Juan Carlos Girauta

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Malinche, la alegría y la envidia

Cultura es lo que diga la izquierda. Esto ya era así mucho antes de la gran mutación, de la irremisible conversión del progresismo en pura reacción, relativismo cognitivo, irracionalidad y trágala cancelador. La apropiación de lo cultural tenía su lado bueno cuando, lejos de expulsar, la izquierda integraba. Es lo que hizo Manuel Campo Vidal convirtiendo 'Simplemente María' en objeto serio de estudio. Corriendo los años, la ley de hierro de lo que yo te diga perdió toda su gracia transgresora. Ya no se trataba de incorporar lo despreciado, empeño por demás innecesario desde el urinario de Duchamp ('La fuente'). Siendo el arte desde hace un siglo lo que el (auto)ungido designe como tal, con mayor razón será cultura todo lo imaginable; cualquier cosa es susceptible de ser encontrada por alguien dispuesto a jugar al 'objet trouvé'.…  Seguir leyendo »

Lecciones de la Universidad de Granada

La izquierda no aceptará el resultado de las elecciones generales. Quien no lo haya inducido a partir de las mil exhibiciones autocráticas del sanchismo quizá lo intuya con lo sucedido el jueves en Granada. Cada uno se toma su tiempo, máxime si la conclusión es tan grave como el asilvestramiento definitivo de los representantes de media España. Así que a lo mejor se les ha escapado a muchos la corrupción de las instituciones vía colonización ideológica, se han perdido el desprestigio creciente de los valores constitucionales, no se han enterado de que a este régimen le repele la división de poderes, no perciben la consagración de una nueva regla implícita según la cual la clase política de izquierdas o nacionalista debería ser impune.…  Seguir leyendo »

Como era de esperar, las autoridades catalanas no cumplen, ni cumplirán de grado, la sentencia firme sobre el uso del castellano como lengua vehicular. Esa cosa tan discreta del 25 por ciento, para no molestar. Tan discreta que uno se plantea si no sería mejor exigir el 75 por ciento a modo de experimento, a ver qué pasa. Este desacato con recochineo no puede sorprender a nadie. Y menos que a nadie, a quienes hemos conocido de cerca la obstinada y autocomplaciente estupidez del nacionalismo catalán. Eso sí es una inmersión, y lo demás son tonterías. Una inmersión moral y psicológica de alto riesgo.…  Seguir leyendo »

Esta distopía

Llega un día en que se puede afirmar públicamente lo que todos sabían y callaban. Ocurre cuando el que habla primero es un medio respetado de la cultura hegemónica. De repente, un gran diario sectario de izquierdas –valga la redundancia– abordará a fondo, por ejemplo, el problema de la cantidad de energía contaminante que se necesita para fabricar y mantener activo un coche no contaminante. Bueno, no lo hará un solo medio porque estas cosas suelen venir coordinadas por el poder político, sobre todo en países tan serviles como el nuestro.

A partir de ese día se podrá tocar tan peliagudo asunto sin ser acusado de negacionista.…  Seguir leyendo »

Hay que hablar de la nueva izquierda porque la otra está casi extinguida y porque tiene acogotada a la vieja derecha. Si el neoizquierdista está instruido, vivirá persuadido de que la realidad no existe, pues solo hay texto. Si es un analfabeto funcional (con o sin título universitario) cita a Derrida sin leerlo y pasa la existencia refocilándose en su superioridad moral, recreándose en ese dulzor infantil y sin matices, como de chuche. El instruido es siempre un agente cultural cuyo cometido se resume en participar de una corriente a la que ellos llaman «avanzar». Es una corriente ciega; su movimiento (su 'avance') solo se certifica por su capacidad destructiva.…  Seguir leyendo »

Borràs sí representa a Cataluña

Incluso en los espíritus menos nobles, una alerta interior advierte de la presencia de arenas sociales movedizas, de líneas que no se pueden cruzar sin que graves consecuencias acompañen de por vida al transgresor. Las líneas son muy pocas a estas alturas. El espacio de lo tolerable –y aún de lo encomiable en ciertos círculos– se ha ido ampliando. Veamos un par de ejemplos entre cientos. Patear a dos guardias civiles de paisano y a sus parejas podrá traerte problemas con la Justicia, pero media España dará la vuelta al calcetín y presentará a los agresores como víctimas. Malversar 680 millones de euros para engrosar la red clientelar de tu partido con prejubilaciones y reestructuraciones irregulares podrá conllevar una condena firme, pero no menos firme será el apoyo de tus votantes y de tus más insignes conmilitones, incluyendo a dos ex presidentes de Gobierno.…  Seguir leyendo »

Carta abierta a Irene Montero

Estimada Irene: vista la campaña de verano de tu Ministerio, llamado de Igualdad, siento que debo dirigirme a ti. Lo siento como obligación moral, intelectual y estética. Quiero ser sincero contigo, abandonar los habituales cauces de la crítica política y comunicarte personalmente no solo que te equivocas, sino que tu crudo intervencionismo es de una naturaleza nueva y alarmante.

Si no me constara que crees en lo que defiendes –así me lo pareció cuando coincidimos como portavoces parlamentarios– sería más sarcástico y sin duda más arisco. En aras del interés público debo advertirte de los contravalores que trasluce tu campaña y de lo invasivo de tus pretensiones.…  Seguir leyendo »

Los juristas estamos disfrutando mucho con lo del aire acondicionado. Con cuatro palabras nos excitamos: ¿quién tiene la competencia? La planificación económica general es 'del Estado'. Ah, esa expresión. Como si las comunidades autónomas no fueran Estado. Las ambigüedades terminológicas de la Constitución han tenido consecuencias; fíjense en la idea que nuestras seudonaciones se han hecho de la naturaleza de las instituciones y del poder territorial. Volviendo a lo nuestro, compete a las autonomías gestionar sus edificios, lo que evidentemente incluye regular el termostato. ¿Quién tiene la competencia? De ahí salen sobremesas formidables, sobre todo en el gremio de los administrativistas, los laboralistas y los constitucionalistas (los de verdad, no los esforzados que ignoran el concepto de democracia liberal).…  Seguir leyendo »

El ataque al sistema constitucional y a la concordia, anverso y reverso de la misma moneda, es generalizado. Ante tal despliegue, no es extraño el aturdimiento de una ciudadanía que está dejando de serlo. Atizar la discordia desde todos los frentes acaba provocando insensibilidad; ya presenciamos el fenómeno en Cataluña. En 1990, el poder político nacionalista diseñó el Programa 2000, un minucioso plan para infiltrarse y controlar todas las instancias sociales. Desde los consejos de administración de bancos, cajas y medios hasta los rectorados y tribunales de oposiciones. Desde las cámaras de comercio hasta las juntas de los colegios profesionales. Las patronales y los sindicatos.…  Seguir leyendo »

Relájese. Ponga la mente en blanco y siga el péndulo con los ojos, sin mover la cabeza. Así, muy bien. El cuerpo le pesa, está muy cansado. Ahora cierre los ojos. La izquierda española vive un momento de unidad, Lastra se ha ido por un embarazo y Lola por la espalda. Al nuevo Fiscal General solo le mueve el principio de legalidad, no hay sesgo ideológico alguno en su trayectoria. Al jefe del PCE le ha quitado Belarra su Secretaría de Estado porque Verstrynge se va a centrar en cuestiones feministas y Santiago necesitaba tiempo para atender a su liderazgo partidario.…  Seguir leyendo »

EL populismo sale muy caro. La merma del valor de capitalización de bancos y eléctricas, provocada directamente por un anuncio de Sánchez en el gran debate, se traduce en pérdidas para todos. No para esos ricachones de chistera del humor gráfico mentecato: para todos. En primer lugar, millones de accionistas son más pobres. El personal mesmerizado por la demagogia neoizquierdista todavía no se ha enterado de que llevamos varias décadas de capitalismo popular. Desde que Thatcher se puso a privatizar empresas públicas. En España, desde Aznar. El ciudadano-votante convertido en accionista se reveló un excelente activo democrático: supuso una implicación sincera de la gran clase media en el gobierno sensato.…  Seguir leyendo »

El vaso medio lleno

En algún momento de la enseñanza secundaria debería explicarse bien a los niños la diferencia entre el Gobierno y el Estado. Con la pedagogía que se desee, aprender jugando o aprender a aprender. Lo que sea, pero de modo que perdure. Nuestro Estado es muy antiguo y su poder Ejecutivo cuenta con núcleos de funcionarios excelentes en una serie de áreas que por algo se llaman así: 'de Estado'. Sólo Exteriores tendría que mirárselo. Son cosas que debemos recordar para no culpar a los servidores públicos de las ocurrencias de sus jefes de turno. Lo mismo cabe decir de los otros poderes, órganos consultivos y demás.…  Seguir leyendo »

España ya estaba comprometida a dedicar el 2% del PIB a la defensa cuando Rajoy volvió a comprometerse, poniendo un término que está a punto de vencer. Rondaba entonces nuestro gasto en la metería –que siempre es inversión– el 0,7%. Vamos por el 1% ahora mismo. La mitad de lo que debiéramos. Y eso, ¿en qué posición nos deja? En la penúltima: de todos los miembros de la OTAN, solo Luxemburgo invierte menos que nosotros (siempre en términos relativos).

Está fuera de duda el retorno de las inversiones en defensa para la sociedad. Y no me refiero todavía a la principal razón para no descuidar ese sector estratégico, que es la de estar preparados para la guerra.…  Seguir leyendo »

¿Cómo iba a perderme una serie sobre la gesta de Magallanes y Elcano? A punto estuve por las declaraciones del actor que representa al segundo, pero por suerte pesó más la curiosidad. Como país que no se respeta -quizá por demasiado viejo no recuerda su identidad-, España ha sido tenaz en el silencio sobre sí. Con la mitad de la décima parte de su pasado, con una muestra sacada al azar de la bolsa de sus episodios asombrosos y sus hazañas impensables, cualquier otro país del mundo habría creado una rama principal en la industria del entretenimiento.

No me ocupo aquí de la academia, cuyos sesgos merecen página aparte.…  Seguir leyendo »

Oltra se infatúa de ética y estética, nada menos, y se adhiere al sillón como una lapa. Mientras, el coro de la izquierda vertedero arguye las razones habituales, que se resumen en extrema derecha, extrema derecha, extrema derecha. Lo cual, claro, no significa nada. Es un identificador, una insignia que se ponen ultrajando a terceros. En el caso de la investigada, esos terceros son los reacios a aprobar la forma en que despachó los abusos del exmarido a una menor tutelada. Los renuentes a reconocer feminismo cuando la víctima llega esposada al juzgado pese a ser la denunciante. Las buscadoras de sororidad asistiendo al silencio de mujeres normalmente sensibles, tanto como para amparar y aplaudir a secuestradoras de sus hijos.…  Seguir leyendo »

El autócrata cuenta con cortafuegos, peones a sacrificar. Así, Albares pagará el fiasco del entreguismo a Marruecos del mismo modo que Laya se comió el contrario. Son convenciones admitidas. Todos sabemos que el autócrata tiene una especial querencia por la cosa exterior desde su tesis de todo a cien sobre diplomacia económica. A todos consta que Laya no se habría traído ‘motu proprio’ al jefe del Polisario. Nadie ignora que Albares carece de autoridad, de ganas y de agallas para dar por su cuenta y riesgo un volantazo diplomático que contradice y malogra medio siglo de sutiles equilibrios. Es decir, que hasta el último de la clase ve que todo es Sánchez, que siempre es Sánchez, que menudo es Sánchez.…  Seguir leyendo »

La editorial de libros de texto Santillana, estrella de un sector con mercado asegurado, les enseña a los niños que Vox, un partido fundado hace ocho años, es heredero del nazismo. Si estuviera dispuesto a darle un céntimo a la empresa fundada por Polanco en 1958, con cuyos libros ya estudiaba yo en los sesenta y primeros setenta (no los recuerdo muy antifranquistas), buscaría lo que cuenta a los infantes sobre el PSOE. Ahí no hay que especular con herencias porque son las mismas siglas.

Las siglas de los organizadores de la revolución armada del 34. «Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en el movimiento revolucionario de Octubre.…  Seguir leyendo »

España es un laboratorio donde se experimenta con la resistencia de los materiales, entendiendo por materiales los fundamentos de la democracia liberal. Por ejemplo, se coge una aleación garantista formada por los principios de presunción de inocencia y carga de la prueba, y se la somete a tracción, compresión, flexión o torsión. Los ingenieros sociales a cargo del laboratorio disponen de instrumentos capaces de ejercer fuerzas crecientes sobre el material, a ver qué pasa. Si las fuerzas son de tracción -modalidad preferida por nuestros gobernantes- el material se estira a medida que se incrementan. Alcanzada la llamada fuerza de ruptura, tanto la presunción de inocencia como el correlativo principio según el cual la carga de la prueba recae sobre el que acusa, se quiebran.…  Seguir leyendo »

La izquierda española ha arrancado a Buñuel del surrealismo y lo ha convertido al naturalismo costumbrista, tan apegado a convencionalismos que, visto ahora, lo suyo son documentales. En la más memorable escena de ‘El fantasma de la libertad’, con Franco aún vivo y el genio de Calanda dirigiendo extramuros, seis personas se sientan a la mesa. En vez de sillas ocupan inodoros. Faldas arriba y pantalones abajo, como corresponde. Conversan. De vez en cuando, una necesidad fisiológica vergonzosa les obliga a retirarse al baño... para comer.

Los espectadores más jóvenes pronto se preguntarán dónde demonios está la supuesta provocación de la película.…  Seguir leyendo »

El otro día, al gran actor Ricardo Darín le mosqueó que sonaran los móviles, hasta siete veces, durante una función en Málaga. Abandonó el escenario y enseguida regresó. No hay manera de actuar mientras te molestan así, el teatro no es el cine. Si Darín hubiera venido enlatado en una peli, los móviles habrían molestado al público, pero él no habría podido enojarse. Habría seguido haciendo exactamente lo mismo en cada pase, con el cine en llamas o en pleno terremoto. Al revés que el teatro, el cine no comporta un contrato social adicional a aquel que nos obliga a cumplir siempre las normas, también las de urbanidad.…  Seguir leyendo »