilde aportación a sus meras condiciones de posibilidad, una reflexión sobre los sesgos cognitivos que tenemos introyectados como sociedad y que debemos intentar superar si queremos reflexionar con inteligencia.…  Seguir leyendo »

Lo escribía ya hace años el implacable realista que es Giovanni Sartori: el Estado de derecho no es el Estado que crea a su albedrío y sin cesar un nuevo derecho, sino un Estado en el que el ejercicio del poder está limitado por vínculos jurídicos precisos y estables. De ello se desprende que la gigantesca burbuja de la praxis contemporánea de “gobernar legislando” está vaciando el Estado de derecho, convirtiéndolo en un gobierno de los hombres aunque sea en nombre de la ley. La vorágine normativa en que se ha convertido la actividad de gobernar ha devaluado hasta límites insospechados la calidad del Estado de derecho, que ya no funciona como límite al poder precisamente porque el exceso de derecho provoca su inoperatividad real.…  Seguir leyendo »

En el relato sobre la construcción y permanencia históricas de España como nación existen dos lugares comunes que los historiadores, sobre todo los inclinados al inventivismo, nos han repetido hasta la saciedad, y que me atrevería a poner en cuestión desde la levedad de este artículo.

El primero es el de que España fue poco construida en el momento en que tocaba, es decir, en la segunda mitad del XIX. La debilidad estructural del Estado liberal de entonces y su pobre desarrollo hicieron que no llevara a cabo (a través de la educación pública) una labor de asimilación cultural eficiente sobre las masas campesinas e incipientemente urbanas, de manera que para el habitante medio de la Península eso de España quedó muy borroso.…  Seguir leyendo »

Puede sonar a dislate, pero es la sensación hoy generalizada entre muchos practicantes del Derecho, sean abogados de a pie, sean profesores universitarios (sobre todo si son especialistas en la materia concreta): en nuestros tribunales está asomando una praxis de aplicación del Derecho de orientación populista, en tanto en cuanto tiende sistemáticamente a dar la razón a la parte que pudiéramos llamar “la gente común” en los conflictos actuales, serios y conocidos que la oponen a la parte de las grandes empresas tales como la banca, los seguros, los empleadores u otros grandes proveedores de servicios. Para lo cual se retuercen los textos legales, se sobreinterpretan allí donde no existe duda razonable, o se recurre directamente a los principios del ordenamiento constitucional para hacer con ellos brillantes ponderaciones que eviten aplicar la seca ley.…  Seguir leyendo »

Escribía Kant que el problema de establecer una república justa es un problema resoluble, incluso si sus habitantes no son ángeles sino demonios. Lo único necesario es que sean racionales, que estén dotados de entendimiento, porque entonces establecerán reglas de convivencia que limitando el interés de cada uno terminarán por conducir a la cooperación común. Y para construir el edificio de normas hay una que funciona como metarregla: nadie puede exceptuarse de la aplicación igual de las reglas, ni siquiera (menos aún) el que las hace. Construyan hipotéticamente una sociedad partiendo de esa sencilla idea y tendrán una bastante decente.

Nuestro sistema de convivencia democrático ha degenerado desde que sus reglas se establecieron allá por 1978.…  Seguir leyendo »

Puede parecer un puntillismo, pero creo que esta es la reflexión necesaria para adoptar una conducta democráticamente productiva ante el complicado futuro que nos espera: ni España, ni la sociedad, ni el pueblo, ni ningún otro ente colectivo ha votado o ha hablado el pasado día 20. Por mucho que sea la metáfora favorita de los comunicadores de opinión, tal idea es una falacia. Quienes han hablado han sido los ciudadanos individuales. Unos cuantos millones de personas.

¿Y no es lo mismo? Pues no, es sustancialmente diverso en sus consecuencias simbólicas. Y la política es una práctica altamente simbólica. Decir que ha hablado el pueblo, o la sociedad, o el país, además de introducir a entes metafísicos, permite atribuirles un mensaje colectivo único.…  Seguir leyendo »