Joseph E. Stiglitz

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de Septiembre de 2008. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

Como educador, siempre estoy buscando “momentos enseñables” –episodios actuales que ilustren y reafirmen los principios sobre los que he venido enseñando-. Y no hay nada como una pandemia para centrar la atención en lo que realmente importa.

La crisis del COVID-19 es rica en lecciones, especialmente para Estados Unidos. Una moraleja es que los virus no andan con pasaportes; de hecho, no respetan en absoluto las fronteras nacionales –o la retórica nacionalista-. En nuestro mundo estrechamente integrado, una enfermedad contagiosa que se origina en un país puede volverse global, y lo hará.

La propagación de las enfermedades es un efecto colateral negativo de la globalización.…  Seguir leyendo »

Este año marcó el 50 aniversario de la reunión insignia del Foro Económico Mundial de las elites empresarias y políticas del mundo en Davos, Suiza. Mucho ha cambiado desde mi primer Davos en 1995. En aquel entonces, había euforia por la globalización, esperanza por la transición de los países ex comunistas al mercado y confianza en que las nuevas tecnologías abrirían nuevas perspectivas de las cuales todos se beneficiarían. Las empresas, mancomunadas con el gobierno, liderarían el camino.

Hoy, cuando el mundo enfrenta una crisis climática, ambiental y de desigualdad, el estado de ánimo es muy diferente. Facebook, decidida a ofrecer una plataforma para la información errónea/desinformación y la manipulación política, sin importar las consecuencias para la democracia, ha revelado los peligros de una economía de la vigilancia monopólica controlada por el sector privado.…  Seguir leyendo »

Mientras las élites empresariales del mundo ascienden a Davos para su reunión anual, es buen momento para hacernos una pregunta simple: ¿se habrán curado de la fascinación con el presidente estadounidense Donald Trump?

Hace dos años, muy pocos líderes empresariales estaban preocupados por el cambio climático o molestos por la misoginia y el fanatismo de Trump. Pero la mayoría celebraba los recortes de impuestos a multimillonarios y corporaciones, y aguardaba con esperanzas sus iniciativas de desregulación de la economía, que permitirían a las empresas contaminar más el aire, enganchar a más estadounidenses a los opioides, tentar a más niños a comer productos que inducen diabetes y entregarse a tejemanejes financieros como los que provocaron la crisis de 2008.…  Seguir leyendo »

Ya es evidente que estamos viviendo por encima de los límites del planeta. A menos que cambiemos algo, las consecuencias serán terribles. ¿Será ese algo la importancia que asignamos al crecimiento económico?

El cambio climático es el riesgo más importante que enfrentamos, y ya estamos viendo indicios de los costos. Y cuando digo “estamos”, incluyo a los estadounidenses. Estados Unidos, uno de cuyos principales partidos políticos está dominado por negacionistas del cambio climático, es el mayor emisor per cápita de gases de efecto invernadero y el único país que se niega a sumarse al acuerdo climático de París (2015). De modo que no deja de ser irónico que también se haya convertido en uno de los países con el mayor nivel de daños materiales relacionados con fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, incendios, huracanes, sequías y heladas.…  Seguir leyendo »

Al final de la Guerra Fría, el politólogo Francis Fukuyama escribió un famoso ensayo titulado “The End of History?” [¿El fin de la historia?], donde sostuvo que el derrumbe del comunismo eliminaría el último obstáculo que separaba al mundo de su destino de democracia liberal y economía de mercado. Muchos estuvieron de acuerdo.

Hoy, ante una retirada del orden mundial liberal basado en reglas, con autócratas y demagogos al mando de países que albergan mucho más de la mitad de la población mundial, la idea de Fukuyama parece anticuada e ingenua. Pero esa idea aportó sustento a la doctrina económica neoliberal que prevaleció los últimos cuarenta años.…  Seguir leyendo »

La globalización se hizo mala reputación estos últimos años, y a menudo por buenas razones. Pero algunos críticos, en particular el presidente estadounidense Donald Trump, atribuyen mal las culpas, y urden una imagen falsa en la que Europa, China y los países en desarrollo embaucaron a los negociadores comerciales de Estados Unidos para que aceptaran malos acuerdos que causaron los problemas actuales de los estadounidenses. Es una afirmación absurda: al fin y al cabo, fue Estados Unidos (o mejor dicho, su sector corporativo) el que escribió las reglas de la globalización en primer lugar.

Dicho eso, hay un aspecto particularmente tóxico de la globalización que no recibió la atención que se merece: la elusión fiscal corporativa.…  Seguir leyendo »

La criptomoneda de Facebook se merece el no me gusta

Facebook y algunos de sus aliados corporativos han decidido que el mundo realmente necesita otra criptomoneda, y que crearla es el mejor modo de usar los inmensos talentos que tienen a su disposición. Que Facebook piense así es muy revelador de lo que anda mal con el capitalismo estadounidense del siglo XXI.

En cierto sentido, es un momento curioso para lanzar una moneda alternativa. La queja principal contra las monedas tradicionales siempre había sido su inestabilidad: que la inflación acelerada e incierta les restaba utilidad como reservas de valor. Pero el dólar, el euro, el yen y el yuan han sido, todas ellas, notablemente estables.…  Seguir leyendo »

¿Qué tipo de sistema económico es más conducente al bienestar humano? Esa pregunta ha llegado a definir la época actual porque, después de 40 años de neoliberalismo en Estados Unidos y en otras economías avanzadas, sabemos lo que no funciona.

El experimento neoliberal –impuestos más bajos para los ricos, desregulación de los mercados laboral y de productos, financiarización y globalización- ha sido un fracaso espectacular. El crecimiento es más bajo de lo que fue en los 25 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y en su mayoría se acumuló en la cima de la escala de ingresos. Después de décadas de ingresos estancados o inclusive en caída para quienes están por abajo, el neoliberalismo debe decretarse muerto y enterrado.…  Seguir leyendo »

El capitalismo progresista no es un oxímoron

A pesar de que registramos las cifras de desempleo más bajas desde finales de la década de los sesenta, la economía estadounidense les está fallando a sus ciudadanos. El salario de alrededor del 90 por ciento de la población se ha estancado o reducido en los últimos treinta años. Quizá esto no nos sorprenda, ya que en Estados Unidos impera el mayor nivel de desigualdad del mundo desarrollado y uno de los niveles más bajos de oportunidad. Dentro de las fronteras de Estados Unidos, el futuro de los jóvenes depende de los ingresos y la educación de sus padres más que en cualquier otro lugar.…  Seguir leyendo »

Estos últimos años la globalización ha vuelto a ser blanco de críticas. Algunas tal vez estén erradas, pero hay una muy certera: que ha permitido a grandes multinacionales como Apple, Google y Starbucks eludir el pago de impuestos.

Apple es el mejor ejemplo de elusión fiscal corporativa: tras declarar que unos pocos cientos de empleados en Irlanda eran la fuente real de sus utilidades, llegó a un acuerdo con el gobierno de ese país por el que sólo paga en impuestos un 0,005% de las mismas. Apple, Google, Starbucks y empresas similares se dicen socialmente responsables; pero el primer elemento de la responsabilidad social debería ser pagar la parte de impuestos que a uno le corresponde.…  Seguir leyendo »

Ya es noticia vieja que grandes segmentos de la sociedad pasaron a estar profundamente descontentos con lo que ven como “el establishment”, especialmente la clase política. Las protestas de los “Chalecos Amarillos” en Francia, desencadenadas por la decisión del presidente Emmanuel Macron de aumentar los impuestos al combustible en nombre de la lucha contra el cambio climático, no son más que el último ejemplo de la magnitud de esta alienación.

Hay buenos motivos para el descontento de hoy: cuatro décadas de promesas de los líderes políticos tanto de centro izquierda como de centro derecha, que abrazaron la fe neoliberal de que la globalización, la financiarización, la desregulación, la privatización y una serie de reformas relacionadas traerían aparejada una prosperidad sin precedentes, han caído en saco roto.…  Seguir leyendo »

Hace poco menos de diez años, la Comisión Internacional sobre la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social publicó el informe Mismeasuring Our Lives: Why GDP Doesn’t Add Up [traducido al español como Medir nuestras vidas: las limitaciones del PIB como indicador de progreso]. El título lo dice todo: el PIB no es una buena medida del bienestar. Lo que medimos afecta lo que hacemos, y si medimos la cosa equivocada, haremos la cosa equivocada. Si sólo nos concentramos en el bienestar material (por ejemplo, en la producción de bienes, más que en la salud, la educación y el medioambiente) nuestra visión se vuelve distorsionada, como son distorsionadas estas medidas: nos volvemos más materialistas.…  Seguir leyendo »

Tras la crisis financiera de 2008, algunos economistas sostuvieron que Estados Unidos (y acaso la economía mundial) padecían “estancamiento secular”, una idea que se originó después de la Gran Depresión. Las economías siempre se habían recuperado de sus caídas, pero la Gran Depresión tuvo una duración inédita. Muchos creyeron que la recuperación no hubiera sido posible sin el gasto público de la Segunda Guerra Mundial, y temían que al terminar la guerra la economía volvería a estancarse.

Se pensaba que había sucedido algo por lo cual, incluso con tipos de interés bajos o nulos, la economía seguiría paralizada. Felizmente estas aciagas predicciones resultaron erradas, por razones que ahora comprendemos bien.…  Seguir leyendo »

Puede que el euro esté acercándose a otra crisis. Italia, tercera economía más grande de la eurozona, eligió un gobierno que, en el mejor de los casos, puede describirse como euroescéptico. No debería sorprender a nadie. La reacción de Italia es otro episodio predecible (y predicho) en la larga saga de un sistema monetario mal diseñado, en el que la potencia dominante (Alemania) impide reformas necesarias e insiste en políticas que agravan los problemas básicos, con una retórica aparentemente dirigida a inflamar pasiones.

A Italia le fue mal desde la creación del euro. Su PIB real (deflactado) en 2016 fue el mismo que en 2001.…  Seguir leyendo »

Las raíces de la crisis sorpresa en Argentina

La crisis cambiaria que sufrió Argentina el mes pasado tomó a muchos por sorpresa. En realidad, a partir de diciembre de 2015, el gobierno argentino hizo una serie de apuestas arriesgadas que aumentaron la vulnerabilidad del país, pero no estaba claro cuándo llegaría el día de la prueba para la economía argentina. Cuando llegó, Argentina no superó el examen.

Cuando a fines de 2015 el presidente Mauricio Macri asumió el cargo, Argentina tenía una serie de desequilibrios macroeconómicos que resolver. Las primeras medidas incluyeron la eliminación de controles cambiarios y de capitales y la reducción de retenciones (impuestos) a las exportaciones de materias primas.…  Seguir leyendo »

Cómo lo hace Costa Rica

En un momento en que el autoritarismo y el protofascismo están en alza en tantas partes del mundo, es alentador ver un país cuyos ciudadanos siguen profundamente comprometidos con los principios democráticos. Un pueblo que ahora mismo está intentando redefinir su política para el siglo XXI.

Hace años que el liderazgo progresista de Costa Rica (un país con menos de cinco millones de habitantes) llama la atención en todo el mundo. En 1948, tras una corta guerra civil, el presidente José Figueres Ferrer abolió el ejército. Desde entonces, Costa Rica se convirtió en un centro para el estudio de la resolución y la prevención de conflictos, y es sede de la Universidad para la Paz, una institución creada por Naciones Unidas.…  Seguir leyendo »

La escaramuza comercial entre Estados Unidos y China en materia de acero, aluminio y otros productos es consecuencia del desdén que siente el presidente norteamericano, Donald Trump, por los acuerdos comerciales y la Organización Mundial de Comercio, una institución que fue creada para fallar en disputas comerciales.

Antes de anunciar los aranceles a las importaciones sobre más de 1.300 tipos de productos de fabricación china por un valor de 60.000 millones de dólares al año, a principios de marzo Trump difundió amplios aranceles del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio, que justificó sobre la base de la seguridad nacional.…  Seguir leyendo »

He asistido a la conferencia anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza -donde la llamada elite global se congrega para discutir los problemas del mundo- desde 1995. Nunca salí tan desanimado como este año.

El mundo está plagado de problemas prácticamente insolubles. La desigualdad está en aumento, especialmente en las economías avanzadas. La revolución digital, a pesar de su potencial, también conlleva serios riesgos para la privacidad, la seguridad, los empleos y la democracia -desafíos que están agravados por el creciente poder monopólico de unos pocos gigantes de datos norteamericanos y chinos, entre ellos Facebook y Google-. El cambio climático representa una amenaza existencial para toda la economía global tal como la conocemos.…  Seguir leyendo »

Nunca una legislación etiquetada tanto como una reducción de impuestos y una reforma fiscal ha recibido tanta desaprobación y burla como recibió el proyecto de ley aprobado por el Congreso estadounidense y promulgado como ley por el presidente Donald Trump justo antes de Navidad. Los republicanos que votaron a favor (ningún demócrata lo hizo) del proyecto de ley afirman que su regalo será apreciado más adelante, a medida que los estadounidenses vean aumentar su salario neto. Se puede decir casi con seguridad que se equivocan. Por el contrario, el proyecto de ley envuelve en un solo paquete todo lo que está mal con el Partido Republicano, y hasta cierto punto, la degradada situación de la democracia estadounidense.…  Seguir leyendo »

Hace quince años, publiqué El malestar en la globalización, un libro que trata de explicar por qué había tanto descontento con la globalización dentro de los países en desarrollo. Sencillamente, muchos creían que el sistema estaba “amañado” en su contra, y se singularizaron los acuerdos globales de comercio por ser particularmente injustos.

Ahora el malestar con la globalización ha estimulado una ola de populismo en Estados Unidos y otras economías avanzadas, liderada por políticos que afirman que el sistema es injusto para sus países. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump insiste en que los negociadores comerciales de Estados Unidos fueron engañados por aquellos de México y China.…  Seguir leyendo »