Juan Gómez-Jurado

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de febrero de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

En mi sueño, el mito concluye de otra forma. En mi sueño, el hijo de una joven esclava y su padre, son capturados por el rey Minos en la isla de Creta. El padre, Dédalo, es obligado a construir el laberinto para encerrar dentro al Minotauro, su propia carne y sangre. El laberinto es una perversión del enorme talento de Dédalo. Un sinfín de revueltas para esconder dentro una terrible verdad. Pues ¿qué déspota estaría a salvo si sus pecados fueran transparentes?

En mi sueño, Dédalo e Ícaro quieren escapar de la tiranía de Minos. Así que Dédalo construye su propio sueño.…  Seguir leyendo »

EL 1 de abril entró en vigor en Cataluña el impuesto a las bebidas azucaradas envasadas en Cataluña. Lo hizo pese a las protestas de las asociaciones empresariales relacionadas con el sector, que durante semanas han estado avisando de que un impuesto de estas características, lanzado en menos de tres meses desde que alguien tuvo la brillante idea de proponerlo, era de inviable aplicación.

La intención de este impuesto por parte del Govern, cuando se anunció, no era otra que adelantarse a la posibilidad de que el Gobierno central incluyese en los Presupuestos Generales del Estado un impuesto similar, destinado a las bebidas azucaradas envasadas y consumidas en toda España.…  Seguir leyendo »

En tiempos del Rey Carlos II de Inglaterra, dos cortesanos acudieron al capellán real en busca de consejo. Ambos cortesanos querían que un alguacil se librara de unos forajidos particularmente sanguinarios que salteaban caminos cerca de las propiedades de un señor con el que ambos querían congraciarse. El primer cortesano quería que el encargo recayese en un alguacil joven y expeditivo. El segundo cortesano no estaba de acuerdo, ya que el susodicho alguacil era hijo de un Cavalier, es decir, que su padre había luchado en el bando equivocado durante la guerra civil que acababa de terminar.

El segundo cortesano pedía que el encargo lo realizase un alguacil leal a la causa de los Roundheads, la causa del padre del Rey.…  Seguir leyendo »

Véase usted mismo a los 5 años. ¿Cómo era? Un niño feliz, pedigüeño como todos los niños de esa edad, probablemente inteligente o no estaría usted leyendo el periódico. Ahora imagínese pidiéndoles un pony a sus padres. Nada complicado, ¿verdad? Creo que todos los niños hemos pasado por esa etapa. Querer un pony a los 5 años es lo normal. Como lo es llorar cuando te suben a uno en las ferias, porque de repente un animal vivo y peligroso nos parece mucho menos amable y divertido que lo que uno había imaginado viendo la tele.

Así que así estamos, usted y yo, a nuestros 5 años, pidiéndoles un pony, o una bici, o un viaje a Disneylandia a nuestros padres y recibiendo una sonora negativa.…  Seguir leyendo »

Esta no es una profesión fácil. No solo vivimos en los tiempos en los que el periodismo compite contra todas las formas de entretenimiento posibles, desde la televisión a las redes sociales, pasando por los dispositivos móviles. No solo hay que sobrevivir en un entorno de crisis económica y de crisis sistémica de la información, que está tan disponible y accesible que casi damos –erróneamente– por sentado que debe ser gratis.

No solo luchamos contra la inexorable decadencia del papel y el dudoso futuro de los modelos digitales, los bloqueadores de publicidad y la decreciente capacidad de atención de los consumidores, cada vez menos dispuestos y menos capaces de dedicar tiempo a informarse y a reflexionar sobre lo leído.…  Seguir leyendo »

La verdad

Usted también ha vivido, como yo, esta situación. Ese momento en el que alguien expone una idea, con mayor o menor habilidad, que uno identifica inmediatamente como equivocada. En el segundo en el que nuestro interlocutor hace la primera pausa para respirar, en nuestro interior se produce una reacción química instantánea. Casi puede sentirse el peso en el interior del pecho, tirando de nosotros hacia abajo, pidiendo la aniquilación inmediata de la idea errónea.

Cuando sucede, el proceso es automático, urgente e inevitable. Lo que pide la parte animal y primitiva de nuestro cerebro es la metafórica cabeza del enemigo en lo alto de una pica, su quema en la hoguera, la deportación a algún país caribeño.…  Seguir leyendo »

Aceite de serpiente

La madera crujió, chirriante, cuando el anciano se revolvió en la parte trasera del carromato. La luz tibia, suministrada a intervalos por los huecos en las tablas, se colaba en el reducido espacio, desvelando su mezquindad y poniendo punto final a la noche intranquila del viejo. Y cuál no lo era, claro.

Buscó con el pie en la penumbra, tanteando con la punta del dedo gordo de forma casi cariñosa. A través del calcetín raído, el pelo fosco del muchacho le hizo cosquillas. Aquello le irritó y le produjo ternura a partes iguales. Contuvo un tanto su fuerza antes de pegarle el habitual puntapié que le servía de despertador.…  Seguir leyendo »

La alegría de ser español

Soy español. Como Pau Gasol. Como Franco. Como Salvador Dalí. Como el descerebrado que golpeó al presidente del Gobierno. Como Cervantes. Como un concursante de «Gran Hermano». Soy español y estoy orgulloso de nuestra fuerza. Soy español, y tengo consciencia de nuestros fallos y de nuestras debilidades. Soy español, y tengo presente mi historia, las épocas brillantes y las oscuras. Soy español, y sé que eso me pide, mucho más que lo que me da.

Me han regalado una lengua, una lengua que comparto con 400 millones de personas, la lengua en la que se han escrito las mayores obras de la literatura universal.…  Seguir leyendo »

Miedo

Mire a su alrededor y detenga usted su mirada en la primera persona que encuentre que no pertenezca a su familia o a su círculo de confianza. Párese un instante a reflexionar sobre las capacidades, motivaciones y cualidades, sobre los recuerdos y experiencias que forman su personalidad, sobre los deseos y anhelos que pueblan el caleidoscopio de su corazón infinito. Sea generoso y esforzado en su valoración, evalúe con ánimo dispuesto sus arrugas, sus cicatrices, visibles o invisibles, y atesore el sentimiento inevitable de ternura derivado de su análisis. Ahora deje pasar unos minutos. Mire a su alrededor y repita la búsqueda hasta localizar a un completo extraño, alguien a quien no haya visto jamás, cuyo rostro no conozca ni siquiera de pasada.…  Seguir leyendo »

Los peligros de la narrativa

No hay nada más aterrador ni peligroso que una buena historia. Poco importa cuánta verdad contenga, cuántos niveles de grises quepan entre los espacios que dejan las palabras impresas sobre el papel de este diario, cuántas sean las interpretaciones posibles. La buena historia siempre vence; impregna hasta al lector más avezado y devora sin remisión la mente de aquellos menos acostumbrados a cuestionar la información que reciben.

En su libro de 2001 «Engañados por el azar», el experto en teoría de la decisión Nassim Nicholas Taleb nos explica cuales son los ciénagas en las que cae cualquiera que queda expuesto a una buena historia.…  Seguir leyendo »

Cuentan de un misionero español que, abriéndose camino en la Amazonia peruana, tuvo que cruzar una zona de aguas tranquilas, oscuras, aparentemente apacibles. Los guías indígenas le avisaron de que bajo la superficie cristalina acechaban miles de diminutos dientecitos afilados. De forma tan ingeniosa como poco compasiva, decidieron cortarle los tendones de las patas traseras a una de las mulas que cargaban los pertrechos, y meterla en el río unos metros corriente abajo. La mula se debatió en el río en un mar de espuma rosada hasta desaparecer por completo, mientras el misionero y el resto de la expedición cruzaban. Unos minutos después, el esqueleto limpio, descarnado, de un blanco amarillento, emergió a la superficie.…  Seguir leyendo »

Aún no ha despuntado el alba y el viejo soldado abre los ojos de golpe, con ese sobresalto único que alcanza a despertarle pero no a espabilarle del todo. Se rebulle en el camastro, comido por las chinches, pero el aguachirle de la noche pasada le dio más hambre que fuerzas, y no es capaz de alzarse de ese nido con más insectos que paja. Noche recia de venta infame, noche de trago amargo, noche en vela de manta raída y rescoldo apagado. Con las correas del jubón clavándosele en el costillar, los pies helados dentro de las botas agujereadas y el cuello rígido sobre la alforja.…  Seguir leyendo »

En el rural hay tres clases de silencios. Está el silencio presente, el más perceptible. El de la quietud de las piedras y las rocas, de los matorrales que crecen en el interior de las casas abandonadas y el del césped que tapa los caminos. El del polvo que se posa en los aleros, el de la humedad que pudre las vigas que sostenían tejados, el de los cristales rotos.

Está el silencio pasado, algo más escondido. El primer sueño de un recién nacido, durmiendo en cama caldeada por un fuego de leña. El de aprobación de un padre ante la petición de la mano de su hija.…  Seguir leyendo »

Querido Nicolás: Te escribo esta carta en la confianza de que tel legue y de que sirva de alguna forma para reflexionar, y que, contigo, lo hagamos todos. No soy mucho mayor que tú. Apenas diecisiete años, y aunque podría ser tu padre, no soy capaz de mirarte por encima del hombro ni con la condescendencia con la que has sido tratado por la gran mayoría de los medios de comunicación. Prefiero hablarte con la confianza con la que le diría esto al hermano pequeño que nunca tendré.

De tu historia, lo que más me rasca en el fondo del alma es lo complicado que es comprenderla.…  Seguir leyendo »

Hace 92 años, William Butler Yeats escribió un poema oscuro y vibrante, titulado La segunda venida. Como toda obra maestra inmortal e imprescindible, admite tantas lecturas como facetas tiene el caleidoscopio infinito del ser humano. El que sería el primer premio Nobel irlandés avisaba entonces del ascenso de los totalitarismos que se gestaban en el corazón de Europa. Era 1919, y ya la oscura bestia del nazismo se arrastraba hasta Múnich para nacer.

La imagen de la bestia renqueante convirtió los dos últimos versos en los más famosos del poema, pero no eran los más importantes. El visionario Yeats avisaba ya de que «los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores / están llenos de apasionada intensidad».…  Seguir leyendo »