Juan Bonilla

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El libro, ese instrumento

No esperen que haga un elogio del libro. El libro es un instrumento y como todo instrumento dependerá del uso que se le dé. Es como lo que, hablando sobre drogas, decía Escohotado de la soga: al escalador le sirve para hacer cima y al suicida para ahorcarse, la soga no tiene culpa de ninguna de las dos cosas, está entre sus cualidades las de facilitarles a uno una cumbre y al otro un abismo.

Cuando llega el Día del libro, se disparan las exageraciones sobre un instrumento al que, durante la mayor parte del año, apenas se le hace el menor caso y cuya presencia y notabilidad en nuestras vidas cotidianas, si juzgamos estas por su representación en los medios, resulta muy limitada, anecdótica.…  Seguir leyendo »

Andalucía, una noción

Ortega anduvo por aquí y trenzó su propia teoría perspectivista en la que decía que de todas las regiones españolas, Andalucía era la que tenía una cultura más radicalmente suya y que gracias a esa certeza los andaluces no habían tenido nunca que imponerla mediante la fuerza, sino mediante la seducción: así que todos los pueblos que la conquistaron terminaron por someterse a quienes creían someter. Llegaban como invasores y terminaban convertidos en andaluces. Por ahí abundaba José María Pemán en su enfático La eternamente vencedora, libro en el que esencializaba unos rasgos perdurables desde Tartessos: «Una condición pacífica, algo irónica y desengañada que son la clave de su civilización», si bien decía además que al haberse dejado penetrar Andalucía por tantos pueblos a los que luego derrotaba espiritualmente –una especie de mantis religiosa– fue superponiendo tantos estratos estilísticos que el resultado rechaza las generalizaciones abstractas y las temerarias definiciones.…  Seguir leyendo »

Lo del 10 de noviembre será un referéndum en el que lo que se nos va a preguntar es así de sencillo: Sánchez sí o Sánchez no. Sánchez me da igual contará en este caso como sí.

Por mucho que todos lo repitamos, y hasta lleguemos a convencernos, lo del próximo noviembre no son unas elecciones legislativas más que en la apariencia, que, como todo el mundo sabe o sospecha, suele engañar. Supongo que esto ya lo habrá dicho o dejado escrito alguien en alguna parte y lamento no citarlo. Por complejo que nos parezca el panorama y por candidatos que se presenten, seis cuando se escriben estas líneas, Pedro Sánchez y el Partido Socialista han conseguido convertir unas legislativas en eso: un referéndum.…  Seguir leyendo »

El discurso de Alma Guillermoprieto en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias fue tan emocionante como complaciente con el oficio de periodista. Al edificar esa imagen del periodista como alguien que persigue publicar algo que alguien, en alguna parte, no quiere que se publique, según un famoso aforismo a menudo mal citado, lo dota de épica, sin duda, pero también descarga de responsabilidad a los colegas: los enemigos de un periodista, la mayor parte de las veces, no son los hechos o los personajes que persigue, sino lo que de hechos y personajes han escrito otros periodistas.…  Seguir leyendo »

Europa ante el espejo del doble rasero

No recuerdo ahora quién dijo que el analfabeto del siglo XXI sería no el que no supiera leer ni escribir sino el que no supiese descifrar el significado de unas imágenes. A tenor de cómo se ha recibido la última viñeta polémica de Charlie Hebdo (con contestación cursi de la reina de Jordania incluida) se diría que los analfabetos no sólo están por todas partes sino que no temen lo más mínimo hacer gala de su ignorancia y la multiplican en insultos. Como seguro que saben, la viñeta, tremenda, violentísima, representa en un margen al pequeño Aylan, muerto en la orilla turca, mientras deja el cuerpo central para los sucesos de Nochevieja en Colonia donde se produjeron decenas de agresiones sexuales y actos vandálicos muchos de ellos protagonizados por refugiados.…  Seguir leyendo »

La hora del lector

Preguntarse por cómo serán las cosas en el futuro es sólo el deporte favorito de la impaciencia. No sólo porque el futuro no va a llegar nunca, (¿y, además, de qué futuro hablamos?: ¿de 2050 o de 2120? ¿de 2430 o del 5320?: se habla siempre del futuro como si fuera una estación de destino, y no una estación de paso hacia otra estación, también futura), sino también porque si miras al pasado y le preguntas a él si alguien en algún momento consiguió acertar de pleno cuando se puso a imaginar en cómo serían las cosas hoy, obtienes como respuesta: nadie.…  Seguir leyendo »

Lo peor de todo es que ni siquiera podemos echarle la culpa al sol. Porque hubiera resultado reconfortante poder decir: la culpa la tiene el sol, este sol magnífico que no tienen en Finlandia, este sol que es una invitación constante a la pereza y el qué más da. En Finlandia los niños están en casa a las cuatro de la tarde y sólo ven una hora de televisión diaria (televisión finlandesa, además, o sea, ese tipo de televisión en la que los informativos no se componen de dos bloques: fútbol, con sus apasionantes ruedas de prensa de jugadores que no saben hablar, y todo lo demás).…  Seguir leyendo »