Juan-José López Burniol

Nota: Este archivo abarca los artículos publicados por el autor desde el 1 de abril de 2009. Para fechas anteriores realice una búsqueda entrecomillando su nombre.

El pasado domingo por la tarde, un destacado dirigente independentista aseguraba en privado, con toda certeza, que la respuesta del president Puigdemont sería un no a la independencia más o menos elíptico, que permitiría al presidente Rajoy eludir la aplicación del artículo 155 de la Constitución. La madrugada del lunes siguiente, lo que decían los periódicos era muy distinto. Unos informaban de que la respuesta presidencial sería “ni sí ni no”, mientras que alguno -más certero-adelantaba que no habría respuesta a la pregunta del Gobierno y que, en su lugar, se formularían ciertas exigencias: 1) Una mediación. 2) Un encuentro de ambos presidentes de igual a igual.…  Seguir leyendo »

Josep Fontana hace –en La formació d’una identitat– una interesante interpretación de los sucesos de octubre de 1934 en Barcelona. Dice que reducir la historia de lo que pasó entonces en Catalunya a los fets del Sis d’Octubre y al escenario que rodea al palacio de la Generalitat equivale a convertir un proceso revolucionario complejo en un sainete. El marco más extenso del que hay que partir es –a su juicio– el de la Europa de la época, donde se estaba consolidando el avance del fascismo. Así, por ejemplo, en Viena, el canciller Dollfuss ilegalizó el Partido Socialista y declaró partido único al Frente Patriótico, que era una concentración de partidos de derecha creada por él mismo; hecho lo cual, reformó la Constitución en un sentido corporativista.…  Seguir leyendo »

Escribió José-María Pemán hace ya medio siglo que los militares africanistas españoles, formados en la guerra de pobres que intermitentemente estallaba en Marruecos, carecían por lo general de visión estratégica y su táctica se agotaba en resistir, encerrados en pequeñas fortificaciones llamadas blocaos, hasta que el enemigo cedía en su empeño o bien aniquilaba a los resistentes. Según Pemán, esta táctica de resistir hasta el agotamiento del adversario marcó de tal manera a Francisco Franco, que este no hizo otra cosa que aplicarla durante su larga dictadura, dividiendo los problemas en dos clases: los que se resuelven solos y los que resuelve el tiempo.…  Seguir leyendo »

Hay muchos libros que intentan explicar el laberinto de la transición española. Uno de ellos es el escrito por Tom Burns Marañón, londinense de 1948, estudiante de historia moderna en Oxford con Raymond Carr, y afincado en España desde 1974 como corresponsal de Reuters primero, de Newsweek y The Washington Post más tarde y del Financial Times por último. A medio camino entre Inglaterra y España, como sus apellidos denotan, combina en su análisis la proximidad con la distancia, lo que le permite decir algunas cosas positivas del periodo que contempla, hoy raramente admitidas por los propios españoles. No obstante, su tesis de fondo es crítica, tal y como resume con precisión el título del libro: De la fruta madura a la manzana podrida.…  Seguir leyendo »

El profesor Solozábal ha efectuado, en reciente artículo, “dos reflexiones de fondo” tras las elecciones catalanas: “El independentismo, en primer lugar, debe admitir que le falta suficiente apoyo popular para, en estos momentos, llevar a cabo la secesión. (…) Pero, en segundo lugar, la gravedad del momento político catalán interpela también al resto de los españoles”. Comparto ambas ideas. Y, amparándome en la segunda, me atrevo a interpelar a mis compatriotas españoles no catalanes para que asuman la gravedad del problema y se apresten a afrontarlo con talento, generosidad y coraje. Las notas que siguen resumen mi posición desde hace diez años.…  Seguir leyendo »

Hace tiempo sostengo –y así lo he repetido– que uno de los peores achaques de nuestra sociedad es que, respecto a los grandes temas de su vida colectiva, los ciudadanos no dicen en público lo mismo que dicen en privado, es decir, no dicen lo que piensan por carecer de coraje para ello. Parece como si, acongojados por lo que constituye el canon social dominante, fuesen incapaces de manifestarse en contra y de ejercitar frente a él cualquier tipo de crítica. Tras este silencio se ocultan muchas cosas: pusilanimidad, cálculo, irreflexión, interés, dejarse llevar y aquella querencia, tan humana, de sentirse arropado por la pertenencia a un amplio grupo en cuya calidez se busca y encuentra cobijo.…  Seguir leyendo »

Las furias

En la primavera de 1930, Pío Baroja viajó en coche desde el Bajo Aragón a Valencia, deteniéndose en el Maestrazgo. Quería conocer los escenarios en que se desarrollarían los próximos episodios de sus Memorias de un hombre de acción, en concreto Los confidentes audaces y La venta de Mirambel. Baroja, a diferencia de otros escritores, procuraba describir lo que antes había visto con sus ojos. No se lo inventaba todo. Fue de Alcañiz a Morella, y de Morella a Mirambel, Cantavieja y Segorbe. De Segorbe bajó a Valencia y Játiva, para regresar de ahí a Madrid. Baroja dijo de Morella que parecía una de esas “ciudades de cíclopes o gigantes” que lucen estáticas, inmunes al paso del tiempo, en lo más alto de un promontorio que, en el caso de Morella, es un altozano de piedra caliza sólo amenizado por enjutos bosques de carrascas, quejigos y pinos característicos de la comarca de Els Ports.…  Seguir leyendo »

El historiador francés Labrousse escribió, a propósito de la revolución francesa de 1848, que “la crisis económica proporciona a la crisis política una inmensa fuerza social”. Esta idea, que resulta aplicable a la situación española actual, también lo era a la España de 1868, cuando el destronamiento de Isabel II desencadenó un sexenio revolucionario. Por aquel entonces, la disolución política del régimen isabelino -que se apoyaba exclusivamente en los moderados y marginaba a progresistas y demócratas- desembocó en una crisis terminal a causa de los graves problemas sociales derivados de la aplicación de los principios del liberalismo económico.

A lo largo del periodo 1856-1868, última etapa del reinado de Isabel II, el poder derivó hacia posiciones cada vez más conservadoras que aumentaron el enfrentamiento con los progresistas, hasta que en 1868 el ejército se sublevó en Cádiz y derrotó a las fuerzas isabelinas en Alcolea.…  Seguir leyendo »

Acertaba Ortega cuando decía que “para comprender algo humano, personal o colectivo, es preciso contar su historia. (…) La vida sólo se vuelve un poco transparente ante la razón histórica”. Porque es cierto que la historia no se repite y resulta vano esperar la reiteración automática de ciclos idénticos, pero sí es muy útil para saber lo que sucede, para entender lo que nos pasa. Así, ahora, para captar hacia dónde se dirige la desgobernada nave de España resulta esclarecedor remontarse sólo cien años atrás, cuando Antonio Maura, despechado y transido de soberbia, sentenció que “los partidos son incapaces de gobernar”.…  Seguir leyendo »

El paralelismo entre los procesos políticos que viven Escocia y Catalunya me ha hecho recordar la profunda influencia que ejerció en su día la escuela filosófica escocesa del sentido común en la escuela filosófica catalana de Martí d’Eixalà y Llorens i Barba. En el proceso escocés ha primado el sentido común; en el catalán, está por ver. En realidad, el origen de ambos es semejante y se halla en el órdago independentista planteado tanto por Escocia como por Catalunya para superar el inmovilismo de los establishments que ejercen su hegemonía sobre sus respectivos gobiernos centrales. Pero ahí terminan las semejanzas, porque mientras el primer ministro Cameron aceptó el envite, no sin cierta arrogancia, reduciendo la propuesta triple de Salmond (que incluía una tercera vía consistente en el traspaso de competencias) y la pregunta del referéndum al sí o no a la independencia, el presidente Rajoy se negó desde el primer momento a entrar en el tema, enrocándose en una interpretación literal de la Constitución sublimada a la categoría de dogma, es decir, utilizando la ley como burladero.…  Seguir leyendo »

El profesor José Álvarez Junco es un universitario distinguido y un historiador solvente. He leído con fruto -y expoliado- parte de su obra. Le tengo respeto intelectual. Con esta actitud leí su artículo “Nacionalismo y dinero” (El País, 4/IX/2014). Su inicio es contundente: “Tantos años repitiendo a mis estudiantes que, para entender el nacionalismo, buscaran más los factores intelectuales y emocionales, como la lengua y la bandera, que los económicos, (…) y ahora llega la familia Pujol y me lo desbarata todo. ¿Ves cómo era el dinerito, el dinerito?, leo en la mirada sardónica de mis colegas”. Y es que -añade- “las élites político culturales (…) lo que buscan es monopolizar una parcela de poder (…) aunque este domine un territorio más reducido”.…  Seguir leyendo »

Es frecuente oír hablar alegremente, en los días que corren, de desobediencia civil y de ruptura de la legalidad, que son cosas distintas. Hace tiempo que me ocupé de estos temas y torno ahora sobre ellos, como entonces, basándome en un texto de Hannah Arendt: Sobre la desobediencia civil (1970). En este trabajo, Arendt sostiene que, en principio, la infracción de la ley no puede justificarse por medio de la propia ley. No obstante, se esfuerza por salir de esta contradicción. La primera vía que explora tiene un antecedente ilustre, Sócrates, para quien la desobediencia de la ley sólo se justifica si el infractor está dispuesto a sufrir el correspondiente castigo, lo que a él le llevó hasta la muerte.…  Seguir leyendo »

Uno. El 25 de julio del 2014 quedará marcado, en la historia de España, por la publicación de la nota emitida por el president Pujol en la que reconoce la existencia en el extranjero, durante más de treinta años, de un depósito no declarado a Hacienda, procedente -según él- de la herencia de su padre y que figura a nombre de su mujer y de algunos de sus hijos. Pujol ha pretendido, con esta nota, asumir las responsabilidades dimanantes de este hecho, exonerando así a su familia. Su confesión produjo, de entrada, perplejidad; más tarde, indignación; y, por último, una variedad de reacciones que van desde la consternación a la crítica feroz, pasando por el rechazo, el escarnio, la tristeza y la compasión.…  Seguir leyendo »

El 28 de junio de 1914, Cambó estaba en París y asistía, en Longchamps, al Grand Prix. De repente, percibió cierta agitación en la tribuna presidencial. Pronto se extendió por el hipódromo la noticia: el archiduque Francisco-Fernando había sido asesinado en Sarajevo. Cambó regresó aquella misma noche a Barcelona. La noticia fue recibida en España sin dejar margen, desde el primer momento, a ningún tipo de intervención. La neutralidad vino impuesta por la inercia de la política exterior española de los últimos dos siglos y por la situación interna de España. El Gobierno Dato optó sin titubeos por mantener a España al margen de la Gran Guerra, pese a los tratados que vinculaban a España con la Triple Entente.…  Seguir leyendo »

La guerra a la que me refiero es la Guerra Europea, dándole el nombre que mejor se acomoda a lo que fue: una guerra civil europea; y el inglés es un británico esclarecido: lord Keynes, quien escribió en un texto corto –El doctor Melchior-, publicado mucho después de su muerte (1972), estas palabras: “A veces uno piensa que nadie tiene más responsabilidad por la guerra que Wagner. Es evidente que la concepción que tenía de sí mismo el Kaiser estaba moldeada así. ¿Y qué era Hindenburg, sino el bajo, y Ludendorff sino el grueso tenor de una ópera wagneriana de tercera?…  Seguir leyendo »

El socialista Jean Jaurès fue uno de los protagonistas de la política francesa de su época. Su trayectoria tuvo un testigo de excepción que lo siguió, durante la legislatura de 1906, analizando sus gestos y desmenuzando sus palabras. Este testigo fue el gran escritor Maurice Barrès, también diputado, quien escribió de él estas palabras: “Jaurès no se preocupa más que de la felicidad de los hombres, como en el siglo XVIII, como Fenelon”. Lo que se explica si se tiene en cuenta que Jaurès respondió así, por aquellos días, a Clemenceau: “Su doctrina del individualismo absoluto es (…) la negación de los más grandes movimientos de progreso de la historia; es la negación de la misma Revolución Francesa”.…  Seguir leyendo »

En nuestra monarquía en el fondo no hay nada extraño. (…) Sin embargo debo decir también que, en esta Europa insensata de los estados nación y los nacionalismos, las cosas más naturales aparecen como extravagantes. Por ejemplo, en el hecho de que los eslovacos, los polacos y rutenos de Galitzia, los judíos encaftanados del Borislan, los tratantes de la Backa, los musulmanes de Sarajevo, los vendedores de castañas asadas del Mostar se pongan a cantar al unísono el Gott erhalte (himno del imperio compuesto por Haydn) el 18 de agosto, día del aniversario de Francisco-José, no hay nada de singular”. Esto escribió Joseph Roth en La cripta de los capuchinos.…  Seguir leyendo »

Fue durante la baja edad media cuando en los incipientes pequeños estados europeos, más atentos a procurar el bienestar de sus súbditos que a emprender ambiciosos proyectos de expansión territorial o grandes inversiones suntuarias, los campesinos se atrevieron a comerciar con sus excedentes de producción, dando inicio así a una actividad mercantil que ha sido la causa inmediata del desarrollo europeo, de forma que Europa comenzó entonces a cobrar ventaja sobre los imperios coetáneos como el otomano y el manchú. Detrás de este fenómeno se hallaba, como factor determinante, el carácter antropocéntrico de la cultura europea, fundada en la filosofía griega (autonomía de la razón para entender la realidad), el derecho romano (autonomía de la voluntad para regular los propios intereses) y la teología cristiana (la persona como eje de la creación).…  Seguir leyendo »

En su libro Sobre el olvidado siglo XX, escribe Tony Judd que “apenas hemos dejado atrás el siglo XX, pero sus dogmas y sus luchas, sus ideales y sus temores ya están deslizándose en la oscuridad de la desmemoria”. En efecto, la historia tradicional, tal como se enseñó a generaciones de escolares y estudiantes, daba significado al presente por referencias al pasado, mientras que hoy nos tomamos el siglo pasado con ligereza, pues, más allá de conmemoraciones oficiales -habitualmente de tragedias- desdeñamos sus enseñanzas. Si se suma a esta actitud la velocidad del cambio contemporáneo, el resultado es la extendida convicción de que el pasado no tiene nada que enseñarnos, y que nuestro mundo no tiene precedentes.…  Seguir leyendo »

El pasado día 6 asistí como invitado a un seminario organizado por la Fundación Coloquio Jurídico Europeo (vinculada al Colegio de Registradores) bajo el título Una propuesta de federalización. Lo presentó Pere Navarro y fueron ponentes los profesores Tornos, Solozábal, Carreras y Caamaño. Al terminar la sesión de la mañana, Celestino Pardo -secretario de la fundación- me recriminó cariñosamente por no haber participado en el debate. El profesor Tornos, que asistía a la reprimenda, mostró también su extrañeza ya que -según dijo- “suele hablar siempre“; y -añadiría yo- demasiado. No es raro que por la tarde, mientras regresaba a Barcelona, me preguntase a mí mismo por mi silencio.…  Seguir leyendo »