Julia Angwin

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Podemos pensar que la mayoría de nuestras actividades cotidianas son privadas. Rara vez alguien escucha de manera deliberada nuestras conversaciones, espía dónde compramos o nos sigue en nuestros traslados. El gobierno necesita una orden de registro u otra orden judicial para escuchar nuestras llamadas telefónicas, descubrir qué libros hemos sacado de la biblioteca o leer nuestro correo.

Sin embargo, un tsunami de tecnología de rastreo digital ha hecho pública por defecto una gran parte de nuestra vida. Casi todo lo que hacemos en internet y en nuestros teléfonos —nuestros movimientos, nuestras conversaciones, nuestros hábitos de lectura, televisión y compra— está siendo vigilado por entidades comerciales cuyos datos con frecuencia pueden ser utilizados por los gobiernos.…  Seguir leyendo »

We might think of most of our day-to-day activities as private. Rarely is anyone deliberately eavesdropping on our conversations, spying on where we shop or following us on our commute. The government needs a search warrant or other court order to listen to our phone calls, to discover what books we checked out from the library or to read our mail.

But a tsunami of digital tracking technology has made a large portion of our lives public by default. Nearly everything we do online and on our phones —  our movements, our conversations, our reading, watching and shopping habits — is being watched by commercial entities whose data can often be used by governments.…  Seguir leyendo »

¿Un anuncio en internet te ofreció un producto? Quizás no deberías comprarlo

Si viste hace poco un anuncio en Facebook de las Jeremy’s Razors, que se vende como una rasuradora para hombre “sin conciencia social”, es muy posible que tengas hijos en edad escolar a los que les gusten las artes marciales mixtas, el chocolate Hershey’s, ir de cacería o Johnny Cash. Esto es según la biblioteca de anuncios de Facebook, que describe las audiencias a las que los profesionales de la mercadotecnia dirigen sus anuncios.

Puedo entender por qué Jeremy’s Razors gasta su presupuesto publicitario en hombres que podrían apreciar su mensaje hipermasculino. Pero lo contrario no está tan claro: ¿están mejor estos hombres porque se les anunció una rasuradora “sin conciencia social”?…  Seguir leyendo »