Josep M. Vallès Casadevall

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Algo ha cambiado en Cataluña

Pocos esperaban que las elecciones del 14 de febrero desatascaran definitivamente el bloqueo que padecen las instituciones catalanas y la tensión de sus relaciones con el Estado. Más de veinte años de desajustes y conflictos no se cancelan con un resultado electoral, por claro y contundente que fuese. Mucho menos, por tanto, si los datos no tienen suficiente claridad ni contundencia. Por tanto, el observador ha de reaccionar con extrema cautela cuando se siente tentado a hacer pronósticos. Toda conclusión debe ser provisional salvo en un solo punto: en el más favorable de los escenarios, estamos solo en el preámbulo impreciso de una larga serie de pasos y contrapasos que podrían balizar una futura vía de salida para el bloqueo actual.…  Seguir leyendo »

Crisis de régimen y monarquía

Es excesivo achacar al rey emérito y a sus operaciones financieras una mayor responsabilidad de la que les corresponde cuando se valora la actual situación de nuestro sistema político. No son solo sus andanzas las que han dañado la credibilidad de un edificio político que presenta desde hace tiempo síntomas graves de fatiga. Hay otros datos dignos de mención en el pasivo del sistema. En todo caso, es llamativo que quienes mayor énfasis ponen en su solidez y ven en la monarquía su presunta clave de bóveda suelen ser también los que más alarmados se manifiestan ante cualquier crítica a sus puntos negros.…  Seguir leyendo »

Hablar bien de este Gobierno

Lo que a algunos puede parecer un disparate y a otros una imprudencia es el objetivo de este comentario: hablar bien del Gobierno Sánchez-Iglesias en este momento preciso. Parecerá un disparate a quienes desde el primer día decidieron que no convenía a sus intereses y que por consiguiente aprovecharían cualquier motivo para atacarlo y desautorizarlo. Y puede parecer una imprudencia a quienes lo aceptaron con poco o ningún entusiasmo y por descarte de otras opciones.

Por nuestra parte, nos contamos entre quienes apoyaron en su día la moción de censura al Gobierno de Rajoy y sostuvieron —tras las elecciones de noviembre de 2019— que era el momento de dar paso a un Ejecutivo de orientación progresista.…  Seguir leyendo »

Lugar común en comentarios sobre la pandemia: “Nuestros líderes políticos no están a la altura”. Toda generalización es injusta. Pero aun admitiendo un veredicto tan tajante, dudo en atribuir a un solo factor el desenlace de situaciones complejas como la actual. Añado, pues, factores adicionales para medir mejor la altura de nuestros gobernantes. Los extraigo de una encuesta a dirigentes de empresa, comentada recientemente en The Economist. Ante el impacto de la pandemia, los empresarios encuestados reconocen lo arduo de su reacción: primero, por la dificultad de encontrar información fiable, más allá de las “representaciones mediáticas” (sic); segundo, por la rapidez de la propagación de la enfermedad; tercero, por la globalidad del fenómeno del que apenas ningún país ha escapado y, finalmente, por la incertidumbre sobre el día después.…  Seguir leyendo »

¿Es el Estado el que juzga o es el Estado el que es juzgado? El título permite una interpretación equívoca cuando la política se adentra por vericuetos judiciales. Tomo prestado el equívoco de una obra reciente de Jonathan Sumption que incluye el texto de sus recientes conferencias radiofónicas en la BBC (Trials of the State. Law and the Decline of Politics.2019. Hay versión castellana). Lord Sumption fue miembro del Tribunal Supremo del Reino Unido hasta 2018. Como heredero de las facultades judiciales de la Cámara de los Lores, este tribunal de nueva creación actúa desde 2009 como última instancia de apelación de la jurisdicción ordinaria, pero también de las causas de carácter constitucional.…  Seguir leyendo »

Se ha hecho realidad la investidura de Pedro Sánchez. Podrá conformarse, pues, un Gobierno de progreso en que cifraban sus esperanzas amplios sectores de la sociedad, en Cataluña y en toda España. Esperanzas de desbloqueo para abordar desafíos insoslayables: combatir desigualdades sociales y de género, revertir el deterioro del Estado del bienestar, emprender la transición ecológica, lograr una incorporación humanista del modelo productivo a la era digital… Y —¡cómo no!— expectativas de iniciar, tras años de estéril confrontación, un tiempo de diálogo en el conflicto catalán. Sin embargo, el contexto augura las mayores dificultades. Quienes apostamos por este Gobierno sabemos que el éxito de sus propósitos requerirá de muchas y activas complicidades: en el mundo del trabajo, en los ámbitos académicos y culturales...…  Seguir leyendo »

Cataluña, entre lo improbable y lo hacedero

Entre quienes se presentan como partidarios inconmovibles de la unidad española abundan los que parecen poner más empeño en impedir la separación de Cataluña que no en reforzar las iniciativas para hacerla indeseable. No creo, por ejemplo, que haga mucha mella en la posición de los independentistas insistir en la imposibilidad de la independencia, afirmación que se hace a veces con rotundidad cuasi metafísica. En cualquier caso, quizá sería más pertinente referirse a la improbabilidad de una independencia catalana que no a su imposibilidad. Una improbabilidad que se desprende ciertamente de la ausencia de los factores necesarios para consumarla.

Comparto y he repetido desde hace años que el proyecto independentista no cuenta con una mayoría social de amplitud bastante que la apoye, ni con una potencia internacional que la promueva o la tolere, ni con una capacidad coercitiva tal que —por activa o por pasiva— pueda enfrentarse con éxito a la que detenta un Estado como el español.…  Seguir leyendo »

Apuestas de alto riesgo

Quienes tienen vocación de líderes políticos tienen algo de apostadores profesionales. Suelen tentar a la fortuna que Maquiavelo entendía como factor intrínseco de la vida política. Pedro Sánchez ha demostrado atracción por el riesgo. Le ha valido hasta hoy para alcanzar sus objetivos. Primero, para imponerse contra pronóstico a la vieja guardia de su partido y conquistar por dos veces la secretaría general socialista. Después, para aprovechar la fugaz oportunidad de descabalgar al desgastado Rajoy y ganar la primera moción de censura en cuarenta años de democracia española. Está por ver ahora si la misma obstinación y arrojo le valdrán para dar al país un Gobierno estable y eficiente, con capacidad para resolver los graves problemas planteados.…  Seguir leyendo »

El debate de investidura lo ha revelado de nuevo. Los viejos partidos estatales siguen bajo la influencia de una versión mayoritaria de la dinámica democrática. Intentan imponerla sobre la compleja realidad de la sociedad de hoy. En la reciente historia de nuestra democracia, muchos dieron por buena y necesaria la lógica de una política protagonizada por dos grandes partidos: el titular de un Gobierno monocolor y el que se arrogaba el papel de candidato a sucederle. Las demás fuerzas eran contempladas como comparsas y en ocasiones como apoyo de emergencia, incidental y subalterno.

El problema hoy es que este esquema ya no casa con la situación de la sociedad española.…  Seguir leyendo »

Será difícil fijar conclusiones políticas consistentes hasta que termine el ciclo electoral en curso. Habrá que esperar, aunque los resultados del 28 de abril suscitan ya muchos interrogantes: sobre la continuidad o la fugacidad en las preferencias de los electores, la evolución del sistema de partidos, la redefinición de estrategias, la composición de una futura mayoría gubernamental, etcétera. No hay todavía respuestas claras, pero son inevitables especulaciones más o menos fundadas. Es posible avanzar la probabilidad de un Gobierno socialista en solitario, descartando por ahora la coalición con otras fuerzas políticas. Gobiernos en minoría no son inhabituales en países pluripartidistas, pero son difíciles de gestionar.…  Seguir leyendo »

He oído decir que cronometradores de baloncesto son los responsables de marcar los tiempos en los debates electorales de la campaña. Con todo respeto para estos profesionales, la noticia confirmaría que el diálogo democrático tiende a ser sustituido por un espectáculo de impacto emocional, más cercano a las competiciones deportivas que al intercambio de argumentos. En este debate-espectáculo cuenta la apariencia de los candidatos y su agilidad dialéctica. Poco o casi nada importa el fundamento razonado de sus propuestas. Cada participante dispone de unos 25 minutos para desarrollarlas. Cuesta imaginar que basten para dar una idea cabal de los pros y contras de cada propuesta, sea social, económica, institucional o cultural.…  Seguir leyendo »

El frustrado intento de establecer un espacio de diálogo entre los Gobiernos del Estado y de la Generalitat catalana demuestra la enorme dificultad de superar el punto muerto actual. Dentro de unos días se inicia el juicio oral en el proceso contra los dirigentes políticos y sociales del movimiento independentista. Tras su conclusión y sea cual fuere su desenlace, el conflicto que lo ha ocasionado seguirá pendiente de solución. Después de la publicación de la sentencia, se comprobará que judicializar la cuestión era una de las tres salidas equivocadas que han intentado darse al asunto. Las otras fueron el no hacer nada y la declaración unilateral de independencia.…  Seguir leyendo »

Momento constitucional

A los 40 años de la vigencia de la Constitución, se contraponen las declaraciones de los convencidos de su salud inquebrantable con las de quienes desearían someterla a una revisión más o menos extensa. El hecho es que el texto de 1978 se ha convertido en una de las constituciones más rígidas de nuestro entorno. Su rigidez no proviene solo del complejo procedimiento exigido por su Título X para modificarla. Lo demuestra el dato de que esta complicación es equiparable a la que existe en otras constituciones repetidamente reformadas en otros países. La rigidez depende también de una predisposición política a ignorar sus defectos originales y a ocultar problemas sobrevenidos que la han hecho menos eficiente.…  Seguir leyendo »

La proliferación de maniobras preelectorales para los comicios de mayo de 2019 ha suscitado inesperadas evocaciones. Por ejemplo, se ha mencionado la experiencia de Ciutadans pel Canvi, la asociación impulsada por Pasqual Maragall en 1999 para sumar apoyos a su primera candidatura a la presidencia de la Generalitat. No estará de más aportar algunas impresiones de quienes participamos en aquella experiencia y le acompañamos durante aquellos años cuando se produce ahora una tardía y cuasi universal reivindicación del Alcalde-Presidente. Si nos atrajo entonces la propuesta de Maragall fue porque denunciaba —hace ya más de dos décadas— que el partido como modelo de movilización y organización política inventado a finales del XIX ya no podía acaparar la función de trasladar las necesidades ciudadanas a las instituciones de la democracia representativa.…  Seguir leyendo »

José J. Toharia analizaba el estado de la opinión catalana sobre las relaciones entre Cataluña y España (EL PAÍS, 16/08/2015) y concluía con una invitación a un “inédito debate, honesto y sosegado, con datos y sin emociones”. Coincido en que ni el debate partidista ni el debate mediático andan sobrados de sosiego y de impasibilidad. Basta seguir las declaraciones de representantes de los partidos o las intervenciones de editorialistas, articulistas y tertulianos en los medios. Sobre honestidades, el juicio sería más arriesgado, como advertían los moralistas clásicos. En todo caso, la honestidad y la impasibilidad que nos atribuimos a nosotros mismos suelen ser siempre superiores a las que asignamos a nuestros contradictores.…  Seguir leyendo »

Vaclav Havel —el opositor a la dictadura y luego primer presidente de la Checoslovaquia poscomunista— ofreció hace veinte años una interesante reflexión sobre las relaciones entre ética y política. Para un responsable político, el gran dilema que se le presenta —señalaba Havel— es la contradicción entre sus convicciones fundamentales y el camino estrecho del realismo político. Este dilema se aproxima a la alternativa weberiana entre guiarse por una ética de la convicción o por una ética de la responsabilidad. Entre seguir la senda marcada por los valores que cada uno defiende o conformarse con lo aparentemente posible. Entre continuar intentando su proyecto ideal o resignarse al mal menor disponible como salida de una situación problemática.…  Seguir leyendo »

Únicamente el BCE ha actuado de nuevo con decisión ante la urgencia. Se ha vuelto a comprobar que es el único organismo de Europa verdaderamente ejecutivo, es decir, que dispone de la necesaria capacidad de reacción en momentos difíciles” (editorial de IM12/2015). El “único organismo de Europa verdaderamente ejecutivo”: así considera al BCE la autorizada voz del servicio de estudios de una institución financiera de prestigio. Y con razón.

Pero esta afirmación —¿elogio?— pone nuevamente de manifiesto la inquietante configuración política de la UE. Inquietante, al menos, desde una perspectiva democrática. Porque es una evidencia indiscutible que para los países de la UE y, especialmente, para los que componen la unión monetaria se han ido limitando —de derecho o de hecho— importantísimas competencias en materia económica, financiera y fiscal.…  Seguir leyendo »

La propuesta de convertir el Estado de las autonomías en Estado federal sigue presente en el debate político-mediático. Pero la música federalista no suena del mismo modo según sean sus intérpretes. Para algunos y para la doctrina que les inspira, el Estado de las autonomías es ya de hecho un Estado federal al que le faltan solamente ciertos rasgos —no insignificantes, por otra parte— para su plena identificación como tal. Una más clara distribución de competencias, la reconversión del Senado en auténtica Cámara territorial, algún tratamiento singular para la lengua, la educación y la cultura en el caso de comunidades con idioma propio y una mejora no muy precisa de la financiación: estos serían los retoques básicos que desde hace años se reclaman para activar un potencial ya contenido —según esta versión— en la actual organización territorial del Estado.…  Seguir leyendo »

La metástasis del nacionalismo es el ansia de Estado. La metáfora no es mía. Pertenece a un texto de Pasqual Maragall publicado hace 15 años. Pero mantiene su vigencia. Esta metástasis patológica del nacionalismo se produce cuando se equipara la expresión de una identidad colectiva —que las hay, incluso en quien la rechaza— con la existencia de una organización estatal propia. Asimilar nación con Estado ha conducido y conduce a conflictos irresolubles que no tienen otra salida que la coacción más o menos violenta de un grupo sobre otro. Y en eso estamos.

Si en el Reino de España no cabe más que una sola nación —tal como señala la Constitución actual— y si Cataluña solo es pensable con un Estado propio, la incompatibilidad de pretensiones es insuperable.…  Seguir leyendo »

"No existe ningún problema político tan urgente que no pueda ser resuelto mediante una indecisión”. Se ha atribuido la frase a Henri Queuille (1884-1970), político radical con importantes responsabilidades de gobierno durante la III y la IV República francesa. Sea o no cierta su autoría, se expresa con ella un estilo político que ha tenido destacados practicantes en otras latitudes. Podría ser reconocido en la estrategia —si así cabe llamarla— adoptada por el actual Gobierno español ante lo que algunos suelen llamar el “desafío soberanista”. A estas alturas de la peripecia, ha quedado también bastante claro que esta estrategia inmovilista está respaldada por la actual mayoría política en el Congreso de los Diputados, por gran parte de la opinión pública española y por un sector predominante de sus medios de comunicación.…  Seguir leyendo »